20. Las fuerzas para vivir te las proporciona tu religión

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


La vida es como una pelea conyugal. Y esperamos en vano que alguien llegue y la zanje por nosotros. La única autoridad competente capaz de zanjar la disputa se encuentra en nosotros mismos. A esto es a lo que llamo fe. Esta fuerza interior te la proporciona tu religión, el budismo. Has de ser como serías si el bodisatva Avalokitesvara habitara en tu corazón y te visitara cada día. Has de cultivar esta relación a tal punto que Avalokitesvara se haga presente en todo instante y lugar; así no solo te liberarás tú de tu propio sufrimiento, sino que también harás que se desvanezca todo el sufrimiento a tu alrededor.
Cuando invocas el nombre de Buda, todas tus acciones han de surgir de esta invocación.
Por edificante que pueda resultar escuchar la doctrina del Buda, por formidable que pueda ser el satori que experimentas, si este satori se sostiene arriba a lo alto como la campana que cuelga del techo, sin que tú tires de la cuerda de la práctica, la insatisfacción continuará prendiendo en tu vida. ¡Tu práctica ha de ser como el tañido de esa campana!
Has de observar tu vida con los claros ojos de Avalokitesvara, para así transformarla y materializar esa claridad en la propia práctica diaria: ¡no te pierdas de vista a ti mismo!
No basta con mirar el mundo desde arriba, desde tu elevado punto de vista. Tan pronto sepas en que dirección va tu camino, has de echar a andar con paso firme hacia adelante. Si conoces tu camino, vayas donde vayas no te extraviarás. Hagas lo que hagas, no tendrás nada que temer.
Zazen ha de desplegar su actividad en tu vida. Has de sentir la actividad de zazen en toda tu vida. También esta vida, en su frescura, es zazen.
Si captas la doctrina en toda su magnitud, tanto más intensa habrá de ser tu práctica. Has de tener presente la práctica en cada instante.
El samadhi real significa que pones orden en tu vida. Es la mente que ordena tu vida. Hablo a menudo del verdadero yo o de que estamos ligados al universo; en último término se trata de vivir completamente nuestra vida. Para ello, primero hemos de tamizarla y cuidarnos de que todo encaje correctamente: haz lo que debas hacer y deja estar lo que debas dejar estar.
Para quien practica zazen, su práctica se manifiesta cuando orina, cuando come y en el sonido que hacen sus sandalias o zapatos al andar. Que recitemos un sutra antes de entrar en la bañera se debe a que zazen mismo se toma un baño.
No debes encerrar tu satori en un recipiente hermético. Si has entrado una vez en contacto con esta cosa con la que no hay nada que hacer, has de fundar en ella toda tu vida. Si tomas té, toma té; si estás comiendo, come. Tanto si duermes como si te levantas o te desplomas, esta luminosa claridad ha de llenar toda tu vida.
Día a día has de marchar de nuevo desde cero a partir de ti mismo, has de vivir tu vida dándolo todo de ti. También un novicio ha de darlo todo de sí para ser realmente, por completo, un novicio. En zazen se trata de darlo todo para ser uno con zazen; a la hora del té, para ser uno con el té; al comer, para ser uno con la comida. Al trabajar, das todo de ti en el trabajo, y cuando duermes, duermes como un lirón.
La Vía del Buda está siempre bajo tus pies. Cuando orinas es la manera en que orinas, al estornudar es el estornudar. Es el sonido de tus pasos. La vía del Buda llena todo el universo.

No hagas nada a medias: has de observar tu vida y a ti mismo desde una perspectiva que se sitúa antes del nacimiento de tus padres. ¿Cómo quieres realmente vivir tu vida? El primer paso has de darlo a partir de un punto que se sitúa antes del nacimiento de tus padres.

