DONDE IR PARA ENCONTRAR LA ILUMINACION

Kusen (enseñanza oral) del maestro zen Dokushô Villalba

21 de Enero de 1989

Un grupo de discípulos, después de deliberar juntos en una asamblea, fueron a ver al maestro y a presentar sus quejas y le dijeron: «Maestro, nosotros sus discípulos, tenemos un gran problema que nos tiene confundidos y extraviados; el problema es que no sabemos dónde ir, hacia dónde no ir, no sabemos hacia dónde nos debemos dirigir.

El Maestro fingió asombrarse mucho y exclamó: «¡Ah!, pero ¿vamos a algún sitio?» Y quedándose pensativo, añadió: «Yo personalmente no quiero ir hacia ningún sitio, no; yo mejor me quedo. Y vosotros, ¿a dónde queréis ir?»

Los discípulos dijeron: -«¡A la Iluminación!’ ¡ ¿Y dónde está eso?», preguntó el Maestro. Los discípulos contestaron contrariados: «Para eso hemos venido desde lejos hasta usted, para que no enseñe por dónde se va.»

Y el Maestro volvió a decir: «Ah!, pues yo no tengo ni idea. Aparte de comer mi sopa de arroz, lavar mis ojos por la mañana cuando me levanto y sentarme en zazen, no sé nada más.»

Entonces los discípulos se sintieron muy desilusionados y se dijeron: «Este maestro es un ser ordinario, busquemos otro maestro que nos conduzca y nos guíe hacia la Iluminación.»

Y así, los cuatro mil discípulos de este Maestro se fueron juntos en peregrinación, hasta que oyeron hablar de un maestro que enseñaba la Iluminación de la Planta Maravillosa y Exótica, que se encontraba en la cima de una preciosa cordillera nevada, a miles de kilómetros de allí.

Era necesario prepararse y armarse para emprender un viaje tan largo y difícil, a través de montañas y ríos. Era una idea tan excitante, que los cuatro mil discípulos se apuntaron a la travesía, en busca de la Iluminación de la Planta Maravillosa y Exótica. El Maestro que los guiaba les hizo atravesar toda clase de paisajes y de geografías, y todos fueron madurando y envejeciendo a medida que el viaje avanzaba.

Por último, con gran esfuerzo, consiguieron escalar la montaña más alta del mundo y cuando llegaron a la cima, no vieron absolutamente nada, ninguna planta maravillosa, y entonces el maestro les dijo: «Queridos amigos, después de tantos años de práctica ya estáis maduros para comprender que la Iluminación no es nada especial, que la Iluminación no es más que comer vuestra sopa de arroz, lavarse los ojos por la mañana y sentarse en zazen

Y los cuatro mil discípulos comprendieron su error de golpe y exclamaron: l!AAAAHHHHHH !» Así que todos volvieron con su anterior maestro que simplemente, continuaba lavándose los ojos por la mañana, tomando sopa de arroz y sentándose en zazen.

Debemos comprender que todas las palabras de la enseñanza, todos los Sutra y, sus comentarios, no son más que metáforas, medios hábiles para hacernos comprender la naturaleza de nuestra existencia. Se habla de la Vía, se habla de la ilusión y de la Iluminación, se habla de samsara y de Nirvana. Pero todo esto no son más que palabras; debéis comprender más allá.

El Maestro Dogen dice: «Cada fenómeno, sea cual sea, es la manifestación de la naturaleza del Buda, de la Iluminación», y también dice: «Cada fenómeno es lo que es AQUÍ y AHORA. Aparte de esto, no hay nada más.»

Nuestra mente actúa siempre basada en un pensamiento binario y dualista, actúa siempre por comparación y, el AQUI y AHORA, inmediatamente lo comparamos con otro sitio, otro lugar, otro tiempo.

Pero AQUÍ y AHORA es siempre AQUÍ y AHORA. Aparte de este AQUÍ y AHORA, no hay otro lugar ni otro tiempo.

