34. Zazen es espléndido porque el universo es espléndido.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


El Antiguo Testamento habla de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Nosotros creamos al hombre a imagen de Buda. El Dharma del Buda significa imitar a Buda.
Zazen significa crear al Buda con el cuerpo humano.
Si pones rábanos en sal para hacer takuan1 es importante que la sal penetre bien en ellos. Para obtener un buen takuan es preciso un correcto equilibrio entre los rábanos, la sal y el peso de la piedra. De igual modo, en zazen es esencial el adecuado equilibrio entre ti, la postura de zazen y el universo.
Si dejas que tu cuerpo flaquee, también tu mente flaqueará. Si adoptas una postura íntegra, también tu mente se contagiará de esa integridad. Si nuestro propósito es volvernos como el Buda Sakiamuni, lo primero es adoptar una postura tan firme como la de Sakiamuni. De esta manera estamos sintonizados en la misma frecuencia que Sakiamuni: la forma determina el contenido.
Buda no es un concepto. Si equilibramos nuestros músculos y anhelos, este cuerpo será Buda. La práctica misma es satori. La forma es el espíritu. La postura-actitud es el camino.
Intenta mantener una disputa matrimonial con las manos en gasshô2: el espíritu puro que se expresa en las manos en gasshô se manifestará en ti y en quien tienes enfrente.
“Despertar” significa captar con el cuerpo la pura claridad. Esto significa que si tus músculos y anhelos se disponen como los músculos y anhelos del Buda, tendrás la mente del Buda. Practicar zazen significa sintonizar de este modo la misma frecuencia que el universo y esto significa a su vez hacer que el alocado barómetro personal empiece a funcionar con precisión.
Lo que tu persona manifiesta depende de la tensión y disposición de tus músculos y anhelos. Despertar significa comprender de manera intuitiva cuál es el correcto equilibrio en la tensión de tus músculos y anhelos. ¿Para qué poner en orden músculos y anhelos? No preguntes para qué, ¡simplemente hazlo! Hazlo con el cuerpo. Cuando el cuerpo alcanza su equilibrio natural, eso es el despertar.
¿Cómo es que zazen es algo tan espléndido? Porque el universo lo es. El orden cósmico es espléndido. Zazen no significa otra cosa que seguir el orden cósmico. Si en este cuerpo nos hacemos uno con el universo, eso se manifiesta en la espléndida forma de zazen. ¿Qué podría por tanto ser más formidable para una persona que practicar zazen?
La práctica misma de zazen es espléndida.
Que la práctica de zazen sea tan espléndida no tiene explicación. Un sacerdote estaba sentado en zazen cuando el chaval de la casa de al lado, de seis años de edad, se coló en el templo. Asustado, el niño corrió a casa y le dijo a su madre: “¡Mamá, el sacerdote del templo se ha convertido en un Buda!”
Quien confía en zazen ha de ser uno con zazen. Ser-uno representa el espíritu de la confianza.
Yo confío en que zazen es uno con este Sawaki. Zazen es Sawaki, Sawaki es zazen. Y ningún espacio los separa. Pero esto no es tan sencillo. Habitualmente en zazen piensas en la chica que te acabas de cruzar por la calle o en cualquier otra cosa. Pero en realidad zazen es tan alto e inmóvil como el monte Fuji. Por tanto, no te agites y tampoco te duermas en zazen. Cuando me siento como una piedra, zazen atrae a Sawaki totalmente hacia sí y lo absorbe. Eso quiere decir samadhi y ése es mi auténtico yo.
No te desmorones en zazen. Mantente alerta mientras estés sentado. Tu zazen es inútil si no estás tan concentrado como el que se adentra en solitario en las filas enemigas.
En la práctica de shikantaza no hay nada que añadir, pues shikantaza requiere el empleo de todas nuestras fuerzas. Shikantaza es nuestro aliento. No respiramos para obtener el satori. Ahí no hay “objetivo” alguno, ahí solo hay zazen, practicado con el cuerpo y con la mente. Esto quiere decir que se trata de “estar simplemente sentado”.
Samadhi significa comprender ese yo para el cual no hay sustituto, significa hacerse uno con el instante presente. Es importante que demos continuidad a este samadhi durante toda nuestra vida. Ayer zazen, hoy zazen. Día sí, día también. De esa manera intimaremos con nosotros mismos en zazen, y comprender este zazen no significa otra cosa que comprendernos a nosotros mismos.

  1. Rábano encurtido muy popular en Japón.
  2. Gasshô, en jap.: gesto en el que ambas manos permanecen con las palmas juntas; anjali, en sánscrito.
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33. Las nubes blancas son el kesa que envuelve mi zazen

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Zazen significa vivir la vida eterna con este cuerpo, tal como es. Significa vivir la vida de una manera absoluta. La meta más elevada que una persona puede proponerse en esta vida consiste en dedicar este cuerpo al universo entero.
Zazen es insondable, no puedes estudiarlo. Zazen es la realidad, una realidad que no se deja dominar por ti. Eso la hace tan imponente.
El budismo no es ningún ideal, el budismo es la realidad. El budismo no es ninguna teoría, es praxis, esto es, práctica.
Tu cuerpo no es obra tuya. Este cuerpo no es sino una parte de todo el universo. Llamas a esta parte “¡yo!”. Pero en realidad no hay nada importante ahí.
No te preocupas mucho del inspirar y del espirar, del oír de tus oídos o del sentir de tu cuerpo. Todo eso sucede de forma inconsciente y automática. Si no fuera así, difícilmente podrías seguir con tu vida cotidiana. La mente no está separada de este cuerpo, ni es posible separar el cuerpo de esta mente. Actividades como respirar, oír o sentir son expresión de esta unidad de cuerpo y mente. Estas funciones son gracias que nos concede la gran naturaleza, en ellas brilla la luz del nirvana. Tú no puedes “hacer” la vida; por eso es importante no forjar planes personales, sino simplemente seguir la llamada de la vida.
Zazen significa dar testimonio de que has recibido esta vida de la gran naturaleza y de que sólo en virtud de esta naturaleza vives. Esto significa a su vez que tú no eres realmente “tú mismo”, pues estás indisolublemente unido al universo entero. Por eso no hay ningún lugar en el universo fuera de tu alcance: cuando practicas zazen, el universo entero practica contigo, pues el universo es el contenido de tu práctica.
Cuando practicas zazen, los seres vivos en conjunto lo practican contigo. Por eso recibe el mundo un poderoso impulso espiritual cuando simplemente te sientas en zazen.
¿Qué sucede cuando practicamos zazen? ¡Llenamos todo el universo con zazen! Por eso mi zazen incluye a Truman tanto como a Mao Zedong.
¿Qué hacemos cuando practicamos zazen? Contemplamos todo el panorama del universo de un vistazo, sin hacer nada ni quitar nada.
Todo en la vida es verdad y, al mismo tiempo, todo es también una mentira. Tu práctica debe contenerlo todo: la total afirmación tanto como la total negación, todo lo que te gusta como todo lo que no te gusta. Eso significa contemplar todo el panorama del universo de un vistazo.
Zazen significa dejar simplemente que el panorama del universo sea tal como es: imperturbable y sereno, sin límites. En esa extensión ilimitada descubres tus manos como manos y tus pies como pies.
No importa lo que suceda mientras practicas zazen: si simplemente estás sentado, como una flor de loto que crece en el fango, todo será parte de tu zazen.
“Las blancas nubes son el kesa que envuelve mi zazen”, escribió Daichi zenji. Siéntate con este kesa en zazen, pues así la persona corriente que eres quedará envuelta en el kesa y, sin intrigas ni maquinaciones, se desvanecerá en él.
El universo entero es un solo zafutón, todo se llena de mi zazen diario: “¡Qué tipo este viejo Sawaki, ¡se sienta en pleno centro del universo!” Tu fe tiene que ser tal que tu zazen no sea un sentarse para ti solo, sino que en él ilumines con luz cósmica hasta el último rincón del universo.
En el “Sutra de los tres mil nombres de Buda” se encuentra el nombre del Buda que trasciende todos los fenómenos. Esto significa que por mucho que corras tras el Buda no podrás atraparlo. Este Buda es ilimitado; no puedes atraparlo ni escapar de él.
No es posible que te distancies del universo. Lo único que crea esa distancia son tus ideas. Si por un instante te mantienes en calma, verás que en realidad no hay nada ahí.

El zen ha de ser tu actitud vital y esta actitud ha de consistir en no perderte nunca de vista cada vez que des un paso o te dispongas a hacer algo. Esto significa que siempre tienes el suelo firme bajo tus pies, que no te distancias del universo. Vives la vida inspirando y espirando con el universo.
Si cada mañana te levantas con Buda y cada noche te acuestas con él, comprenderás que incluso el más insignificante suceso que acontece al final del espacio y el tiempo es un movimiento de tu propio cuerpo.
Si comprendes que estás indisolublemente ligado al universo, también entenderás que no te es posible matar la vida cósmica. Si entiendes el principio cósmico de que no es posible matar la vida, entonces no matarás. Esto es lo que significa la frase: “No matarás”. No es una prohibición. Es una evidencia a la que has de despertar.
Lo que llamamos “preceptos”1 no es algo con lo que podamos “cumplir”. Pues los preceptos, por su propia naturaleza, no se incumplen. Por eso, hablando con propiedad, no habría que decir: “No debes matar”, sino: “No puedes matar”.
Recibir los preceptos significa hacer que la actitud mental del Buda sea tu propia actitud mental.
Ves todo el cosmos. Oyes todo el cosmos. Hueles y degustas todo el cosmos. No respiras el aire de otro. Respiras junto con todo el cosmos.

 

  1.  Preceptos, kai en japonés; sila en sánscrito.
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32. El universo entero no es más que conciencia despierta.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Todo en esta vida lo hemos recibido de regalo, en realidad no nos falta nada. ¿Qué más podríamos desear? Y este hecho ni lo destacamos ni nos oprime lo más mínimo. Esto quiere decir que ahí no hay nada: la vida no sabe de pérdidas ni ganancias. No se puede medir, no tiene una forma fija.
¿De dónde viene este aliento? ¿De dónde viene la repentina ira en tu estómago? ¿De dónde viene ese enamoramiento tuyo? Por mucho que busques, no encuentras respuesta. Sucede igual con los fuegos artificiales: basta con contemplar, ahí no hay muchas preguntas que hacerse. Esto es también aplicable al satori: ahí no hay nada, arde igual que los fuegos artificiales. Lo que permanece no es satori ni ilusión, sino sólo el mundo más allá del satori y la ilusión, más allá de lo “bueno” y lo “malo”.

Te rompes la cabeza buscando la manera más rápida de llegar del punto X al punto Y. La respuesta de la práctica de shikatanza1 consiste simplemente en regresar al punto en el que esas ideas no cuentan. Sentado en zazen no hay ni rico ni pobre, ni hábil ni torpe. Se trata de regresar a ese punto y simplemente sentarse con firmeza en el suelo.
¿Crees que el dinero es la causa de tus ilusiones? No, el dinero no tiene intenciones. Y tampoco es culpa del perfume que vuelvas la cabeza para mirar a una chica. Si prescindes de tus intenciones, no hay nada ahí.
Los cipreses se realizan como cipreses, la montaña se realiza como montaña. Solo la gente se rompe la cabeza pensando cuánto puede costar eso.
La nariz percibe el olor de la anguila asada y eso es todo. Tus ojos ven una chica guapa y eso es todo. Mientras no adoptes la perspectiva de tus apetitos humanos, no hay nada ahí. Deja simplemente que las cosas sean tal como son.
“El pájaro canta, la flor brota. Por sí mismos, de forma natural”. No se les ocurren cosas como: “Ahora voy a impresionar a Sawaki con este trino”. O “¿No tienes ojos en la cara? ¿No ves con qué primor florezco?”. El pájaro canta sin más, la flor brota sin más. De esta manera se realizan ellos mismos, como ellos mismos, por sí mismos.
Las diez mil cosas permanecen totalmente serenas. Incluso cuando el viento sopla y agita las flores. Y cuando llueve y tu preciado traje se moja, tú eres el único que se irrita, la lluvia se mantiene tranquila.

La gente dice que Sawaki tiene una gran nariz, pero mi nariz nunca ha dicho eso de sí misma ni se ha preocupado jamás por ello. Es grande y calla. Es igual con el resto de las cosas: son como son, sin pensar en ello. Llevado a la práctica esto significa zazen.
Las cosas no dicen: “¡Soy una soberbia pieza de cerámica!”. O: “Sólo soy un jarrón barato…”. Las cosas callan, pues carecen de verdadera sustancia.
Todas las cosas son en realidad como son: la montaña, una montaña; el río, un río; el tatami2, un tatami; la ventana, una ventana. Y si contemplas detenidamente las diez mil cosas, verás que, tal como son, son el cuerpo del Buda. Solo que ellas nunca han tenido conciencia de ser Buda iluminado, desde siempre se les cayó esa venda.
La Vía del Buda es el mundo en el que no hay cosas tales como el satori. En ese mundo no hay enemigos ni aliados, ni nada por lo que luchar. Por eso la gente dice que el Budismo es “aburridísimo”.
La sabiduría es diferente de la inteligencia. Quien es inteligente se coloca en el término medio, pero la sabiduría consiste en comprender que no existe tal punto medio. No hay ningún yo. Por eso los sabios no se ocupan de sí mismos. El sabio no busca la liberación para sí solo.
Cuando te echas un pedo, apesta. ¿Qué es verdad sino eso? No hay nada en el espacio y el tiempo que no sea expresión de esta verdad. ¿Es lo blanco mejor que lo negro? ¡Quién puede decidirlo! Del mismo modo, todas las cosas expresan el Dharma, sin que unas sean mejores que otras.
La luz cósmica lo penetra todo, no hay rincón que no ilumine. Siempre que parece que una cosa existe y otra no, o que una cosa surge mientras que otra perece, no es más que la luminosidad de la luz cósmica. Por eso no hay nada que tomar ni que dar. Pues el tomar y el dar mismos son esa luminosidad.
Cuando no observes el mundo perecedero con desprecio –esto es, cuando pongas en práctica el no-pensamiento–, entonces quizás adviertas que todo en el universo entero no es sino conciencia despierta. Eso quiere decir que el suelo sobre el que ahora te sostienes ha de ser el paraíso y que en cada instante has de entregarte por completo a la tarea que te ocupe en ese momento.
La Vía del Buda es realidad cósmica, la verdad de la gran naturaleza. Por eso todos los fenómenos son expresión de la Vía del Buda.
Cuando Sesshu3 pinta ríos y montañas, está pintando al Buda. Todos los fenómenos son manifestaciones del Buda, eso es satori.
Buda significa el universo tal como es desde el principio. El universo es un único mandala, un enorme altar del Buda. Todo lo que ves es parte del mandala cósmico, todo lo que oyes es un mantra cósmico.
Lo que llamamos “Buda” o “Vía” adopta cualquier forma; es como un material que se puede procesar y convertir en cualquier cosa. Podemos también dibujarlo sobre el papel con figura de demonio o de serpiente, pero de esa manera le adjudicamos una forma fija. Nuestra práctica ha de consistir en conservar esta mente, como Buda que es, fresca y viva.
Todo es la Vía del Buda, no hay nada que no sea la Vía del Buda. No debemos reducirla a un texto que recitar. La Vía del Buda no puede convertirse en un concepto trillado, ha de ser nueva en cada instante.

  1. Shikantaza, se traduce habitualmente por «sentarse, simplemente sentarse». La traducción literal es «sentarse con una resolución total».
  2. Tatami es la estera de paja de arroz con la que se hacen los suelos de las casas japonesas tradicionales.
  3. Sesshu Toyo, (Akahama, Japón, 1420-?, 1506) Pintor japonés. Fue discípulo de Shubun y el pintor más destacado de su época, así como uno de los grandes maestros de la pintura japonesa de todos los tiempos. Conoció a fondo la pintura de China a raíz de un viaje por ese país que realizó en 1468-1469. El estilo chino y diversos rasgos de las técnicas pictóricas japonesas están en la base de su singular estilo, que se caracteriza por la intensidad y la dureza del trazo. Destacó sobre todo en el género paisajístico y en el de pájaros y flores, a los que otorgó por primera vez un papel protagonista. En el conjunto de su creación artística destacan de manera especial el Rollo del largo paisaje y la pareja de biombos Flores y enebro.
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31. ¿Quieres estar tan cerca de tu maestro iluminado como un piojo en los calzoncillos?

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


No te apegues tampoco a tu maestro. Ni siquiera a Buda o al Dharma debes apegarte. Un monje de nombre Mugai lloraba al tener que despedirse de su maestro, Nishiari Zenji. Nishiari le dijo: “¿Quieres estar siempre cerca de mí? Si tan enganchado a mí estás, ¡conviértete en un piojo y métete en mis calzoncillos!”
Los hombres deberían olvidarse del ser-hombre, las mujeres del ser-mujer. Los ricos han de olvidar su riqueza, los pobres su pobreza. Y los monjes su condición de monjes. Sólo cuando de este modo lo olvidas todo aparece el verdadero Dharma.
Es importante contemplar este mundo desde la perspectiva de la muerte. ¿Cómo se ve el mundo desde el ataúd? Mientras vives, sólo ves el mundo de tus ilusiones. Únicamente cuando mueres viene este mundo a la vida auténtica. ¿Por qué es tan difícil comprender lo evidente? Nos dejamos confundir por nuestros hábitos. Cuando te haces monje, empiezas a adquirir “hábitos monacales”, y te dejas engañar por ellos. O por el “espíritu de la época”, o por el “ambiente”. Y empiezas a lamentarte de tu destino y te echas a llorar . Pero ¿en qué estriba tu infelicidad? Fuera de ti mismo no hay nada que pueda definirse como “felicidad” o “infelicidad”.
La vida es un sueño que sueñas con tus esquemas mentales. Cuando dices que te divierte, entonces la vida te divierte. Cuando por el contrario crees que te aflige, entonces te afliges. Y por mucho que puedas estar divirtiéndote, en algún momento llegará el tedio.
Nada en la vida es firme: al acercar la mirada, la felicidad parece infelicidad o la infelicidad felicidad. En realidad no hay ni una cosa ni otra, ni alegría ni pena. Nada ha de ser de una determinada manera; todo está bien tal como viene. Son las personas las que montan todo un teatro alrededor. Es la vida.
Si te pones a analizar la vida en serio, advertirás que eso que llamamos “felicidad” e “infelicidad”, “alegría” y “pena”, “cielo” e “infierno”, “iluminación” e “ilusión” no tienen la menor consistencia. Es como si habláramos en sueños. En realidad, hace tiempo que estábamos ya en las buenas manos de la verdad omnipresente.
La vida es una comedia. Para ti sería mucho más fácil si te dijeras que en esta obra representas el papel del criado. Pero como tomas esta representación teatral por la realidad, no estás conforme con ese papel. Si por el contrario se te adjudica el papel de ministro, entonces sacas pecho. Incluso hay quienes se echan a llorar porque se les ha pasado la hora de la función.
Muchas cosas en la vida no son más que productos del cerebro: conceptos que hemos ido llenando de aderezos. Hemos de volver a nosotros mismos, despertar a nosotros mismos y ver el mundo tal cual es, desnudo, sin nuestras fabricaciones. El Dharma del Buda no significa otra cosa que eso. Hemos de olvidar de una vez todo lo que nos han enseñado, lo que sabemos de oídas. Sin embargo, nos dejamos engañar por el saber que hemos acumulado, por lo que hemos aprendido en la escuela o hemos visto en la televisión.
En realidad no vivimos esta vida más que para pasar el tiempo. Pero cuando lo pensamos dos veces, de repente empezamos a preguntarnos por su sentido. Decimos: “He hecho esto y aquello, ¿qué recompensa recibiré por ello?”. Tratamos así de procurarnos buen karma, pero no hacemos sino contaminarnos a nosotros mismos. Es mejor vivir siempre con desenvoltura, empezando de nuevo en cada momento. El karma comienza en el instante en que no tomas ya las cosas como son. Cuando dejas de ser como exactamente eres, empiezas a adherirte a tu ego. La gente se deja arrastrar por ese karma.
No hay nada que puedas agarrar, nada que sea definitivo. En el momento en que te desprendes de todas las ideas que te has fabricado, ahí comienza el camino.
Hay gente que quiere discutirlo todo con antelación: “Suponiendo que sucediera esto y aquello, ¿qué haríamos entonces?” A esto siempre respondo: “No hay problema, ¡al final morimos!”. Romperte la cabeza sobre lo que harías en tal caso o en el otro no es sino fabricarte preocupaciones. Los verdaderos problemas te llegan por sí solos.
La vida es como una guerra: estás constantemente procurando tener a tus enemigos bajo el fuego. Zazen significa hacer callar las armas. ¡Alto el fuego!
No vemos con claridad porque nos dejamos engañar por los hábitos de nuestros ojos, oídos y nariz. Nuestra mente ha de estar tan limpia como una hoja en blanco. El mundo se nos ofrece fresco y lozano cuando lo contemplamos desde el ilimitado y limpio cielo del zazen.
Si tienes ante la vista siquiera una pequeña esquina de lo inconmensurable, todos tus juicios de valor de persona corriente se desvanecerán en el aire. Había uno que por sus crímenes de guerra hubo de pasar tres años en prisión: luego se vio por vez primera como un hombre desnudo, al que todas sus condecoraciones y distinciones ya no le aportaban nada.
Fe significa ser iluminado por el yo inconmensurable que está totalmente unido al Buda. Este es el yo que tú no eres, el yo que no puedes pensar.

