Entrevista Agustín Vázquez, Instructor de Meditación Zen

Agustín Vázquez Caruncho

62 años

La Coruña

Responsable/practicante del Grupo Zen Arrabal de Zaragoza.

Discípulo desde el año 2008

 

 

 

Eres responsable del dojo del Grupo Zen Arrabal de Zaragoza¿Como es la práctica en tu centro?

Seguimos una práctica semanal de tres días a la semana, lunes y miércoles por la mañana, y los martes por la tarde. También hacemos práctica los sábados una vez al mes. Una vez al trimestre realizamos una Jornada intensiva de zazen.

Además de responsable del dojo, ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál?

Pertenezco a la Junta Directiva de la Federación de Comunidades Budistas de España con la función de tesorero, representando a la Comunidad, junto con el instructor José Manuel Maceiras. También colaboro con el equipo de Comunicación en mantener al día la página web, así como en el Consejo General de la Comunidad como asesor de Comunicación.

Cuéntanos algo sobre tu acercamiento al Zen. ¿Cómo fue? ¿Qué te atrajo en un primer momento? ¿Como fue la experiencia de tu primer retiro?

En los años en que comencé a meditar había grupos de meditación que se realizaban en librerías que se dedicaban a la venta de literatura de crecimiento personal y espiritual. Comencé en una de esas librerías, pero después de unos meses de práctica se me quedaba pequeño. Necesitaba más. Coincidió en el tiempo que un amigo era practicante zen y me animó a participar en una introducción en el dojo de Zaragoza. Me impactó tanto que ya no lo dejé. El espíritu del zen me invadió y fui practicando progresivamente, hasta hoy. Dos meses después realicé mi primera sesshin en Luz Serena. Y aquí estoy.


La práctica para ti habrá cambiado bastante. ¿De qué manera? ¿Qué dirías que te aporta un retiro hoy en día?

A lo largo de mi práctica he comprendido que zazen es como el laboratorio donde nos hacemos conscientes de nuestra realidad. En zazen es donde “fabricamos” la medicina para vivir la vida de una forma más plena. A mi me ha ayudado a ser más consciente de lo que me pasa y por qué me pasa. A conectar con los demás, a saber y comprender cuáles son sus realidades.

Lo que me aporta un retiro es una parada en la vorágine de la vida. Una comunicación silenciosa con toda la Sangha que desde el mismo lenguaje del silencio compartimos un fin común, que es liberarnos del sufrimiento y aportar nuestro granito de arena en liberar a todos los seres de su sufrimiento.

Como instructor zen, habrás dado ya muchos consejos sobre la práctica. ¿Cual crees que es el más importante para un principiante? ¿Y para alguien con experiencia?

Para un principiante hay dos elementos fundamentales: encontrarse consigo mismo y cómo confrontar zazen con su vida diaria. Me he encontrado con casos que rechazaban el hecho de confrontarse consigo mismos porque eso les generaba sufrimiento y prefirieron abandonar. Es cierto que estos fueron los menos.

El siguiente elemento, el principiante se cuestiona cómo puede llevar su práctica a la vida diaria, pero a través de ella se va dando cuenta que no hay diferencia entre zazen y vida diaria.

Con los experimentados, vivir acorde con lo que están experimentando. Les recuerdo que no se olviden de “el espíritu del principiante”. Además deben sentir la necesidad de vivir el espíritu de los Tres Tesoros.

Además de ser instructor zen, tienes toda una vida personal, como es lógico. ¿Qué nos puedes contar de ella? ¿De qué manera crees que la práctica del zen interactúa con tu vida en un sentido amplio?

Mi vida cambió mucho cuando, en el año 2000, después de padecer mi tercer infarto, el médico me dijo que me fuera a mi casa y esperara, en mi sofá, a que me llegara la muerte. Vivo mi enfermedad como una bendición de la vida. Una oportunidad que la vida me está dando. Me hice “amigo” de mi enfermedad y desde entonces las circunstancias confluyeron para encontrar la vía del zen.