Por eso en el Zen, no vamos del AQUÍ y AHORA hacia el futuro, sino que vamos del AQUÍ y AHORA al AQUÍ y AHORA.

AQUI y AHORA dolor, AQUI y AHORA placer

Cada fenómeno es la manifestación de la verdad última, de la verdad cósmica, la actualización del mundo infinito.

Un discípulo preguntó: «Maestro, si el frío es también la manifestación de la verdad cósmica, ¿por qué enciende la calefacción para protegerse de él?» Y el Maestro contestó: «Mi búsqueda de protección del frío, también es la manifestación de la verdad cósmica.»

¿Cómo comprender esto?

Si queremos comprender con nuestra mente, no podremos. Debemos sentir con la totalidad de nosotros mismos, sentir es el punto fundamental del zen.

Sentir no se trata solamente de una sensación o de una percepción, ni de un pensamiento. Es todo esto junto, sentir nuestros pensamientos, nuestras sensaciones, nuestras percepciones y expresar este sentir fundamental.

Lo natural es sentir, sin embargo nosotros, la mayoría de las veces no sentimos. No sentimos porque nuestras categorías intelectuales crean capas espesas y solidifican obstáculos. Ni siquiera nos sentimos a nosotros mismos. Lo más que logramos hacer es tener una idea de lo que creemos ser, un esquema, una imagen mental ilusoria. Y nos lo creemos tanto que esta imagen que nos forjamos, acaba tiranizándonos,

Para sentir realmente es necesario abandonar cualquier categoría sobre lo que creemos ser. Cuando en el Zen hablamos de comunicación, se entiende que el sentir de una persona y de otra, se convierten en un solo sentir.

Es así también como se produce la transmisión del Dharma, a nivel profundo e íntegro, más allá de las características personales, más allá de cualquier concepto, incluso respecto del Zen.

En la práctica de zazen, se va fundiendo el sentir del discípulo con el sentir del Dharma. Poco a poco va practicando el Dharma del cuerpo en cada momento de la vida cotidiana y va liberándose en etapas sucesivas de la Ignorancia que lo cubre. De este modo, paulatinamente, deja de relacionarse con el mundo a través de sus estrechos esquemas personales, y abre paso al «sentir Fundamental «.

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Aprendiendo a mirar las estatuas budistas. Boddhisattva Manjushri (Monju) – Parte II

Personificación de la sabiduría trascendental de todos los Budas (*)

(2ª Parte)

Monju Bosatsu representado con apariencia juvenil en padmasana sobre based de loto, vestido con hábito monacal, engalanado con joyas y el pelo atado en un único y alto moño. Alternativamente a la espada flameante de doble filo que aquí se ha convertido en un halo circundante de fuego, en su mano derecha porta un cetro de sacerdote, y en la izquierda, el libro de la gran sabiduria. Su mano derecha realiza el mudra vitarka y la izquierda, el mudra varada. (**)

En la mayoría de las representaciones, Manjushri es mostrado con una cabeza y dos brazos. Cuando, no obstante, se le ve con un doble par de brazos, éstos simbolizan el uso combinado de cualidades internas y externas. Y es que, a fin de beneficiar a los seres sensibles, él también se vale de todos los medios posibles y se manifiesta de muchas maneras diferentes.

Se le describe usualmente como un príncipe de aproximadamente 16 años de edad, de apariencia eternamente joven, a fin de comunicar la idea de que la sabiduría no es en sí misma producto de la experiencia o la madurez, sino consecuencia directa de la indagación lógica de la verdadera naturaleza de la realidad. Su pelo aparece atado en un alto moño.

En China también se le representa como un niño con cinco moños. Esto representa el profundo hecho de la sabiduría como verdad, no-dualidad, pureza e inocencia de la mente de un niño. Cuando uno se encuentra en un estado mental tal, puede reflejar completa y perfectamente la verdad de todo. Los cinco moños simbolizan las cinco divisiones de la sabiduría del buda: la sabiduría de la pura conciencia, la sabiduría de reflejar todas las cosas, la sabiduría de considerar todas las cosas ecuánime y universalmente, la sabiduría de la visión interior, y la sabiduría de buscar el alimento superior para uno mismo y los demás.

