Una Resonancia entre Dos Modelos – Leonard Cohen y Ramesh Balsekar (Tercera parte)

En mi anterior publicación, condensé la transcripción entera de la conversación de Ramesh Balsekar con Leonard Cohen a principios de 1999, porque era muy larga. Aquí están los pedazos que faltan, incluida la enseñanza de Ramesh sobre el Satori. Para que el diálogo discurriera suavemente, he conservado algunos de los intercambios de la Parte Uno.


Ramesh Balsekar – Pero usted usó la palabra «resonancia».
Leonard Cohen – Sí, Señor.
RB – ¿Puede explicar eso un poco, Leonard?
LC – Encontré eso durante uno de los rigurosos retiros a los que éramos sometidos. Me encontré a mí mismo abriendo uno de sus libros, especialmente The Final Truth (La Verdad Final); y descubrí que sus escritos iluminaban los discursos de mi maestro, y vice versa. Esa resonancia se hizo muy discernible. Se hizo urgente el que yo…
RB – Algo parecido me ocurrió a mí.
LC – ¿Sí?
RB – ¿Conoce usted a Wei Wu Wei? ¿Ha oído hablar de Wei Wu We? En particular, de un libro que un amigo mío me regaló hace veinte años, que sabía que era un tesoro, pero que no pude entenderlo y lo dejé a un lado. Así que esto es lo que solía ser – lo que mi profesor decía – y lo que el libro decía: maravilloso. ¿Es ese el tipo de cosas al que se refiere?
LC – Sí, Señor, lo es.
RB – Ya veo. Y en particular, ¿The Final Truth?
LC – Bien, resultó que ese fue el libro que llevaba conmigo en mi mochila. Lo abría en cualquier momento libre, y las palabras surgían, iluminando todo el día.
RB – Sí, ya veo. ¿Ha leído usted algunos otros libros míos?
LC – Sí, acabo de terminar Pointers [Punteros/Alfileres]. Lo tengo aquí ahora conmigo. Pero lo leo muy muy despacio. Parece que una sección me puede ocupar durante largos, largos períodos de tiempo.
RB – Sí. ¡Y luego usted ha estado aquí diez días! ¡Pero ha estado tan callado!
LC – He estado libando el néctar. Es muy delicioso estar aquí.


RB – Sí. Así que ahora, lo que ha oído estos diez días, y lo que ha leído en el libro, y su comprensión original, ¿cómo resuenan todos ellos? ¿Puede explicar eso un poco?
LC – En el nivel intelectual, su modelo – su presentación conceptual – se me hace cada vez más claro; como lo hace también el de mi viejo maestro. En el nivel experiencial, siento el debilitamiento de ciertos sentimientos posesivos acerca de la condición de hacedor. Ya sabe, a través de los años, especialmente cualquiera que frecuenta un zendo, una sala de meditación, va a tener muchas “muestras gratuitas”, como usted ha indicado. Si usted se sienta durante largas horas cada día, y está sometido a la falta de sueño y a una deficiencia de proteínas, va a empezar a tener experiencias que son interesantes … Se desarrolla una codicia por esos tipos de experiencias. Que es lo que ocurre en los templos.

RB – Ya veo. Verá, lo que pasa es que Wayne y yo tuvimos una charla muy breve hace un par de días; andábamos los dos por el tejado. Él señaló que, mientras ciertas prácticas producían estas muestras gratuitas, [al mismo tiempo] inflan el ego. ¿Podían también estas prácticas no inflar el ego hasta un punto en que reviente? Lo cual es una manera de aniquilar el ego.
LC – Esa es una excelente caracterización de este tipo de práctica.

RB – Eso es lo que se supone que hacen, pero yo le dije a Wayne que la explosión del ego ocurriría si era la Voluntad de Dios. Y si es la Voluntad de Dios, todo el organismo cuerpomente seguirá ese camino. Esto me recuerda la historia de Lao Tsu y su discípulo, que seguro que usted la conoce, pero la repetiré: Un discípulo llegó donde Lao Tsu con la cara enrojecida por la alegría de haber alcanzado un logro. Y le dijo: !maestro, lo conseguí! Lao Tse, compasivamente, puso sus manos sobre los hombre del discípulo y le dijo:”hijo, NO lo has conseguido”. ¿Había oído usted esta historia?
LC – No, Señor.
RB – ¿De verdad? ¡Oh, bien! Le dijo, “No, hijo mío, no lo has conseguido”. Así que, abatido, el discípulo se marchó. Algún tiempo después, regresó de nuevo, se postró a los pies del maestro y dijo: “maestro, ha ocurrido”.

RB – Lao Tsu le miró a los ojos, lo supo, y lo reconoció diciendo “Ahora dime lo que ocurrió”. El discípulo explicó: “Estaba tan SEGURO de que había obtenido lo que quería, todas las experiencias, todo el júbilo, supe que lo había obtenido; pero cuando usted me dijo que NO lo había obtenido, acepté eso como la verdad. Pero también era la verdad, por lo que a mí respecta, que yo había hecho todo lo que pude, y sin embargo usted me dijo que no había conseguido nada. Así que el resultado fue: aceptar AMBAS como la verdad. Continué mi camino, no queriendo nada, no esperando nada. Y de repente, me di cuenta de las experiencias gozosas que había tenido, pero la paz había descendido. Y entonces también me sorprendió el que esta era la paz tras la cual había estado: ¡no obtener nada!».
Por tanto, esta es la paz que vino cuando la búsqueda paró. ¿Ve? Así que fue el destino del organismo cuerpomente de ese discípulo particular el que el ego se hinchara hasta reventar. Y el alfiler que lo reventó fue Lao Tsu diciéndole “¡No, no lo ha conseguido!”.

RB – Pero, una vez más, el peligro ESTÁ en que – si es la Voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente – el ego se hinche a un nivel en el que el ego henchido se considere a sí mismo un maestro. ¿Ve usted? ¡Y quiere y logra en efecto cientos y miles de discípulos! Y el ego henchido permanece ahí. De modo que puede no ser pinchado.
Sin embargo, cuando el ego se va haciendo más y más y más débil, entonces tiene que morir en última instancia, descubriendo “¿Quién está haciendo algo? ¿Quién está buscando algo? ¿Quién está consiguiendo algo?” ¿Ve usted? Por eso dije que la única Sadhana [Práctica] que recomiendo es descubrir al final del día cuántas acciones que recuerde que han ocurrido hoy, fueron MIS acciones, y cuántas simplemente ocurrieron.

