Actos de compasión budista

Actos de Compasión Budista

El Poder Transformador de la Bondad

Edición a cargo de Pamela Bloom,

Editorial Oniro, S.A., Barcelona, 2003,

ISBN: 84-9754-041-7

Rústica, 214 págs.,

Como muy oportunamente se precisa desde el comienzo mismo de este libro, «Estrictamente hablando, no existe tal cosa como un acto budista de compasión. Un verdadero practicante budista nunca está interesado en poner a ningún acto la etiqueta de “budista”, y menos aún “de compasión”.» Sin embargo, dentro de las convenciones propias del lenguaje, diremos que este libro es una recopilación de historias conmovedoras e inspiradoras que muestran a practicantes budistas actuar, cada uno a su manera única e intransferible, desde el espíritu de la compasión y el servicio a los demás.

Se dice que el mismo Buda Shakyamuni no alcanzó el despertar gracias a los esfuerzos realizados en una vida, sino que fueron los incalculables méritos acumulados durante miles de vidas al practicar actos altruistas de benevolencia, lo que creó la base para su suprema iluminación. Al mismo tiempo, en palabras de Bernard Glassman, «La función del despertar es aprender a ayudar a los demás». Con lo cual el círculo se cierra. Vemos, pues, que así como la compasión conduce al despertar al conocimiento de nuestra verdadera naturaleza original (prajña, sunyata), el propio despertar conduce a su vez al ejercicio de la compasión por todos los seres (karuna). O dicho de otro modo: Sabiduría es compasión en acción como compasión es sabiduría en acción. Karuna es sunyata y sunyata es karuna.

Amar y conocer, he ahí las dos funciones de nuestra verdadera naturaleza de Buda. El espíritu de la bodhicitta, es decir, la profunda aspiración al despertar por el bien de todos los seres sintientes, unifica y retroalimenta sinérgicamente ambas funciones e inspira la vida del bodhisattva, aquel que consagra su vida al ejercicio de la sabiduría y la compasión hacia todos lo seres. Al mismo tiempo, en los actos de compasión no hay nadie que ayude ni nadie que sea ayudado, ni siquiera ayuda. Como se afirma en el Sutra del Diamante, «Un Bodhisattva no se aferra a la ilusión de una individualidad separada, una entidad egótica o una identificación personal. En realidad no hay “yo” que libere, ni “ellos” que sean liberados.» Esta es la compasión enseñada por el Buda a partir de su realización de la naturaleza vacía de nuestra realidad. Como cuando, en una vida pasada, ofreció su carne y su sangre a una tigresa que necesitaba alimentar a sus crías hambrientas.

El amor que sentimos hacia todas las existencias no surge entonces de ninguna idea o ilusión romántica, sino de la realización de la conexión íntima que mantenemos con toda la vida. La generosidad y la compasión se vuelven entonces ilimitadas, aunque sin peligro de caer en sacrificios o martirios. No somos ni tú ni yo, sino más bien “intersomos” en un océano de seres sensibles que sufren y se ayudan mutuamente a elevarse y realizar su naturaleza original. Pero, incluso antes de esta realización, esta naturaleza puede expresarse a través de la compasión: «De los seres que no han percibido su verdadera naturaleza puede nacer una compasión natural. Es tan ilimitada que si pudiera expresarse con lágrimas, no dejaríais de llorar.» (Nyoshul Khenpo Rimpoche).

Este libro, lleno de historias y declaraciones de practicantes budistas de diversas tradiciones (zen, tibetano, chino, vietnamita, camboyano y no confesional), está concebido para inspirar a través de ejemplos a aquellos que se han propuesto desarrollar y practicar el espíritu de la bhodicitta en sus vidas. El Buda dice que en cada uno de nosotros reside el potencial para ser un bodhisattva. Estas historias muestran que cuando la mente y el corazón se unen, todo es posible en el camino hacia un mundo mejor.