Aparece a menudo cubierto de numerosos ornamentos que lo adornan, incluyendo collares, cadenas, brazaletes, pulseras y piedras preciosas. Eventualmente luce también un par de elaborados pendientes que se extienden hasta sus hombros. En su cabeza, lleva una corona que casi siempre muestra su magnífico y gentil poder.

En la iconografía budista, todos los atributos con los que aparece ricamente provista la figura de Manjushri apuntan hacia la sabiduría que personifica:

Su mano derecha sostiene frecuentemente un espada flameante de doble hoja a la que algunas veces se refiere como «la espada de la sabiduría». Representa la agudeza de prajña, la sabiduría iluminada que puede cortar a través de las capas de la ilusión y la maraña de falsas opiniones, y discriminar con precisión entre la forma independiente en que las cosas se nos aparecen erróneamente y la forma interdependiente en la que de hecho existen.

La llama simboliza el aspecto luminoso de la conciencia. Al igual que la luz de la llama alumbra la oscuridad, la luz de la sabiduría dispersa la ignorancia. Muestra así la visión correcta y la acción beneficiosa que debe ser tomada por alguien en el camino espiritual a la iluminación.

La propia espada, salpicada algunas veces con sangre, es un símbolo de que la sabiduría divina es en sí misma tan peligrosa como una afilada espada, y aquel que comprende su poder es una voluntad verdaderamente iluminada.

El doble filo de la espada representa la doble efectividad contra «los dos miedos», el samsara y el nirvana. En lo concerniente al primero, la espada de Manjushri destruye las concepciones falsas y extraviadoras fabricadas por la ignorancia, la causa raíz de todas las ilusiones. En lo concerniente al miedo del nirvana, la espada corta toda tentación por la autoliberación, el estado beatífico que alimenta la complacencia y la indiferencia hacia el sufrimiento de otros. Esta indiferencia es la antítesis de la motivación compasiva de la bodhicitta de alcanzar la iluminación por el beneficio de los otros. Manjushri nunca pierde de vista el bienestar de aquellos que, como nosotros, sólo desean ser felices y escapar del sufrimiento.

La espada de la sabiduría corta «en no-dos» la ilusión de toda noción dualista, destruyendo el engaño, la aversión y el anhelo para revelar la comprensión, la ecuanimidad y la compasión.

Hay un antiguo refrán que dice que la sabiduría de Monju reside en poner juntas tres cabezas, que son mejor que una. Estas tres cabezas se corresponden con las tres mentes: la mente analítica y discursiva, la mente racional y moral, y la mente intuitiva y visionaria.

Por otra parte, el hecho de que Manjushri blanda en su mano la espada no le confiere un aspecto amenazador en absoluto. Por el contrario, sus ojos entrecerrados, enmarcados por cejas arqueadas, y el suave cincelado de su cara, todo pretende suscitar compasión en el observador.

En su mano izquierda sostiene, por su parte, un pergamino o volumen del Sutra Prajñaparamita (Sutra de la Gran Sabiduría). Este sutra contiene la esencia de las enseñanzas sobre la gran sabiduría del Buda que lleva a la otra orilla. En algunas representaciones, el rollo está abierto por un pasaje que trata con la realización y la verdadera comprensión de la sabiduría.

Unas veces el Sutra Prajañaparamita aparece apoyado directamente sobre la palma de la mano izquierda de Manjushri y, otras veces, sobre la corola de una magnífica flor de loto azul completamente abierta que sostiene por su tallo. Simboliza la sabiduría tan pura como un loto.