Y me atrevo a decir que un análisis honesto hará que el ego llegue a la conclusión de que ¡ninguna acción fue SU acción! Y si esto ocurre un día tras otro – puede empezar con el fin del día, pero se encontrará que el mismo análisis sucede muchas veces DURANTE el día – hasta que, hacia el final, una acción ocurre y el análisis de que no fue mi acción ocurre casi simultáneamente. Por tanto, con la convicción más firme posible, con la aceptación incondicional de que yo no hago nada, surge la pregunta: «¿Quién soy yo?», no intelectualmente sino desde las profundidades de la frustración – se puede decir, la frustración del ego – «Si yo no he estado haciendo nada, si ningún acto es acción mía, ¿quién es este “MÍ” del que he estado tan preocupado?»
Ramana Maharshi utilizaba las palabras «¿Quién soy yo?» porque en inglés existe una maravillosa distinción entre ‘yo’ [‘I’] y ‘mí’ [‘me’]. Pero en la lengua tamil y en la mayoría de las lenguas en que me hablan, no existe tal distinción. De modo que, cuando Ramana Maharshi decía “Encuentra quién eres”, lo que en realidad quería decir es “¿Quién es este ‘mí’ por el que yo estoy tan preocupado?”

Si este proceso comienza, es la voluntad de Dios. Y si este proceso alcanza una cierta profundidad – cada paso es voluntad de Dios y el destino de ese organismo cuerpomente – el actual surgimiento de esta pregunta, ¿hay un “mí”?, desde la MÁS PROFUNDA FRUSTRACIÓN, es lo que quizás se llama LA NOCHE OSCURA DEL ALMA.
En el retardo de tiempo entre el surgimiento de la pregunta y el surgimiento de una respuesta, la frustración más profunda es la noche oscura del alma. Y la noche oscura del alma te despierta a la respuesta: “nunca ha habido un ‘mí’. Hay pensamiento, pero no pensador. Hay hacer, pero no hacedor». El pensador, el hacedor, el experimentador, viene después. Y se vuelve orgulloso, o alberga un sentimiento de culpa. El pensamiento ocurre. Un pensamiento surge y conduce a alguna acción. Y después, el ego hacedor individual entra y dice “Tuve una idea brillante que puse en práctica y ahora soy Bill Gates, ganando 500 dólares por segundo”. Así es como ocurre el pensamiento. Pero aquel que dice ‘yo pensé’ viene después. Y fue la voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente que eso ocurriera. Ha quedado registrado que Albert Einstein, en su total humildad, dijo que la ecuación le llegó desde fuera.
LC – Creo que esa es la experiencia de todo artista y trabajador mental.

RB – Sí. Nureyev, el bailarín de ballet, ha dicho :“Nureyev danza mejor cuando Nureyev no está ahí”. Y supongo que lo mismo dice cualquier artista de cualquier ámbito. Así que, procediendo de esta manera, incluso eso depende de la voluntad de Dios y del destino del organismo [cuerpomente].
Hay un libro pequeñito, una edición abreviada de la Bhagavad Gita. ¿Lo ha leído?
LC – Esta edición, no.
RB – La Bhagavad Gita tiene setecientos versos. Alguien me contó que Ramana Maharshi los había condensado en cuarenta y tres o cuarenta y ocho versos. Un amigo mío, que solía venir con regularidad, tenía una copia, así que le dije, “¿Me regalarías esa copia?”. El me dijo, “Sí, sí, te la traeré la próxima vez”. Y el vino cuatro veces y las cuatro veces se olvidó. Así que dije: “La respuesta de Ramana Maharshi para mí es muy clara: ¡Hazlo tu mismo! – (Risas). «¡No leas MI colección!”.
Y así empecé a hacerla: la mía acabó en sesenta y seis versos. Y uno de esos versos es este: “Entre miles de personas, hay un buscador. Entre los muchos buscadores, hay UNO SOLO que me conoce en principio”. ¿Ve usted? De modo que los muchos buscadores que no alcanzan este fin último, obviamente tienen que estar siguiendo caminos que se supone que no les conducen al final, durante el proceso de ese organismo cuerpomente en cualquier caso.
De ahí el error de concepción «¿Cuál es el mejor camino? ¿Cuál es el mejor camino espiritual?» – No hay un “mejor camino espiritual”. Sólo hay un camino espiritual particular para ti, o para este organismo cuerpomente particular, en ese momento de su desarrollo. De modo que la Fuente enviará a ese organismo cuerpomente a ese gurú que será el apropiado para él o ella en ese momento. Todo lo que el organismo cuerpomente puede hacer es seguir a ese gurú al que ha sido enviado.

Pero lo que quiero señalar es esto: Muchos gurús, desafortunadamente, atan a sus discípulos diciéndoles “Ahora, tú has venido a mí. Querías ser iniciado. Ahora nuestra relación es para toda la vida”. ¿Ve usted? Pero para mí, eso es ridículo. Usted le inició, pero ¿quién se lo envió a usted? ¡Esa Fuente tiene ciertamente el derecho de enviar a ese discípulo a algún otro sitio! ¿Quién es este gurú para atarse a él de por vida? Por consiguiente, la expresión «saltar de gurú» se usa de una manera un tanto peyorativa.

LC – ¿gurú qué?
RB – “Saltar de gurú”. (Risas) Se utiliza de forma peyorativa. Para mí, es perfectamente lógico y aceptable [que sea así].
LC – En la tradición zen, como usted sabe, los monjes iban de un maestro a otro en busca de diferentes aspectos de la enseñanza. Yo no siento que esté traicionando a mi maestro por estar aquí.
RB – Sí. De otro modo, usted no estaría aquí. De hecho, Wayne me dijo que usted se lo dijo a su maestro.
LC – Sí.
RB – ¿Y el no le pidió?
LC – Sí. Me pidió que le cocinara una última comida. Porque soy su cocinero.

