4. Zazen es tu luz

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Zazen es tu luz. Sentado en zazen arrojas luz sobre ti mismo. Tú mismo reluces claro y brillante.

Zazen significa “sólo yo mismo”, “unidad del todo en el todo”. ¡Hazte uno contigo mismo! Por eso digo que con el zazen no perseguimos ningún fin. Simplemente nos sentamos. Nos sentamos, siendo uno con el universo.

El ojo es el ojo es el ojo. El oído es el oído es el oído. Si vives en el mundo sin artificios, cada uno de tus movimientos, tu actitud al andar y al estar de pie, sentado o acostado procederá del samadhi primigenio del no-hacer. El oído oye en samadhi, la nariz huele en samadhi, la lengua gusta en samadhi, el cuerpo siente en samadhiSamadhi significa la limpieza y la claridad original de la propia naturaleza.

Soltar el ego significa aceptarlo todo como un papel en el teatro. Te desenvuelves dentro del papel que te han asignado. Te harás uno con ese papel, sin preferencias ni ilusiones. El abad es uno con el abad, el pequeño monje uno con el pequeño monje. Esto quiere decir volverse íntimo con uno mismo.

Si vas al fondo de las cosas verás que no hay nada tras lo que pudieras ir, ni nada de lo que debas huir. ¿A dónde quieres retirarte cuando alguien te pone en un brete preguntándote quién eres realmente? Yo, aquí, ahora. Cada uno de nosotros ha de llenar el universo entero en este preciso instante, de inmediato, completamente, en el lugar donde se encuentre.

La práctica significa hacer del lugar donde te encuentras el paraíso, descubrir el reino celestial bajo tus pies.

Una enfermedad mantuvo a un poeta en cama durante largo tiempo. Un día dijo:

También hoy tengo mi sémola de arroz, también hoy crece la hiedra para mí. ¡No he hecho nada para merecerlo! Mi buena esposa, sólo por ti quiero vivir un poco más”. 

Otro quizás hubiera dicho: “¿Qué? ¿También hoy sémola de arroz nada más? ¡Y la ventana se llena de hiedra! ¡Qué triste haces mi vida, mujer! En el mismo lugar, en el mismo momento, en la misma situación, uno se muestra agradecido mientras que el otro se lamenta. De una misma cosa puedes tú alegrarte o enojarte. Todas las cosas son naturaleza de Buda, pero sólo un Buda que contempla las cosas como Buda las reconoce como naturaleza de Buda. Si una persona extraviada contempla las mismas cosas, sólo ve su ilusión. Sin embargo, eso no significa que la ilusión sea distinta de la naturaleza de Buda.

Si tu presente actitud ante la vida es engañosa, eso significa que todos los que hasta hoy te han proporcionado alimento, te han apoyado o te han enseñado algo lo han hecho únicamente para hacerte posible este engaño. Si, por el contrario, tu actitud ante la vida es firme, eso significa que has nacido, has sido educado y apoyado para esta firme actitud. Con tu presente actitud vital despiertas todo el pasado a la vida.

¿Qué significa tener buena o mala fortuna? Sea cual sea la situación en que te encuentres, vive tu vida con ambos pies firmes sobre el suelo.

Practicar la vía del Buda no significa esperar conquistar nada. Andar la vía del Buda significa no patalear en tu actual situación. Aquí está el lugar en el que dar tu vida, aquí el lugar en el que has de dar todo de ti. Éste es el sentido de la frase: “Todos los fenómenos son la forma de la verdad”.

3. Una margarita es una margarita es una margarita

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


¿Quieres ser tan feliz como los demás? ¿Dices “me gustaría ser como tú”? Tu felicidad no se parece a la felicidad de ninguna otra persona. Has de descubrir tu felicidad por ti mismo.

Rodin dijo una vez que cada ser humano es artífice de su fortuna. Cada uno encuentra la felicidad a su propia manera. Cada uno afina su felicidad, cada uno la construye. Es importante que no pierdas de vista tu propia felicidad.

No importa cuál sea tu destino: es TU destino. Cada uno de nosotros ha de vivir su propio destino, en todo momento, en todo lugar. Ahí nadie puede ayudarnos.

Yo no tengo ninguna naturaleza de Buda”. “De mí nunca se hará un Buda. Buda y yo somos tan diferentes como el sol y la luna…” Pensar así es una ofensa a los tres tesoros: Buda, Dharma y Sangha. Es una blasfemia contra ti mismo. “No soy más que un pobre gorrino, una persona extraviada…” ¿Te das pena de ti mismo? Para tratarse de un pobre gorrino te das demasiada importancia.

Cada uno cumple con su tarea en su propio lugar, sin deshonrarse a sí mismo. Los pies firmes sobre el suelo. Esto significa samadhi: el Sí Mismo que no tiene parangón en el cielo y en la tierra. Sólo tú puedes llevar a cabo esa tarea. No hay otro mundo más que el tuyo propio. Tu yo es el mundo.

Todos parecen creer que la gente puede dividirse en clases y categorías. Pero no es así: yo soy yo. Cada uno de nosotros responde por completo de sí mismo. Esto significa ser Buda. Si observas el mundo dejando a un lado las relaciones interpersonales no hay ya “mejor” ni “peor”. Un patito feo es un Buda en cuanto patito feo, una belleza es Buda en cuanto belleza. Uno es bueno, el otro es bueno.

