Monju Bosatsu sobre Shishi

Por Kepa Egiluz

Personificación de la sabiduría trascendental de todos los Budas (*)

(1ª Parte)

  El bodhisattva mahasattva Manjushri, a menudo referido como el Bodhisattva de la Gran Sabiduría, es la personificación de la sabiduría trascendental e infinita (prajña) de todos los budas, jugando un papel principal en el camino espiritual a la iluminación. Representa el aspecto sapiencial de la mente iluminada, es decir, la habilidad de discriminar y percibir la realidad tal cual es.

Se le considera el príncipe coronado de las enseñanzas budistas, aquel que mejor puede explicar el Dharma, iluminar las pasiones aflictivas, dispensar discernimiento, corregir la ignorancia y la ilusión, y penetrar en la vacuidad de los fenómenos que conduce a la realización última de la naturaleza original. No en vano otro epíteto reservado a él es “Vakishvara” (“Señor del Discurso”), y en este aspecto se le asocia con un gran maestro histórico indio conocido como “Manjugosha” (“El de Voz Dulce”).

Para la mayoría de los budistas ejemplifica, además de la elocuencia inapelable y de la sabiduría divina, las características de una memoria infalible, la perfección mental así como el poder de la voluntad. El mantran de Manjushri es OM AH RA PA TSA NA DHIH. Se cree que mejora varias sabidurías, como las del aprendizaje, el debate, la escritura, la memoria, etcétera.

El término sánscrito “Manjushri“, o “Manjusri“, se compone de la palabra “manju“, traducida indistintamente como “encantador”, “bello”, “suave”, “melodioso”, “dulce”, “agradable”, “gentil”; y de la palabra “shri“, que designa una combinación de gloria, poder y mérito, la cual podríamos sintetizar como “nobleza”, “esplendor”, “brillantez” o “auspiciosidad”. Así, el nombre “Manjushri” es interpretado de manera diversa como significando “Gloria Gentil”, “El Exquisitamente Auspicioso”, “El Dulcemente Glorioso”, “El de Hermoso Esplendor” o “Aquel que es Noble y Gentil”. Esta última acepción se aproxima a la traducción de su nombre en tibetano, “Jampel-yang” (contraído, “Jamyang“), que significa “Amigo Gentil”. En chino se le llama “Wen-shu Shi-li“, y en japonés, “Monju“. Ésta es una abreviatura de “Monjushiri” o “Manjushiri“, que es la transliteración de “Manjushri“. También transliterado al japonés como “Myokichijo“.

Considerado como uno de los bodhisattva más antiguos e importantes, a Monju se le reconoce una dimensión histórica y otra cósmica. Se dice que siguió y asistió al buda histórico en calidad de discípulo, encarnando el poder de la voluntad, la inteligencia, la elocuencia, la memoria y la sabiduría. En su aspecto cósmico, por otra parte, Manjushri es visto como una emanación del buda primordial (Adi Buddha) Vairocana (Berotsana; tib. Nangpar Nangdze; jp., Dainichi Nyorai), el buda blanco y resplandeciente que es comparado gloriosamente al sol en su zenith y cuya naturaleza es omnipenetrante. Vairocana hizo el voto de manifestarse por todo el universo como el principesco y eternamente joven Bodhisattva de la Sabiduría con el propósito de promover la indagación en temas tales como la vacuidad, la libre voluntad y el sí mismo, y de ese modo conducir a todos los seres al descubrimiento de la verdadera naturaleza de la realidad. Por tal razón, es ilustrado habitualmente mostrando las dos herramientas esenciales para tal investigación: en su mano derecha blande la espada de doble filo de la lógica o la discriminación analítica, y en su mano izquierda, el Sutra Prajñaparamita, el texto de la enseñanza no-dualista de la vacuidad. Esta enseñanza es fundamental a todas las formas de budismo y por esa razón es a menudo llamada la “Madre de todos los Budas”. En particular, Manjushri habría sido el iniciador e instructor de los siete budas ancestrales, siendo el buda Shakyamuni el último de ellos.

Se dice que Manjushri vino de la tierra pura del Buddha Ratnaketu en el este. Es conocido por su estilo directo de enseñar. Y, a diferencia del método gradual de otros budas y bodhisattvas, que progresa desde las doctrinas elementales hasta las más complejas, él salta directamente a la cima, el significado de la verdad suprema, del nirvana último.

Este bodhisattva, conocido en India por las doctrinas theravada, es identificado con el rey de los Gandharva (músicos celestiales), Pancasikha. Aparece además en muchos sutras mahayana como interlocutor destacado debido a su debate con Yuima (skt., Vimalakirti) en el Yuimagyo (skt., Sutra Vimalakirtinirdesa). También representa un importante papel en el Hannyagyo (skt., Sutra Prajñaparamita), un texto consagrado a la exposición de la gran sabiduría (hannya). El buda histórico describe a Manjushri y lo elogia en el Sutra Manjusri Parinirvana. Su imagen aparece sólo tardíamente en el siglo VI en el Asia Central y en unas pocas estelas chinas asociadas con Vimalakirti (jp., Yuima Koji).El Sutra del Loto (jp., Hokkegyo) le asigna una tierra pura (o “cielo”) en otro universo del este, llamado Vimala (jp., Yuima).

Tal y como se describe en el Kegonkyo (skt., Sutra Avatamsaka), Shakyamuni predijo que después de que ingresara en el nirvana, Manjushri residiría en una montaña llamada “Wu-tai” en un país oriental llamado “Gran China,” donde enseñaría el dharma budista. Consiguientemente, el lugar sagrado de Manjushri fue localizado en una montaña del nordeste de China, “El Paraíso de las Cinco Montañas”, que fue identificada como Wu-tai Shan (jp., Godaisan; tib., Riwo Tsenga), los Cinco Picos Sagrados. Desde el siglo VII se convirtió en importante centro de peregrinación para chinos, tibetanos, mongoles, coreanos, japoneses y otros budistas. Muchos templos dedicados a este bodhisattva han sido construidos allí, donde, como Wen-shu Shi-li, es representado como un niño con el pelo recogido en cinco moños (o cinco picos).

Imágenes de Monju fueron introducidas en Japón por monjes chinos, quienes, durante un viaje a Wutaishan, averiguaron que Manjushri se había reencarnado en la persona del monje japonés Gyoki, yendo así a Nara en el 736. Uno de estos monjes, Bodhisena (Bodaisenna en japonés), elevó a Gyoki a director de la comunidad budista de Todai-ji (Nara) en 751 o 752. Por su parte, otro monje de nombre Ennin viajó al Monte Wutai de China en el año 840, en un viaje que duró 9 años desde el 838 hasta el 847, y trajo de vuelta escrituras e imágenes de este bodhisattva.

En varios textos se describen muchas formas diferentes de Monju, algunas con nombres distintivos, pero en Japón se le representa comúnmente montando un león y sosteniendo una espada erguida en su mano derecha, simbolizando la cortante separación de las nubes de la ignorancia. En su mano izquierda sostiene un pergamino que representa el Hannyagyo y que algunas veces está soportado por un loto. Algunos tipos de Monju se diferencian por el número de moños en los que está recogido su peinado (uno, cinco u ocho). En la secta Tendai adopta la forma de un monje como ideal del monje ideal, y una forma similar de Monju es encontrada en las salas de meditación de los templos zen. Existe también una Monju con un hábito atado con una cuerda, basado en una fábula china y que es el motivo de una pintura zen.

Wen-shu Shi-li, buda Manjushri en regio reposo sobre el león de las nieves Baja Dinastía Ming, siglo XVII Antiguedad en cobre chino e incrustaciones de plata Altura: 36 cm, anchura: 27 cm, profundidad: 11 cm Colección privada (***)

 

(*)   A partir de varias fuentes consultadas (ver la 2ª parte).

(**)  Fuente: http://www.manjushri.com/BUDDHA/Manjushri.html
Buddha and Bodhisattva Directory

(***) Fuente: http://www.buddhamuseum.com/copper-manjushri.html
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