RB – Ya veo. Sí. Entonces, Leonard, ¿es probable que, cuando regrese, le pregunte qué es lo que aprendió?
LC – Mi comprensión es que él lo discernirá exactamente. Creo que la cuestión más urgente es la de si voy a permanecer allí o no.
RB – Sí. Pero si de hecho le preguntara – lo cual no es imposible, ¿verdad? –, ¿qué le diría, Leonard?
LC – Bien, tenemos trataría de transmitírselo en los términos que pero él no habla inglés probablemente le haría gassho. (Se inclina profundamente)
RB – ¿Eso es gassho?
LC – Y, dependiendo de la verdad del momento, podría apartarme de la comprensión y dejar que la comprensión se comunique por sí misma
RB – La respuesta es “no lo sé”, ¿Es lo que quieres decir?
LC – Correcto.
RB – Entonces eso es absolutamente correcto: “No sé qué respuesta saldrá”.
LC – Él tiene, ya sabe, el rigor japonés. De modo que el preguntaría, [y] él me escucharía decir cuidadosamente: “no lo sé”. Porque “no lo sé” es la respuesta a muchos koans [casos paradójicos del zen].
RB – No, no. Lo que estoy diciendo es que “no lo sé” es su respuesta a mí.
LC – Ah, sí. Sí, Señor.
RB – Que yo NO SÉ lo que saldrá de mis labios si me hicieran una pregunta tal. Eso es lo que quería decir. Cuando dije “no lo sé”, lo que quiero decir es que esa sería su respuesta a mi pregunta acerca de lo que usted debería decir.

¿Ve usted? De modo que una experiencia ocurre. Entonces, la gente quiere más experiencias. Como usted correctamente dijo, esta codicia por la experiencia. Desear – «ananda» significa “dicha”. Pero [el significado de] la palabra [es] «calma» o «serenidad» – en el fondo [así] es como ha venido la palabra – [como] serenidad, o calma. En una ocasión Ramana Maharshi utiliza la palabra “dicha” porque ella ha venido – no a Ramana Maharshi, sino a la traducción. Un punto con el que me crucé – que he subrayado tres veces – decía: “la calma es superior a la dicha”. La palabra que yo prefiero es “paz”.

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Mi aventura invita a compañeros viajeros. Soy un poeta, un artista y un visionario. Doy la bienvenida a la conversación entre la FILOSOFIA, los amantes de la sabiduría.
Este blog es un vehículo para promocionar también mi trabajo publicado – El Tarot de la India Sagrada (con Rohit Arya, de Yoga Impressions Books) y El Soñador en el Sueño – una colección de historias breves (0 Books). Mira este espacio.
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Fuente: https://janeadamsart.wordpress.com/2014/10/12/a-resonance-between-two-models-part-two/ 

Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane Adams

Traducido por Jesús David Zarza

Revisado por Esther Alterio

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Preguntas al maestro zen Dokushô Villalba en directo en Facebook

Preguntas a un maestro zen
con el maestro zen Dokushô Villalba

en directo

desde el templo budista zen Luz Serena,
Casas del Río, Valencia, España

Sigue la transmisión en directo en el perfil de la Comunidad Budista Soto Zen
https://www.facebook.com/pg/Sotozen.Luz.Serena/videos/

El martes 2 de mayo, el maestro zen Dokushô Villalba responderá a las preguntas que los seguidores hagan en directo y serán transmitidas en video para todo el mundo a través de Facebook Live, de 17:15 a 18:30, hora española.

Aquellos que deseen presenciarla en vivo deben seguir el perfil Facebook de la Comunidad Budista Soto Zen.

Los que no puedan visualizarla en vivo pueden hacerlo después en el mismo perfil, ya que permanecerán como un post más.

Se irán comunicando las fechas para los próximos meses.

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Una Resonancia entre Dos Modelos – Leonard Cohen y Ramesh Balsekar (Segunda parte)

RB – ¿Cuál es su bebida favorita [de él]?
LC – Quise introducirle al vino francés de crianza, el cual considero que es una bebida refinada, pero él insiste en beber sake.
RB – Si me pregunta a mí, yo prefiero el güisqui o el jerez.
LC – Estoy de acuerdo con usted. Él hacía él era muy perspicaz sobre el cognac.
RB – Sí.
LC – Le gustaba el cognac, y estableció cualidades masculinas y femeninas a las diferentes marcas. Por ejemplo, él pensaba que Remy Martín tenía una expresión femenina, mientras que Courvosier tenía una expresión masculina. No nos tomábamos demasiado en serio ninguna de estas designaciones después de la tercera o cuarta copa.
RB – ¿Ve?, ese es el punto, Leonard. Todo el asunto se toma demasiado en serio. Eso es lo ridículo de ello. No hay nada serio en ello ¡porque no hay un buscador! Y, ¿quién es serio al respecto? ¡El buscador! ¿Ve usted? La búsqueda continua por su propio curso. Por tanto, Leonard, si le hicieran esta pregunta, «¿hay un punto concreto que aprendió de Ramesh – el cual NO tenía usted antes?», ¿qué diría? No quiero sugerir una respuesta
LC – Probablemente le haría gassho [una inclinación reverente]. Y, dependiendo de la verdad del momento, podría apartarme de la comprensión y dejar que la comprensión se comunique por sí misma
RB – La respuesta es “no lo sé”. ¿Es lo que quieres decir?
LC – Correcto.
RB – Entonces eso es absolutamente correcto: “No sé qué respuesta saldrá”.

LC – Él tiene, ya sabe, el rigor japonés. De modo que, él preguntaría, [y] él me escucharía atentamente decir: “no lo sé”. Porque “no lo sé” es la respuesta a muchos koans [casos paradójicos zen].
RB – No, no. Lo que estoy diciendo es que “no lo sé” es su respuesta a mí. La vida allí debe ser bastante dura
LC – Me han dado muchos privilegios que los monjes jóvenes no tienen, porque yo tengo familia y obligaciones; así que, aunque no estoy libre de la formación general, que consiste en levantarse muy temprano, pasar muchas horas en la sala de meditación y hacer un montón de trabajo; de cuando en cuando se me permite salir a la ciudad para cuidar de mis asuntos y ver a mis hijos.
RB – Sí. Ya veo. Sí. ¿Tiene usted familia?
LC – Tengo dos hijos.
RB – Dos hijos. Ya veo. ¿Y una esposa?
LC – Nunca me casé.
RB – Ya veo. ¿Así que sus hijos son mayores?
LC – Están a mitad de su veintena.
RB – Oh, ya veo. Entonces ya hacen su propia vida, ¿sí? ¿Tiene usted que ayudarles?
LC – Viven por su cuenta, pero siento que puedo serles de utilidad. Es muy difícil criar hijos en América. Es difícil maniobrar y navegar por muchas aguas peligrosas. Así que intento estar cerca de ellos a través de algunos períodos muy difíciles. Un hijo creciendo en América con dinero.
RB – ¿Tienen ellos su propio dinero?
LC – No, quiero decir, en un entorno confortable.