“Aun cuando escuches y repitas las enseñanzas del pasado,
¿qué sentido tienen si no las pones en práctica?”¹

Si has llegado a la punta del mástil, avanzar un poco más… hace daño. Aquí la vía del Buda deja de ser tan sólo palabras, es tu práctica concreta.Práctica significa convertir la vía del Buda en hechos.
Deja de soñar: no hay ningún Buda tras de ti, ninguna persona corriente ante ti, ningún satori. Simplemente, déjate llevar por la doctrina del Buda. Esto es lo que quiere decir “no-pensamiento” (hishiryo). Simplemente, ve hacia delante.
No debes hacer de la vía del Buda un medio para alcanzar algún fin en tu vida. Lo que has de hacer es que toda tu vida sea guiada por la vía del Buda.


¹ Versos de Shimazu Tadayoshi, también conocido como Simazu Jisshin (1493-1568) fue un daimyo (señor feudal) de la provincia japonesa de Satsuma durante el período Sengoku. Escribió un poema muy famoso en Japón titulado Iroha, cuyo primer verso es precisamente el citado por Kodo Sawaki.

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19. La postura del cuerpo se expresa en toda la vida

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Vive la vida simplemente siguiendo la voz del Dharma. De esta manera tu vida misma será religión. La religión no puede ser ningún ideal, ninguna conquista intelectual. Consiste en que este cuerpo, esta masa de carne y sangre, este saco de células, este nido de bacterias se mueva según la verdadera enseñanza. Cuando la actividad de este cuerpo está unificada con el movimiento del verdadero Dharma, lo que este cuerpo hace se denomina práctica.
Cuando se habla de práctica, la gente lo relaciona con ponerse bajo una cascada¹ o practicar zazen. No es así. Práctica significa vivir la vida impulsado por el Buda.
La gente piensa que la práctica del zen es algo muy complicado. Pero la práctica no es más que vivir nuestra vida cotidiana. Práctica es nuestra actitud ante la vida. Dogen Zenji llama a esto gyobutsu (práctica del Buda). Practicar la Vía del Buda significa realizar todas las actividades de la vida cotidiana, con este cuerpo, sobre la base de zazen.
Separado de la vida cotidiana el budismo es algo muerto. Todos los aspectos de tu vida han de ser la Vía del Buda.
Si no pones cuidado, la enseñanza del Buda se convertirá para ti en un ideal. Sería un gran error. La doctrina del Buda es una actitud. Por eso se dice: “Tu conducta es el Dharma del Buda. Su esencia se expresa en el modo como haces las cosas”. No seas tan tonto como para creer que eso significa que hay que seguir las reglas de conducta como un robot. En zazen no debes caer en ninguno de los dos extremos. Comienza con la práctica de tu cuerpo, acompasando tu longitud de onda con la de los Budas y Patriarcas y manteniéndote abierto a todo lo demás.
Mi fe es zazen, es sentarme. “Tu conducta es el Dharma del Buda. Su esencia se expresa en el modo como haces las cosas”. Solo mediante esta práctica encontramos al Buda vivo. Sin la práctica no puede haber Buda alguno. El auténtico Buda lo manifestamos nosotros mismos a través de nuestra actitud vital.
Tengo la impresión de que hoy en día muchos confunden la libertad con hacer simplemente lo que les viene en gana. La gente moderna parece padecer esta enfermedad crónica de solo querer hacer lo que les divierte. Pero todos los aspectos de nuestra vida diaria han de dirigirse hacia un claro objetivo. Hemos de apuntar con tanta exactitud como un tirador de precisión, cuando comemos igual que cuando vamos al retrete.
Mientras no practiques el verdadero Dharma, no cabe hablar del hecho de que “la Vía no es difícil de alcanzar”². Que la Vía no es difícil de alcanzar significa simplemente practicar tal como lo han hecho los Budas y Patriarcas.
Manifestar el verdadero Dharma tomando tu propia vida como materia prima es lo que se denomina práctica de la Vía del Buda. Zazen es la manifestación del Tathagata³ en tu propia vida.
Hemos de poner todo el empeño en aproximarnos lo más posible a la enseñanza del Buda en nuestra vida diaria. Hemos de agarrarnos a la red del Buda tanto en ésta como en la próxima vida, tanto en éste como en el siguiente mundo. Ésta es nuestra práctica.
Dogen Zenji no habla en ninguna parte de ‘escuela zen’. Únicamente habla del Dharma del Buda. ¿Por qué? Porque nuestra escuela no gira solo en torno al zen. Cuando comemos somos de la escuela del comer, en el retrete nos adherimos a la escuela del retrete y cuando estornudamos lo hacemos siendo fieles a la escuela del estornudo.
Ser Buda significa ser totalmente tú mismo, aquí y ahora. Estar del todo en este instante. Ser completamente uno con lo que haces. Ser en cada momento completamente uno con todos los aspectos de tu vida diaria. Ser uno con tu vida diaria es lo que los preceptos budistas expresan en párrafos concretos. En ellos se pone de manifiesto tu naturaleza de Buda.
La práctica no consiste en aprender un oficio como hace el aprendiz. Consiste en llenar las veinticuatro horas de tu vida diaria con la naturaleza del Buda.
No te esfuerces en buscar el camino a lo lejos. La práctica se refiere a todos los aspectos de tu vida diaria. Dormir es práctica, levantarse es práctica. No puede haber nada que no sea práctica. Desde la mañana hasta la noche no te separa ni un pelo de la naturaleza del Buda. Eso significa andar la vía del Buda.
Tu práctica misma es satori. Tu forma es el espíritu. Tu actitud es la Vía. Que tu conducta es el Dharma del Buda significa que tu actitud y tu postura se expresa en todos los aspectos de tu vida.