Algunos creen que el sutra sobre el loto representa la idea de que uno puede ayudarse a sí mismo a adquirir conocimiento o inteligencia y liberarse de la ignorancia de partida, al igual que la flor de loto florece sin mancha en medio de las aguas fangosas de este ilusorio mundo.

El hecho de que el loto se abra a la altura de su hombro izquierdo es un signo auspicioso de ‘nacimiento puro’ para todos los seres que sigan estas enseñanzas.

En otras ocasiones, sus manos aparecen situadas a la altura de su corazón, haciendo el gesto de la enseñanza, con su mano derecha en el mudra vitarka y la izquierda en el mudra varada.

En su aspecto de bodhisattva, aparece, como decíamos, bajo la forma de un joven príncipe de dieciséis años, sentado habitualmente en la postura del loto sobre una base de flor de loto que representa la compasión.

Monju Bosatsu Dorado. Aleación en dorado. Altura: 15 cm. Peso: 1008 g. (***)

        En su aspecto de buda completamente iluminado,también se le puede ver a lomos de un fiero león mítico dorado llamado «Shishi«. El león es llamado «el rey de los animales» y no muestra miedo. Similarmente, Manjushri enseña el Dharma sin miedo o favor, como el rugido del león, quesimboliza la poderosa majestuosidad de la sabiduría según la cual vive.

Algunas veces el león de oro es remplazado por un león verde que simboliza la mente salvaje e indómita dominada por las pasiones compulsivas, y que sólo puede ser transformada y apaciguada por el poder de la meditación. Significa el ego superado e integrado. Esta variante de Manjushri, con el león verde domado y montado por un monje en zazen, puede verse por ejemplo en el zendo del templo zen Luz Serena.

Descripción de Monju Bosatsu

(1) Hábito monástico.

(2) Halos resplandecientes.

(3) Tercer ojo.

(4) Espada flamígera

(5) Moño engalanado con joyas.

(6) Pergamino del Sutra Prajñaparamita.

(7) Flor de loto.

(8) Base de loto.

(*)   A partir de varias fuentes consultadas:

https://www.buddhanet.net/e-learning/history/wenshu-txt.htm
https://www.aisf.or.jp/~jaanus/deta/m/monju.htm
https://www.manjushri.com/BUDDHA/Manjushri.html
https://www.khandro.net/deity_Manjushri.htm
https://www.manjushri.com/BUDDHA/manjushri12.html
https://www.manjushri.com/BUDDHA/manjushri34.html
https://www.onmarkproductions.com/html/monju.shtml
https://www.shingon.org/deities/jusanbutsu/monju.html
https://www.exoticindiaart.com/article/bodhisattva
https://www.exoticindiaart.com/article/bodhisattva/2/

 

(**)  Fuente: https://www.exoticindiaart.com/product/ZN08/
Copyright © 2005, ExoticIndiaArt

(***) Fuente: https://www.artmemory.co.jp/english/3946/
Copyright (c) 1999-2004 Japan Artmemory Co., Ltd., Tokyo Japan All rights

por Kepa Egiluz

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Aprendiendo a mirar las estatuas budistas: Boddhisattva Manjushri (Monju)

Monju Bosatsu sobre Shishi

Por Kepa Egiluz

Personificación de la sabiduría trascendental de todos los Budas (*)

(1ª Parte)

  El bodhisattva mahasattva Manjushri, a menudo referido como el Bodhisattva de la Gran Sabiduría, es la personificación de la sabiduría trascendental e infinita (prajña) de todos los budas, jugando un papel principal en el camino espiritual a la iluminación. Representa el aspecto sapiencial de la mente iluminada, es decir, la habilidad de discriminar y percibir la realidad tal cual es.

Se le considera el príncipe coronado de las enseñanzas budistas, aquel que mejor puede explicar el Dharma, iluminar las pasiones aflictivas, dispensar discernimiento, corregir la ignorancia y la ilusión, y penetrar en la vacuidad de los fenómenos que conduce a la realización última de la naturaleza original. No en vano otro epíteto reservado a él es «Vakishvara» («Señor del Discurso»), y en este aspecto se le asocia con un gran maestro histórico indio conocido como «Manjugosha» («El de Voz Dulce»).