La práctica del zen a mí me hizo ver que la realidad no es tal cual la veo yo, sino que tiene otras aristas que enriquecen lo que yo veo. Si algo surge es porque lo tengo que ver. Y es cuando entras en contacto con el Dharma y en contacto con el maestro. Mi experiencia es que el Dharma ordena, y me ayudó a centrarme en que yo sólo no podía hacer nada si no era con un maestro. En mi caso, el maestro Dokushô, que es el guardián del Dharma y del linaje de los maestros de la transmisión.


Uno de los puntos centrales del Zen es la transmisión maestro-discípulo. ¿Como la reflejarías en tu experiencia personal?

Al principio cuando inicias la relación con el maestro piensas que esa relación te va a salvar. Que el maestro te salvará del dolor y de la desgracia en la que estás inmerso. Piensas: el maestro me hará feliz. Pero el maestro lo único que te dice es “ven a practicar”. Este es el punto de partida, y comprendes que lo primero que tienes que hacer es poner tu zafu al lado del maestro. Eso fue lo primero que comprendí.

Comprendí que el maestro no necesita nombre ni credenciales. Para que se produzca una transmisión adecuada es necesario que exista una amistad íntima, un contacto directo con él, en el cual ambos se encuentran en el mismo espacio y en donde te expones tal y como eres.

Mi experiencia con el maestro Dokushô me ayudó a comprender el potencial que tengo, me ha ayudado a desenvolverme y cómo sacar partido de mi talento. El maestro actúa como un espejo, aunque a veces me resulta incómodo y frustrante, pero ante esta situación siempre me he preguntado ¿qué es lo que me quiere decir que no veo? Esto me ha llevado a un compromiso personal. El maestro es como una fogata: si nos acercamos demasiado nos abrasa y si nos alejamos demasiado no nos calienta.

Entrevista a Saúl Estévez, Instructor de Meditación Zen

 

 

 

SAÚL ESTÉVEZ CUNTÍN

45 años

Vigo

Responsable/practicante del dojo de Vigo

Discípulo desde el año 2004

 

 

 

Eres responsable del dojo de Dai Kokyô de Vigo¿Como es la práctica en tu centro?

Seguimos una práctica semanal de tres días a la semana, lunes y miércoles por la tarde-noche y los sábados por la mañana. Una vez al mes realizamos un sábado intensivo de práctica y un par de veces al año tenemos retiro de fin de semana.

Además de responsable del dojo, ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál?

En estos momentos no.

Cuéntanos algo sobre tu acercamiento al Zen. ¿Cómo fue? ¿Qué te atrajo en un primer momento? ¿Como fue la experiencia de tu primer retiro?

Mi primera experiencia fue un fin de semana en Galicia, impartido por Aigo Castro. Para mi fue muy intenso pues me hizo conectar con la vulnerabilidad y la ternura. Un par de meses después hice mi primer retiro en Luz Serena.

La práctica para ti habrá cambiado bastante. ¿De qué manera? ¿Qué dirías que te aporta un retiro hoy en día? 

Cada retiro es diferente, pero en líneas generales diría que me hace conectar con lo real, con llevar una vida un poco más auténtica y un poco menos ilusa.

Como instructor zen, habrás dado ya muchos consejos sobre la práctica. ¿Cual crees que es el más importante para un principiante? ¿Y para alguien con experiencia?

Para un principiante ( y para alguien con experiencia) diría asumir la responsabilidad de la propia vida, que lo que hacemos, decimos y pensamos tiene efectos concretos y que no sirve de nada la queja o echarle la culpa de lo que nos pasa a otros.

Además de ser instructor zen, tienes toda una vida personal, como es lógico. ¿Qué nos puedes contar de ella? ¿De qué manera crees que la práctica del zen interactúa con tu vida en un sentido amplio?