¹ Práctica habitual de ciertas escuelas esotéricas japonesas, como la Shingon.

² Expresión extraída del Xin Xin Ming, (Shin Jin Mei, en jap.), el Canto al Corazón de la Confianza, del tercer patriarca chan Jiangxi Sengcan (Kanchi Sosan, en jap.). Editado por Ediciones Miraguano, Textos de la Tradición Zen, versión de Taisen Deshimaru y traducción desde el francés de Dokushô Villalba, como “Poema de la fe en el espíritu”. Editado también por Ediciones i, en traducción directa del chino de Dokushô Villalba, como Xin Xin Ming, Canto al Corazón de la Confianza.

³ Sans. Tathagata, uno de los epítetos usados para referirse a aquel que ha alcanzado la budeidad, un Buda. Puede ser traducido como ‘el que es lo que es’.

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17. ¿Buscas paz de espíritu? Mejor preocúpate como es debido.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


¿Cómo dices? ¿Paz de espíritu? ¿Qué quieres hacer con eso, tú, tan joven? ¿O crees quizá que cuando hayas alcanzado la paz de espíritu podrás dejarte llevar durante el resto de tu vida? ¡Preocúpate mejor de hacer debidamente lo que tienes que hacer! Yo tengo ya más de setenta años y todavía sigo preocupándome. ¡Despierta de una vez de tu sueño!”. (Palabras del abad decano del templo Horinji.)

Durante toda la vida hemos de preocuparnos de la doctrina de Buda: ¿qué puedo hacer por la Vía?, ¿cómo debo vivir? Aquí han de empezar nuestras preocupaciones. Si no tenemos cuidado, cuando nos hacemos mayores nos habituamos a ser monjes y dejamos de preocuparnos.

¿Crees que gracias al zazen tengo mucha energía en el hara [bajo vientre] y un corazón fuerte y que eso hace de mí una persona llena de energía? ¡No digas tonterías! Vivo la vida como si anduviera sobre una fina capa de hielo, con mucha precaución y el mayor respeto. Y lo hago así precisamente porque practico zazen.

En algún momento deberíamos reflexionar sobre lo que podemos hacer a fin de no ser una carga para los demás. No hay nada más importante que no ser un obstáculo para nadie. Si no te haces cargo de la lata que das a los que te rodean, tu práctica no llega a ser siquiera hinayana; eso es lo último.

Deberías ser consciente de que no todo es como a ti te gustaría. Y será así toda tu vida. No tienes más remedio que aceptarlo. En principio no hay nada que no tengas que aceptar, pues no hay ni una sola cosa que obedezca a tus preferencias.