Para la mayoría de los budistas ejemplifica, además de la elocuencia inapelable y de la sabiduría divina, las características de una memoria infalible, la perfección mental así como el poder de la voluntad. El mantran de Manjushri es OM AH RA PA TSA NA DHIH. Se cree que mejora varias sabidurías, como las del aprendizaje, el debate, la escritura, la memoria, etcétera.

El término sánscrito «Manjushri«, o «Manjusri«, se compone de la palabra «manju«, traducida indistintamente como «encantador», «bello», «suave», «melodioso», «dulce», «agradable», «gentil»; y de la palabra «shri«, que designa una combinación de gloria, poder y mérito, la cual podríamos sintetizar como «nobleza», «esplendor», «brillantez» o «auspiciosidad». Así, el nombre «Manjushri» es interpretado de manera diversa como significando «Gloria Gentil», «El Exquisitamente Auspicioso», «El Dulcemente Glorioso», «El de Hermoso Esplendor» o «Aquel que es Noble y Gentil». Esta última acepción se aproxima a la traducción de su nombre en tibetano, «Jampel-yang» (contraído, «Jamyang«), que significa «Amigo Gentil». En chino se le llama «Wen-shu Shi-li«, y en japonés, «Monju«. Ésta es una abreviatura de «Monjushiri» o «Manjushiri«, que es la transliteración de «Manjushri«. También transliterado al japonés como «Myokichijo«.

Considerado como uno de los bodhisattva más antiguos e importantes, a Monju se le reconoce una dimensión histórica y otra cósmica. Se dice que siguió y asistió al buda histórico en calidad de discípulo, encarnando el poder de la voluntad, la inteligencia, la elocuencia, la memoria y la sabiduría. En su aspecto cósmico, por otra parte, Manjushri es visto como una emanación del buda primordial (Adi Buddha) Vairocana (Berotsana; tib. Nangpar Nangdze; jp., Dainichi Nyorai), el buda blanco y resplandeciente que es comparado gloriosamente al sol en su zenith y cuya naturaleza es omnipenetrante. Vairocana hizo el voto de manifestarse por todo el universo como el principesco y eternamente joven Bodhisattva de la Sabiduría con el propósito de promover la indagación en temas tales como la vacuidad, la libre voluntad y el sí mismo, y de ese modo conducir a todos los seres al descubrimiento de la verdadera naturaleza de la realidad. Por tal razón, es ilustrado habitualmente mostrando las dos herramientas esenciales para tal investigación: en su mano derecha blande la espada de doble filo de la lógica o la discriminación analítica, y en su mano izquierda, el Sutra Prajñaparamita, el texto de la enseñanza no-dualista de la vacuidad. Esta enseñanza es fundamental a todas las formas de budismo y por esa razón es a menudo llamada la «Madre de todos los Budas». En particular, Manjushri habría sido el iniciador e instructor de los siete budas ancestrales, siendo el buda Shakyamuni el último de ellos.

Se dice que Manjushri vino de la tierra pura del Buddha Ratnaketu en el este. Es conocido por su estilo directo de enseñar. Y, a diferencia del método gradual de otros budas y bodhisattvas, que progresa desde las doctrinas elementales hasta las más complejas, él salta directamente a la cima, el significado de la verdad suprema, del nirvana último.

Este bodhisattva, conocido en India por las doctrinas theravada, es identificado con el rey de los Gandharva (músicos celestiales), Pancasikha. Aparece además en muchos sutras mahayana como interlocutor destacado debido a su debate con Yuima (skt., Vimalakirti) en el Yuimagyo (skt., Sutra Vimalakirtinirdesa). También representa un importante papel en el Hannyagyo (skt., Sutra Prajñaparamita), un texto consagrado a la exposición de la gran sabiduría (hannya). El buda histórico describe a Manjushri y lo elogia en el Sutra Manjusri Parinirvana. Su imagen aparece sólo tardíamente en el siglo VI en el Asia Central y en unas pocas estelas chinas asociadas con Vimalakirti (jp., Yuima Koji).El Sutra del Loto (jp., Hokkegyo) le asigna una tierra pura (o «cielo») en otro universo del este, llamado Vimala (jp., Yuima).