En estas páginas se pueden encontrar historias sobre la compasión en la literatura budista, en el lugar de trabajo, en la calle, tras los muros de la prisión o en medio de una guerra. Aunque no se incluye en la presente recopilación, es paradigmática la historia de aquel monje tibetano que pasó muchos años prisionero en cárceles chinas. Durante todo aquel tiempo vivió en condiciones infrahumanas y fue objeto de reiteradas torturas. Tras su liberación le preguntaron cuál había sido el miedo más grande que le había asaltado durante su cautiverio. El respondió: «El miedo a desarrollar odio hacia mis carceleros.» Yendo un paso más allá, leemos en este libro la historia de aquél otro monje tibetano al que sus carceleros y torturadores chinos preguntaron impotentes: «¿Qué es lo que conoces que por más que te lastimemos, nada te perturba?» A lo que el monje respondió enseñándoles la práctica de la meditación tibetana llamada tonglen, consistente en inhalar el sufrimiento de los demás y exhalar amor y compasión hacia ellos. Poco después lo dejaban el libertad sin mayores explicaciones. La compasión tampoco las requiere.

La parte final del libro contiene indicaciones para la práctica de dos modalidades de meditación dirigidas al desarrollo de la compasión: metta y tonglen.

Por Kepa Eguiluz

No siempre será así. El camino de la transformación personal

Shunryu Suzuki

Los textos que constituyen este libro han sido extraídos de las enseñanzas impartidas por el maestro zen Shunryu Suzuki durante los tres últimos años de su vida. En ellos, más que proponernos unas pautas estrictas, se nos exhorta a seguir nuestro propio camino.

Como se informa en la introducción, enseñar sin enseñar nada es la tarea más difícil de un maestro. «Si os digo algo, os apegaréis a ello, limitando vuestra capacidad de descubrirlo por vosotros mismos», afirmaba Suzuki roshi. Los verdaderos maestros como él no nos dan nada a lo que apegarnos, nada respecto a lo cual desarrollar dependencia. Ni siquiera a la verdad, ni siquiera a la Iluminación.

Suzuki roshi considera la idea de buscar alguna experiencia especial que cambie nuestra vida para siempre «un error», «una práctica de turista». Aunque se trate de la Iluminación misma. Ésta no consiste sino en «olvidar este momento y convertirse en el siguiente». «Dondequiera que estéis –dice–, la Iluminación está ahí.» «Como siempre está con vosotros, las mismas dificultades son la Iluminación. Vuestra ajetreada vida es en sí misma la actividad iluminada.» «Ésa es nuestra vía, vivir plenamente cada momento.»

¿Qué lugar ocupa entonces zazen en nuestra práctica de vida? Shikantaza consiste simplemente en ser uno mismo instante tras instante, con cada inspiración y con cada espiración, sin esperar nada, sin intentar nada. «Cuando logréis permanecer sentados sintiendo qué es shikantaza, el significado de vuestra vida cotidiana será completamente diferente. Todo os liberará.» Es el esfuerzo de sentarnos cada día para practicar zazen lo que hace que nuestra práctica cotidiana sea cada vez más profunda.» Entonces cada instante será la práctica-realización del despertar.

Finalmente, «aunque digáis que vuestra práctica no es lo bastante buena, por ahora es la única que tenéis. Sea buena o mala, es vuestra práctica. (…) La única forma de abordar una práctica es aceptarse a sí mismo.» «El secreto radica en decir “¡Sí!” y en saltar al vacío. Entonces no hay ningún problema. Significa que sois vosotros mismos, siempre vosotros mismos, sin aferraros a vuestro antiguo yo.» Ser amable con uno mismo, expresarse libre y plenamente y disfrutar de la vida a cada instante, son las directrices generales implícitas en estos textos tan esclarecedores como amenos. Un libro ciertamente inspirador.