Te alteras porque crees que tu cuerpo te pertenece. Tu cuerpo no es más que un apestoso saco de carne, lleno de pis y de mierda. ¿Realmente te pertenece? ¿Pertenece a alguien? Cuando sabes que tu cuerpo no es tu cuerpo, no hay razón para que te alteres.

Adáptate a tu entorno, dales una satisfacción a los demás. Vive tu vida de manera que a tu vecino le permita estar contento. Ponlo en práctica en tu vida de pareja. Ponlo en práctica cuando trates con tus padres o tus hijos. Vive la vida como un muerto, así no le tocarás narices a nadie.

Esto vale también para mí: si no estoy verdaderamente muerto, enseguida empiezo a enfadarme. ‘Estar muerto’ significa que este cuerpo no me pertenece. Pertenece a todos y se lo dejo a los demás para que hagan con él lo que quieran. Si quieren, que se diviertan con este muerto.

Si quieres encontrar el camino tienes que tirar tu cuerpo por la borda. Despertarás en el momento justo en que te desprendas de tu cuerpo.

Nadie puede vencer a alguien que se ha desprendido de su cuerpo. Aunque le des una patada en el culo no conseguirás amedrentarle.

Algunos piensan que liberarse de la vida y de la muerte equivale a poner su vida en peligro. Pero poner la vida en peligro no es nada del otro mundo. Los bandoleros de antaño lo hacían continuamente. Liberarse de la vida y de la muerte significa algo muy distinto: significa clarificar la enseñanza del Buda.

En cierta ocasión, tras mi regreso de la guerra, fui testigo de la explosión de un arsenal. ¡No te puedes imaginar cómo se me encogieron las pelotas! Durante la guerra solía alardear de mi ardor guerrero, pero echando la vista atrás veo que no era más que la despreocupación de un jefe de bandidos como Kunisada Chujii. El valor se muestra cuando tenemos un adversario contra quien luchar. Pero si estamos sentados en completo silencio y solos en zazen, de nada nos servirá nuestro valor y ardor guerrero si, de repente, la tierra bajo nosotros empieza a temblar. La serenidad que encontramos en la doctrina del Buda nada tiene que ver con la arrogancia de un Kunisada Chuji. La manera de poner en práctica la doctrina del Buda ha de ser muy diferente. Cuando comprendí esto por primera vez, dejé de competir con los demás por ver quién era el mejor y más valeroso.

Siéntate. No hay que tener prisa. Adopta tranquilamente la postura correcta. Éste es el punto de partida: observa toda tu vida desde zazen, ponte en marcha para arrojar luz sobre tu vida.

Una persona corriente que se convierte en un santo no es más que un producto kármico. El arte de zazen radica en sentarse sin más, sin estar pendiente de ninguna otra cosa. El valor de simplemente sentarseii radica en su transparencia e insipidez.

Zazen no es algo llamativo. La gente trata continuamente de destacar, de llamar la atención, por eso el zazen no les dice nada. Lo que la gente entiende por ‘enseñanza del Buda’ no tiene en realidad nada que ver con la enseñanza del Buda.

No hay una sola cosa que no sea expresión de la enseñanza auténtica. Ahí vemos cuán transparente es la verdadera enseñanza. El problema es que la gente no quiere transparencia, sino estampados de colores.

Todo el día

en silencio se sienta

un viejo santoiii.

Cuando leo estos versos tengo la sensación de que mi presión sanguínea se reduce. Llevado a la práctica esto significa: zazen.

Lo insondable significa: nada que ganar. Dicho en lenguaje corriente: ¡zazen no aporta nada!

¿Qué vida más despreocupada puede haber que aquella en la que no hay nada que ganar? Que el zazen no aporta nada se debe a que simplemente nos sentamos, sin ningún otro propósito. Así he vivido toda mi vida hasta hoy: sin el propósito de obtener ninguna ganancia.

