Salvador Pániker

CONTRAPORTADA SALVADOR PANIKER BARCELONA 27 10 2008 FOTO MARINA VILANOVA

En la madrugada del domingo 2 de abril ha fallecido en su casa de Pedralbes Salvador Pániker Alemany (Barcelona, 1927-2017), en la misma semana en la que cumplía los noventa años. Hijo de padre indio afincado en Barcelona, y de madre barcelonesa, estudió ingeniería y acabó haciéndose cargo durante un periodo muy breve de la empresa familiar.

En 1964 fundó la editorial Kairós, con la intención de crear un foro de diálogo entre Oriente y Occidente enfocando distintos temas como la ciencia, la espiritualidad o la razón

En la segunda mitad de los sesenta y principios de los setenta, Salvador Pániker fue un referente constante de la vitalidad cultural catalana con la publicación de autores extramuros del franquismo como Manuel Vázquez Montalbán, Joan de Sagarra, Terenci Moix o Nuria Pompeya, que luego serían muy reconocidos en el mundo de la literatura o el pensamiento.

Fue en esos sesenta cuando publicó dos libros que fueron relativos best-sellers: conversaciones en Cataluña (1966) y Conversaciones en Madrid (1969). Un compendio de charlas con las principales figuras políticas e intelectuales de la época.

Actualmente era el presidente de honor de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, una de las grandes luchas que abanderó en su vida.

En 2015 la editorial Kairós celebró en 2015 su cincuenta aniversario y en 2016 recibió el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2016 otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura

Como escritor, Pániker ha dejado una extensa bibliografía entre la que se encuentran títulos como “La dificultad de ser español”, “Conversaciones en Cataluña” o “Ensayos retroprogresivos”, en el que desarrolla el concepto creado por él de “retroprogresión”. Su última obra es “Diario del anciano averiado”, publicado en 2015.

En 1992 fue nombrado miembro de honor de la Comunidad Budista Soto Zen, como reconocimiento a su gran labor en el acercamiento del pensamiento occidental y oriental. No en vano, la editorial Kairos ha sido pionera en la introducción de grandes obras de la cultura, la filosofía y la espiritualidad oriental en España y en los países de habla hispana.

Personalmente he sentido siempre una enorme gratitud a su labor editorial al frente de Kairós porque muchas de sus obras marcaron mi adolescencia y juventud y supusieron una tremenda influencia en la opción de vida que como sacerdote budista zen tomé más tarde. Recuerdo en particular, “El nacimiento de la contracultura”, la prolífica obra de Alan Watts, y la inestimable introducción en España del pensamiento de Ken Wilber, entre otros.

También debemos a la Editorial Kairós la publicación de los primeros libros del maestro zen Taisen Deshimaru, introductor del Budismo Zen en Europa, tales como “Preguntas a un maestro zen”, “La práctica de la concentración”, “La Vía del Zen”, “Zen”, algunas de ellas traducidas por mí mismo, por no citar la publicación de obras clásicas del Zen como “Crónicas de la transmisión de la luz”, de Keizan Yokin, uno de los dos grandes fundadores del Soto Zen japonés.

Mi sueño de lector y seguidor de Kairós desde hace muchos años se hizo realidad cuando en el 2015 publicó mi traducción parcial del Shobogenzo, “La preciosa Visión del Dharma Verdadero”, del maestro zen Eihei Dôgen. Y en 2016 la reedición de mi libro “Zen en la plaza del mercado”.

La editorial Kairós sigue viva en manos de su hijo Agustín, hijo también de la mujer que más tiempo estuvo junto a Salvador y, probablemente, la que más le influyó: Núria Pompeya, fallecida el 25 de diciembre del año pasado.

Durante 49 días le tendremos presente en las ceremonias diarias del monasterio Zen Luz Serena y de los demás centros zen integrados en la CBSZ, acompañándole en su camino hacia la Clara Luz.

En nombre de la Comunidad Budista Soto Zen y del mío propio, expreso mis condolencias a sus hijos, Agustín y Ana, y a sus familiares, y les acompaño en la tristeza por su pérdida y en la alegría por su liberación.