Reseña bibliográfica de Esther Alterio

El cuenco de madera

Clark Strand

El cuenco de madera en el que los monjes budistas suelen tomar su alimento, y que a menudo constituye su única pertenencia personal, es el símbolo de la sencillez y la humildad. También lo es de la vacuidad. La imagen del cuenco sirve así al autor de eficaz metáfora para describir la esencia de la práctica de la meditación (zen). «[El estado de] meditación, cuando llega, resulta no ser más que un simple cuenco de madera», explica. Y es precisamente esta sencillez la auténtica clave de la práctica meditativa. En palabras finales de este ex monje zen: «Si quieres ser sincero, sé sencillo; si quieres meditar, sé modesto».

A lo largo de las páginas, el autor de esta obra nos va introduciendo a la práctica meditativa de un modo sencillo, claro y eficaz. Cada capítulo no llega a superar generalmente las dos o tres páginas de extensión, sumando brevedad a la gran amenidad de sus explicaciones. Todo ello con un lenguaje libre de terminología abstrusa y demás eruditismos. Su lectura resulta así una verdadera delicia. En este sentido, el libro hace honor a la sencillez que predica, siendo este uno de sus grandes méritos.

El otro gran mérito del libro es el que su autor se expresa en todo momento desde la subjetividad de su propia experiencia meditativa de muchos años de práctica, intercalando valiosas anécdotas personales que van desde sus años de juventud a los de madurez. Ello nos permite contextualizar mejor su aproximación a la práctica, y entender la evolución que ha sufrido en el tiempo, sus sucesivos refinamientos, sus opiniones, así como su integración y comprensión actuales. Posibles discrepancias aparte, todo ello confiere al libro una gran honestidad.

«Este es un libro que te enseña a meditar solo, pero funciona mejor si puedes hacerlo en grupo. No exige un maestro ni viajar a un lugar especial. Tampoco es particularmente complicado. No olvidarás con facilidad su contenido, y si alguien te pregunta qué es lo que estás haciendo, después de leerlo deberías ser capaz de explicárselo con facilidad. En realidad, tras haberte escuchado, quizá incluso desee intentarlo por sí mismo. Lo único que necesitas es desear seguir siendo un principiante, olvidar alcanzar la posición de experto y no tratar la meditación como una preocupación neurótica o una tarea, sino como una especie de hobby. Es decir, debes conservar un espíritu liviano y amistoso respecto a lo que estás haciendo. No es nada del otro mundo, pero funciona.» (De la Introducción.)

Sin embargo, queda ya bien claro desde el principio de esta obra que la meditación no puede enseñarse. Porque aquello que puede enseñarse será una conocimiento, como mucho un método de filosofía, pero no la meditación misma, la cual es una experiencia eminentemente práctica. La llamada es pues a la práctica.

Un libro editado hace tres años pero que bien merece ser reseñado. Todavía disponible en los fondos de catálogo.

Reseña bibliográfica de Kepa Eguiluz (practicante del Dojo Zen de Bilbao)

Sutra de Vimalakirti

Presentación, traducción y notas a partir de la versión china de Kumarajiva

Laureano Ramírez Bellerín,


Entre los sutras mahayana primitivos introducidos en China desde la India entre los ss. II y III d.C., destaca con luz propia el Sutra Vimalakirti Nirdesa [Sutra de las Enseñanzas de Vimalakirti]. Por sucronología y su contenido, este sutra se inscribe entre los primeros mahayanasutra dedicados a la vía del bodhisattva y a la del laico; pero su raíz se halla, sobre todo, en el cuerpo de sutras de la prajñaparamita, del cual recoge de manera condensada las doctrinas principales sobre la vacuidad que más tarde servirían de base a Nagarjuna para elaborar su doctrina madhyamaka o de la “vía media” de la no negación ni afirmación.