Cuando todos aplauden, tú también aplaudes; cuando todos ríen, tú también ríes. Sólo cuando llegues al final de todo dejarás de hacerlo y, con ambos pies firmes sobre el suelo, despertarás a la verdad: yo soy yo.

Convertirse en Buda significa buscar la perfección en uno mismo. Cada uno ha de volverse hacia sí mismo: el señor presidente tiene que ser un presidente perfecto; el simple empleado, un simple empleado perfecto.

Anda tu camino solo, como el cuerno del unicornio”. La soledad tiene un sentido profundo. Significa que tú no te comparas con nadie.

Como el cangrejo que bajo el agua va expulsando burbujas, de igual manera nunca encuentra reposo la mente humana. Especialmente cuando uno está solo y no tiene nada que hacer, la mente empieza a “borbotear”. ¿Por qué no puede una persona preocuparse únicamente de sí misma? Porque necesita constantemente la aprobación de los demás; si no recibe la aprobación de los demás, pierde la confianza en sí misma y piensa que no sirve para nada. Por eso es tan difícil hacerse uno consigo mismo. Solo cuando tu fe sea firme y tu vista aguda conseguirás sentarte totalmente solo en zazen. De esta manera realizarás la verdad, como el solitario cangrejo que, satisfecho, va expulsando burbujas.

Es fácil engañar a tu padre, a tu mujer o a tu hijo, pero ¿cómo quieres ocultarte de ti mismo? Más profundo que el más profundo de los valles es el Sí Mismo no puede esconderse de sí mismo. Mantente firmemente asido en tu propio mundo, en el que nadie puede mirar.

2. Sawaki no necesita ser otra cosa que Sawaki

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen


Si fuera rico mi enseñanza no tendría chispa. Sólo porque soy pobre tiene valor lo que os digo. Simplemente, eso casa bien conmigo. No me hurto el aire que respiro. Despierto a mí mismo.

Nací huérfano, sin dinero y con poca inteligencia; reunía así todas las condiciones para ser infeliz en este mundo. Nadie podría ser más infeliz que yo y, sin embargo, me parece haber tenido la vida más feliz del mundo. No podría estar más agradecido por esta vida.

Cuando todavía era un simple trabajador en Eiheji, me encontraba una vez sentado en la sala de meditación haciendo zazen en la penumbra. Cuando por casualidad me vio la anciana que limpiaba la cocina y que acostumbraba a fastidiarme en el trabajo, se arrodilló espontáneamente y se inclinó ante mí como si fuera el Buda en persona. Esta experiencia ha marcado mi vida. Entonces me di cuenta de que tenía que practicar zazen durante el resto de mi vida. Hay algo en el zazen que incluso a esta mujer le impulsó a postrarse (…) No sé por qué, pero el zazen es más valioso de lo que soy capaz de imaginar. En consecuencia, he dedicado toda mi vida al camino del zazen. Me siento agradecido por poder vestir el kesa y poder sentarme en zazen.

Mi propósito en esta vida no consiste en predicar las verdades más elevadas o meditar sobre las ideas más profundas. Lo único que hago es seguir fielmente las enseñanzas de budas y patriarcas, y sentarme. A los 18 años vi con claridad que nada puede haber más precioso que una vida dedicada a zazen.

Si sabes cuál es el propósito de tu vida, haz todo lo posible para realizarlo. No es necesario invitar a otros a acompañarte en ello. Nadie más puede hacerlo por ti: eres tú quien debe crear tu propia vida.

Para mí no hay otro camino que zazen. En esta senda, no existe para mí ningún motivo para envidiar o despreciar a nadie ya que yo no quiero ser como ningún otro. ¿El señor presidente? ¡Me importa un bledo! Sawaki sólo necesita ser Sawaki, ¿qué, si no?

No deseo nada más en esta vida. No me arrodillo ante nadie para mendigar. Tampoco me atengo a lo que los demás quieren de mí. Cuando tengo qué comer, como; cuando no, pues no. Mi ánimo es firme: mientras me alcance la vida, viviré, y cuando llegue la muerte, entonces moriré. En este instante la vida se extiende ante mí hacia lo lejos y tan clara como el cielo azul, ¿qué podría haber más bello?

No tengo patria. En cambio, allá donde esté me encuentro en casa. En ninguna parte me siento como un invitado. En los templos a los que se me invita habito como si fueran el mío propio. Vivo con naturalidad, sin grandes ceremonias. A cada paso que doy, me encuentro en casa. En cada paso se halla el universo. Ningún lugar al que ir, ningún lugar al que regresar. Ningún lugar en el que pudiera ocultarme, y tampoco ningún lugar tras el que andar.

Originalmente, a ninguno de nosotros nos falta absolutamente nada. Toshuo Osho lo llama: “Tu mente que es por completo Buda”. Ser Buda significa confiar en ti mismo y estar contento. No significa trepar desde tu condición de persona corriente hacia lo alto para acercarte a Buda, como si elevaras tu propio valor a las alturas. Mientras elevamos el valor de una cosa nos estamos moviendo en nuestro mundo corriente, que nada tiene que ver con el mundo de Buda.