Tal y como se describe en el Kegonkyo (skt., Sutra Avatamsaka), Shakyamuni predijo que después de que ingresara en el nirvana, Manjushri residiría en una montaña llamada «Wu-tai» en un país oriental llamado «Gran China,» donde enseñaría el dharma budista. Consiguientemente, el lugar sagrado de Manjushri fue localizado en una montaña del nordeste de China, «El Paraíso de las Cinco Montañas», que fue identificada como Wu-tai Shan (jp., Godaisan; tib., Riwo Tsenga), los Cinco Picos Sagrados. Desde el siglo VII se convirtió en importante centro de peregrinación para chinos, tibetanos, mongoles, coreanos, japoneses y otros budistas. Muchos templos dedicados a este bodhisattva han sido construidos allí, donde, como Wen-shu Shi-li, es representado como un niño con el pelo recogido en cinco moños (o cinco picos).

Imágenes de Monju fueron introducidas en Japón por monjes chinos, quienes, durante un viaje a Wutaishan, averiguaron que Manjushri se había reencarnado en la persona del monje japonés Gyoki, yendo así a Nara en el 736. Uno de estos monjes, Bodhisena (Bodaisenna en japonés), elevó a Gyoki a director de la comunidad budista de Todai-ji (Nara) en 751 o 752. Por su parte, otro monje de nombre Ennin viajó al Monte Wutai de China en el año 840, en un viaje que duró 9 años desde el 838 hasta el 847, y trajo de vuelta escrituras e imágenes de este bodhisattva.

En varios textos se describen muchas formas diferentes de Monju, algunas con nombres distintivos, pero en Japón se le representa comúnmente montando un león y sosteniendo una espada erguida en su mano derecha, simbolizando la cortante separación de las nubes de la ignorancia. En su mano izquierda sostiene un pergamino que representa el Hannyagyo y que algunas veces está soportado por un loto. Algunos tipos de Monju se diferencian por el número de moños en los que está recogido su peinado (uno, cinco u ocho). En la secta Tendai adopta la forma de un monje como ideal del monje ideal, y una forma similar de Monju es encontrada en las salas de meditación de los templos zen. Existe también una Monju con un hábito atado con una cuerda, basado en una fábula china y que es el motivo de una pintura zen.

Wen-shu Shi-li, buda Manjushri en regio reposo sobre el león de las nieves Baja Dinastía Ming, siglo XVII Antiguedad en cobre chino e incrustaciones de plata Altura: 36 cm, anchura: 27 cm, profundidad: 11 cm Colección privada (***)

 

(*)   A partir de varias fuentes consultadas (ver la 2ª parte).

(**)  Fuente: https://www.manjushri.com/BUDDHA/Manjushri.html
Buddha and Bodhisattva Directory

(***) Fuente: https://www.buddhamuseum.com/copper-manjushri.html
BuddhaMuseum.Com is a Company of ArtRampage Design, All rights reserved ©

 

 

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Kannon de la Joya y la Rueda (Nyoirin-kannon). Destructor de la ilusión y otorgador de riqueza .

Nyoirin-kannon, que cumple los deseos de todos los seres vivientes, destruye la ilusión y otorga la riqueza, fue especialmente venerado por los aristócratas japoneses del período Heian (794-1185). En los antiguos templos chinos de Dunhuang aparecen representaciones de este Kannon. Las estatuas de Nyoirin-kannon se hicieron por primera vez en Japón cerca del siglo ocho y son de dos tipos. Las primeras tienen formas humanas normales – una cara y dos brazos – y están sentadas con la pierna derecha doblada y la pierna izquierda colgando hacia el suelo. Las estatuas posteriores (tal como muestra la ilustración) tienen una cabeza y seis brazos y adoptan una postura característica con una rodilla levantada. Hoy en día, la mayoría de las estatuas son del segundo tipo.