Considerado como una de las joyas del budismo del Gran Vehículo, el Sutra de Vimalakirti es una de las escrituras que mayor influencia han ejercido en los círculos religiosos, intelectuales y artísticos chinos de todas las épocas. Su enorme popularidad no se circunscribe sólo a China, sino que se extiende también a Tíbet, Corea o Japón. A ello contribuyen sin duda diversos factores:

En primer lugar, su accesible formato de drama, en clara contraposición a los grandes desarrollos abstractos y especulativos de los textos convencionales del mahayana. El recurso a una trama argumental concreta que gira en torno a un protagonista y unos personajes claramente delimitados atrajo sin duda el interés de un público alejado de la aridez y sutileza de la literatura canónica al uso. «El sutra es, en este sentido, un verdadero ejercicio de inteligencia creativa, al encarnar en su propia forma uno de los principales preceptos doctrinales que pretende explicar, el del upayakausalya o habilidad en el uso de medios de toda clase ingeniados por el buddha o el bodhisattva para hacer inteligible su doctrina.» (pág. 7)

En segundo lugar, la preservación de la profundidad doctrinal en la exposición de las verdades relativas a la vacuidad (sunyata) y a la vía del bodhissattva. El Sutra de Vimalakirti es un libro dirigido a los sravaka (los oyentes o discípulos del Buda, que buscan el despertar o la iluminación individual a través de la sabiduría prajña de la impermanencia, la insatisfactoriedad y la impersonalidad, en tanto que características generales de todas las cosas), a los pratyekabuddha (los “iluminados solitarios” que buscan el nirvana por y para sí solos, sin necesidad de maestro) y a los bodhisattva que se hallan en los estadios inferiores o medios de perfeccionamiento. Estos últimos son detentadores de una prajña más evolucionada o prajñaparamita, perfección de la sabiduría, que les permite acceder a la omnisciencia y, con ella, al conocimiento de las cosas en todos sus aspectos, cuya culminación constituye el completo y perfecto despertar supremo o anuttarasamyaksambodhi, por el cual se despreocupan de su propio bien en aras del del prójimo, entregándose a procurar la felicidad de todos los seres.

En tercer lugar, la condición de laico (upasaka) de su carismático protagonista, contemporáneo del buda Shakyamuni, y de nombre “Vimalakirti” (“Nombre Puro” o “Gloria Sin Mancha”). Con ella queda rubricada la posibilidad de seguir extramuros de los monasterios, y sin perjuicio del quehacer diario, el camino de perfección y realización espiritual propuesto por el budismo mahayana. «…meditar es entrar en el nirvana sin romper con las aflicciones [las pasiones mundanas]», explicará Vimalakirti en tal sentido (pág. 91). Sólo de esta forma puede evitarse el riesgo de desarrollar un apego al vacío (la así llamada “enfermedad zen”), permitiendo trasladar la experiencia no-dual a la vida cotidiana en beneficio de todas las existencias. Ello sedujo sin lugar a dudas a un amplio número de devotos poco proclives a sufrir los rigores de la disciplina monástica.

De hecho, dicha condición de laico con una comprensión teórica y práctica de la verdad (dharma) muy superior a la del resto de discípulos del Buda, incluidos bikshus o monjes renunciantes, sravakas, pratyekabuddhas, bodhisattvas, mahasattvas y hasta dioses como Sakra (Indra) o Brahma, no es sino un medio hábil (upaya) más. Es el método pedagógico del que se sirve el bodhisattva Vimalakirti para hacer comprensible a cada ser la doctrina de la vacuidad y mostrarle los múltiples vericuetos por los que debe adentrarse el bodhisattva en el desarrollo de su misión.

Vimalakirti, no dejará pasar la ocasión de predicar el dharma a todos los seres, haciéndoles dirigir infaliblemente sus mentes hacia la búsqueda unidireccional de la perfecta y completa iluminación suprema (anuttarasamyaksambodhi). Y a tal efecto no dudará en recurrir, del modo más eficaz posible, a cuantos “medios hábiles” (upaya) y poderes místicos (bala) estén a su alcance: desde la persuasión sin traba de su irrebatible elocuencia hasta, eventualmente, un absoluto silencio que «es en verdad como un trueno».