RB – Sí. ¿Cómo es su relación con sus hijos? ¿Qué consejos les da, dependiendo de las circunstancias? La cuestión es, ¿cómo cría alguien a sus hijos con la total aceptación de que cada hijo tiene su propio destino? Cada hijo está programado de una forma única. Y sin embargo, usted debe hacer su deber, como padre. ¿Cuál ha sido su experiencia, Leonard? ¿Fue interesante?
LC – Mi experiencia es confiar en el instinto a cada momento, y descartar principios que yo mismo recibí de mis propios padres, los cuales fueron bastante efectivos a su propia manera. Por ejemplo, encuentro eso, que la forma en que lo hice, o la forma en que me fue revelada…
RB – ¿Viven por su cuenta?
LC – Mi hija vive en mi apartamento, y yo vivo en la montaña, y mi hijo vive a la vuelta de la esquina.
RB – ¿Y les proporciona usted dinero o trabajan?
LC – Trabajan. Trabajan duro.
RB – ¿Entonces se ganan su propia vida?
LC – Sí, Señor. Pero crecieron en un entorno privilegiado. No tuvieron que trabajar. No tuvieron que luchar.
RB – ¿No tuvieron que estudiar y trabajar?
LC – No, no tuvieron que estudiar y trabajar; y no sólo eso, sino que fueron expuestos a cosas muy pronto en sus vidas, al igual que lo son muchos chicos americanos. Yo mismo había pasado por eso. Así que fui capaz de reaccionar de un modo que no era convencional. Pero, habiendo comprendido algunas cosas…
RB – ¿Por experiencia personal?
LC – Por experiencia personal. Establecí una conexión con el niño sobre la base de esa experiencia en común, más que sobre un principio de lo correcto o lo equivocado.

RB – Muy bien. Sí. ¿Y funcionó?
LC – Afortunadamente, parece que funcionó.
RB – Oh, ya veo. En otras palabras, hablo a sus hijos no como un padre a un hijo o a una hija, sino como una persona que tiene experiencia en lo que ellos están experimentando.
LC – Sí, Señor, eso es correcto. No sólo eso, sino que, habiendo tomado ese curso, ha hecho posible el desarrollo de una verdadera y viable amistad.
RB – ¡Sí, sí! De hecho, la propia relación debe haber tomado un giro precioso.
LC – ¡Lo ha hecho! Mi hija me dice “Eres realmente guay papa”. [En el original en inglés, «cool», «fresco», “calmo”, «sereno»].
RB – Ese es el mayor logro, ¿verdad? Guay. Y la parte curiosa de ello es que esta palabra es realmente la definición de la palabra tradicional «ananda». La palabra tradicional «ananda» se suele traducir como “dicha”. Pero mi objeción a la palabra «dicha» es que suscita expectativas en el buscador.
LC – Es una tiranía.
RB – Calma. Serenidad. Bien, ese es un gran cumplido por parte de su hija.
LC – Lo fue, lo fue.

RB – «Eres guay, papá». ¿Y qué hay de su hijo? ¿Qué hacen?
LC – Mi hija dirige una tienda de mobiliario antiguo decó. Va a Inglaterra, compra muebles, se los trae y los vende. Hace dos años consiguió un trabajo con un vendedor de antigüedades del que aprendió. Y mi hijo acaba de publicar su primer disco con una gran compañía discográfica.
RB – ¡Oh, bien!. Entonces, ¿ha heredado él su talento para la música?
LC – Bueno, yo no tengo mucho talento para la música, pero él lo tiene. La gente que conoce mi trabajo… eh Yo tengo una declamación como de rana croadora. Pero él es de hecho muy musical.
RB – Lo que está diciendo es que su hijo es mejor de lo que usted es -era.
LC – ¡Él tiene fortalezas que son mucho más evidentes!
RB – ¿Y se lo ha dicho a él? Así que él TAMBIÉN debe de haberle dicho “papá, tú eres guay”.
LC – Lo ha hecho.
RB – El hijo siendo alabado por el padre. ¡Así que tiene una muy buena relación con sus hijos!
LC – Gracias a Dios, la tengo.

RB – Una vez más, la gracia de Dios. ¿Sabe lo que yo digo acerca de la gracia de Dios y la voluntad de Dios? Nosotros usamos la expresión “gracia de Dios” cuando algo bueno ocurre. Cuando algo no tan bueno ocurre, y sabemos que no podemos hacer nada al respecto, entonces bajamos la cabeza y decimos, «la voluntad de Dios». Así que, ahora, si alguien le pregunta, Leonard, «¿cómo vive su vida?», ¿está alrededor de los 60?
LC – Camino de cumplir sesenta y cinco.
RB – Ya veo. ¿Cómo vive usted su vida? ¿Le presenta un problema vivir su vida? ¿Cuál sería su respuesta, desde su experiencia personal? ¿Es vivir su vida ahora, con esta comprensión, una cosa difícil para usted?
LC – Bien, si es así – y ha sido la experiencia de este ser que las cosas vienen con dificultad en lugar de con facilidad- creo que la perspectiva de esa programación está cambiando.
RB – Lo siento, no acabo de entenderlo. ¿Las cosas vienen difíciles?
LC – Sí, por ejemplo yo soy compositor de canciones por profesión
RB – ¿Todavía escribe usted?
LC – Sí, Señor. Y siempre he encontrado que escribo una palabra cada vez, con sudor y dificultad.
RB – ¿Como apretando los dientes?
LC – Es como apretar los dientes, y requiere un gran esfuerzo. He escrito algunas canciones decentes, y las personas me preguntan sobre la composición de canciones. Ya sabe, dicen, «¿cómo escribes una buena canción?» Y yo siempre digo, “si supiera de dónde vienen las buenas canciones, iría allí más a menudo”. No sé de dónde vienen. Sé que me tengo que sentar en mi escritorio o en mi café o donde sea, y sudar sobre ella. Otros compositores de canciones más grandes que yo – y he tenido esta conversación con ellos – me darán una información completamente diferente. Dirán algo así como que “la escribí [esta canción] en el asiento trasero de un taxi”, ya sabe, una gran canción. Así que mi experiencia parece ser que las cosas son difíciles en el modo en que esta programación funciona.
RB – Eso es correcto.