Durante años vagué inmerso en la vorágine del karma, hasta que finalmente el zazen se convirtió en una segunda naturaleza. ¿Qué he hecho para merecer por fin la paz de zazen? ¿Qué mayor gozo puede haber que poder sencillamente sentarse en zazen? A lo largo de toda mi vida sólo quiero comer para poder hacer zazen y —si estoy enfermo— tomar medicamentos sólo para poder hacer zazen. Toda mi energía vital está encauzada hacia zazen. Y estoy agradecido de que hasta hoy todas las personas a mi alrededor me han proporcionado comida, ropas limpias que llevar y agua con que lavarme, permitiéndome así vivir esta vida para zazen.

No sé qué he hecho para merecer esta vida pero alguna razón debe de haber. En cualquier caso, no he empleado mi vida en otra cosa que en zazen. No estoy capacitado para nada más que vestir el kesa y sentarme en zazen. El monje Sawaki no está en condiciones de hacer otra cosa. Hago simplemente lo que puedo. Esto significa seguir mi camino hasta el final.

Esto agradecido por todo en esta vida: por haber nacido pobre, por que mis padres murieran pronto, por haberme marchado de casa y haber participado en todo en Eiheji. Agradecido de que hoy, como una flor que crece hacia el sol, puedo dirigir todas mis acciones hacia la Vía.

1. Encontrarse a sí mismo y crear la propia vida

KODO SAWAKI

Extracto del libro ¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!

Publicado por la Comunidad Budista Soto Zen

 


Éste es mejor que aquél. ¿Puede en verdad decirse algo así? Cada uno de nosotros se eleva como la pared de un acantilado, lejos, hacia el cielo. Ahí no hay comparación posible: tú eres tú, yo soy yo. ¿Se ríen de ti porque eres un inútil? Todo lo que tienes que hacer es encontrarte a ti mismo. Descubre cuáles son tus fuertes. Erígete sólidamente sobre ti mismo, apóyate firmemente en ti mismo.
Maquillaje. ¿No reniegas de tu propio rostro cuando lo transformas en el de otra persona? De ese modo no pareces más que un espectro. El arte de maquillarse consiste en primer lugar en conocer y aceptar el propio rostro limpio, para luego resaltar sus particularidades por medio del maquillaje. El hombre de ciencia vive como hombre de ciencia, el trabajador manual como trabajador manual. Lo único que importa es hacer con nuestra vida lo mejor posible. No puedes desaprovechar el tiempo.
Si despertamos a nosotros mismos, entonces lograremos al fin hacer lo mejor con nuestra propia vida. Pero en esa tarea no hay descanso. Cada día hemos de empezar de nuevo. Te encuentras en continua evolución, pero en cada instante eres por completo tu auténtico yo. No es como una imagen en el lienzo. Es más bien como la luna en el agua. Se encuentra en constante movimiento, real sólo en este mismo instante. Por eso la pierdes fácilmente de vista. Pero ese instante es único, tan irrepetible como la vida entera. Si lo pierdes de vista, pierdes con él tu vida. ¿Y qué será entonces de lo que Sawaki tiene que decir aquí? Lo echas todo por tierra.
¿Practicas zazen desde hace cinco o diez años? ¡Y qué! Cada día has de buscar de nuevo tu camino. Si haces tuya la vía del Buda, advertirás que cambia día a día. ¿Cómo he de andar el camino eterno en este instante, en este caso? Tenemos que despertar de nuevo en cada instante, practicar de nuevo a cada instante. ¿Quién sabe si mañana seguiremos con vida? ¿Quién se acuerda aún de ayer? Lo verdaderamente importante es lo que hago en este momento. Mis pies tienen que sostenerse tan firmes sobre el suelo que por medio de ellos todo mi cuerpo se asiente en la tierra.
Seguir la vía del Buda significa dejar de imitar a los demás en todo. En la vía del Buda no puedes imitar a nadie, has de andarla tú mismo, de tu propia y genuina manera. Tampoco puedes imitar a nadie con respecto a la paz de espíritu, ¿cómo podrías imitar el satori de otra persona? Se trata de ti mismo, en este lugar, en este instante: ¿de qué te sirve apelar al satori de tu maestro? Es TU vida, ahí nada corre por cuenta de Buda. Practicar la vía del Buda significa crear tu propia vida, significa encontrar tu propio camino para vivir esta vida.
Lo que hoy en día se llama religión no son más que buenas palabras que no sirven para nada; palabrería huera, recitada de memoria, sin relación alguna con nuestra vida.
Escuchar las enseñanzas significa echar un poco de agua en una bomba vacía. Una persona corriente es como una bomba vacía: llena de aire no sirve para bombear agua del pozo. Pero si desde arriba se vierte agua en esa bomba, entonces empezará a bombear hacia arriba el agua del fondo. De esta manera, sale de nuevo de la bomba el agua que al comienzo se vertió. Y el agua que luego sale de la bomba no procede del maestro ni del Buda, sino de las profundidades del propio pozo.
Seguir la vía del Buda significa desplegar tu propia y genuina naturaleza.
Sería una necedad que Sawaki se pusiera la máscara del Buda Sakiamuni. Sawaki se hace por completo responsable de sí mismo. No se deja representar ni siquiera por Sakiamuni ni por Maitreya. Pues lo que puede este Sawaki, no lo pueden ni Sakiamuni ni Maitreya en su lugar. Si comprendes que dispones de algo que nadie puede reemplazar, en adelante vivirás tu vida sin ser una carga para nadie. Lo has tenido siempre. Es aquello que es lo más importante de ti mismo.