Así, al inicio del sutra nos encontramos a Vimalakirti enfermo y tendido en su cama. Informado de su enfermedad por una partida de quinientos nuevos “conversos” del upasaka. El Buda solicita a varios de sus seguidores entre una gran asamblea que vayan a visitarlo a fin de interesarse por su enfermedad, la cual, en realidad, no es sino un “medio hábil” más del laico para atraer a su casa a muchos visitantes y poder enseñarles el verdadero dharma. Preguntado por su enfermedad, explicará a Majusri:

«Mi enfermedad –dijo Vimalakirti– durará lo que la ignorancia y el deseo, y si estoy enfermo es porque todos los seres lo están, que, de no estarlo, mi mal sería extinto. Pues, por el bien de todos los seres, el bodhisattva entra en la esfera del nacimiento y la muerte, y en la esfera del nacimiento y la muerte existe la enfermedad; si todos los seres vivientes pudieran liberarse de la enfermedad, el bodhisattva dejaría de estar enfermo.» (pág. 117)

La presente edición corre a cargo del profesor Laureano Ramírez Bellerín, autor también de la traducción del Sutra del Estrado de Hui-neng, en la misma editorial. Esta traducción del Sutra de Vimalakirti se basa en la Versión comentada del sutra de Vimalakirti de Sheng Zhao, en anotación de Li Yizhuo, la cual recoge los comentarios y explicaciones de Kumarajiva (el gran introductor de la doctrina de sunyata en China) y de los estudiosos que participaron con él en el proceso de traducción original del sáncrito al chino, en especial del propio Sheng Zhao, su principal colaborador.

Estamos ante una edición realmente valiosa, cuidada y erudita, en la que, para que nos hagamos una idea, de las 357 páginas totales, 221 se destinan a la introducción y presentación del sutra, así como a las 1066 notas más el índice de correspondencias chinas que se incluyen al final; quedan reservadas para el texto las 136 páginas restantes. Ello permite a quien esté interesado una oportunidad inmejorable para seguir profundizando en toda la rica sabiduría condensada en este fascinante sutra, tan apreciado por las escuelas del zen.

Existe otra versión en castellano del mismo sutra en la Colección Textos de la Tradición Zen de la Editorial Miraguano, con el título de La Enseñanza de Vimalakirti, Vimalakirti Nirdesa Sutra, a cargo del maestro Dokushô Villalba (1989). Esta última está basada en las traducciones de Luk y Lamotte, la más notable de las traducciones en idiomas occidentales, según consenso general, realizada a partir de la versión tibetana y cotejada con la de Xuan Zang y en parte con la de Kumarajiva.

(Comentarios de Kepa Egiluz)

El Sutra de la Gran Compasión – Kannon Gyo

Comentarios del Maestro

Taisen Deshimaru

 


 

El Kannon Gyo, El Sutra de la Gran Compasión, es el sutra budista más popular y conocido de cuantos se conservan: desde Japón a la India, pasando por China. El Kannon Gyo es complementario con el Hannya Shingyo, El Sutra de la Gran Sabiduría. El uno incluye al otro. El Hannya Shingyo habla de la Gran Sabiduría, el aspecto más profundo e íntimo de la experiencia del Buda. En él todo gira alrededor de la noción de vacuidad (jp.,ku). El Kannon Gyo da por sobreentendido el Hannya Shingyo y, a partir de él, pasa a exponer el Amor Universal y la Compasión Ilimitada que une al Buda con los seres sensibles y dispone todos los medios hábiles posibles al servicio de su Liberación. Podría decirse que el Hannya Shingyo representa el aspecto femenino-masculino (interna y externamente, respectivamente) del Dharma budista, y está personificado por el bodhisattva mahasattva Manjushri (jp., Monju), encarnación de la sabiduría trascendental de todos los budas. Por su parte, el Kannon Gyo represanta el aspecto masculino-femenino (también interna y externamente, respectivamente) de la enseñanza del Buda, y está personificado por el bodhisattva mahasattva Avalokiteshvara (jp., Kannon), encarnación del amor y la misericordia de todos los budas. Sabiduría y Medios Hábiles, Vacuidad y Compasión, Unidad en la Diversidad, Igualdad en Diferencia constituyen el binomio fundamental de la práctica budista, las dos alas con las que se eleva al cielo y toma tierra el bodhisattva, aquel ser que se compromete con la aspiración altruista de ayudar a todos los seres a despertar.