LC – Por tanto, la comprensión ahora es que esta programación, a menos que sea la voluntad de Dios el cambiar la programación, va a ser tal y como es, pero no tengo que verme envuelto en la programación. Puedo trabajar en mi escritorio como siempre lo he hecho, pero sin esa tiranía adicional de la desaprobación del método; porque este es el método que
RB – se supone que es para usted.
LC – se supone que es para mí.
RB – Le diré como lo entiendo yo. Lo que usted está diciendo es: escribir una canción es fácil para algunas personas. Ellos pueden escribir una en un taxi. A usted le resulta mucho más difícil. Pero lo que usted está diciendo, yo creo, es que no hay ningún deseo de que usted pudiera hacer lo que ese otro compañero está haciendo. ¿No es correcto?
LC – No. No hay ningún deseo.

RB – Ese es todo el punto. Usted ha aceptado la manera en que USTED escribe sus canciones. Y usted ha aceptado la forma en que algún otro es capaz de escribir sus canciones.
LC – Y más profundo que eso, Señor, hay – siempre he tenido una sensación de esto – esta percepción de este orgasmo –¡organismo!– cuerpomente…
RB – ¡La pronunciación americana!
LC – ha sido que hay un trasfondo de angustia, de angustia mental, que no parece responder a ningún método que yo imponga en él. Por tanto, cuanto más profunda se hace esta comprensión, menos intento imponer ningún método; y aunque el parloteo y la actividad de la mente continua, no parece tener su aguijón venenoso.
RB – Digalo de nuevo, por favor. ¿El parloteo de la mente continúa?
LC – El parloteo de la mente, y la supuesta ansiedad de la mente, continúan operando algunas veces en grados de intensidad que le hacen a uno dar un grito ahogado o pedir ayuda….
RB – ¡SÍ!
LC – Pero con esta comprensión que está despuntando, parece que soy menos dado a criticar o a imponer.
RB – Ya veo. Una vez más, la misma cosa. Usted escribe las canciones en la forma en la que USTED está programado para escribir, pero no hay un deseo de que USTED pudiera hacer lo que otros pueden. ¿Acaso no se aplica aquí lo mismo? ¿No es eso lo que está usted diciendo?
LC – Sí, Señor. (Se inclina profundamente) Sí, Señor.
RB – Exactamente la misma cosa. El parloteo de la mente sucede, pero no hay ningún deseo de que el parloteo de la mente se haga menor. ¿NO es eso lo que está usted diciendo? Entonces, lo que quiera que ocurra, se acepta. ¡De acuerdo, ESTÁ el parloteo de la mente! La naturaleza de la mente es parlotear. La naturaleza del mono es gemir. Así que dejamos que el mono gima, ¡de la manera que el quiera! Por tanto, el parloteo de la mente puede estar ahí, pero no hay angustia. ¿Es eso lo que está usted diciendo como creo yo que lo está?


LC – Lo es. Pero incluso si hay angustia …
RB – ¿Quiere decir que aceptar incluso esa angustia es aceptación? Bastante correcto. Incluso si la angustia ocurre, incluso si la implicación ocurre, la aceptación de ello significa “la interrupción de la implicación, cuando es aceptada”.
LC – Correcto.
RB – Por tanto, incluso la implicación ha de ser aceptada. La implicación ocurre – oh, de acuerdo, está ocurriendo – Muchas gracias, Leonard. Eso es exactamente lo que esperaba que obtendría de usted. (Reverencia)
Publicado por primera vez en la revista de la Fundación Ramana Maharshi del Reino Unido Self Enquiry [Autoindagación], verano de 1999.


Leer más de esta conversación en la TERCERA PARTE

Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane Adams

Traducido por Jesús David Zarza

Revisado por Esther Alterio

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Una Resonancia entre Dos Modelos – Leonard Cohen y Ramesh Balsekar (Primera parte)

Durante mi visita a Ramesh, en Mumbai, a principios de 1999, fui testigo de la siguiente conversación con Leonard Cohen, y compré la cinta grabada. Después de que llegara a casa, realicé la siguiente transcripción:

Ramesh Balsekar – ¿Me dicen que usted vive en un templo zen?
Leonard Cohen – Sí, es correcto.
RB – ¿Desde cuando, tres o cuatro años?
LC – He estado asociado con esta institución durante unos treinta años. Y hace unos cuatro años y medio fui ordenado como monje.
RB – Ya veo, ya veo. ¿Diría usted que es una disciplina bastante rígida?
LC – Lo es, muy rigurosa.
RB – Pero, ¿le gusta?
LC – No particularmente, no.
RB – Bien, eso es honesto. Así, pues, lo que me gustaría preguntarle es esto: la comprensión que usted tenía antes de venir aquí, y aquello sobre lo que yo hablo, ¿en qué se parecen?
LC – Fue la resonancia entre los dos modelos, el suyo y el de mis maestro la que me condujo a estudiar sus libros con algo de diligencia. Y debido a las experiencias que recibí de sus libros, y debido al avanzado estadio de mi maestro y de usted mismo, sentí que sería apropiado venir y sentarme con usted.

RB – Ya veo. Pero utilizó la palabra “resonancia”. ¿Puede explicar eso un poquito, Leonard?
LC – Encontré eso durante uno de los rigurosos retiros a los que éramos sometidos. Me encontré a mí mismo abriendo uno de sus libros, especialmente The Final Truth [La Verdad Final]; y descubrí que sus escritos iluminaban los discursos de mi maestro, y vice versa. Se hizo urgente el que yo…
RB – Algo parecido me ocurrió a mí. Cuando estuve con mi Nisargadatta Maharaj. ¿Conoce usted a Wei Wu Wei?
LC – Sí, Señor.