Soy profesor de matemáticas en un instituto de secundaria. Creo que, gracias al Zen, me entrego más a lo que tengo entre manos y valoro que los demás también estén atentos a lo que se está. Ello hace que valore la interacción y la presencia con los alumnos.

Uno de los puntos centrales del Zen es la transmisión maestro-discípulo. ¿Como la reflejarías en tu experiencia personal?

Valoro la relación con el maestro como un catalizador que ayuda a conectar con lo que uno realmente es, así como un ejemplo a seguir.

Entrevista a Carlos Sánchez monje novicio del monasterio zen Luz Serena

 

Nombre: Carlos Sánchez

Edad: 32

Procedencia: Albacete

Monje novicio en el Monasterio Luz Serena

Discípulo desde el año 2014

 

 

– Eres monje novicio en el Monasterio zen Luz Serena. ¿Como es la práctica en el monasterio?

La práctica en el Monasterio es muy sencilla, no se trata de nada especial, prestamos atención en cada aspecto de la vida cotidiana, al cuerpo, a la respiración, a las sensaciones, etc., por supuesto teniendo presente la importancia de realizar bien la tarea que se está haciendo en cada momento.

Llevamos a cabo la práctica de zazen cada día, samu, charlas y enseñanzas por parte del maestro Dokushô…

– Además, ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál?

Si, el samu que fundamentalmente desarrollo es en la secretaría de Luz Serena, atendiendo todos los asuntos administrativos que se requieren. Auxiliar administrativo.

– Cuéntanos algo sobre tu acercamiento al Zen. ¿Cómo fue? ¿Qué te atrajo en un primer momento? ¿Como fue la experiencia de tu primer retiro?

Mi acercamiento al Zen fue, por así decirlo, abrupto, ya que llegué al Monasterio Luz Serena para residir como voluntario 6 meses y nunca antes había practicado zazen. Fue por tanto más una intuición de que esta vía era la adecuada para mis circunstancias y mi bagaje: encontraba en las enseñanzas y en la forma de hacer de la tradición zen, y especialmente a través del maestro Doksuhô, una armonía natural.

Como en un mito bien conocido, lo que me atrajo al zen en primera instancia fue la búsqueda de una salida al dolor que me estaba causando una vida de éxitos sociales a todos los niveles, y aún así tremendamente insatisfactoria. Hizo falta poco tiempo para que me diera cuenta de que el camino siempre había estado en el mismo punto que los propios pies.

En cuanto al primer retiro, en mi caso no lo recuerdo como una experiencia extraordinaria en ningún sentido en cuanto a la ‘calidad’ de la misma, hacía poco que había llegado al monasterio y fue una primera toma de contacto con el silencio y el recogimiento. Se podría decir que, aunque no hubo nada de extraordinario, la experiencia en sí es un hito extraordinario en mi vida.

– La práctica para ti habrá cambiado bastante. ¿De qué manera? ¿Qué dirías que te aporta un retiro hoy en día?

La práctica de la vía es en estos momentos el eje de todo cuanto hago, y ¡qué liberación!

En estos momentos, la experiencia en los retiros es de seguir profundizando en la intimidad con uno mismo, a veces más intensa, a veces más dolorosa. Siempre valiosísima.

– Como monje, habrás dado ya muchos consejos sobre la práctica. ¿Cual crees que es el más importante para un principiante? ¿Y para alguien con experiencia?

En este caso al estar inmerso en el noviciado, y más allá de eso al ser consciente del poder de las palabras para sanar o confundir, y de mi falta de experiencia profunda, siempre que he hablado con alguna otra persona de algún aspecto de la práctica ha sido tan sólo desde la experiencia vivida y con cautela.

A alguien que acaba de encontrar esta vía, le diría, para empezar, paciencia, mucha atención, ¡y qué alegría estar aquí!