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La relevancia de la producción editorial budista en la visibilización del budismo en España (1)

Extracto del artículo “La relevancia de la producción editorial budista en la visibilización del budismo en España”, de Francisco Díez de Velasco, publicada en la revista Éndoxa, Serie Filosóficas, nº 42, 2018, pp. 69-136, UNED, Madrid.

Fuente: https://revistas.uned.es/index.php/endoxa/article/view/21487

LA RELEVANCIA DE LA PRODUCCIÓN
EDITORIAL BUDISTA EN LA VISIBILIZACIÓN
DEL BUDISMO EN ESPAÑA

THE RELEVANCE OF BUDDHIST EDITORIAL
PRODUCTION IN THE VISIBILITY OF BUDDHISM
IN SPAIN
Francisco DIEZ DE VELASCO

Universidad de La Laguna*

Publicado en ÉNDOXA: Series Filosóficas, n.º 42, 2018, pp. 69 -136. UNED, Madrid

RESUMEN: El presente trabajo repasa la producción editorial budista española, que resulta muy destacada, cercana a los dos millares de libros. El artículo tiene dos partes principales. En la que se titula «Las estrategias de publicación de los grupos budistas: las editoriales generalistas» se analizan las obras de autores budistas publicadas en editoriales no especializadas, entre las que destaca Kairós, con más de un centenar de títulos. En el siguiente apartado se repasan las editoriales de orientación budista evidenciando la importancia de las que se asocian con grupos del budismo tibetano entre las que destaca Ediciones Dharma. Esta producción de libros resulta un elemento notable en la visibilización del budismo en España que lleva a que tras el cristianismo sea la religión con mayor presencia editorial en el país.

 

PALABRAS CLAVE: Budismo, editoriales, España, visibilización religiosa.

ABSTRACT: This paper reviews Spanish Buddhist editorial production, which is quite outstanding, comprising nearly two thousand books. The work has two main parts. In the part titled «Publishing strategies of Buddhist groups: generalist publishers», the works of Buddhist authors published in non-specialized publishers are analyzed; among these, Editorial Kairós stands out, with more than a hundred titles. In the following section, the Buddhist-oriented publishing houses are reviewed, demonstrating the importance of the publishers that are associated with groups of Tibetan Buddhism, among which Ediciones Dharma stands out. This outstanding production of books is a remarkable element in the visibility of Buddhism in Spain, leading Buddhism to be the religion with the greatest presence in publishing in the country, after Christianity.

KEYWORDS: Buddhism, publishing houses, Spain, religious visibilization.

1. Introducción
En el campo religioso español, el budismo1 no destaca particularmente por el volumen de sus seguidores, que se estiman entre 80.000 y 200.000, un número muy inferior al de católicos, no religiosos-ateos, evangélicos, musulmanes o cristianos ortodoxos, y cercano o algo superior al de Testigos de Jehová, mormones o hinduistas. Tampoco presenta un estatus jurídico de máximo privilegio, que caracteriza a las confesiones que tienen firmados acuerdos con el Estado (en primer lugar católicos, y desde 1992 judíos, musulmanes y evangélicos), aunque sí goza de un estatus de cierta relevancia puesto que desde 2007 ha sido reconocido como confesión de notorio arraigo aunque sin acuerdos (con anterioridad habían alcanzado dicho reconocimiento mormones y Testigos de Jehová y con posterioridad los cristianos ortodoxos). Presenta un patrimonio monumental que supera los 160 lugares de práctica registrados, es decir, menos que católicos (que multiplican por 200 dicha cifra), evangélicos (con más de 4.000 centros), musulmanes (con 10 veces más centros que los budistas), Testigos de Jehová (que cuadruplican a los budistas), ortodoxos (con más de 200 centros), aunque superando a los mormones (con 120 centros) y evidenciándose, y resulta un asunto relevante, que algunos monumentos budistas muy notables jalonan la geografía española, por ejemplo, el estupa de Benalmádena – uno de los mayores fuera de Asia – o monasterios impresionantes como Dag Shang Kagyu en Panillo (Huesca), Osel Ling (Bubión, Granada) o Karma Guen (Vélez-Málaga), entre los que tienen más solera.

Pero en lo que destaca muy significativamente el budismo en España es en la producción editorial, que supera los dos millares de títulos en la última media centuria y que convierte al budismo, después del cristianismo, en la religión mejor representada como producto editorial en España, por delante incluso del judaísmo y del islam, el hinduismo y otras religiones con mayor visibilización numérica, jurídica o patrimonial en nuestro país y a escala mundial. Se trata por tanto de un elemento notable a la hora de evidenciar la visibilización patrimonial de esta religión en nuestro país, y será está la finalidad principal del artículo. Pero desde luego hay que contextualizar este dato numérico, que pudiera parecer muy destacado, pues hay que tener en cuenta que el español es una de las lenguas vehiculares de cultura más importantes del mundo en la actualidad, y la producción bibliográfica en nuestra lengua es de las más voluminosas y el mercado iberoamericano uno de los que un mayor desarrollo potencial presenta. Pero que el budismo tenga una presencia tal en las editoriales españolas (y no trataremos en estas líneas las de otros países hispanohablantes, algunos con una producción muy notable, en especial Argentina y México) evidencia que se trata de un producto de éxito que no desentona en la línea de la aprobación social (el contra-estigma) que presenta el budismo tanto en el mundo occidental en general como en el español en particular (analizado con más argumentos en Díez de Velasco 2013; 2018).

Hay que tener en cuenta que el budismo como producto editorial ha estado presente en España desde finales del siglo XIX (Webb, 1998: 371ss.), desde la tesis pionera de Francisco García Ayuso (1885). Pero a partir de los años 80 del siglo XX los libros budistas editados en nuestro país se han multiplicado y en la actualidad es difícil encontrar una editorial de cierta relevancia que no incluya algún título de budismo en su catálogo, tanto traducciones como obras de autores españoles. En el elenco de estos últimos hay que otorgar un lugar de relevancia justamente a María Teresa Román, a quien se dedica este homenaje, puesto que el budismo fue uno de sus temas predilectos y al que dedicó, además de diversos artículos y múltiples materiales audiovisuales, tres libros completos (Román, 1997; 2002; 2007; también 2004), e incluso su tesis doctoral (Román, 1994). Pero revisar la totalidad de la producción editorial española sobre budismo es un tema que excedería los límites de un artículo y exigiría una monografía, por tanto en las páginas siguientes solamente nos centraremos en la producción editorial generada por autores budistas y en especial se repasarán las editoriales que presentan una clara orientación budista. La producción académica y erudita sobre budismo editada en España, que es donde se insertaría la obra de María Teresa Román, no se revisará más que de modo no sistemático, aunque se tendrá en cuenta en los casos en que ambos mundos se mezclan y el perfil del erudito académico y universitario se entrelaza con el del practicante y resulta paradigmática la trayectoria del profesor Robert Thurman, con una variada producción traducida al español donde los temas académicos se combinan con los de índole que se podría denominar como más confesional (Thurman, 1994; 1995; 2000; 2006; 2012; 2014).

2. Las estrategias de publicación de los grupos budistas: las editoriales generalistas

Los grupos budistas españoles, que suelen centrarse tanto en la meditación como en el estudio, han tendido a necesitar, producir y utilizar mucho material escrito. Era común que confeccionasen de modo artesanal folletos y otros diversos documentos para compartirlos con los miembros e interesados. En algunos casos llegaban a tener decenas de pequeñas publicaciones propias con millares de páginas elaboradas. Pero algunos grupos, generalmente los más activos y con un mayor número de seguidores, dieron el paso de profesionalizar algunas de sus publicaciones optando por poner en marcha editoriales budistas. Se trata de una estrategia exigente, puesto que requiere esfuerzos tanto logísticos como económicos a los grupos que apuestan por ella, pero es la que mayor éxito alcanza en la socialización a gran escala de los materiales que generan o les interesa divulgar, llegando también a poder abrir el espectro de publicaciones a autores budistas más generales, cuando la editorial alcanza una cierta talla, como ha ocurrido en alguna de ellas, y en particular con la editorial Dharma.

Pero hay que contextualizar esa opción, que ha resultado minoritaria en el conjunto de los centenares de grupos budistas que hay en España, ya que la estrategia más común ha sido apostar simplemente por la producción interna de materiales sobre la que, además, ha incidido el gran cambio tecnológico de internet que lleva a que actualmente suelan ubicar estos grupos sus textos y otros documentos y materiales, muchos de ellos audiovisuales, en sus páginas web, compartirlos en listas de correo, repositorios y otros instrumentos que ofrece el ciberespacio y que no requieren la más costosa inversión de esfuerzos de preparación de manuscritos y de logística que implica querer acceder al mercado editorial estándar.

Y finalmente también hay que destacar una tercera estrategia, un camino mixto consistente en, además de poder optar por el recurso a la producción propia para algunos materiales de uso interno, apostar por confeccionar o traducir materiales más elaborados en forma de libros y situarlos en el mercado editorial general. Y también algunos grupos han tendido a promover o sugerir la traducción y publicación de libros budistas que les interesaban de entre la enorme cantidad de ellos que hay a disposición, tanto obras de maestros clásicos como de autores actuales, puesto que hay que destacar que el budismo podría denominarse, más que «una religión del libro» una «religión de la biblioteca» por lo extenso del patrimonio escrito que ha generado y genera. Esta labor de promoción por parte de los grupos budistas españoles o por algunos miembros de estos ha sido uno de los detonantes de la multiplicación de libros budistas, generados desde las necesidades de los grupos. Pero si bien de este modo han alcanzado una difusión mayor, además han evidenciado, por el éxito de ventas, que el budismo era y es un producto rentable, lo que ha llevado a muchas editoriales generalistas a no desdeñar apostar por este tipo de propuestas en sus catálogos. La diferencia con la estrategia que revisaremos en el apartado siguiente es que estos libros no se canalizan por medio de editoriales promovidas por los propios grupos, sino que se ofrecen a editoriales de ámbito general, aunque muchas de ellas se elijan por una especial sensibilidad hacia los temas orientales o por tener incluso una línea de publicación de obras budistas, resultando notable que algunas de ellas sean editoriales católicas, asunto notable por lo contraintuitivo que pudiera parecer (que editoriales confesionales católicas incluyan en sus catálogos un cierto número de obras de otra opción religiosa).

Centrándonos en esta estrategia de publicar en editoriales de ámbito general, comenzaremos evidenciando un caso ejemplar, que merece revisarse con algún detalle, y que ofrece Dokushô Villalba (Francisco Fernández Villalba). Ha sido el fundador de uno de los grupos zen españoles con más trayectoria, con un templo en la provincia de Valencia y una decena de centros en toda España: la Comunidad Budista Soto Zen (CBSZ). Villalba es uno de los más antiguos practicantes españoles del zen (desde 1977), reconocido, además, como maestro zen en Japón en 1987, siendo el primer español en llegar a ello (Alongina, 1998). Comenzó desarrollando una temprana labor de traducción desde el francés al español de muchos libros y de comentarios de textos clásicos (en especial de Dogen) que había publicado su maestro Taisen Deshimaru (1980; 1981a-b; 1982a-c; 1987a-b, 1988; también 1991) y dos de las cuales han sido vertidas al catalán por las ediciones de la Abadía de Montserrat (Deshimaru, 2003; 2010), uno de los centros señeros del catolicismo catalán. 2. Estas traducciones de Villalba aparecieron en editoriales con una proyección orientalista notable, como Kairós o Miraguano, que se repasarán más adelante, o Luis Cárcamo, y en un caso hasta promovió una coedición (Deshimaru, 1986), publicada por Las mil y una ediciones y la Asociación zen de España que es como se llamaba el grupo que lideraba Villalba en ese entonces, además de publicaciones desde el grupo que lidera en la actualidad, autoeditando como Comunidad Budista Soto Zen, por ejemplo, una obra de Kodo Sawaki (2012), el maestro de Deshimaru. También ha traducido a clásicos del zen destacando, en especial muchas obras de Dogen, editadas y comentadas por él mismo (Dogen, 1987; 1989; 2011; 2012; 2015a-b) o de Hui-Neng (1985), así como antologías de maestros zen (por ejemplo, Villalba, 2010) o hasta un libro del actual Dalai Lama (1982a), para Luis Cárcamo editor, una casa editorial de clara dedicación a los temas esotéricos, entre los que el budismo tibetano o el zen no desentonaban en aquella época. Además de traductor, destaca su labor como autor de libros sobre budismo zen, publicados muy mayoritariamente en la editorial Miraguano (Villalba, 1984; 1995; 1998; 1999; 2000; 2001; 2008; 2009), incluyendo también uno en edición propia de la CBSZ (Villalba 1997), así como materiales audiovisuales budistas en Cd y DVD (por ejemplo Villalba, 2005), para lo que crearon en la CBSZ una productora audiovisual, denominada Alalba. Hay que destacar en especial la labor de Villalba como director de dos colecciones en la editorial Miraguano especializadas en el zen. La más extensa, con más de una veintena de títulos, se llama Textos de la tradición zen, que incluye desde la temprana introducción al zen de este maestro español (Villalba, 1984, reeditada varias veces) a textos de maestros clásicos del zen y el chan como Dogen, Sosan, Seng-ts›an, Kakuan, Soseki, Huang-Po, y también sutras y otros textos traducidos tanto por Villalba, como en el pasado por Aigo Castro o más recientemente por Kepa Egiluz. También se incluyen en esta colección los tres volúmenes que forman los manuales de introducción al budismo que se utilizan en el programa de estudios budistas que desarrollan en la CBSZ y que han sido coordinados por el propio Dokushô Villalba, que se encargó de la redacción del último volumen, sobre el zen (Villalba, 2009), mientras que los dos anteriores son obras de Denkô Mesa (2005; 2007), antiguo maestro del grupo. La otra colección se llama De corazón a corazón, con una decena de obras y recoge enseñanzas del propio Villaba (1998; 1999; 2000) y traducciones y ediciones, principalmente de Dogen (2001: 2007; 2010a; 2012; 2015a)3. Villalba ha optado en varias ocasiones, incluso muy recientemente (es el caso de la nueva edición de 2016 de su Zen en la plaza del mercado, que obtuvo un gran impacto en su edición de 2008 por Aguilar) por la editorial Kairós. Se trata, dentro de las editoriales generalistas, de la que tiene un fondo de orientalismo y en especial de budismo más extenso y sistematizado (incluso publican catálogos especializados del tema), que roza el 20% de su producción y supera el centenar de títulos.4un libro poco habitual sobre el zen en Estados Unidos desde los ojos de un europeo escrito por Janwillem van de Wettering (1976, también interesa Wettering, 1984), autor más conocido por su éxito Afterzen (Wettering, 2000). Posteriormente han publicado de modo continuado obras de destacados maestros orientales como el actual Dalai Lama (2001c; 2002b; 2004f-g; 2007c; 2008c; 2009c; 2013b-c; 2014; 2015 y también Goleman, 1997), o el Karmapa Ogyen Trinle dorje (2017), Taisen Deshimaru (1979; 1990; 1994a; 2001a-b), Chögyam Trungpa (1986;1989; 1993; 1995; 1998a; 2002; 2007; 2010; 2016), Namkhai Norbu (1996; 2008; 2012; 2015; 2017), Yongey Mingyur Rimpoché (2016), Thich Nhat Hahn (1996a; 2000; 2011; 2013a-b; 2014a; 2017a), o de eruditos como Daisetz Teitaro Suzuki (1981; 1994; en otras editoriales: 1972; 1979a-b; 1996; 2001; 2006), Robert Thurman (1994; 2014) o autores occidentales como Alan Watts (1999; en otras editoriales: 1971; 1996), Albert Low (1994, con otras obras en ediciones Oberon: 2003 y Aura: 1977), Mariana Caplan, David Loy (2000; 2004; 2008; 2016), Mark Epstein, Joseph Goldstein (1996), Philip Kapleau (1981; en otras editoriales: 1994; 1999), Douglas Harding, Ken Wilber (2016, entre otros), con una cierta predilección por el zen, aunque se traten otras técnicas y orientaciones de meditación, incluida la vipasana y en los tiempos más recientes el mindfulness, destacando los trabajos del srilanqués Gunaratana (2012; 2013; 2015; 2016; 2017). También incluyen obras eruditas como la introducción de Donald Lopez (2009), el lúcido análisis de Bernard Faure (2012) o de Batchelor (2017) o trabajos de especialistas españoles como Juan Arnau (2007; en otras editoriales: 2004; 2006; 2011, donde muestra su capacidad en las traducciones) o excelentes traducciones directas de textos budistas como la de una selección de los Sermones Medios de Buda (Solé-Leris y Vélez, 1999), de Nagarjuna (Vélez 2003, destacado budólogo español del que hay en Ediciones del Orto dos trabajos: Vélez, 1997; 2000) o de Vimalakirti (Ramírez, 2002) junto a libros más experienciales sobre los modos de vivir en budismo en lo cotidiano como el de Laia Montserrat (2011; 2017) o introducciones generales como la de Miguel Rodríguez de Peñaranda (2012).

De la CBSZ han salido dos de sus miembros que fueron más activos y que han formado grupos propios y siguen una estrategia de publicación parecida a la de Villalba. Aigo Seiga Castro (Pedro Manuel Castro Sánchez) redactó en su día muchos materiales para la CBSZ y sus programas de estudio, pero dejó el grupo en 2000 y, tras su formación en Japón y su reconocimiento como maestro zen, fundó en 2006 el grupo denominado Tradición Budadharma del Zen Soto centrado en Valencia. Presenta la particularidad de haber cursado un máster en Estudios Budistas en la Universidad de Sunderland (Reino Unido), bajo la dirección del profesor Peter Harvey (Castro, 2011 fue su trabajo fin de máster), además de publicar (Castro, 2002) un trabajo sobre Dogen también en la editorial Kairós. Por su parte Denkô (Francisco) Mesa, que es el único de su comunidad al que Villalba otorgó la transmisión y reconoció como maestro en 2007, ha optado en 2016 por conformar un grupo propio, la Comunidad Budista Luz del Dharma y es autor, de forma independiente a los que publicó en Miraguano para el programa de estudios budista de la CBSZ, de varios libros sobre el zen (Mesa, 2009; 2013; 2016), que ha publicado en Shinden ediciones, que es una casa editorial especializada en obras sobre la cultura japonesa con especial foco en las artes marciales japonesas donde además de Mesa, sobre budismo en sentido estricto solo se cuenta con el trabajo de José Manuel Collado (2007), sobre el budismo esotérico japonés.