El valor de una persona no se mide por lo que gana. ¿Cuál es entonces el verdadero valor de una persona? Si lo buscas, primero deberás encontrarte a ti mismo. Si uno se empeña en esta búsqueda, ya ha dado de ese modo con la mayor fortuna que una persona puede tener. Intimar con uno mismo, ¿podría haber algo más grande que esto?
Como discípulos de Bodhidharma no aprendemos de otro. No practicamos como niños que toman clases de piano. Nuestro punto de partida es este cuerpo con cabeza, brazos y piernas. Hemos de preguntarnos constantemente si nuestra práctica no es algo distante o aprendido de memoria. Nuestra felicidad ha de consistir en encontrar firme apoyo en nosotros mismos: esto es lo que significa ser Buda.
¿Cuál es el objetivo de nuestra práctica? Basándonos en las enseñanzas de budas y patriarcas, redescubrirnos nuevamente cada día, en esta vida en la que cada día es el primero de todos. En esta vida ilimitada se trata de descubrirnos a nosotros mismos, de forma completamente nueva, sin imitar a nadie ni apelar a lo aprendido de memoria. ¡Créate a ti mismo! ¡Redescubre tu propia vida!


Kodo Sawaki  ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del zen japonés. Popularmente se le conocía con el nombre de “Kodo sin morada” ya que se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el país, viajando siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas, en las universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Dharma y de practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su enseñanza podría ser resumida en dos puntos: exactitud en la práctica de zazen y estudio constante del Shobogenzo del Maestro Dogen. Murió en 1966, después de haber enseñado durante toda su vida a laicos y monjes. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo a la Facultad de Medicina de Tokio.

Entre sus principales discípulos destacamos a Shuyu Narita Roshi, Kosho Uchiyama Roshi, Yokoyama Sodo Roshi, Suzuki Kakuzen Roshi y Taisen Deshimaru Roshi.

La presente obra ha sido traducida desde el alemán por Javier Fernández Retenaga y revisada y anotada por Dokushô Villalba.

¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!_Sobre Kodo Sawaki

Sobre Kodo Sawakii

por Shuyu Narita Roshi

Voy a hablaros de mi maestro Kodo Sawaki Roshi. Murió en el año showa gonen, es decir, 1965. Fue un gran maestro para su época y, sin embargo, sólo hizo cuatro años de escuela primaria. A pesar de sus escasos estudios fue un gran maestro que dejó su nombre en la historia del Zen moderno.

Yo fui el primer discípulo a quien transmitió el Dharma. No es que esto indique ningún tipo de superioridad, se trata tan sólo de un hecho cronológico. También tuvo como discípulo al maestro Uchiyamaii, quien aún sigue enseñando y a quien respeto muchoiii. El maestro Yokoyama Sôdôiv, su tercer sucesor en el Dharma, también tiene algo especial. Yokoyama Roshi era aficionado a un tipo de música que se producía soplando y haciendo vibrar una hoja de árbol. Yokoyama Roshi se sentaba en las plazas de los mercados y se pasaba así mucho tiempo haciendo esta música en lugar de hacer simplemente takuhatsuv, ya que para él esta música era un acto religioso.

A Kodo Sawaki le impresionaba mucho ver a la gente pasar delante de Yokoyama sentado en zazen. La gente decía: “¡Mirad, es un Buda viviente! Parece que se mueve un poco. ¡Respira!”

Yo he dejado el templo Todenjivi a mi hijovii. Mil familias sostienen la vida del temploviii y el templo sostiene la vida de las familias en las diversas circunstancias de la vida, desde el nacimiento hasta la muerteix.

No sé cómo funcionan los templos zen en Europa. En estos días he visitado un monasterio de Clarisas Franciscanas. Me ha gustado mucho su iglesia. Pero las iglesias no son como los dojosx zen a los que la gente acude para meditar. Las familias japonesas no van a los templos zen para meditar, sino para buscar consuelo y para que los sacerdotes zen nos ocupemos de ayudarlas en las situaciones difíciles de la vida y de la muerte en las que el ser humano se encuentra con su dimensión religiosa. He desempeñado esta función durante cincuenta años y ahora me he jubilado y he dejado que mi hijo continúe como abad del templo.

Kodo Sawaki no tenía templo. Nunca estuvo casado. No tuvo templo, ni dinero, ni mujer, ni posición social, ni reputación ni siquiera satori. Así es como se definía a sí mismo. Kodo Sawaki no estaba dentro de la norma según el modelo clerical japonés. Sólo cursó cuatro años de escuela primaria. No estaba casado ya que solía decir que ¡nunca se le presentó la oportunidad! En cierta ocasión le pedí consejo sobre la conveniencia de que yo me casara o no y me dijo que podía casarme, que eso no perjudicaba mi práctica de zazen. Me casé y tuve un único hijo.

En Japón casi nadie me comprende. En Europa menos aún. Lo mismo le sucedía a Kodo Sawaki. Tuvo muchas invitaciones para enseñar fuera de Japón, pero nunca las aceptó ya que pensaba que nadie le comprendería en el extranjero. Ahora estoy aquí, en París. Este viaje estaba previsto desde hace un año. Quedé con vosotros en que volvería en julio y aquí estoy de nuevo. Mi vida existe allí donde me encuentro.

Kodo Sawaki era muy puntual. En cierta ocasión llegó un día antes de que comenzara la jornada de zazen. Nosotros le esperábamos para el día siguiente. Se sintió compungido y me gritó: “¡Narita!, ¿estás ahí?”. Como no le esperábamos no fui a buscarle a la estación y él se vino caminando hasta mi templo. Y a pesar del contratiempo, su rostro era amable y dulce. Le pedí encarecidamente que me disculpara.

También le llamaban Yadonashixi Kodo. Su vía era la del vagabundo, sin reputación, sin familia, sin mujer, sin dinero. Siempre llevaba con él los diez yenes necesarios para su entierro. Sea donde fuera que se encontrara en el momento de su muerte, no quería ser una carga para nadie. Así era su vida.

El reencuentro con mi padre

Mi madre se divorció de mi padre estando embarazada de míxii. Mi madre fue una gran mujer. Creo que no la sobreestimo al decir que, para su época, su gusto por la lectura y la escritura era fuera de lo común en una mujer. Fue un ser excepcional y único para mi.

Durante mi infancia fui un niño muy trabajador, estudioso y serio. Siempre fui uno de los primeros de la clase. Estudié Agronomía en Morioka, una prefectura vecina a Akita, y obtuve la diplomatura con excelentes notas. Mi madre carecía de medios para asegurarme estudios superiores y tuvo que hacer un gran esfuerzo, lo cual le agradecí siempre de todo corazón.

Hasta ese momento, mi madre me había contado que mi padre había muerto joven. Y yo la creí. Después de diplomarme en la escuela de Morioka tenía que matricularme en Genética, ya que eso era imprescindible para cursar Biotecnología Moderna, que era mi vocación.

En esa época mi madre me dijo que mi padre no estaba muerto, sino que vivía no muy lejos de nosotros y que era sacerdote budista zen, abad de un templo. Se había vuelto a casar y tenía dos hijos y dos hijas. Su segunda esposa había fallecido y, debido a eso, quiso que mi madre volviera a su lado para que se ocupara de criar a sus cuatro hijos. Le impuso volver a su lado y reconstruir una nueva familia. Yo me opuse a que mi madre volviera a casarse con mi padre, ya que él la había abandonado embarazada de mí. Pero mi madre me hizo ver que ella no tenía medios económicos para costearme los estudios superiores. Fue así como finalmente tuve que aceptar los nuevos lazos familiares.

La ambición de mi padre era muy distinta a la mía. El quería que yo me ordenara sacerdote soto zen y que le sucediera como abad del templo. Tuve que aceptar su directriz, con la condición de que me permitiera ir a la universidad. Y así fue como ingresé en la Universidad Zen de Komazawa.

Zazen

Fue en la Universidad de Komazawa donde conocí a Kodo Sawaki. Gracias a él entré en la vida religiosa. Hasta entonces yo pensaba que hacer zazen sería fácil. Pero gracias a Kodo Sawaki descubrí algo mucho más profundo.

Kodo Sawaki entró en la Universidad de Komazawa el décimo año de Showa, es decir, en 1935. Yo ingresé un año después, en 1936. Por eso puedo decir que fui su primer discípulo. Fue por esta época también que Uchiyama Roshi y Deshimaru Roshixiii encontraron por primera vez a Sawaki Roshi.

Kodo Sawaki nació en la prefectura de Mie, situada al oeste de Kyushuxiv. Vivió mucho tiempo en Kumamoto. Deshimaru Roshi nació también en la isla de Kyushu, en la ciudad de Saga. Deshimaru Roshi le pidió varias veces a Kodo Sawaki que le ordenara monje, pero Sawaki Roshi le respondía que no era necesario y le aconsejaba que siguiera trabajando como empleado. Deshimaru hubiera podido ser el último discípulo de Kodo Kawaki, pero no pudo serxv. Deshimaru Roshi tenía la misma edad que yo, pero ya hace tiempo que nos dejóxvi.

Yokoyama Roshi siguió un estilo de vida parecido al de Kodo Sawaki. Él tampoco tenía templo. Vivía en Saku y al lugar de su residencia le llamó Sekuji: “templo zen universal bajo el cielo azul”. Así llamó a su dojo, pero su dojo se encontraba siempre en su corazón. Así es el estilo de vida recomendado por la Vía del Zen.

La Transmisión

Mi padre era el sacerdote abad del templo Todenji. Se llamaba Sato. Yo no quise llevar su nombre, por eso elegí el de mi madre. Narita es el apellido de soltera de mi madre. Con el tiempo sucedí a mi padre como sacerdote abad del templo Todenji, pero en el linaje espiritual soy sucesor de Kodo Sawaki Roshi.

Desde que le vi por primera vez en la Universidad de Komazawa le seguí y le veneré como gran maestro.

Todas las mañanas se sentaba en el asiento central durante las ceremonias. Mi primer día de zazen llegué antes que él y me senté en ese asiento. “¡Ese asiento no es para ti!”, me dijo. Después me invitó a que fuera a verle a su habitación. Una vez allí me regaló su kolomoxvii. Este gesto me impresionó profundamente, dado que este era nuestro primer encuentro. La huella de ese encuentro ha perdurado durante toda mi vida.