La presente edición del Kannon Gyo constituye la versión comentada del Maestro Zen Taisen Dehimaru de este texto capital del budismo mahayana, y ha sido traducida por su discípulo, el Maestro Zen Dokushô Villalba, cumpliendo así uno de sus más fervientes votos, a partir de las notas manuscritas tomadas por él mismo , además de las recopiladas por Taiten Fausto Guareschi, actual superior del Templo Shobozan Fudenji, en Italia; las de Astrid Collman, una de las más antiguas discípulas del maestro Deshimaru en el dojo de Berlín; y las de Evelyne de Smèdt y Katia Robel, transcriptoras infatigables de las enseñanzas de Deshimaru roshi, ambas del dojo de París. Una vez todo el material estuvo a punto, el Maestro Dokushô emprendió un retiro en solitario con el fin de sumergirse en zazen, concentrarse en el estudio de este sutra y realizar la redacción definitiva de la versión comentada del mismo por su maestro. La obra, tal y como se presenta en este libro, tomó felizmente cuerpo a mediados de los años 80, y después de varios años de vicisitudes en busca de un editor, Miraguano Ediciones se interesó por la publicación de una colección sobre textos de la tradición zen, dentro de la cual esta edición del Kannon Gyo en lengua castellana tuvo la oportunidad de ver la luz en el año 1987.

A pesar de la relativa antigüedad de esta edición (no nos encontramos ni mucho menos ante una novedad editorial), y al igual que ocurre con todas las escrituras clásicas de las diferentes tradiciones de sabiduría de la humanidad, el Kannon Gyo sigue conservando toda su vigencia y actualidad intemporal, y su mensaje universal continúa siendo igual de edificante que lo ha sido en todas las épocas. En cada una de las páginas de esta cuidada versión se haya depositada también una buena parte del corazón del traductor, volcado durante años en la redacción y ordenamiento de las notas manuscritas, en el desciframiento de los pasajes difíciles y en su presentación con un lenguaje claro y ampliamente comprensible. Ésta es la razón que nos ha animado a reseñar aquí esta obra, la cual consideramos de lectura y relectura obligada para todos aquellos interesados en impregnar su práctica budista, o simplemente su corazón, de la Gran Compasión y Amor Universal. Puedan hallar en ella aliento e inspiración, y actualizar sus infinitos méritos, visibles e invisibles, en su vida diaria, en beneficio de todas las existencias. No en vano todas las tradiciones espirituales han reconocido y advocado la Compasión como el camino más ancho, la Gran Vía, a la Liberación Última.

 

Por Kepa Egiluz

La eternidad del relámpago. El zen instantáneo

Jorge Bustamante


“La mente en sí misma es Buda.
Práctica difícil. Explicación fácil.
No mente. No Buda.
Explicación difícil. Práctica fácil.”

(Eihei Dogen)

         El contenido del presente libro se elaboró a partir de los materiales grabados magnetofónicamente de las enseñanzas orales impartidas por el monje zen Jorge Ryûnan Bustamante durante diferentes retiros intensivos de meditación (sesshin) en Chile entre los años 1997 y 2001.

         La Eternidad del Relámpago. El Zen Instantáneo trata del momento presente y no de cualquier otro, el instante mismo en el que se desarrolla la practica del zen, el zazen eterno, sin principio ni fin. Eso significa despertar y vivir la vida libre y plenamente, sin agregarle ni quitarle nada. Ese despertar no depende del tiempo, sino del aquí y ahora.

Por Kepa Egiluz

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