Uno de los centros zen más antiguos de nuestro país es el dojo Nalanda/Centro zen Nalanda de Barcelona, que fundó el propio Deshimaru en su única visita a España, en 1981, lo coordina en la actualidad Josep Manuel So-sen Campillo que ha traducido y editado obras de Dogen (2010b; 2014) y de otros maestros clásicos del zen (Campillo, 2011a-b) y un libro propio sobre la meditación (Campillo, 2011c), publicados todos ellos en Olañeta, una editorial que incluye una treintena de textos budistas de variadas orientaciones en su extenso catálogo de casi un millar y medio de obras.5

Otro ejemplo de colectivo dentro del zen que produce materiales propios pero también libros de divulgación general es el que lidera Bárbara Kosen (Richardeau), discípula de Deshimaru, que encabeza la Asociación Zen Taisen Deshimaru Zenkan y dirige un centro de prácticas de gran solera en Madrid (el Mokusan Dojo) y un templo (el Shorin-ji) en la provincia de Cáceres, además de media docena de otros grupos de prácticas. Es autora de dos libros en nuestra lengua (Kosen, 1999; 2002), uno en Mandala, editorial con un perfil de obras principalmente de autoayuda pero con un fondo de una veintena de libros sobre budismo6 y otro en la editorial Dilema, en la que es el único título de este tipo.

Entre los grupos españoles afiliados a la Asociación Zen Internacional, fundada por Deshimaru y liderada desde Francia, y que incluye una tupida red de más de una veintena de centros en España, destacan las traducciones de obras de líderes franceses con presencia esporádica en nuestro país como Yuno (Roland) Rech (2000; 2004; 2016), publicados en la editorial Milenio7, del abad del templo Seikyuji (La Morejona, Sevilla) Raphael Doko Triet, que vive temporadas en España donde regenta una red de centros asociada al templo y que ha publicado en la editorial del propio grupo una recopilación de enseñanzas en entregas desde 2002 (Triet, 2002ss.) o también de líderes en nuestro país como Lluis Nansen Salas, que encabeza el dojo Kannon de Barcelona y que ha publicado tanto en la editorial del propio dojo materiales de uso más interno (Salas, 2016; 2017a) como una introducción más general a la meditación zen tanto en castellano (Salas, 2017c) en Ediciones Invisibles8como en catalán (Salas, 2017b) en la editorial Viena9 En todas estas editoriales los textos sobre budismo no son excepcionales.

También entre los grupos de orientación tibetana encontramos este tipo de estrategias. Uno de los más antiguos colectivos budistas españoles, que ha tomado la denominación de Samye Dzong y tiene su centro en Barcelona, presentando otros cuatro lugares de prácticas urbanas desde Madrid a Las Palmas y un monasterio en Cataluña llamado Samye Dechi Ling, es el que se configuró en torno a la figura del maestro tibetano Akong Rinpoché, cuya primera visita a España se realizó en 1977 y volvió en muchas otras ocasiones hasta su asesinato en 2013 en el Tíbet. Han producido muy numerosos materiales de factura propia autoeditados a lo largo de los años bajo el nombre del grupo o de la Fundación Rokpa, que revisaremos en el apartado siguiente, pero también han potenciado obras para un público extenso. Consisten en libros tanto del propio Akong (2006, en Ediciones i, y con anterioridad 1993 en la editorial budista española más destacada y que trataremos en el apartado siguiente, Dharma), del Karmapa (Trinle, 2013; 2017) en Kairós o Sirio10, y destaca también el libro de uno de los líderes locales del grupo, el lama Jinpa (Ángel Vidal Palet), implicado en las traducciones de las obras promovidas por el grupo, y que en este caso, al buscar un impacto más general, lo ha publicado en Ediciones i en castellano (Jinpa, 2006) y en Aeditors en catalán (Jinpa, 2011) y que es una guía muy bien construida sobre el imaginario tibetano del morir. La opción por Ediciones i resultó coherente puesto que entre 2005 y 2009 publicaba la revista Dharma, de clara inspiración budista, que se vendió en los quioscos y tuvo una distribución amplia y una periodicidad mantenida y entre sus autores budistas ha estado también el hermano de Akong Rimpoché, Yeshe Losal (2006), o el Tai Situ (2007), que hay que recordar que es uno de los grandes lamas del linaje kagyupa y que fue clave en el reconocimiento del XVII Karmapa al que el grupo sigue11.

Otro maestro español que ha publicado algunas de sus obras para un público más general fuera de la que ha sido su comunidad, Dag Shang Kagyu, una de las redes más extensas del budismo español con su sede central en el monasterio homónimo sito en la provincia de Huesca y una docena de centros urbanos repartidos por toda España y que regenta una editorial propia, Chabsel, que se repasará en el apartado siguiente, es el lama Djinpa-Borja de Arquer que ha optado por la Editora Librería Argentina (Djinpa, 2000; 2001; 2002). Se trata de una editorial con un fondo de orientalismo y de budismo destacable que alcanza el 10% de su catálogo12, donde también publica Saya Kunsal Kassapa-Joan Martínez Montsant (2011b; 2012) que lidera el colectivo Trikaya.

Juan Manzanera es otro maestro español con una larga trayectoria, que regenta en Madrid un centro enfocado en la meditación pero que ha publicado tanto obras propias como traducciones en la editorial budista Dharma (Manzanera, 1998; 2010; 2011), que se repasará más adelante, como en la editorial generalista (aunque muy especializada en la autoayuda y el esoterismo) Martínez Roca (Manzanera, 1999; 2003)]13. En Martínez Roca se han publicado varios libros del actual Dalai Lama (1995; 1998d; 1999b/2005, 2016d). Se empezó publicando un libro de Jorge Colomar (1974) sobre el zen, la introducción de Blofeld (1979), un trabajo de Christmas Humphreys (1985, en otras editoriales 2005a-b) y también otro de Ramiro Calle (2007a). Destaca el tratado de meditación de Amadeo Solé-Leris (1986) que cuenta con diversas ediciones en otras lenguas.] En esta misma editorial ha publicado en 2006, bajo el apelativo de Lama Blanco (Sakya Tashi Ling, 2006), el catalán Francesc Padró López (nombrado también por sus seguidores como Lama Jamyang Tashi Dorje Rinpoché) que es el líder de uno de los colectivos budistas españoles más mediáticos, en especial por los discos de éxito de música tibetana (bajo el nombre Monjes Budistas) que han producido, y que se centra en el monasterio Sakya Tashi Ling, sito en la provincia de Barcelona. Han producido en un sello propio también un libro, Live peace y en la editorial Aguilar un manual de cocina budista (Sakya Tashi Ling, 2007; 2008).

En otros casos encontramos a grupos en España organizados en torno a maestros de proyección internacional. Uno de ellos es Sogyal Rimpoché, líder de la red internacional Rigpa, que tiene casi una decena de centros en España. Es el autor de uno de los bestsellers budistas a escala mundial, traducido a docenas de idiomas, El libro tibetano de la vida y de la muerte (Sogyal, 1994), que ha publicado en traducción al español en la editorial Urano junto a otros dos de sus libros (Sogyal, 1996a; 2004). Se trata de una editorial con una quincena de títulos budistas en catálogo (en un fondo de más de un millar de libros)13 Ha publicado también en Olañeta (Sogyal, 1996b), y en catalán su gran éxito editorial (Sogyal, 2011) en la editorial Dipankara, que se revisará en el apartado siguiente.

Otro maestro internacional notable, con la particularidad de que reside la mayor parte del año en nuestro país es Namkhai Norbu, que aúna su calidad de tulku reconocido y maestro del dzogchen con la de profesor universitario retirado y tiene en Tenerife, en el denominado Dzamling Gar, el centro principal de la red mundial que preside. El grupo que lidera, la Dzogchen International Community, regenta una editorial propia, Shang Shung, con sede en Italia, que ha publicado decenas de sus libros en inglés. Pero en España utiliza editoriales generalistas aunque con una fuerte presencia de textos budistas en el catálogo, como Kairós (Namkhai, 1996; 2008; 2012; 2015; 2017), pero también ediciones La Llave (Namkhai, 2002), donde también ha publicado su discípulo venezolano Elías Capriles (2000) o Libros de la Liebre de Marzo (Namkhai, 2007), además de la especializada Ediciones Dharma (Namkhai, 1997).