Una vez uno preguntó a otro que recitaba el nombre de Buda: “¿Te ha servido de algo recitar continuamente el nombre de Buda?”. “Absolutamente de nada”, respondió. Con mi zazen es igual: todos se esfuerzan en alcanzar la iluminación mediante el zazen, pero yo tengo ya setenta años y el zazen aún no me ha proporcionado la menor cosa.

La vía del Buda pone fin de una vez a todo, incluida la ilusión, incluida la iluminación.

¿Qué te ha proporcionado haber nacido? Actúas como si fueras algo muy especial, pero ¿a quién le importa? Nada es bueno para nada. Por eso decimos: “No hay nada que alcanzar”, “nada que ganar”.

Nada que ganar”. ¿Qué podría ser más hermoso en una persona?


i Kunisada Chuji (1810–1851), célebre samurai japonés de la época Edo.

ii En jap., shikantaza.

iii Haiku de Masaoka Shiki.

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16. El zen no es algo espiritual. El zen se practica con el cuerpo.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Un empresario que tenía que conseguir una gran suma de dinero escuchó una de mis charlas y llegó a la siguiente conclusión: “Lo que puedo, puedo; lo que no, no. Sencillamente haré con mi cuerpo lo que pueda, sin crearme preocupaciones innecesarias en la cabeza”.

Algunos monjes dicen: “En mi corazón llevo la cabeza afeitada” y dejan que les crezca el pelo. ¿En qué están pensando? Sólo cuando te afeitas la cabeza puedes saber cómo se siente uno con la cabeza afeitada. Sólo si te pones un chándal sabrás cómo se siente uno con un chándal. Por eso yo prefiero llevar el kesa.

El satori no se produce en tu cabeza. El satori se experimenta con el cuerpo. Significa colocarse en la postura del Buda. Lo que se llama ‘espiritual’ hay que disfrutarlo con precaución. La práctica del zen ha de comenzar en el cuerpo.

Practicar significa llevar una vida religiosa.

La mente se expresa en el cuerpo, o mejor dicho, en la actitud ante la vida.

Los sutras no son más que el agua que al principio has verter en la bomba para ponerla en marcha. Cuando practicas con tu propio cuerpo, tu actitud vital actúa como una bomba que hace brotar el agua de la verdad eterna.

Dar significa no exigir. No me refiero sólo al dinero o a los bienes materiales. Tampoco debemos anhelar el satori o alcanzar el paraíso. Ni tener miedo al infierno. Se trata de vivir nuestra vida cotidiana como expresión del dar. Tenemos que experimentar lo que ‘no sirve para nada’. Entonces dejaremos también de estar pendientes de nuestra vida y nuestro verdadero yo se manifestará, libre y soberano, en nuestra actitud vital.

La Vía no se expresa en la comprensión intelectual: nuestra actitud vital y nuestro carácter son la Vía.

Zen es tu vida cotidiana. Cuando vas al retrete, has de redescubrir tu vida en el retrete. Cuando te metes en la bañera, en la bañera has de retomar una vida religiosa. En zazen se trata de reactivar tu vida de nuevo, constantemente, con renovado aliento.

Satori no significa adquirir nuevos conceptos. Satori significa crear la propia vida de nuevo. Significa vivir nuevamente la vida eterna en cada instante.

Si te quejas de que hace frío, te parecerá que hace todavía más frío del que realmente hace. Mejor permanece en silencio. Cuando hablamos de algo nos dejamos engañar por las palabras.

Un profesor de judo dijo: “En mi escuela se trata de estar siempre fluyendo. Si por ejemplo tu adversario te tiene agarrado por la muñeca derecha, es demasiado tarde para que te preocupes por tu mano derecha. Estar fluyendo significa ahí abrir una nueva vía con la mano izquierda. Lo primero que debes aprender cuando empiezas a practicar judo es a estar fluyendo. Ahora tengo ochenta años y aún sigo ejercitándome en el fluir”. ‘Estar fluyendo’ de esta manera significa crear constantemente de nuevo la propia vida. No permanecer en ninguna parte, no mantenerse quieto, no aferrarse a nada. Quien no crea así su propia vida de nuevo, constantemente, se estancará en su vida cotidiana.