Con alguien con experiencia seguramente escucharía en silencio el consejo que esa persona me pudiera dar a mi.

– Uno de los puntos centrales del Zen es la transmisión maestro-discípulo. ¿Como la reflejarías en tu experiencia personal?

En estos momentos me da por sonreír.

Diría que, entre la gente afortunada de este planeta, estar en cercanía a un maestro zen es ser realmente afortunado, sin tintes de azar. Como el que está en el campo y respira el aroma del romero, uno ya es el romero y el romero ya es uno, ya lo eran, sólo que el aroma lo pone de manifiesto, te hace tomar conciencia, recordarlo. Así me llega el aroma en la forma de hacer, los silencios, la mirada de mi maestro.

Entrevista a Kepa Fernández

Kepa Fernández nació hace 57 años en Bilbao, de cuyo dojo es responsable. Es discípulo del maestro Dokushô Villalba desde1997.

¿Cómo es la práctica en tu centro?

Es una práctica serena y regular, que acoge a todos los seres. Es un espacio, una ventana al despertar de la conciencia y a la práctica de la atención plena.

 

Además de responsable del dojo, ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál?

Sí, soy profesor del Programa de Estudios Budistas.

 

Cuéntanos algo sobre tu acercamiento al zen. ¿Cómo fue? ¿Qué te atrajo en un primer momento? ¿Cómo fue la experiencia de tu primer retiro?

Fue un azar aparente. Surgió un encuentro y algo reverberó dentro. Yo buscaba algo, un ¡no sé qué! Y me encontré con una forma de conocimiento y de vida. Inicialmente no me atrajo como una experiencia placentera, pero decidí que tenía que profundizar a pesar de los dolores físicos intensos que experimentaba en las rodillas.

 

La práctica para ti habrá cambiado bastante. ¿De qué manera? ¿Qué dirías que te aporta un retiro hoy en día?

Se ha vuelto más liviana, a la vez que profunda, y, también, más expansiva e inclusiva. En cada retiro tengo la oportunidad de re-vibrar y actualizar la experiencia de Ser en el instante presente.

 

Como instructor zen, habrás dado ya muchos consejos sobre la práctica. ¿Cuál crees que es el más importante para un principiante? ¿Y para alguien con experiencia?

En ambos casos, paciencia y humildad; practicar con el espíritu del principiante.

 

Además de ser instructor zen, tienes toda una vida personal, como es lógico. ¿Qué nos puedes contar de ella? ¿De qué manera crees que la práctica del zen interactúa con tu vida en un sentido amplio?

Es difícil separar vida cotidiana y práctica zen, se han convertido en sinónimos. Es vivir de una forma más plena la misma vida.

 

Uno de los puntos centrales del zen es la transmisión maestro-discípulo. ¿Cómo la reflejarías en tu experiencia personal?

Mi maestro es un amigo de bien. Un amigo de bien se encuentra con un amigo de bien, y al encontrarse se reconocen. El hermano mayor de bien me ha apuntado en la dirección correcta hacia donde caminar. Le estoy profundamente agradecido por ser mi guía y referente.

Una Resonancia entre Dos Modelos – Leonard Cohen y Ramesh Balsekar (Tercera parte)

En mi anterior publicación, condensé la transcripción entera de la conversación de Ramesh Balsekar con Leonard Cohen a principios de 1999, porque era muy larga. Aquí están los pedazos que faltan, incluida la enseñanza de Ramesh sobre el Satori. Para que el diálogo discurriera suavemente, he conservado algunos de los intercambios de la Parte Uno.