Ediciones La Llave tiene un fondo de budismo que representa el 15% de su catálogo14 que incluye también, por ejemplo, a maestros del colectivo internacional Shambala, que también tiene una destacable presencia en nuestro país, con un centro en Madrid muy activo y una página web en la que incluso promocionan los libros de los autores, en diferentes editoriales, que asocian con su orientación. En La Llave se han publicado tanto obras de su fundador, el célebre y muy prolífico Chögyam Trungpa (2003b), como de su hijo, Sakyong Mipham (2015; 2016). Pero los maestros del colectivo Shambala se han prodigado también en otras editoriales. Trungpa, dada su proverbial capacidad de comunicación y su temprano interés por introducir el budismo tibetano entre occidentales, tiene obras traducidas en muchas editoriales como Kairós, donde se publicó su célebre Amanecer del Tantra (Trungpa, 1976) y luego una decena de sus títulos (Trungpa, 1986; 1989; 1995; 1998a; 2002; 2007; 2010; 2011; 2016), pero también en la editorial MTM (Trungpa, 1991a-b; 2001)15 donde hay también un trabajo biográfico sobre él (Midal, 2004). Otras editoriales que han publicado a Trungpa han sido Edaf (Trungpa, 1993)16, Edhasa17 en cuyo catálogo está el influyente Más allá del materialismo espiritual (Trungpa, 1985), pero también Dharma (que repasaremos en el apartado siguiente), Oniro (Trungpa, 1998b) o Gaia (Trungpa, 2009), que ahora revisaremos pues tienen en sus catálogos más obras asociables a Shambala. Por su parte Sakyong Mipham (2003; 2007) ha sido publicado también por la editorial de inspiración católica Desclée de Brouwer18 y por Oniro, editorial que apuesta por el perfil de la autoayuda pero con un fondo de obras budistas muy destacado que supera el medio centenar y ronda el 15% de su catálogo19, aunque en los últimos años ha reducido su producción de libros budistas, como parece ocurrir en otras editoriales del grupo Planeta, en el que han terminado siendo absorbidas algunas otras de las dedicadas a temas orientalistas o con algunos títulos de budismo. Es el caso de Barral20, una de las primeras en incluir títulos de este tipo en la España de la Transición, o la ya citada Martínez Roca, o Zenith22, o especialmente Paidós23, que incluye una prestigiosa colección, Paidos orientalia, donde se han publicado libros clásicos de la erudición occidental como Las religiones del Tíbet de Giuseppe Tucci (2012), que fue la persona que, además, introdujo a Namkhai Norbu en la universidad italiana. Volviendo al contexto de intereses de la red Shambala, en la editorial Imagina (que se revisará en el apartado siguiente) ha visto la luz una obra del controvertido y malogrado discípulo de Trungpa, el estadounidense Ösel Tendzin-Frederick Rich (2004). Imagina es una de las editoriales donde ha publicado quizá la que se considera la más famosa de las discípulas de Trungpa, la estadounidense Pema Chödron (2004), que también ha sido traducida en Oniro (Chödron, 1998; 2002), Sirio (Chödron, 2013a); Rigden (Chödron, 2012) o Gaia (Chödron, 1999; 2013b; 2016). Esta última editorial ha traducido libros cercanos a la propuesta de Shambala como el de Jeremy Hayward (1998) o la edición de Trungpa y Fremantle (2009) del Bardo Thödol, además de autores de otras perspectivas como Tenzin Wangyal (2013a-b; 2017), el fundador de Ligmincha, asociado con la vía del bön y que tiene grupos de seguidores en España, entre otros autores21 En el trabajo de traducción de los libros de los escritores asociables con Shambala hay que destacar a Alfonso Taboada, que ha vertido, en ocasiones en colaboración con otros traductores de temas budistas (destacando también Ferran Mestanza) a Trungpa para Kairós (Trungpa, 1995; 1998a; 2002; 2007), MTM (Trungpa, 1991a), a Sakyong para Desclée de Brouwer (Sakyong, 2003) y Oniro (Sakyong, 2007), a Ösel Tendzin para Imagina (Tendzin, 2004) o a Pema Chödron para Imagina (Chödron, 2004) o Rigden (Chödron, 2012). En ocasiones este tipo de figuras que aúnan la cualidad de miembros de una comunidad budista con el interés y la capacidad para traducir y promover la publicación de esas traducciones, resultan un eslabón clave para que la visibilización editorial del budismo se materialice. En el apartado siguiente citaremos a algunos y en especial a Xavi Alongina, por su implicación también en este aspecto algo invisibilizado en ocasiones, el de la traducción, del trabajo editorial, pero los casos son numerosos y se tendrán en cuenta algunos al reflejarlos en la bibliografía.

La ya citada editorial la Llave ha publicado extensamente a otro maestro internacional residente en nuestro país, Dhiravamsa (2001a-b; 2004a; 2009a), tailandés de nacimiento pero nacionalizado español, que tiene grupos de seguidores tanto en Canarias, donde reside, como en el País Vasco, Zaragoza y Cataluña y cuyas publicaciones en español se prodigan también en ediciones Mandala (Dhiravamsa, 2008b; 2009b; 2012a) y la mayoría en las ediciones de La Liebre de Marzo (Dhiravamsa, 1991; 1992; 1997; 2004b; 2007; 2008a; 2012b; 2014; 2015). Esta última editorial ha publicado más de una veintena de obras de autores budistas, que configuran un destacable 15% de su catálogo22. No es ajena la elección de editoriales en este caso a la importancia de sus seguidores en la zona donde tienen sus sedes dichas editoriales, La Llave es de Vitoria, Liebre de Marzo de Barcelona.

Otro maestro con media docena de grupos de seguidores en España es Yon-gey Mingyur Rimpoché, líder de la red internacional Tergar, en España ha publicado en la editorial Rigden Institut Gestalt (Yongey, 2010; 2012)23 centrada en las terapias alternativas donde también ha publicado el actual Dalai Lama (2013a) o Dzigar Kongtrül Rinpoché (2006; 2008).

Uno de los maestros budistas de impacto internacional con más lectores en la actualidad es Thich Nhat Hahn, sus seguidores en España son muy numerosos y se aglutinan en torno a 60 grupos de prácticas por todo el país. Ha publicado cerca de ochenta libros en España, muchos de ellos con un éxito que ha requerido numerosas reediciones. Aunque algunos derivan en la autoayuda desde una sensibilidad budista, en la gran mayoría las implicaciones doctrinales, éticas y formales del budismo conforman el discurso. Se ha prodigado en muchas editoriales españolas, con una treintena de títulos en Oniro (destacando Nhat, 2001; 2002;2003; 2009; 2010; 2014b, los más recientes 2018a-c en Zenith, pero también en Paidos: 1999; 2017b, todos del mismo grupo editorial), una quincena en Kairós (destacan Nhat, 1996a; 2000; 2011; 2013b; 2014a; 2017a), en Librería Argentina (Nhat, 2005), Urano (Nhat, 2016), La Llave, Obelisco, Jaguar, DeBolsillo, Gaia, Neo Person, Edaf (Nhat, 1996b) y también en Dharma, la más destacada editorial budista española donde publicó algunas de sus primeras obras (Nhat, 1993a-b, también 2007), aunque hay que evidenciar que su primer título en nuestro idioma lo publicó en Sígueme (Nhat, 1978), una editorial confesional católica. Y es que hay que tener en cuenta que su propuesta budista se caracteriza por tender puentes con el catolicismo que se evidencia en que un cierto número de quienes le siguen se siguen identificando como cristianos. Este asunto del «bilingüismo religioso» (expresión que tomamos de Ana María Schlüter, 2008b) lo volveremos a traer a colación brevemente en el apartado final.

El autor budista con mayor número de obras publicadas en España es, sin duda, el actual Dalai Lama. El impacto de sus libros se explica al aglutinar la con vergencia de grupos en torno a su figura por parte no solo de la escuela gelugpa a la que pertenece, sino por casi todas las sensibilidades del budismo tibetano (con la excepción notable de la Nueva Tradición Kadampa24, que luego revisaremos, puesto que regentan una editorial budista propia en España) y por la simpatía de muchos budistas de otras orientaciones y también de lectores no budistas. Ha publicado un largo centenar de libros en traducción tanto en castellano como en catalán en cuarenta editoriales distintas entre las que destaca una quince na en Kairós (en especial Dalai Lama, 2001c; 2002b; 2004f-g; 2007c; 2008c; 2009c; 2013b; 2013c; 2014; 2015), otro tanto en Oniro (destacan Dalai Lama, 2000a; 2002a; 2004b-c; 2006b) y otras editoriales de grupo como Martínez Roca (Dalai Lama, 1995; 1998d; 1999b; 2016d), Zenith (Dalai Lama, 2010a; 2011b) o Paidós (Dalai Lama, 2008b; 2010b). También destaca Olañeta (Dalai Lama, 1997c; 1998a-b-c; 2001b; 2004d), Grijalbo (2000b; 2001d; 2001e; 2006a; 2007d; 2016a), muchas reediciones en Debolsillo (Dalai Lama, 2003b; 2011a destacan por no ser reediciones), en el Círculo de Lectores, Kailas (Dalai Lama, 2004b; e) o Viena (Dalai Lama, 2004g; 2005a), entre otras editoriales25.

El primer libro que publicó fue en Noguer (Dalai Lama, 1962) exponiendo su huida del Tíbet, y los inmediatos posteriores en Dharma que suman casi una quincena o en Cárcamo, con traducción de Villalba (Dalai Lama, 1982), como vimos. Resulta particularmente significativo que haya publicado en tres editoriales de ideario cristiano, como son PPC (Dalai Lama, 1997b, sobre Jesús desde la óptica budista), Sal Terrae (Dalai Lama, 2009a) o Herder (Dalai Lama, 2016c), cuestión que no desentona con la apuesta por el diálogo interreligioso del autor.


* Catedrático de Universidad. Instituto de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna (Canarias). Email: fradive@ull.edu.es; ORCID: 0000-0002-9913-4580. Este trabajo se inserta en el Proyecto de investigación Bases teóricas y metodológicas para el estudio de la diversidad religiosa y las minorías religiosas en España (HAR2016-75173-P) del MINECO/
MICINN, 2017-2020 y en el programa María Rosa Alonso de ayudas a la investigación en Humanidades y Ciencias Sociales del Cabildo de Tenerife (2018-2019). Utiliza materiales generados como resultado del contrato de investigación «Budismo en España» entre la Fun-
dación Pluralismo y Convivencia (Madrid, España) y la Universidad de La Laguna. Este artículo pone al día y desarrolla de modo sistemático algunos argumentos y planteamientos expuestos en Díez de Velasco, 2013: 98-108 y 2018: 77-83.