Si no te aferras a ti mismo, la vida en el mundo no es tan complicada. Si todo te parece tan complicado y problemático es sólo porque te aferras a ti mismo. Crees que la luna está triste o feliz porque la observas desde tu punto de vista personal. ¡Obsérvate mejor a ti mismo desde el punto de vista de la luna!

No hay razón para que estés tan hundido. Si pierdes, eso significa que tu adversario gana. A los ojos de Buda tan bueno es lo uno como lo otro.

Te mantienes atado a tus ilusiones. De esta manera te encadenas a ti mismo. Para salir de ese atolladero has de contemplar el universo en su conjunto, sin aferrarte a ningún detalle. Tampoco las ilusiones se dejan atrapar. Tú eres tú, yo soy yo. Lo que para la cabeza es felicidad no lo es para los pies. Si contemplas el universo en su conjunto, las ideas pertinaces en la que se fundan tus ilusiones se disolverán por sí solas.

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15. Sobre la felicidad y la satisfacción.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


El Dharma del Buda es eterno e ilimitado, ¿cómo podría encajar en el estrecho marco de la felicidad y de la satisfacción?

Como seres humanos que somos, tenemos conocimientos y satoris. Pero si no vamos más allá de lo que lo que las personas poseen, entonces nuestro satori es sólo nuestro, una propiedad personal. Lo que no es más que propiedad personal tuya no es nada al fin y al cabo.

¿Dices que sujeto y objeto son uno y llamas a eso tu satori? ¿Hablas de abandono y crees haber hallado de esta manera tu serenidad? Ése es un error muy extendido.

Dices querer deshacerte de tu ego. ¿No estarás en realidad intentando igualar a Buda? ¿A un Buda que te has creado conforme a tu propia idea?

¿Dices que la doctrina de Buda es difícil de entender? ¿Por qué te resulta tan difícil? Porque tratas de comprenderla privadamente, dentro de tu pequeño cráneo. ¡Si simplemente dejaras de hacerlo, no habría ningún problema!

A fin de cuentas, la doctrina de Buda gira únicamente en torno a la cuestión de cómo deshacernos de nosotros mismos. No obstante yo siempre he pensado que la práctica me haría evolucionar como imaginaba, y así practiqué con el mayor esmero durante años sin que mi problema se viera resuelto. El verdadero problema eres tú mismo, pero este problema no lo comprenderás hasta el final.

¿Te crees contento? ¡Eso es sólo un sueño! Deja de soñar y haz sin reservas lo que no contenta: zazen. Sigue con paso firme el camino en el que no hay nada que ganar. Serás así ‘una persona en camino hacia la iluminación’.

‘Paz de espíritu’ o ‘satori’ no son nada fijo: si crees haber comprendido el ‘verdadero dharma’ cometes un gran error.

Cuantos más libros leemos, más nos aferramos a nuestras ideas: “Esto es hinayana, esto es mahayana, o mejor dicho”. Pero con cada nueva idea compleja vamos perdiendo el auténtico sabor de la realidad. Por eso hemos de comprender de una vez que nuestros juegos conceptuales no nos llevan a ningún lado. Entonces podremos desmontar de nuevo esta amalgama de conceptos y contemplar el mundo sin adornos ni artificios. Si nos liberamos de la telaraña de conceptos en que nos hemos enredado, nuestra presión sanguínea se reducirá y enfrentaremos las situaciones de la vida con un espíritu fresco. Por eso digo siempre: ¡eh, fuera con vosotros!

Constantemente nos trabamos con algo. Si nos atenemos a las reglas, nuestra conciencia se atasca en ellas: “¿No veis como me atengo a las reglas?”. O decimos cosas como: “Nadie entiende correctamente este aspecto de la doctrina de Buda, excepto yo”. No debemos volvernos tan histéricos.

Por bueno que sea lo que haces, si te atascas en ello no vale nada: ¡olvida tu satori, olvida tus buenas obras!

Lo determinante no es tu inteligencia. Eso no tiene nada que ver con la enseñanza de Buda. El Dharma no es otra cosa que tu forma original. Por eso es importante que dejes de engañarte a ti mismo y a los demás y que, en vez de eso, regreses a tu auténtico yo.

La vacuidad significa originariamente eso que no encaja en el estrecho marco de tus deseos y pensamientos. Nada transcurre como esperas.

¿Por qué está la gente tan estresada? Porque están siempre muy ocupados tratando de conseguir algo más.

Permiten que su ego juegue con ellos. Todas las ideas que este ego nos susurra son ilusiones.

Te llevas a engaño si buscas un camino para ti, algo personal. Échate de lleno al camino. Si lo abandonas todo por la Vía, no quedará de ti otra cosa que la propia Vía: eso es satori.

El satori no es algo que vaya a satisfacerte a ti personalmente: satori significa que el universo entero está unido sin suturas. El satori ha de tener el mismo efecto en ti que en los demás. Mientras gire sólo en torno a ti mismo, no tendrá nada que ver con la Vía del Buda.

Oka Sotan Roshii decía:

¿Cómo dices? ¿Me pides una solución para ti al gran problema de la vida y de la muerte? ¿Y a quién le importa tu vida y tu muerte? ¡Tú no cuentas para nada! ¡Ja, ja, ja!

Hacerse monje significa decir adiós a los deseos y esperanzas humanas. Significa sustituir esos deseos y esperanzas por algo totalmente diferente.

No hagas del zazen una actividad más de persona corriente. Haz más bien que la persona corriente que hay en ti sea parte del zazen. Con el zazen no debes hacer absolutamente nada.

La solución al problema de la vida y de la muerte la conocerás cuando te disuelvas en la práctica de la vía del Buda. Vivir tu vida de este modo no significa otra cosa que ‘desprenderte del cuerpo y de la mente’.

 

 


i Oka Sotan fue un célebre maestro Soto Zen japonés de principios del siglo XX. En 1923 fundó el templo Antaiji, dedicado al estudio del Shobogenzo. Fue uno de los maestros de Kodo Sawaki, quien años más tarde sería abad de dicho templo.

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14. Soy como moho que crece en un rincón húmedo.

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga,

revisada y anotada por Dokushô Villalba en Mayo 2012

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Originalmente, zazen no significa otra cosa que practicar el samadhi de la clara luz del tesoroi. No se trata de “lo que ese estado nos reporte” sino de retornar a ese estado original. Como el de un bebé lactante que se siente pleno siendo simplemente un bebé lactante. Por el contrario, hay gente que espera alcanzar algún tipo de conocimiento mediante la meditación zen. Eso no tiene nada que ver con zazen.

¿Qué hace a Ryokan tan digno de aprecio? Que nunca trataba de demostrarnos nada. Si me comparo con él, he de avergonzarme: gano demasiado dinero.

‘Alcanzar la Vía’ii no es algo que llevemos a cabo nosotros, los humanos. No tienes que hacer nada adicional para cultivar aquello que crece a partir de una raíz profunda. Los ojos son horizontales, la nariz verticaliii.

Vivimos esta vida conforme al orden cósmico que nos mantiene vivos. ¿Por qué entonces sacamos pecho y hablamos de ‘nuestra vida’? ¿Cómo es que todo gira en torno al ‘yo’?

No hay absolutamente nada que te pertenezca a ti mismo o te constituya. Todo es como una corriente que fluye. No existe ahí ninguna sustancia fija, ningún ‘yo’. (Kodo se pellizca las mejillas). Esto de aquí no es más que un hongo que surge de la tierra cuando se dan la temperatura y la humedad precisas. No es nada especial, ¡simple moho! Un producto del calor y de la humedad.

Todo lo ves distorsionado porque lo contemplas desde la perspectiva de tu propio ego.

¿Debo llorar?

¿Debo volar?

¡Olvida las lágrimas y agita las alas!

Quién no recuerda esta canción infantil. Se trata de darlo todo en este instante y entregar este cuerpo al Buda. Si apelas al bodisatva Avalokitesvara de todo corazón, en ese momento ya no hay tú, sólo queda el bodisatva Avalokitesvara. Y, a la inversa, eso significa que tú llenas todo el universo.

El campo, la montaña, la aldea, mi cuerpo

son el canto del gallo, ¡y nada más!

Para ser uno con todo sólo has de adecuar tu longitud de onda. La separación entre el campo, la montaña y tú desaparece y entonces el canto del gallo resuena en todo el universo. Aparte del canto del gallo no hay nada. Esto vale no sólo para los sonidos. Todo es uno con ese canto y no hay nadie que lo oiga ni nada que sea oído. En ese punto, sujeto y objeto se disuelven.

Has de contemplar las cosas desde una perspectiva en la que lo has olvidado todo por completo. No sólo la riqueza y la pobreza, también todas las escalas de valores humanas. Si puedes hacerlo, ni mil santos llegarán a tu altura.

¡Alto el fuego! ¡Olvídalo todo! Como hombre debes olvidar tu ser-hombre, como mujer tu ser-mujer. Los científicos han de olvidar su ciencia, los nobles su noblezaiv, los pobres su pobreza. Entonces no hay ya fundamento para el odio o la presunción.

En la Vía del Buda no se trata de transformar a una persona corriente en un Buda. En la Vía del Buda, la persona corriente y el Buda saltan juntos más allá de la frontera entre lo ‘normal’ y lo ‘especial’, la ‘ilusión’ y el ‘satori’. La doctrina budista no hace de la ilusión y la iluminación ningún problema.

‘Un impacto que te hace olvidarlo todo’.v No debes afanarte en oír el ‘verdadero sonido’ del bambú. El sonido del bambú llena ya todo el universo. Cuando escuchas el sonido del bambú no hay nada más que el sonido del bambú. Cuando te metes en la bañera, no hay nada más que el baño. Cuando almuerzas no hay nada más que la comida.

Hacer como si tu práctica o tu satori te pertenecieran a ti equivale a hacer como que duermes y a la vez afirmar que no estás en casa.

La vida no transcurre como tú te imaginas. Pero si dejas de crearte ideas falsas y en vez de ello diriges la mirada hacia ti mismo, te darás cuenta de que no hay ningún obstáculo a tu alrededor.

Todos tus problemas tienen su origen en la falsa suposición de que puedes luchar contra la necesidad. ¿No te das cuenta de que has errado en tus cálculos y de que ahora pataleas en vano?

‘¡Nada ahí!’vi, escribió Jiun Sonja con grandes pinceladas. La gente ríe, llora y hace mucho teatro para nada. Cuando mires las cosas desde una perspectiva que no se basa absolutamente en nada te darás cuenta de que verdaderamente ahí no hay nada.

Haces mucho ruido para nada. En realidad da exactamente igual cómo caigan los dados. Pues, pase lo que pase, nunca te caerás de la flor de loto del Dharma que lo abarca todo.


i En jap. Kômyozô zanmai. Este es el título de una obra de Koun Ejo, el sucesor de Eihei Dôgen.

iiAlcanzar la Vía’ es la traducción de la expresión japonesa shiido.

iii Una expresión de Eihei Dogen para explicar que el estado de la meditación zen es el estado natural del ser humano.

iv No se refiere a la nobleza como virtud, sino a quienes poseen títulos nobiliarios, a la ‘gente importante’.

v Expresión contenida en el Shobogenzo Keisei-sanshoku, ‘El color de la montaña, la voz del valle’, de Eihei Dogen. Publicado por Ediciones Miraguano en la colección ‘De corazón a corazón’, traducción y comentarios de Dokushô Villalba.

vi Jiun Sonja (Osaka, 1718; Kyoto, 1804). Monje japonés de la escuela Shingon, calígrafo y pintor. Es considerado uno de los grandes maestros de caligrafía en el estilo Zenga. También fue un ferviente devoto y estudioso del kesa, el hábito del monje budista. Kodo Sawaki estudió los textos de Jiun Sonja concerniente al kesa. ‘Nada ahí’ es el título de una de sus caligrafías más famosas.

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