Ramesh Balsekar – Pero usted usó la palabra “resonancia”.
Leonard Cohen – Sí, Señor.
RB – ¿Puede explicar eso un poco, Leonard?
LC – Encontré eso durante uno de los rigurosos retiros a los que éramos sometidos. Me encontré a mí mismo abriendo uno de sus libros, especialmente The Final Truth (La Verdad Final); y descubrí que sus escritos iluminaban los discursos de mi maestro, y vice versa. Esa resonancia se hizo muy discernible. Se hizo urgente el que yo…
RB – Algo parecido me ocurrió a mí.
LC – ¿Sí?
RB – ¿Conoce usted a Wei Wu Wei? ¿Ha oído hablar de Wei Wu We? En particular, de un libro que un amigo mío me regaló hace veinte años, que sabía que era un tesoro, pero que no pude entenderlo y lo dejé a un lado. Así que esto es lo que solía ser – lo que mi profesor decía – y lo que el libro decía: maravilloso. ¿Es ese el tipo de cosas al que se refiere?
LC – Sí, Señor, lo es.
RB – Ya veo. Y en particular, ¿The Final Truth?
LC – Bien, resultó que ese fue el libro que llevaba conmigo en mi mochila. Lo abría en cualquier momento libre, y las palabras surgían, iluminando todo el día.
RB – Sí, ya veo. ¿Ha leído usted algunos otros libros míos?
LC – Sí, acabo de terminar Pointers [Punteros/Alfileres]. Lo tengo aquí ahora conmigo. Pero lo leo muy muy despacio. Parece que una sección me puede ocupar durante largos, largos períodos de tiempo.
RB – Sí. ¡Y luego usted ha estado aquí diez días! ¡Pero ha estado tan callado!
LC – He estado libando el néctar. Es muy delicioso estar aquí.


RB – Sí. Así que ahora, lo que ha oído estos diez días, y lo que ha leído en el libro, y su comprensión original, ¿cómo resuenan todos ellos? ¿Puede explicar eso un poco?
LC – En el nivel intelectual, su modelo – su presentación conceptual – se me hace cada vez más claro; como lo hace también el de mi viejo maestro. En el nivel experiencial, siento el debilitamiento de ciertos sentimientos posesivos acerca de la condición de hacedor. Ya sabe, a través de los años, especialmente cualquiera que frecuenta un zendo, una sala de meditación, va a tener muchas “muestras gratuitas”, como usted ha indicado. Si usted se sienta durante largas horas cada día, y está sometido a la falta de sueño y a una deficiencia de proteínas, va a empezar a tener experiencias que son interesantes … … Se desarrolla una codicia por esos tipos de experiencias. Que es lo que ocurre en los monasterios.

RB – Ya veo. Verá, lo que pasa es que Wayne y yo tuvimos una charla muy breve hace un par de días; andábamos los dos por el tejado. Él señaló que, mientras ciertas prácticas producían estas muestras gratuitas, [al mismo tiempo] inflan el ego. ¿Podían también estas prácticas no inflar el ego hasta un punto en que reviente? Lo cual es una manera de aniquilar el ego.
LC – Esa es una excelente caracterización de este tipo de práctica.

RB – Eso es lo que se supone que hacen, pero yo le dije a Wayne que la explosión del ego ocurriría si era la Voluntad de Dios. Y si es la Voluntad de Dios, todo el organismo cuerpomente seguirá ese camino. Esto me recuerda la historia de Lao Tsu y su discípulo, que seguro que usted la conoce, pero la repetiré: Un discípulo llegó donde Lao Tsu con la cara enrojecida por la alegría de haber alcanzado un logro. Y le dijo: !maestro, lo conseguí! Lao Tse, compasivamente, puso sus manos sobre los hombre del discípulo y le dijo:”hijo, NO lo has conseguido”. ¿Había oído usted esta historia?
LC – No, Señor.
RB – ¿De verdad? ¡Oh, bien! Le dijo, “No, hijo mío, no lo has conseguido”. Así que, abatido, el discípulo se marchó. Algún tiempo después, regresó de nuevo, se postró a los pies del maestro y dijo: “maestro, ha ocurrido”.