Mi padre me envió a Komazawa con la esperanza de que me convirtiera en discípulo y sucesor suyo. Finalmente, viendo la pasión y la devoción que le profesaba a Kodo Sawaki, aceptó que me convirtiera en sucesor en el Dharma de Sawaki Roshi.

Deshimaru Roshi siempre tuvo la esperanza de convertirse en sucesor de Kodo Sawaki. Pero el maestro Kodo falleció en 1965 sin haberle transmitido el Dharma. Al año siguiente, 1966, Deshimaru Roshi vino a Paris invitado por un grupo de macrobióticos. Deshimaru Roshi no forma parte del linaje de Kodo Sawaki, pero todos los discípulos de Kodo hemos reconocido siempre en Deshimaru los rasgos del carácter de Sawaki Roshi. En Francia fundó el templo Zendonien-La Gendronnière, desde donde esperaba poder transmitir el espíritu del Zen. El maestro Deshimaru me visitaba a menudo cuando viajaba a Japón y siempre me respetó como primer sucesor de Kodo Sawaki. Yo también le visité en Francia dos veces antes de su muerte, una vez en Val d’Isère y otra en París. Durante su último viaje a Japón, Deshimaru Roshi me pidió que me ocupara de sus discípulos zen europeos cuando él muriera. Así era la relación entre Deshimaru Roshi y yo.

Después de mi primer encuentro con Kodo Sawaki, en 1936, tuve que ir al frente de Manchuria. También me casé. He tenido muchas dificultades en mi vida, como Kodo Sawaki. Uno busca siempre la armonía entre la enseñanza del Buda y uno mismo. Kannondoko es la empatía que surge entre dos seres que se aman. Cuando nos encontramos con la impermanencia surge en nosotros la búsqueda de la vida religiosa. Tanto Kodo Sawaki como Dogen Zenji perdieron a su padres muy pronto. Gracias a esta tragedia, ambos tomaron conciencia del carácter efímero de la vida. Con respecto a mí, mis circunstancias no fueron tan dramáticas. ¡Mi entrada en la vida religiosa se produjo cuando me senté en el asiento de Kodo Sawaki! Kodo apreció mi deseo sincero de aprender zazen y me regaló su kolomo y su enseñanza.

La motivación de cada uno para entrar en la Vía es diferente. Es importante respetar esta motivación ya que ella es la fuente de la energía para continuar la práctica-estudio de la Vía.

Hace sesenta años que tuve un aparato de radio por primera vez. Sentí que una frecuencia del universo llegaba hasta mí. El progreso técnico no ha cesado de avanzar y ahora un aparato de radio es una cosa de niños, pero en aquella época no era fácil conseguir captar una frecuencia de radio. Yo me quedaba fascinado cada vez que conseguía captar una. Sentía algo muy profundo, como si el universo entrara dentro de mí.

La misma relación que mantuve con mi maestro Kodo Sawaki es la que ahora mantengo con mis discípulos europeos, Faustoxviii, Ludgerxix, Pacoxx, Kenganxxi, Evelynexxii, Taihôxxiii. Siento mucho respeto por mi relación con mis discípulos. Este tipo de relación es parecida a una onda, algo que viene del universo.

Os he hablado mucho de mi maestro Kodo Sawaki con la esperanza de que alguno de los rasgos de su carácter os llegue y deje huella en vosotros. Acabamos de pasar tres días juntos bajo el mismo techo. Os he hablado de mi maestro. Encontrarle ha sido el gran acontecimiento de mi vida. Espero que todo esto os ayude a apreciar la vida que habéis recibido de vuestros padres. El hecho de dar la vida nos conecta con la cuestión de la vida y de la verdad universal.

Mi vida ha cambiado mucho desde mi nacimiento, por supuesto. Ahora ya tengo una cierta edad. No sé si tendré la oportunidad de volver a veros. Pero sea como sea, todos vivimos juntos en el universo.

¡Vivid vuestra vida con autenticidad!

Shuyu Narita Roshi

13 Abril 1914 – 21 Noviembre 2004

i Este texto es parte de la transcripción de una charla dada por el maestro Shuyu Narita Roshi en el Kachuren Dojo, de Paris, en 1996. Fue grabada y transcrita por una de sus discípulas y sucesoras, Evelyne Fukusen Holzapfel. Ha sido traducido del francés por Dokushô Villalba, el 4 de Febrero del 2012.

ii Koshô Uchiyama Kosho Uchiyama (1912-1998) fue un sacerdote Soto, maestro de origami y Abad del templo Antaiji cerca de Kioto, autor de más de veinte libros sobre budismo Zen y origami. Uchiyama se graduó en la Universidad de Waseda con una Maestría en filosofía occidental en 1937 y fue ordenado sacerdote en 1941 por Kodo Sawaki. A lo largo de su vida, convivió con la tuberculosis. Se convirtió en abad de Antaiji tras la muerte de Sawaki, en 1965, hasta que se retiró en 1975 en Nokei, también cerca de Kioto, donde vivió con su esposa. Tras la muerte de su maestro dirigió un día cuarenta y nueve sesshin en memoria de su maestro.

iii Kosho Uchiyama Roshi falleció el 13 de Marzo del 1998. Estas palabras de Narita Roshi son de 1996, cuando Uchiayama Roshi seguía vivo.

iv Sodô Yokoyama (1907-1980) fue uno de esos monjes que hicieron viva la expresión zen “borrar las huellas”. Yokoyama recibió la ordenación de monje de Kôdô Sawaki, quien le dio el nombre de Sodô, “la vía de los patriarcas”, una expresión de Dôgen (1200-1253). En su juventud, una frase del Shôbôgenzô Zuimonki, –una compilación de dichos de Dôgen–, determinó su compromiso con la práctica del zen: “Pasar el tiempo sentado derecho sin obtener nada ni despertar no es otra cosa que la vía de los patriarcas”. Y se entregó totalmente a la práctica de la meditación.

En 1958, después de haber pasado más de ocho años en el templo Antaiji en Kioto y haber recibido la transmisión del Dharma de Sawaki, Sodô volvió a Komoro, su ciudad natal, en los Alpes japoneses. Cada día, hasta su muerte, se dirigía al parque municipal de Kaikoen contentándose con meditar, componer poemas japoneses (waka) y tocar música para los niños y los viandantes soplando en una simple hoja –los habituales del parque le dieron rápidamente el apodo de Kusafue rôshi, “maestro zen flauta de hierba”–.

Año tras año, el parque se convirtió en su casa, su ermita. “Pasar el tiempo sentado derecho sin obtener nada ni despertarse, eso no es otra cosa que la vía de los patriarcas”. Sodô Yokoyama ha dejado pocos escritos, excepto una obra póstuma titulada Waga tatsu soma, “El bosque en el que permanezco” (Tokio, Kioin Publishing Company, 1982).

v Takuhatsu es la mendicidad ritual que practican los monjes zen japoneses como medio de sustento y como práctica religiosa.

vi Se trata del templo Todenji “Templo Zen de la Transmisión al Este”, situado en lidagawa machi, prefectura de Akita, en el norte de Japón, del que Narita Roshi fue el 28º Abad.

vii Siguiendo la costumbre moderna en Japón, el hijo mayor del abad del templo se forma como sacerdote zen y termina por heredar la abadía del templo de su padre cuando éste se jubila.

viii Actualmente, la mayoría de los templos soto zen japoneses son sostenidos económicamente por las familias adscritas a ellos, llamadas danka (benefactor) en japonés.

ix Los sacerdotes de los templos son consejeros espirituales de las familias adscritas al templo y ofician ceremonias de nacimiento, bendición de hogares, de comercios y negocios, así como las honras fúnebres.

x Dojo, lit. “lugar de la Vía”, son los centros donde se practica la meditación zen, zazen.

xi Yadonashi, lit. “sin techo”.

xii En realidad no se divorció de su padre, ya que ni siquiera estaban casados, sino que fue repudiada por él.

xiii Nacido en Kyushu, prefectura de Saga, Japón, Deshimaru fue criado por su abuelo, un antiguo samurai, y por su madre, una devota practicante de la escuela budista Jodo Shinshu. Interesado por el mundo, abandonó las prácticas de su madre y estudió el cristianismo durante un largo periodo bajo un ministro protestante antes de decidir finalmente que tampoco eso estaba hecho para él. Volvió a su propia religión, el budismo, y tomó contacto con las enseñanzas Rinzai. Finalmente, también se distanció del budismo Rinzai y se sintió insatisfecho con su vida de hombre de negocios. Esto le llevó a conocer al maestro zen Kodo Sawaki, del cual enseguida se hizo discípulo. Deshimaru siguió rápidamente los pasos del maestro Sawaki y se entregó a la práctica del zazen shikantaza.

Después de la II Guerra Mundial, Deshimaru volvió al lado de su maestro y estuvo con él catorce años hasta la muerte de Sawaki, en 1965. Deshimaru recibió la ordenación monástica poco antes de que Sawaki enfermara.

En 1967, Deshimaru llegó a Europa y se afincó en París con objeto de difundir las enseñanzas del Zen. En la década de 1970, su misión creció y recibió la Transmisión del Dharma del maestro zen Yamada Reirin, abad del Templo de Eihei-ji, y fue nombrado por la Sotoshu Shumucho (Sede Central de la Escuela Soto Zen japonesa) kaikyosokan (cabeza del Soto Zen japonés en un determinado país o continente) de Europa. Enseñó a muchos discípulos, y fue el catalizador de la creación de una multitud de centros de práctica. Sus enseñanzas e innumerables libros ayudaron a difundir la influencia del Zen en Europa. Fundó la AZI (Association Zen Internationale) en 1970 y La Gendronnière en 1979. Falleció en 1982, tras haber establecido de forma sólida la práctica del Zen en Europa, aunque sin transmitir el Dharma a ninguno de sus numerosos discípulos.

xiv Kyushu es una de las islas principales del archipiélago japonés, la tercera en tamaño. Está situada al sur del archipiélago y es considerada como la cuna de la civilización nipona.

xv Se refiere al último discípulo en recibir la Transmisión del Dharma de Kodo Sawaki. Lo cual no llegó a producirse.

xvi Taisen Deshimaru Roshi falleció el 30 de Abril del 1982 en un hospital de Tokio, de un cáncer de hígado.