RB – En particular un libro que me regaló un amigo mío hace veinte años, que yo sabía que era un tesoro, pero que no podía entenderlo. Lo dejé de lado. Así que eso era lo que solía ser –lo que Maharaj decía, y lo que ponía en el libro– asombroso. … ¡Usted ha estado aquí durante diez días!
LC – Sí, Señor.
RB – ¡Pero ha estado tan callado!

LC – He estado libando el néctar. Es muy delicioso estar aquí. En el nivel intelectual, su modelo se me hace cada vez más claro – su presentación conceptual – así como lo hace también el de mi viejo maestro. En el nivel experiencial, siento el debilitamiento de ciertos sentimientos posesivos acerca de la condición de hacedor.
RB – ¡Esa es una palabra muy buena! ‘Posesivo’. ¡Yo, mío! Ya veo. Ahora, este debilitamiento, ¿cómo entiende este debilitamiento? ¿Cuándo comenzó? ¿Comenzó hace treinta años? ¿Es eso lo que está diciendo?
LC – No podría caracterizar esta búsqueda como espiritual. Fue una especie de urgencia …
RB – ¿Quiere decir que, cuando empezó hace treinta años, no era realmente espiritual?
LC – No Señor.
RB – Ya veo, ya veo.
LC – No sé si lo es hoy en día. La descripción parece palidecer ante la urgencia de la búsqueda actual, la cual es por la paz.
RB – Sí, sí.
LC – Y ya sabe, a lo largo de los años, especialmente cualquiera que frecuente un zendo, una sala de meditación, va a obtener un montón de muestras gratuitas, como usted lo expuso. Si se sienta cada día durante largas horas, y se somete a la falta de sueño y a una deficiencia de proteínas, empezará a tener experiencias que son interesantes. Era el hambre por esas experiencias lo que me mantuvo alrededor, porque YO NECESITABA esas experiencias.
RB – ¡SÍ! El HAMBRE por esas experiencias, ¡SÍ! Así que

LC – Olvidé dónde estábamos. Lo siento.
RB – Decía que ocurrían experiencias, y que había hambre por esas experiencias.
LC – Había hambre de maximizar, de continuar, una codicia de… Se desarrolla una codicia por las experiencias de este tipo. Que es lo que pasa en los templos.
RB – Estoy enteramente de acuerdo, sí. Hay una codicia por estas experiencias.
LC – Muy mucho. Y debo decir que mi viejo maestro daba poco valor a esas experiencias.
RB – Ya veo. De hecho, ¿le ADVIRTIÓ en contra de ellas?
LC – ¡Te advierte y TE GOLPEA, en contra de ellas!
RB – ¿Con su bastón? ¿En el hombro de usted?
LC – Sí, Señor. No se nos alienta a tomarnos esas alucinaciones en serio.
RB – Pero, ¿cuán efectivos son esos golpes, Leonard?
LC – No son efectivos en absoluto. He visto que han sido más efectivos en el caso de otros monjes de lo que lo fueron en este caso [para mí]. Así que respeto el sistema. Es un sistema riguroso basado en un modelo muy utilizable. Pero funciona para unos y no funciona para otros.
RB – Muy bien. Ya veo. Y lo que ha estado usted escuchando durante diez días, ¿cree que ha marcado alguna diferencia?
LC – ¡Dulce!


RB – ¿Alguna diferencia en esa codicia? ¿Puede explicar eso un poco, por favor, Leonard?
LC – Su énfasis en la desidentificación con el sentido de hacedor es crucial para el debilitamiento de la modificación de esa codicia. Y por la gracia de esta actividad, he experimentado…
RB – ¿Lo ha intentado durante los últimos diez días? Ya veo.
LC – Sí. Por supuesto, la codicia surge. El hambre surge, legítimamente, y sin que yo lo ordene. La codicia por la paz, por la ecuanimidad, por el equilibrio, surge espontáneamente. Pero siento que, de alguna manera, carezco de palanca alguna [de maniobra] en el aparato. De alguna manera, hay un endulzamiento de toda la experiencia.
RB – Ya veo. Verá, lo que pasa es que Wayne y yo tuvimos una charla muy breve hace un par de días; andábamos los dos por el tejado. Él señaló que, mientras ciertas prácticas producían estas muestras gratuitas, [al mismo tiempo] inflan el ego. ¿Podían también estas prácticas no inflar el ego hasta un punto en que reviente? Lo cual es una manera de aniquilar el ego.
[Imagen: boceto de Wayne Liquorman 2 ramesh]
LC – Esa es una excelente caracterización de este tipo de práctica.
RB – Ya veo. Eso es lo que se supone que hace. Pero le dije a Wayne que la explosión ocurriría si esa es la voluntad de Dios; y si esa es la voluntad de Dios, entonces ese organismo cuerpomente sigue ESE CAMINO. Ramana Maharshi utilizaba las palabras «¿Quién soy yo?» porque en inglés existe una maravillosa distinción entre ‘yo’ [‘I’] y ‘mí’ [‘me’]. Pero en la lengua tamil y en la mayoría de las lenguas en que me hablan, no existe tal distinción. De modo que, cuando Ramana Maharshi decía “Encuentra quién soy yo”, lo que en realidad quería decir es “¿Quién es este ‘mí’ por el que yo estoy tan preocupado?”
[Imagen: Ramana Arunachala III]
RB – Si el proceso comienza, es la voluntad de Dios. Y si este proceso alcanza una cierta profundidad – cada paso es voluntad de Dios y el destino de ese organismo cuerpomente –, el actual surgimiento de esta pregunta, «¿hay un mí?», desde la MÁS PROFUNDA FRUSTRACIÓN, es lo que quizás se llama LA NOCHE OSCURA DEL ALMA. En el retardo entre el surgimiento de la pregunta y el surgimiento de una respuesta, la frustración más profunda es la noche oscura del alma. Y la noche oscura del alma te despierta a la respuesta: “nunca ha habido un ‘mí’. Hay pensamiento, pero no pensador. Hay hacer, pero no hacedor». El pensador, el hacedor, el experimentador, viene después. Y se vuelve orgulloso, o alberga un sentimiento de culpa. El pensamiento ocurre. Un pensamiento surge y conduce a alguna acción. Y después, el ego hacedor individual entra y dice “Tuve una idea brillante que puse en práctica y ahora soy Bill Gates, ganando 500 dólares por segundo”. Así es como ocurre el pensamiento. Pero aquel que dice «yo pensé» viene después. Y fue la voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente el que eso ocurriera. Ha quedado registrado que Albert Einstein, en su total humildad, dijo que la ecuación le llegó desde fuera.
LC – Creo que esa es la experiencia de todo artista y trabajador mental.
RB – Sí. Nureyev, el bailarín de ballet, ha dicho: “Nureyev danza mejor cuando Nureyev no está ahí”. Y supongo que lo mismo dice cualquier artista de cualquier ámbito. La Bhagavad Gita dice esto: “Entre miles de personas, hay un buscador. Entre los muchos buscadores, hay UNO SOLO que me conoce en principio”. Desafortunadamente, muchos gurús atan a sus discípulos diciéndoles: “Ahora, tú has venido a mí. Querías ser iniciado. Ahora nuestra relación es para toda la vida”. ¿Ve usted? Para mí, eso es ridículo. Usted le inició, pero ¿quién se lo envió a usted? Esa Fuente tiene ciertamente el derecho de enviar a ese discípulo a algún otro sitio. ¿Quién es este gurú para atarlo a él de por vida?
LC – En la tradición zen, como usted sabe, los monjes iban de un maestro a otro en busca de diferentes aspectos de la enseñanza. Yo no siento que esté traicionando a mi maestro por estar aquí.