RB – Lao Tsu le miró a los ojos, lo supo, y lo reconoció diciendo “Ahora dime lo que ocurrió”. El discípulo explicó: “Estaba tan SEGURO de que había obtenido lo que quería, todas las experiencias, todo el júbilo, supe que lo había obtenido; pero cuando usted me dijo que NO lo había obtenido, acepté eso como la verdad. Pero también era la verdad, por lo que a mí respecta, que yo había hecho todo lo que pude, y sin embargo usted me dijo que no había conseguido nada. Así que el resultado fue: aceptar AMBAS como la verdad. Continué mi camino, no queriendo nada, no esperando nada. Y de repente, me di cuenta de las experiencias gozosas que había tenido, pero la paz había descendido. Y entonces también me sorprendió el que esta era la paz tras la cual había estado: ¡no obtener nada!”.
Por tanto, esta es la paz que vino cuando la búsqueda paró. ¿Ve? Así que fue el destino del organismo cuerpomente de ese discípulo particular el que el ego se hinchara hasta reventar. Y el alfiler que lo reventó fue Lao Tsu diciéndole “¡No, no lo ha conseguido!”.

RB – Pero, una vez más, el peligro ESTÁ en que – si es la Voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente – el ego se hinche a un nivel en el que el ego henchido se considere a sí mismo un maestro. ¿Ve usted? ¡Y quiere y logra en efecto cientos y miles de discípulos! Y el ego henchido permanece ahí. De modo que puede no ser pinchado.
Sin embargo, cuando el ego se va haciendo más y más y más débil, entonces tiene que morir en última instancia, descubriendo “¿Quién está haciendo algo? ¿Quién está buscando algo? ¿Quién está consiguiendo algo?” ¿Ve usted? Por eso dije que la única Sadhana [Práctica] que recomiendo es descubrir al final del día cuántas acciones que recuerde que han ocurrido hoy, fueron MIS acciones, y cuántas simplemente ocurrieron.

Y me atrevo a decir que un análisis honesto hará que el ego llegue a la conclusión de que ¡ninguna acción fue SU acción! Y si esto ocurre un día tras otro – puede empezar con el fin del día, pero se encontrará que el mismo análisis sucede muchas veces DURANTE el día – hasta que, hacia el final, una acción ocurre y el análisis de que no fue mi acción ocurre casi simultáneamente. Por tanto, con la convicción más firme posible, con la aceptación incondicional de que yo no hago nada, surge la pregunta: “¿Quién soy yo?”, no intelectualmente sino desde las profundidades de la frustración – se puede decir, la frustración del ego – “Si yo no he estado haciendo nada, si ningún acto es acción mía, ¿quién es este “MÍ” del que he estado tan preocupado?”
Ramana Maharshi utilizaba las palabras “¿Quién soy yo?” porque en inglés existe una maravillosa distinción entre ‘yo’ [‘I’] y ‘mí’ [‘me’]. Pero en la lengua tamil y en la mayoría de las lenguas en que me hablan, no existe tal distinción. De modo que, cuando Ramana Maharshi decía “Encuentra quién eres”, lo que en realidad quería decir es “¿Quién es este ‘mí’ por el que yo estoy tan preocupado?”

Si este proceso comienza, es la voluntad de Dios. Y si este proceso alcanza una cierta profundidad – cada paso es voluntad de Dios y el destino de ese organismo cuerpomente – el actual surgimiento de esta pregunta, ¿hay un “mí”?, desde la MÁS PROFUNDA FRUSTRACIÓN, es lo que quizás se llama LA NOCHE OSCURA DEL ALMA.
En el retardo de tiempo entre el surgimiento de la pregunta y el surgimiento de una respuesta, la frustración más profunda es la noche oscura del alma. Y la noche oscura del alma te despierta a la respuesta: “nunca ha habido un ‘mí’. Hay pensamiento, pero no pensador. Hay hacer, pero no hacedor”. El pensador, el hacedor, el experimentador, viene después. Y se vuelve orgulloso, o alberga un sentimiento de culpa. El pensamiento ocurre. Un pensamiento surge y conduce a alguna acción. Y después, el ego hacedor individual entra y dice “Tuve una idea brillante que puse en práctica y ahora soy Bill Gates, ganando 500 dólares por segundo”. Así es como ocurre el pensamiento. Pero aquel que dice ‘yo pensé’ viene después. Y fue la voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente que eso ocurriera. Ha quedado registrado que Albert Einstein, en su total humildad, dijo que la ecuación le llegó desde fuera.
LC – Creo que esa es la experiencia de todo artista y trabajador mental.