xvii Kolomo es una especie de kimono negro con grandes mangas que forma parte del hábito del monje zen japonés.

xviii Fausto Taiten Guareschi, segundo discípulo en recibir la transmisión del Dharma de Narita Roshi. Actual abad del monasterio Shobozan Fudenji, en Italia.

xix Ludger Tenryu Tenbreul, tercer discípulo en recibir la transmisión del Dharma de Narita Roshi. Actual abad del templo Jakkoji Mokushozan, en Alemania.

xx Paco Dokushô Villalba, cuarto discípulo en recibir la Transmisión del Dharma de Narita Roshi. Actual abad del templo Luz Serena, en España.

xxi Denys Kengan Robert, quinto discípulo en recibir la Transmisión del Dharma de Narita Roshi. Actual abad del templo Denshinji, en Francia.

xxii Evelyne Fukusen Holzapfel, sexta discípula en recibir la transmisión del Dharma de Narita Roshi. Actual directora del Kachuren Zen Dojo, en Paris, Francia.

xxiii Philippe Taihô Breal, último discípulo en recibir la Transmisión del Dharma de Narita Roshi y quien le acompañó en los últimos momentos de la vida del maestro.

¡El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos!_Presentación

PRESENTACIÓN

POR EL MAESTRO ZEN DOKUSHÔ VILLALBA


La presente obra contiene principalmente el texto titulado “El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos”, que constituye la segunda parte de la obra “A ti”1, compuesta por las notas tomadas por Kosho Uchiyama Roshi, recogidas en vida de su maestro, Kodo Sawaki Roshi, a partir de sus orientaciones y enseñanzas orales. La selección de notas fue hecha y editada en japonés por Kushiya Shusoku, un discípulo de Kosho Uchiyama.

Hemos querido enriquecer esta edición, la primera en español de una obra de Kodo Sawaki, con las transcripciones de unas charlas de su primer sucesor en el Dharma, Shuyu Narita Roshi, dadas en 1996 en el centro zen Kachuren Dojo de París, recogidas y publicadas originalmente en francés por una de las sucesoras en el Dharma de Shuyu Narita Roshi, Evelyne Fukusen Holzapfel.

Como epílogo, incluimos las notas biográficas sobre Kodo Sawaki Roshi del editor en japonés de esta obra, el señor Kushiya Shusoku.

Esta versión de “El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos”, así como el epílogo, han sido traducidas del alemán, por Javier Fernández Retenaga. La revisión de la traducción y las notas que, espero, ayuden al lector a situar y comprender las palabras de Kodo Sawaki, son de mi responsabilidad.

Originalmente, esta obra fue publicada por capítulos en mi blog, en la modalidad de Creative Commons. Después, ante la demanda de muchos lectores de contar con la totalidad de la obra publicada en formato libro en papel, nos pusimos en contacto con el traductor al alemán, el maestro zen Yuhô, abad del templo Antaiji en Japón, y con alguna editorial española. No obstante no se pudo llegar a ningún acuerdo aceptable por todas las partes. Dado que el texto ya se encontraba en Internet y se podía disponer de él en forma libre, decidimos finalmente editarlo en forma de libro.

Esta edición se ha hecho sin fines lucrativos. Ninguna de las personas implicadas en la traducción, revisión, notas, maquetación y diseño, obtendrá ningún beneficio material de ello. El donativo que se pide por ejemplar está destinado exclusivamente a cubrir los gastos de imprenta.

La única intención que nos ha movido como promotores de esta edición es la de difundir la enseñanza y la vida del maestro zen Kodo Sawaki Roshi.

Las fotografías incluidas en este volumen pertenecen a mi colección privada, así como el sumie (aguatinta) original de Kodo Sawaki, regalo personal que me hizo mi maestro Shuyu Narita Roshi, entre otros presentes significativos que me entregó durante la transmisión del Dharma, en abril del 1987.

Quiero mostrar mi agradecimiento a todas las personas que han hecho posible que el lector tenga ahora en sus manos esta obra: a Kosho Uchiyama Roshi por recopilar las notas de Kodo Sawaki Roshi; a Kushiya Shusoku por seleccionarlas y publicarlas en japonés; al maestro zen Yuhô por traducirlas al alemán; a Javier Fernández Retenaga por traducirlas del alemán al español y por revisar el presente volumen en su conjunto; a Evelyne Fukusen Holzapfel por grabar, transcribir y publicar las charlas de Shuyu Narita Roshi en el Kachuren dojo de Paris; a José Díaz por el escaneado y puesta a punto del sumie de Kodo Sawaki; a María García, alma mater de Tábula y Quinta Impresión, por su empeño y desvelos en presentar una edición cuidada.

Especialmente, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a mis maestros Taisen Deshimaru Roshi y Shuyu Narita Roshi, por transmitirme la enseñanza, la práctica, el espíritu y el ejemplo de Kodo Sawaki Roshi.

Ojalá que los actuales y futuros practicantes de la Vía del Zen puedan encontrar en estas páginas una fuente de inspiración que les fortalezca en su determinación de seguir estudiando y experimentando el simplemente sentarse.

En el templo Luz Serena, a comienzo de la primavera del 2012

Dokushô Villalba


1 En japonés, Zen ni kike (Daihorinkaku, 1986); en alemán, An Dich (Angkor Verlag, 2002).

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