Dokushô Villalba

Presidente de la CBSZ

La experiencia presente

Las palabras no son un instrumento  apropiado  para transmitir lo que vivimos  y sentimos en la Sesshin de Introducción.  No lo lograré con ellas. Por eso quiero empezar con una disculpa porque no será un relato fiel.  ¿Cómo explicar con palabras el dolor, el afecto, la gratitud, la quietud ? ¿ Cómo explicar que te encuentras  a solas contigo mismo más que en cualquier otro lugar, pero que al mismo tiempo sientes profundamente la compañía de los demás cada instante como una caricia silenciosa?

El silencio te abre por dentro.

Cuando estás en zazen- la meditación zen, te recorres por caminos desconocidos. A tientas. La respiración consciente y la inmovilidad de la postura te cogen de la mano y te llevan. A veces con suavidad. Otras con dureza. ¿Hacia dónde? Hacia lo que cada uno lleva en su interior y no comprende. Hacia zonas en sombra. Y allí, observas la oscuridad.

Aparecen resistencias. Los maras – nuestros demonios interiores- se hacen presentes: la duda, el miedo, la indolencia, la inquietud, el rechazo… Y sientes dolor. Físico y emocional. Unidos ambos como las dos caras de una moneda.  Pero el dolor es un maestro. Te enseña dónde empiezan los caminos en sombra. Si lo aceptas, avanzas. Y se echa a un lado. Te deja pasar.

En uno de esos momentos de soledad y miedo recordé un pasaje de ‘Octubre, octubre’, obra de José Luis Sampedro : “ Trascender las máscaras, desgarrar una y otra, excavar hasta el fondo, encontrarme en la hondura, cráter en una sima.” La hondura…

El silencio te abre también por fuera.

Ves a tus compañeros como espejos. Te reflejas en ellos. Y ellos en ti. Acompañándote en la soledad. Yo estoy sola.  Tú está solo… pero juntos. El ser se abre y, en silencio, el corazón habla a través de la mirada. Te sorprendes queriendo a ese desconocido cuya mirada te encuentras.  Y tu afecto siempre es correspondido. Los afectos se tocan. Nos entrelazan. Nos traban en una danza invisible sin palabras tras las que esconderse. No hay nada de lo que defenderse. No hay juicios. No hay nada que demostrar ni ante quién. Sólo comprensión mutua.

En ese ambiente hay un grupo especial de personas que lo hilvanan todo con su presencia y generosidad. Y se hilvanan a sí mismos entre los demás. Son el latido pausado de Luz Serena: los miembros de la Comunidad Budista Soto Zen. Ellos sostienen y alimentan el templo. Están siempre ahí, acompañando, guiando. A la distancia justa. Su presencia equilibra el conjunto y le da la armonía necesaria para que todo fluya.

Y al frente de todos ellos, pero siempre al lado, el instructor de la Sesshin, Samuel Soriano. Él sostuvo con determinación y delicadeza  el lienzo sobre el que todos nos fuimos cosiendo. Y al mismo tiempo se iba trabando con nosotros en él.

Al final, puntada a puntada, el lienzo quedó cosido.  Con un solo hilo. Por delante,  una bella imagen pespunteada. Un dibujo tan sutil y lleno de matices  que cada cual lo verá de una manera.  Desde su mirada interior.  Y por detrás…muchos nudos.

Pido disculpas de nuevo por no poder transmitir todo lo que me he llevado conmigo en el adiós.  No es posible.

Y me gustaría finalizar compartiendo una de las emotivas reflexiones que escuché en el Círculo de Corazones  que prologó nuestra despedida. Lo dijo un querido compañero. Y lo comparto sin pedirle permiso porque sé que me lo dará. Dijo algo así: “Esta experiencia  no quiero que sea inolvidable. Porque inolvidable es tenerla en el recuerdo. Es una experiencia que voy a tener presente. Cada día”.

Con toda mi gratitud y afecto.

Gassho.

Lola Torrent.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies