36. En el momento en que te separas del resto del universo empiezas a ir a la deriva.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Con tus constantes gimoteos no consigues más que afligirte. Es hora de que alises las arrugas de tu corazón y simplemente te sientes durante media hora: ¡haz borrón y cuenta nueva! Así, a la luz de la verdad original, te encontrarás con tu auténtico rostro.
El secreto de las artes marciales japonesas consiste en no dejarse ofuscar por el intelecto. En estas artes se alcanza la perfección cuando la mente, en un perfecto equilibrio de tensión, gravedad y compostura, no deja al descubierto ningún punto débil y sus vibraciones coinciden exactamente con las del universo. En tales momentos no existe ninguna brecha entre el cielo y la tierra y eres por completo tú mismo. En pocas palabras: estás en samadhi.
A la entrada de este zendo[1. Zendo, en jap., es la sala de meditación de los templos zen. También es llamada sodo, o dojo.] hay colgada una caligrafía que dice: “Mirador con vistas al universo”. En zazen puedes contemplar todo el paisaje cósmico. Eso significa que tú desapareces dentro del universo. Por eso es importante que te olvides de ti. Si consideras tus propios asuntos como lo más importante que hay, te separarás de la totalidad de las cosas y te precipitarás en lo más hondo del infierno. Tu deriva empieza en el momento en que te separas del resto del universo. Tus asuntos privados te parecen tan importantes sólo porque te niegas a comprender que nada te separa del resto del universo.
La luz de Amitabha Buda[2. Amitabha Buda es el Buda de la Tierra Pura, la luz del corazón que aparece en cada uno de nosotros cuando nos hemos depurado de las emociones y de los puntos de vista aflictivos.] ilumina cielo y tierra. ¿Qué es lo que arroja sombras sobre esa luz? ¡Sólo tu ambicioso afán por hacer tuya la iluminación!
“El santo o el sabio no tiene ningún yo, pues no hay ningún lugar que esté separado de él. Comparte sus raíces con el cielo y la tierra, su cuerpo es el cuerpo de las diez mil cosas”[3. Expresión atribuida al monje chino Jo Hoshi (318-414).]. A todo el mundo le gustan palabras tan bellas como éstas. Pero lo importante es que te liberes de esas opiniones de persona corriente que te separan de la realidad de las cosas. Tienes que ablandar tu testarudez para recuperar una mente recta y flexible.
Practicar zazen significa renunciar a tu yo personal. En zazen te tomas vacaciones de tus asuntos privados. Sólo cuando dejes de ocuparte de tus asuntos privados comprenderás que eres uno con el universo. Mientras no quieras comprenderlo y sólo te preocupes de tu propio saco de carne, ni todo el dinero del mundo, ni tus estudios académicos, ni siquiera años de práctica de zazen te ayudarán.
Los seres sufrientes corren tras las cosas sin conocerse a sí mismos. Es el error de pensar que las cosas existen separadas de nosotros, en eso consiste nuestra ilusión. En realidad todas las cosas del universo están ligadas indisolublemente. Puesto que soy uno con el universo, todo lo que se encuentra ante mí es una forma de mí mismo.
Vivir sin ego[4. Sin ego o no-ego, muga, en jap] significa olvidarse de sí mismo. Desaparece así la sutura entre ti y las cosas, y aquello que tomabas por “ti mismo” se expande sin límites.
Contempla por una vez el mundo dando un giro de 180 grados a tu perspectiva habitual. De esta manera sintonizas tu cuerpo en la frecuencia del universo. Vive con el universo, muere con el universo. Si eres uno con el universo, tu nacimiento no es realmente tu nacimiento ni tu muerte es realmente tu muerte.
No podemos ser conscientes del hecho de que somos uno con el universo, ni podemos comprenderlo. Y, sin embargo, vivir nuestra vida firmemente asentada en este hecho es nuestra tarea más grande como seres humanos.
El hecho de que compartes raíces con las diez mil cosas del mundo no se presentará ante tu conciencia. Si pudiera presentarse ante tu conciencia, quedarías fuera de la unidad, te desligarías de las cosas. Lo que sucede es que no tenemos otra manera de expresar el hecho de que las cosas son como son.

La luz de la sabiduría no es algo que puedas percibir, pues la percepción misma es la luz de la sabiduría.
El auténtico yo no es una parte de tu conciencia. Cuando eres consciente de ti mismo, lo eres únicamente porque te comparas con los demás. Pero al igual que no eres consciente de ti cuando duermes, de la misma manera tampoco eres ahora consciente de tu verdadero yo. Pero que no puedas verlo o entenderlo no significa que no seas uno con él. En zazen eres realmente uno contigo mismo.
Sujeto y objeto, yo y tú, zazen y satori: todos estos objetos de nuestra mente discriminadora nada tienen que ver con el zen. Se trata de que seas totalmente uno con zazen.
Ser uno en zazen significa que tú mismo, a ti mismo, por medio de ti mismo, te vuelves tú mismo. Por eso no puedes hacer de zazen un objeto de tu conciencia.
Afirmar que has obtenido el satori o que te has transformado de esta o aquella manera es como si dijeras: “¡Mira qué profundamente duermo ahora!” Una vez me quedé dormido en la peluquería. El peluquero me dijo después que tenía una expresión muy dulce mientras dormía. Quería yo verlo con mis propios ojos y decidí colocar un espejo junto a la cama para poder echar una mirada furtiva a mi rostro durante el sueño. Comprobé que eso no funcionaba. Cuando de verdad duermes no sabes que duermes: eres uno con el sueño.

Tengas los satoris que tengas, no te esfuerces en retenerlos en la memoria. Tienes que dejar que el viento se lleve las hojas que caen del árbol y tienes de permitir que el canto del pájaro desaparezca entre las nubes.
Zazen es la cosa más natural del mundo. El satori es totalmente transparente, en él no hay nada que asir.
Cuando practicas zazen no debe quedar ni un resto de zazen. Es esencial que la propia práctica desaparezca en tu práctica. Cuando el regusto a zazen se ha disuelto por completo, tu práctica es al fin natural, sobria y cabal.
Que las cosas son como son significa que en el universo no hay la menor elaboración ni ornamentación.
Los Budas y Patriarcas no han practicado zazen. Los Budas y Patriarcas han sido practicados por zazen. Este punto es importante: no debes hacer zazen, has de ser hecho por zazen. No sabes cómo, pero zazen simplemente lo hace. Zazen hace zazen y tú no puedes evitarlo.
Zazen hace tabula rasa con todo. Pero eso no lo vemos con nuestros ojos, lo vemos con los ojos de zazen. No hay palabras para el mundo que ves con los ojos de zazen: es el mundo verdadero. También el yo que ves con los ojos de zazen escapa a cualquier descripción: es tu yo verdadero.