  1. Para esta aproximación a la visibilización numérica, jurídica y patrimonial del budismo en España, que se expone en la introducción utilizamos tanto la explotación de datos del Observatorio del Pluralismo Religioso en España (https://www.observatorioreligion.es/directoriolugares-de-culto) como los trabajos de Díez de Velasco (2013: 85ss.; 2012: 7ss.), los grupos budistas españoles citados en este artículo son tratados con detalle en el capítulo V de Díez de Velasco (2013: 189-296; 2018: 163-262).
  2. Donde también se ha publicado a Nyanatiloka (1984) o la traducción del Dhammapada de Juan Mascaró (1982). Deshimaru ha sido muy traducido al catalán (Deshimaru, 1989; 2005, de hecho el primero salió en catalán antes que en castellano: Deshimaru, 1992)
  3. Además de estas obras asociables con la CBSZ y con Villalba, se han publicado en Miraguano otros libros sobre el budismo fuera de estas dos colecciones, por ejemplo la reedición del célebre libro de Edwin Arnold (2008) o algunos sutras de los diálogos medios de Buda traducidos por Daniel de Palma (1998), además de los trabajos de José María Prieto (2011; también una edición de Dogen 2013) o de Iñaki Preciado (2013; 2015), del que en otras editoriales hay más trabajos tanto traducciones como obras propias (Preciado, 1994; 1998; 2000; 2001a-b; 2003; 2004, las dos últimas en ediciones Oberon)
  4. Kairós comenzó a publicar libros de budismo incluso antes de la implantación de grupos budistas en nuestro país empezando con el célebre libro del monje trapense Thomas Merton sobre el zen (Merton, 1972; otros libros suyos en diferentes editoriales: 2000; 2004), seguido del de Herbert Guenther y Chögyam Trungpa sobre el tantra (Trungpa, 1976) y también de un libro poco habitual sobre el zen en Estados Unidos desde los ojos de un europeo escrito por Janwillem van de Wettering (1976, también interesa Wettering, 1984), autor más conocido por su éxito Afterzen (Wettering, 2000). Posteriormente han publicado de modo continuado obras de destacados maestros orientales como el actual Dalai Lama (2001c; 2002b; 2004f-g; 2007c; 2008c; 2009c; 2013b-c; 2014; 2015 y también Goleman, 1997), o el Karmapa Ogyen Trinle dorje (2017), Taisen Deshimaru (1979; 1990; 1994a; 2001a-b), Chögyam Trungpa (1986;1989; 1993; 1995; 1998a; 2002; 2007; 2010; 2016), Namkhai Norbu (1996; 2008; 2012; 2015; 2017), Yongey Mingyur Rimpoché (2016), Thich Nhat Hahn (1996a; 2000; 2011; 2013a-b; 2014a; 2017a), o de eruditos como Daisetz Teitaro Suzuki (1981; 1994; en otras editoriales: 1972; 1979a-b; 1996; 2001; 2006), Robert Thurman (1994; 2014) o autores occidentales como Alan Watts (1999; en otras editoriales: 1971; 1996), Albert Low (1994, con otras obras en ediciones Oberon: 2003 y Aura: 1977), Mariana Caplan, David Loy (2000; 2004; 2008; 2016), Mark Epstein, Joseph Goldstein (1996), Philip Kapleau (1981; en otras editoriales: 1994; 1999), Douglas Harding, Ken Wilber (2016, entre otros), con una cierta predilección por el zen, aunque se traten otras técnicas
  5. El editor José de Olañeta se ha dedicado a publicar desde 1983 principalmente textos de budismo tibetano y zen destacando media docena de obras del actual Dalai Lama (1997c; 1998a-b-c; 2001b; 2004d), una de Sogyal Rinpoché (1996b), también cuentos zen, una obra de Charlotte Joko Beck (1997; en la editorial Gaia: 2008; 2012) o los viajes de Alexandra David-Neel (2002).
  6. Con varios trabajos de Dhiravamsa (que se revisarán más adelante), del famoso maestro zen y fotógrafo John Loori (2002), de Pedro San José (2009; 2010), Miguel Fraile (2006; 2008), Emilio Fiel (Miyo, 1993) o de Ana Crespo (1997 sobre el arte y el zen).
  7. Donde se ha publicado también el libro de Evelyn de Smedt (1997) sobre Deshimaru o un interesante diálogo entre Francesc Torralba y Jamyang Wangmo (Helly Peláez Bozzi) (2002) de la que hay un libro publicado en Kailas (Wangmo, 2009).
  8. Donde se ha publicado también a Ringu Tulku, que lidera el grupo internacional Bodhicharya, que ha publicado también una obra suya (Ringu, 2001) en la editorial del propio grupo y dos en catalán (Ringu, 2012; 2014).
  9. Que está publicando hasta el presente una veintena de traducciones al catalán de obras de maestros budistas como el actual Dalai Lama, Ringu Tulku (2014), Ricard, Trungpa o Gunaratana algunas ya publicadas en castellano en Kairós o en otras editoriales.
  10. Sirio tiene al actual Dalai Lama (1998e; 2001a), al XII Drukpa (2015), a la maestra Pema Chödron (2013a), Ramiro Calle (1994; 2009), Alan Watts (1996), Joseph Goldstein (2015) o Deshimaru (1995) en su catálogo.
  11. Y que también ha publicado otra obra en la editorial Obelisco (Tai Situ, 1994), traducida por el propio lama Jinpa. En Ediciones i, además de los autores antes repasados relacionados con el linaje kagyupa se publicó también un libro del Dalai Lama (2007b) o el de Schneider (2007) dedicado al maestro zen Issan Dorsey
  12. Incluye reediciones de obras de raíz teosófica como las de Olcott (2010), Leadbeater (2011) o de Sinnett (2011) o libros de maestros internacionales como Thich Nhat Hahn (2005), o de autores del budismo del sur como el alemán Nyanaponika (2005; 2006; 2007a-b; 2014a-b), los srilanqueses Piyadassi (2008) y Narada Thera (2008) o el birmano Mahasi Sayadaw (2008), pero también publicando a otros autores españoles, como el prolífico Ramiro Calle (2014, del que hay sobre budismo casi una veintena de libros en muy diversas editoriales, algunas obras muy tempranas: Calle, 1970; 1980a-b; 1981; 1984; 1988a-b; 1994; 1998; 2001; 2004a-b; 2005; 2007a-b; 2009; 2011), o al mexicano Senge Dorje-Víctor M. Flores (2008).
  13. Incluye autores muy significativos y famosos como Matthieu Ricard (1998; 2001; 2005; 2009; 2016), Thich Nhat Hahn, del que se hablará más adelante, Tarthang Tulku (2010) o el ya citado Robert Thurman (2000).
  14. La Llave también ha publicado obras de Batchelor (2012), de pioneras como Alexandra David-Neel (2001; para otras obras suyas, publicadas en español desde antiguo: 1929; 1942; 1978; 1989; 1990; 2002) o de autores como Chökyi (2003), Tarthang Tulku (2001; 2002; 2003) o Thurman (2012).
  15. En MTM se incluye también un libro del maestro japonés Yamahata (2005), que fundó el centro zen Jiko-An en las alpujarras granadinas o también un trabajo de Judith Simmer-Brown (2002).
  16. Hay en Edaf también obras de Thomas Cleary, William Hart, Thich Nhat Hahn (1996b),
    Boddhi Bikkhu, Ramiro Calle (2007b), Miguel Fraile (1993) o John Blofeld (1981).
  17. En Edhasa apareció una obra clave sobre el budismo adaptado a Occidente de Alan Watts (1971, de las primeras sobre el zen en España) y una de las de Alexandra David-Neel (1978).
  18. En esta editorial hay también obras asociables al zen en gran medida desbudistizado como el que propone Rafael Redondo (2005; 2008; 2010; 2015, en la línea de su maestro Willigis Jäger), pero también de Dumoulin (2002), traducciones de los investigadores de Buenos Aires Fernando Tola y Carmen Dragonetti (2000; y 2002; 2006; 2010 en otras editoriales españolas) o de Robert Kennedy (2008) sobre cristianismo budista.
  19. Incluye grandes maestros de impacto en Occidente como Thich Nhat Hahn (con una veintena larga de obras que incluso forman una colección independiente), Shunryu Suzuki (2003; 2004), Maezumi (2003), Ajahn Chah (2005), Seung Sahn (2010), Deshimaru (2011; también en otras editoriales 1994b o 1995, además de las obras antes citadas en Kairós y otras) o el actual Dalai Lama (2000a; 2002a; 2004a-b; 2006b) o maestros occidentales como Sangharakshita (1998; 1999; 2001), Philip Kapleau (1999), Steve Hagen (2007), Ajahn Sumano (2013) o el monje católico Thomas Merton (2004) sobre budismo y cristianismo.
  20. Autores tempranos españoles sobre el zen fueron Antolin y Embid (1977) o Moreno Lara (1978; también 1979 en la editorial Comunicación Literaria). Antes se publicó el de Glase-napp (1974) que en el título evidenciaba el carácter no teísta del budismo, el de Lalou (1974) sobre las religiones del Tíbet y el del gran orientalista Giuseppe Tucci (1973) sobre el mandala (tanto budista como hinduista), más tarde el de Lenoir (2000) sobre el budismo occidental, que se evidencia que ha sido un interés peculiar del editor.
  21. El fondo de obras budistas en Gaia incluye obras zen de impacto como el célebre Los tres pilares del zen de Kapleau (1994), el clásico de Shunryu Suzuki (2012) o los de Joko Beck (2008; 2012), obras del budismo tibetano como la del Dalai Lama y Varela (2009b) o la de Chöky Nyima (2001), de representantes del budismo occidental como Kornfield (2013) o Batchelor (2008).
  22. Que incluye libros de temas específicos del budismo occidental (por ejemplo Goldstein, 2005 o Wettering, 2000) como de maestros occidentales y orientales del vipasana como Jack Kornfield (1997; 2001; 2010), del zen coreano, como Seung Sahn (1991; 2002), del dzogchen como Namkhai Norbu (2007) o del zen occidental como el controvertido Dennis Merzel (2008).
  23. Tiene publicaciones también en Kairós (2016) y en la editorial Granica (2008), donde ha publicado también Pujol (2003) o el célebre Budismo para dummies de Landaw (2009).
  24. Un ejemplo de su empeño en la senda contraria: Western Shugden Society, 2010.
  25. Hay que añadir Plaza y Janés (por ejemplo Dalai Lama, 1998g), Icaria (Dalai Lama, 1994b con una introducción de Raimon Panikkar, del que hay que destacar su trabajo sobre el budismo en Siruela: Panikkar, 1996), El País, Helios (Dalai Lama, 1997a), Sirio (Dalai Lama, 1998e), Apóstrofe, Ediciones B (Dalai Lama, 1999a), Integral (Dalai Lama, 1999c), Del Bronce, RBA (Dalai Lama, 2003a), Belacqua, Luciérnaga, Ediciones i (Dalai Lama, 2007b), Alienta (Dalai Lama, 2008a), Obelisco, Gaia o Rigden Institut Gestalt (Dalai Lama, 2013a)
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¿Quién era Buda?

Por Bárbara O’Brien | 29 de mayo de 2018

Publicada en: https://www.lionsroar.com/who-was-the-buddha/

“Buda” significa “el que ha despertado”. El Buda que vivió hace 2.600 años no era un dios. Era una persona ordinaria llamada Siddharta Gautama y cuya profunda sabiduría inspiró al mundo.