RB – Sí. De otro modo no estaría usted aquí. De hecho, Wayne me dijo que usted se lo dijo a su maestro.
LC – Sí. Me pidió que le hiciera una última comida, porque soy su cocinero.
RB – Y ¿cuál es su plato favorito?
LC – Uh, salmón teriyaki.
RB – Oh. Bien, ese, ese es también mi plato favorito. Quiero decir, no el plato particular que menciona, que no sé lo que es, sino… el salmón.
LC – Se marina con salsa de soja y sake, jengibre y pimienta durante un tiempo y después se reboza.
RB – De modo que ¿es cocinar uno de tus talentos ?
LC – No es un talento, es un deber. Cocino para el anciano.
RB – O sea que su deber es cocinar salmón para su gurú.
LC – Correcto.
RB – ¡Y es el deber de su gurú el comerlo, comoquiera que lo cocine usted!
LC – Él es muy caballeroso/displicente [“cavalier”, en el original en inglés] con su deberes.
RB – Ya veo. Sí. Entonces, Leonard, es probable que, cuando regrese, le pregunte ¿qué es lo que aprendió?
LC – Mi comprensión es que él lo discernirá exactamente. Creo que la cuestión más urgente es la de si voy a permanecer allí o no.
RB – Sí. Pero si de hecho le preguntara –lo cual no es imposible, ¿verdad?–, ¿qué le diría, Leonard?
LC – Bien, tenemos trataría de transmitírselo en los términos que pero él no habla inglés.

RB – ¿Entonces usted habla japonés?
LC – No. Él habla muy muy poco inglés. Yo hablo muy poco japonés. Pero hemos estado estudiando y bebiendo juntos durante mucho tiempo.

Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane Adams

Traducido por Jesús David Zarza

Revisado por Esther Alterio

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Entrevista a Jose Manuel Maceiras, Instructor de Meditación Zen.

¿Cómo es la práctica en tu centro de Valencia?
De acuerdo con las normas del Templo Luz Serena, se hace zazen por la mañana, dos días a la semana; y zazen por la tarde, también dos días a la semana.

Además de responsable del dojo, ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál?
Profesor de Estudios Budistas.

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Entrevista a Mar López, Instructora de Meditación Zen.

 

 

Mar López

54 años

Responsable del Dojo Zen de Zaragoza

Discípula desde enero de 1995

 

 

  1. ¿Cómo es la práctica en tu centro de Zaragoza?

El centro de práctica de la Asociación Zen de Zaragoza se fundó en junio de 1995, y desde entonces abre sus puertas varios días por semana; en algunas épocas tres veces a la semana y en otras casi todos los días. Actualmente hacemos zazen dos días a la semana más un sábado al mes, aunque a partir de enero aumentará la práctica de los sábados. Tenemos también jornadas intensivas de zazen e introducciones a la meditación zen para los que desean iniciarse. Realizamos varias conferencias anuales, así como jornadas de introducción al zen en régimen de retiro.

Más allá de esto, podemos decir que la cualidad más sobresaliente de la práctica en el dojo de Zaragoza es la sobriedad y la perseverancia.

  1. Además de responsable del dojo ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál?

A lo largo de los años he estado en diferentes responsabilidades en la Comunidad. Actualmente participo, sin cargo concreto, en el Consejo General de la CBSZ, y también colaborando en el Consejo Amarillo con tareas propias de instructora zen, así como en el Consejo Blanco como profesora del Programa de Estudios Budistas.

  1. Cuéntanos algo sobre tu acercamiento al Zen. ¿Cómo fue? ¿Qué te atrajo en un primer momento? ¿Cómo fue la experiencia en tu primer retiro?

Mi primer contacto con el zen fue en 1985, a los 25 años, en los servicios WC del Corte Inglés. Acababa de morir mi madre después de 5 años en el hospital en estado de vegetativo, y aquella tarde me rebelé y decidí no ir a la oficina (eran mis primeros pasos en el mundo laboral) porque había algo en la vida “normal” que, definitivamente, no cuadraba con las vivencias interiores que había experimentado en el hospital durante los años que acompañaba a mi madre. Me fuí a la librería del Corte Inglés y, sin saber lo que buscaba, tomé en mis manos el libro de Taisen Deshimaru “Preguntas a un maestro zen”. Empecé a leer, y, a pesar de no entender a qué se refería cuando hablaba de zazen, sentí que lo que leía era una expresión de intuiciones vividas por mí en el hospital, lo que ¡me sorprendió tanto!… Así que pagué el libro, y sin poder esperar me fui a los servicios del centro comercial. Me senté en el suelo y ahí mismo lo terminé; casi me quedo sin poder salir, porque ya estaban cerrando cuando lo acabé.

Sin embargo, habrían de pasar varios años de vida de empresa, también de práctica de yoga, y una importante crisis laboral, para que me llegase el momento de acudir a un retiro dirigido por el maestro Dokushô en Zaragoza, en 1994. Ahí se paró mi mundo de las afueras, y por primera vez me sentí tocada profundamente en el núcleo de mí misma.