RB – Sí. Nureyev, el bailarín de ballet, ha dicho :“Nureyev danza mejor cuando Nureyev no está ahí”. Y supongo que lo mismo dice cualquier artista de cualquier ámbito. Así que, procediendo de esta manera, incluso eso depende de la voluntad de Dios y del destino del organismo [cuerpomente].
Hay un libro pequeñito, una edición abreviada de la Bhagavad Gita. ¿Lo ha leído?
LC – Esta edición, no.
RB – La Bhagavad Gita tiene setecientos versos. Alguien me contó que Ramana Maharshi los había condensado en cuarenta y tres o cuarenta y ocho versos. Un amigo mío, que solía venir con regularidad, tenía una copia, así que le dije, “¿Me regalarías esa copia?”. El me dijo, “Sí, sí, te la traeré la próxima vez”. Y el vino cuatro veces y las cuatro veces se olvidó. Así que dije: “La respuesta de Ramana Maharshi para mí es muy clara: ¡Hazlo tu mismo! – (Risas). “¡No leas MI colección!”.
Y así empecé a hacerla: la mía acabó en sesenta y seis versos. Y uno de esos versos es este: “Entre miles de personas, hay un buscador. Entre los muchos buscadores, hay UNO SOLO que me conoce en principio”. ¿Ve usted? De modo que los muchos buscadores que no alcanzan este fin último, obviamente tienen que estar siguiendo caminos que se supone que no les conducen al final, durante el proceso de ese organismo cuerpomente en cualquier caso.
De ahí el error de concepción “¿Cuál es el mejor camino? ¿Cuál es el mejor camino espiritual?” – No hay un “mejor camino espiritual”. Sólo hay un camino espiritual particular para ti, o para este organismo cuerpomente particular, en ese momento de su desarrollo. De modo que la Fuente enviará a ese organismo cuerpomente a ese gurú que será el apropiado para él o ella en ese momento. Todo lo que el organismo cuerpomente puede hacer es seguir a ese gurú al que ha sido enviado.

Pero lo que quiero señalar es esto: Muchos gurús, desafortunadamente, atan a sus discípulos diciéndoles “Ahora, tú has venido a mí. Querías ser iniciado. Ahora nuestra relación es para toda la vida”. ¿Ve usted? Pero para mí, eso es ridículo. Usted le inició, pero ¿quién se lo envió a usted? ¡Esa Fuente tiene ciertamente el derecho de enviar a ese discípulo a algún otro sitio! ¿Quién es este gurú para atarse a él de por vida? Por consiguiente, la expresión “saltar de gurú” se usa de una manera un tanto peyorativa.

LC – ¿gurú … qué?
RB – “Saltar de gurú”. (Risas) Se utiliza de forma peyorativa. Para mí, es perfectamente lógico y aceptable [que sea así].
LC – En la tradición zen, como usted sabe, los monjes iban de un maestro a otro en busca de diferentes aspectos de la enseñanza. Yo no siento que esté traicionando a mi maestro por estar aquí.
RB – Sí. De otro modo, usted no estaría aquí. De hecho, Wayne me dijo que usted se lo dijo a su maestro.
LC – Sí.
RB – ¿Y el no le pidió…?
LC – Sí. Me pidió que le cocinara una última comida. Porque soy su cocinero.