Contenido:
¿Quién era Buda?
¿Qué sabemos sobre el Buda histórico?
¿Ha habido otros Budas?
¿Qué hay de los Budas en el arte budista?
¿Alaban los budistas a Buda?
¿Qué enseñó Buda?
¿Qué es la iluminación?
¿Hay una Biblia budista?
Lecturas adicionales


¿Quién era Buda?

“Buda” no es un nombre, sino un título. En sánscrito significa “persona que está despierta”. Buda está despierto en relación con la verdadera naturaleza de la realidad.

Por ponerlo de forma simple, el budismo enseña que todos vivimos en la niebla de las ilusiones creadas por percepciones erróneas y por “impurezas” como el odio, la avidez y la ignorancia. Un buda es alguien que se ha liberado de esta niebla. Se dice que cuando un buda muere, él o ella no renace, sino que va a la paz del Nirvana. El Nirvana no es una tipo de “cielo”, sino un estado transformado de existencia.

La mayor parte del tiempo, cuando alguien habla del “Buda”, lo hace en referencia a la persona histórica que fundó el budismo. Se trata de un hombre originalmente llamado Siddharta Gautama que vivió en lo que hoy en día es el norte de la India y Nepal, hace unos veinticinco siglos.

¿Qué sabemos sobre el Buda histórico?

La historia tradicional empieza con el nacimiento de Siddharta Gautama en Lumbini, Nepal, aproximadamente en el año 567 a.C. Era el hijo de un rey, criado en una resguardada opulencia. Estaba casado y tenía un hijo.

El príncipe Siddharta tenía veintinueve años cuando su vida cambió. Durante salidas en carruaje por el exterior de sus palacios cuando vio por primera vez a una persona enferma, a un anciano y a un cadáver. Estos hechos le removieron hasta lo más profundo de su ser; se dio cuenta de que, en su estatus privilegiado, no estaba a salvo de la enfermedad, la vejez ni de la muerte. Cuando vio a un buscador espiritual (un mendicante “santo”), la necesidad de búsqueda de paz mental le invadió por completo.

El príncipe renunció a su vida terrenal y dio inicio a una búsqueda espiritual. Buscó maestros y castigó su cuerpo mediante prácticas ascéticas, tales como extremos y prolongados ayunos. La creencia ascética consideraba que castigar el cuerpo era una forma de elevar la mente, y que la puerta a la sabiduría se encontraba a las puertas de la muerte. Sin embargo, tras seis años de prácticas ascéticas el príncipe no sentía más que frustración.

Eventualmente, se dio cuenta de que el camino a la paz se hallaba en la disciplina mental. En Bodhagaya, el moderno estado indio de Bihar, se sentó en meditación frente a un árbol (el “Boddhi árbol”) con la determinación de no levantarse hasta despertar o alcanzar la iluminación. A partir de ese momento sería conocido como el Buda.

Dedicó el resto de su vida a enseñar a las personas a alcanzar la iluminación para sí mismas. Dio su primer sermón en el actual Sarnath, cerca de Benares, y luego fue caminando de aldea en aldea, atrayendo discípulos. Fundó la orden original de monjes y monjas budistas, muchos de los cuales se convirtieron también en grandes maestros. Murió en Kushinagara, localizada en lo que hoy es el estado de Uttar Pradesh al norte de la India, alrededor del año 483 a.C.

Puede que la historia tradicional de la vida de Buda no sea actualmente correcta, no es algo que podamos saber con certeza. Los historiadores de hoy generalmente están de acuerdo en que sí existió un Buda histórico, y que vivió entre los siglos IV y VI a.C. Se cree que al menos algunos de los sermones y de las normas monásticas registradas en las escrituras más antiguas son testimonio de sus palabras, por lo menos aproximadamente. Sin embargo, esto es todo lo que la mayoría de historiadores están dispuestos a asegurar.

¿Ha habido otros Budas?

En el budismo theravada (la escuela dominante en el sur de Asia), se cree que sólo existe un Buda en cada período de la historia de la humanidad; cada uno de estos períodos temporales son inimaginablemente largos. El Buda de nuestro período es el Buda histórico, Siddharta Gautama. Cualquier otra persona que alcance la iluminación en este período no sería llamada Buda. En su lugar, él o ella sería un arhat (en sánscrito) o un arahant (en pali), que significa “alguien valioso” o “alguien perfeccionado”. La principal diferencia entre un arhat y un Buda es que solo un Buda es un maestro universal, alguien que abre la puerta para todos los demás.

Las escrituras tempranas hablan de otros Budas que vivieron en eras inconcebiblemente lejanas. También está Maitreya, el futuro Buda que aparecerá cuando toda memoria de las enseñanzas de nuestro Buda se haya perdido.

Hay otras tradiciones principales del budismo, llamadas Mahayana y Vajrayana, las cuales no ponen ningún límite en el número de budas que puede haber. En cualquier caso, para los practicantes del budismo Mahayana y Vajrayana, el ideal es ser un bodhisattva, alguien que hace el voto de permanecer en el mundo hasta que todos los seres hayan alcanzado la iluminación.

¿Qué hay de los Budas en el arte budista?

Hay multitudes de budas, especialmente en los escritos y el arte mahayana y vajrayana. Representan aspectos de la iluminación, y también representan nuestras naturalezas más profundas. Algunos de los Budas más icónicos y conocidos incluyen a: Amitabha, el Buda de la Luz Infinita; Bhaisajyaguru, el Buda médico que representa el poder de la curación; y Vairocana, el Buda primordial o universal que representa la realidad absoluta. Las posturas en las que los Budas son representados tienen también significados particulares.

El hombre gordo y risueño que muchos occidentales confunden con Buda es un personaje del folklore chino. Su nombre es Budai en chino, o Hotei en japonés. Representa la felicidad y la abundancia y es protector de los niños, los enfermos y los débiles. En algunas historias es presentado como una emanación de Maitreya, el Buda futuro.

¿Alaban los budistas a Buda?

El Buda histórico no fue un dios, y las muchas figuras icónicas del arte budista no pretenden representar seres divinos que concederán favores si se les alaba.

Se dice que Buda, de hecho, era crítico de las alabanzas. En una escrituras (Sigalovada Sutta, Digha Nikaya 31) se describe cómo se encontró con un joven que se hallaba en medio de una práctica de adoración védica. Buda le dijo que más que las alabanzas, lo importante es llevar un modo de vida responsable y ético.

Puede que se evoque la idea de alabanzas al ver a los practicantes budistas inclinarse ante estatuas, pero se trata en realidad de algo distinto. En algunas ramas del budismo, inclinarse y hacer ofrendas son expresiones físicas para liberarse de las formas de vida ególatras y egoístas y centrarse en el compromiso de practicar las enseñanzas budistas.

¿Qué enseñó Buda?

Cuando Buda alcanzó la iluminación, también se dio cuenta de algo más: que aquello que había percibido estaba tan lejos de la experiencia ordinaria que nunca podría ser explicado en su totalidad. Por ello, en vez de decirles a las personas qué creer, les enseñó cómo alcanzar la iluminación por sí mismas.

La enseñanza principal del budismo se figura en las Cuatro Nobles Verdades. Muy brevemente, la Primera Noble Verdad enseña que la vida es dukkha, un término que carece de traducción literal. A menudo se traduce a “sufrimiento”, aunque también significa “estresante” y “sin capacidad para satisfacer”.

La Segunda Noble Verdad enseña que dukkha tiene una causa. La causa más inmediata es la ansia, la cual proviene de no entender la realidad y de no conocerse a sí mismo. Debido a que no nos entendemos, nos invaden la ansiedad y la frustración. Experimentamos la vida de una forma estrecha y egocéntrica, ansiando cosas que creemos que nos harán felices. Pero la satisfacción que se obtiene es fugaz y luego vuelven la ansiedad y la frustración.

La Tercera Noble Verdad establece que podemos encontrar la causa de dukkha y liberarnos de la rueda de hámster que suponen el estrés y las ansias. La simple adopción de las creencias budistas, sin embargo, no ayuda por sí misma a alcanzar este fin. La liberación depende de la indagación de cada uno en la fuente de dukkha. El apego no cesará hasta que la persona, por sí misma, se dé cuenta de qué es lo que lo está causando.

La Cuarta Noble Verdad enseña que esta realización viene con la práctica del Noble Sendero Óctuplo. Este sendero puede ser presentado como la identificación de las ocho áreas de la práctica (que incluyen meditación, atención plena y llevar una vida ética que beneficie a otros) que nos ayuda vivir con mayor felicidad y a encontrar la sabiduría de la iluminación.

¿Qué es la iluminación?

A veces se tiene la idea de que la iluminación implica encontrarse en un estado de dicha permanente, pero no es el caso. Además, alcanzar la iluminación no tiene que ocurrir necesariamente en un único momento, de una sola vez. La iluminación, muy brevemente, es definida como la capacidad de percibir la verdadera naturaleza de la realidad y de nosotros mismos.

También es descrita como la percepción de la naturaleza de Buda, la cual supone en el budismo vajrayana y en el mahayana la naturaleza fundamental de todos los seres. Una forma de entender esto es concebir la iluminación de Buda está siempre ahí, seamos o no conscientes de ello.

La iluminación, entonces, no es una cualidad que algunas personas tengan y otras no. Alcanzar la iluminación es darse cuenta de lo que ya es. Lo que ocurre es que la mayoría de nosotros estamos perdidos en una niebla y no la vemos.

¿Hay una Biblia budista?

No exactamente. Para empezar, las distintas escuelas y denominaciones del budismo no usan el mismo canon de escrituras. Así, una escritura estimada en una escuela puede ser desconocida en otra.

Además, las escrituras budistas no son consideradas como revelaciones de un dios que tengan que ser aceptadas sin cuestionamiento. Buda enseñó que ninguna enseñanza debe ser aceptada únicamente basada en la autoridad de la que proviene, sino que debemos indagar en la cuestión nosotros mismos. Los muchos sutras y textos están allí para servir de guía, no de adoctrinamiento.

Lo importante en el budismo no es lo que se cree, sino lo que se hace. Constituye un camino de autodisciplina y también de descubrimiento personal. Este camino ha sido andado durante veinticinco siglos, y a día de hoy hay distintas direcciones, señales y marcadores. Hay también mentores y maestros para servir de guía, así como muchas hermosas escrituras.

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