Cómo explicar en pocas palabras el sentimiento de urgencia tan inapelable que anegó mi conciencia. ¡Lo que había vivido en el hospital tenía un sentido después de todo! Quiero decir que había brújula, sextante y timón para navegar el océano inconmensurable de la experiencia de vivir y morir; pero esto no lo vi porque me lo contara el maestro Dokushô, sino porque había algo en su mirada que yo sólo había visto en la mirada de mi madre cuando moría: una cualidad de profundidad, de belleza y de bondad delicadisimas, de inteligencia más allá de los conocimientos, una irradiación desapasionada y al mismo tiempo tan viva. Era una cualidad auténtica, “tal cual”, sin necesidad de palabras (aunque estuviera hablando), y se manifestaba en sus enseñanzas sobre la naturaleza de nuestra Mente, de nuestro espíritu. Yo lo recibí como si esa mirada inefable que vi en mi madre se estuviera describiendo a sí misma en las palabras del maestro Dokushô, a través de sus enseñanzas.

Esa primera sesión de enseñanzas las recibí casi en estado de shock por la impresión. Mientras, mis piernas estaban tan doloridas por las sentadas en meditación…, e incluso mi cuerpo reaccionaba con una lipotimia, pero estaba ¡tan feliz!

Ahí empezó una nueva vida para mí, por lo que sólo puedo estar inmensamente agradecida. Seguí con mis cosas, con mi vida de siempre, pero todo había cambiado. Por fin me sentía en un universo mucho más amplio, donde investigar, profundizar en mí misma, antes de que la enfermedad y la muerte se me lleven inapelablemente.

  1. La práctica para ti habrá cambiado bastante. ¿De qué manera? ¿Qué dirías que te aporta un retiro hoy en día?

Actualmente zazen es dedicarme al amor por lo que soy y lo que es, y cada vez es menos complicado. Sencillamente me siento y escucho atentamente a 360 grados. Un retiro es una oportunidad de darme y de recibirme, compartiendo juntos en la abundancia que somos, gracias a la lucidez y a la serenidad que reunimos entre todos, cada uno desde su función, en el momento presente.

  1. Como instructora habrás dado ya muchos consejos sobre la práctica. ¿Cuál crees que es el más importante para un principiante? ¿Y para alguien con experiencia?

El consejo más importante es que reconozca conscientemente cuál, y cómo es, su aspiración a sentarse y a sentirse en el silencio y la quietud; que cuide ese deseo de interiorización, y lo sostenga cuidando atentamente la postura, la respiración, y su actitud.

Para alguien con más experiencia, el consejo es el mismo, aunque esta mente de principiante cada vez requiere más finura de atención, porque la tendencia al autoengaño es tremenda. Por ello es imprescindible confiar en tu maestro sin perder de vista ni un segundo la propia Aspiración-Realización.

  1. Además de ser instructora zen, tienes toda una vida personal, como es lógico. ¿Qué nos puedes contar de ella? ¿De qué manera crees que la práctica del zen interactúa con tu vida en un sentido amplio?

Actualmente dirijo una fundación, también el centro de práctica en Zaragoza, y cuido de mi padre anciano, al tiempo que viajo a Luz Serena y a otras ciudades con motivo de las actividades de la Fundación Vivir un Buen Morir. Y todo ello lo vivo de forma integrada, aunque sea difícil cuadrar agendas. Me siento internamente como de vacaciones, si lo comparo con otras épocas.

Puedo decir que a lo largo de estos años, de una manera lenta pero inexorable, mi vida personal se ha ido transformando en una expresión de mi compromiso con mi corazón sentado en zazen. Lo que parecía impensable cuando era una empresaria dedicada a sacar adelante el negocio familiar, la vida en pareja, los innumerables intereses personales en todas las direcciones del narcisismo… se ha ido transformando de forma que me siento más yo que nunca, aunque ello no signifique que eso sea más fácil, pero sí más verdadero.

Y ello ha sido posible porque la práctica me ha sostenido en los tremendos y difíciles momentos personales de pérdida, dándoles sentido y oportunidad de gestionarlos de acuerdo al Dharma del Buda, con mayor o menor acierto. Desde el principio, y ello sigue siendo válido ahora, si no más, he necesitado del compromiso con el dojo, el maestro y la comunidad, para sostener mi propia práctica; si no es muy fácil que las corrientes submarinas te lleven a otras aguas.

Reconozco, y es necesario decirlo también, que llevar una vida personal, familiar, laboral y social, al tiempo que una práctica en el centro urbano y en retiros eventuales a lo largo del año, de acuerdo al compromiso con el maestro y la comunidad, requiere de una fuerza interior y una perseverancia considerables, que solamente puede venir de atender el latido inexcusable de nuestra naturaleza de Buda.

  1. Uno de los puntos centrales del Zen es la transmisión maestro-discípulo. ¿Cómo la reflejarías en tu experiencia personal?

Como he dicho antes, la relación de confianza con el maestro es fundamental para salir de la autorreferencia narcisista cada vez más mimetizada en la práctica espiritual. Gracias al maestro uno tiene la oportunidad de ver la Naturaleza de Buda, más allá del apego y del rechazo, más allá de los momentos de devoción pura, o de rechazo visceral.

Esta confianza en el maestro no depende de éste, sino de la calidad espiritual del discípulo. Es, según la siento yo, más bien una adhesión incondicional al propósito de ir más allá de la afirmación personal frente a los demás, y así aprender a sostenerse sólo en lo que hay de Real en una misma.

Es decir, es saber perder conscientemente.

En este sentido, como discípula he tenido tantas oportunidades de desconfiar en el maestro Dokushô como de confiar, justamente las mismas. En cada ocasión lo que me ha hecho perseverar es el contraste, por un lado, de lo que me decía la mente personal, y por otro  la intuición de lo difícil que es encontrar un buen maestro que aúne la facultad de confrontar  con una genuina y sincera Aspiración al bien de todos los seres, incluida yo.

El koan con el maestro es discernir entre la sumisión-rebelión (que siempre viene del psiquismo infantil) de la entrega, que es la maduración espiritual. ¡Y ahí andamos!

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