RB – Ya veo. Sí. Entonces, Leonard, ¿es probable que, cuando regrese, le pregunte qué es lo que aprendió?
LC – Mi comprensión es que él lo discernirá exactamente. Creo que la cuestión más urgente es la de si voy a permanecer allí o no.
RB – Sí. Pero si de hecho le preguntara – lo cual no es imposible, ¿verdad? –, ¿qué le diría, Leonard?
LC – Bien, tenemos… trataría de transmitírselo en los términos que… pero él no habla inglés… probablemente le haría gassho. (Se inclina profundamente)
RB – ¿Eso es gassho?
LC – Y, dependiendo de la verdad del momento, podría apartarme de la comprensión y dejar que la comprensión se comunique por sí misma…
RB – La respuesta es “no lo sé”, ¿Es lo que quieres decir?
LC – Correcto.
RB – Entonces eso es absolutamente correcto: “No sé qué respuesta saldrá”.
LC – Él tiene, ya sabe, el rigor japonés. De modo que el preguntaría, [y] él me escucharía decir cuidadosamente: “no lo sé”. Porque “no lo sé” es la respuesta a muchos koans [casos paradójicos del zen].
RB – No, no. Lo que estoy diciendo es que “no lo sé” es su respuesta a mí.
LC – Ah, sí. Sí, Señor.
RB – Que yo NO SÉ lo que saldrá de mis labios si me hicieran una pregunta tal. Eso es lo que quería decir. Cuando dije “no lo sé”, lo que quiero decir es que esa sería su respuesta a mi pregunta acerca de lo que usted debería decir.

¿Ve usted? De modo que una experiencia ocurre. Entonces, la gente quiere más experiencias. Como usted correctamente dijo, esta codicia por la experiencia. Desear – “ananda” significa “dicha”. Pero [el significado de] la palabra [es] “calma” o “serenidad” – en el fondo [así] es como ha venido la palabra – [como] serenidad, o calma. En una ocasión Ramana Maharshi utiliza la palabra “dicha” porque ella ha venido – no a Ramana Maharshi, sino a la traducción. Un punto con el que me crucé – que he subrayado tres veces – decía: “la calma es superior a la dicha”. La palabra que yo prefiero es “paz”.

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Mi aventura invita a compañeros viajeros. Soy un poeta, un artista y un visionario. Doy la bienvenida a la conversación entre la FILOSOFIA, los amantes de la sabiduría.
Este blog es un vehículo para promocionar también mi trabajo publicado – El Tarot de la India Sagrada (con Rohit Arya, de Yoga Impressions Books) y El Soñador en el Sueño – una colección de historias breves (0 Books). Mira este espacio.
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Fuente: https://janeadamsart.wordpress.com/2014/10/12/a-resonance-between-two-models-part-two/ 

Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane Adams

Traducido por Jesús David Zarza

Revisado por Esther Alterio

Preguntas al maestro zen Dokushô Villalba en directo en Facebook

Preguntas a un maestro zen
con el maestro zen Dokushô Villalba

en directo

desde el monasterio budista zen Luz Serena,
Casas del Río, Valencia, España

Sigue la transmisión en directo en el perfil de la Comunidad Budista Soto Zen
https://www.facebook.com/pg/Sotozen.Luz.Serena/videos/

El martes 2 de mayo, el maestro zen Dokushô Villalba responderá a las preguntas que los seguidores hagan en directo y serán transmitidas en video para todo el mundo a través de Facebook Live, de 17:15 a 18:30, hora española.

Aquellos que deseen presenciarla en vivo deben seguir el perfil Facebook de la Comunidad Budista Soto Zen.

Los que no puedan visualizarla en vivo pueden hacerlo después en el mismo perfil, ya que permanecerán como un post más.

Se irán comunicando las fechas para los próximos meses.

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