Una de las tres manos derechas sostiene una Joya Fabulosa (nyoihôju), otra sostiene cuentas de oración, y la tercera toca la mejilla derecha. Una de las manos izquierdas sostiene la Rueda de la Ley (rinpô) y otra, una flor de loto. La tercera está en la posición (mudra) que se dice que adoptó Sakyamuni cuando alcanzó la iluminación y destruyó los demonios de la Tierra: la mano abierta presiona, palma hacia bajo, sobre el suelo.

Todas las estatuas de Nyoirin-kannon, sin importar su postura, sostienen la Fabulosa Joya y la Rueda de la Ley. Según una teoría, la joya es una forma modificada de los relicarios utilizados para sostener las reliquias de Buda. Cuando se propagó la fe en las reliquias, los mismos relicarios fueron identificados con sus contenidos y se creía que concedían todos los deseos de los creyentes y que otorgaban riqueza. Se dice que la forma de la Rueda de la Ley deriva de un arma que arrojó el dios védico e hindú Vishnu para cortar a sus enemigos por la mitad. En el budismo expresa la manera en que la Verdad budista rompe la ilusión y elimina todo sufrimiento. La Joya y la Rueda simbolizan los beneficios concedidos por Kannon.

Descripción

  • Halo – que representa la luz que emana del cuerpo de un Buda o Bodisatva.
  • Diadema.
  • Mudra de meditación para salvar a los seres vivientes.
  • Nyoihôju, la Joya Fabulosa.
  • Postura de Rinnô-za – La rodilla derecha está levantada, y la planta del pie derecho descansa sobre la planta vuelta hacia arriba del pie izquierdo.
  • Cuentas de oración, normalmente 108 – una grande y 107 pequeñas – para señalar las 108 ilusiones a las que están sujetos los seres humanos.
  • Rueda de la Ley.
  • Loto que simboliza la pureza no profanada por la ilusión.
  • Posición de mano con la palma hacia la Tierra que simboliza la iluminación de Buda y la destrucción de los demonios.
  • Plataforma de flor de loto.

photo credit: mharrsch via photo pin cc

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Amoghapasa (Fukûkenjaku Kannon). Salvador del sufrimiento.

Hay una gran variedad de estatuas referidas a Kanzeon Bodhisattva, el Bodhisattva que percibe los sonidos del mundo.

Como ya hemos visto, este hizo la promesa de escuchar las voces y los sonidos del mundo, para inmediatamente otorgar la salvación a los que sufren y a los afligidos, y disipar el mal y las calamidades que nos rodean. Como resultado, Avalokitesvara puede cambiar y adoptar muchas formas diferentes, aparecen en diferentes momentos y lugares libremente, sin restricciones, para salvar a la gente, por lo que se conoce también como el Bodhisattva que percibe sin restricciones. Hay treinta y tres formas que puede tomar Avalokitesvara para llevar a cabo los actos de salvación libremente, esta es una más.

Este Bodisatva compasivo nunca está sin un lazo característico (kenjaku) del tipo usado para capturar pájaros. Salva del sufrimiento a todos los seres sensibles sin excepción y connota el cumplimiento de todos los deseos. Amoghapasa tiene cuatro pares de brazos. Un par está con las palmas unidas en actitud de oración. Algunos están levantados, otros se mantienen ligeramente separados del cuerpo. Las manos pueden estar en posiciones simbólicas denominadas mudra o pueden sostener artículos simbólicos como una flor de loto, símbolo de la compasión; un báculo de monje; un matamoscas que representa el alejamiento de las preocupaciones terrenales; y, claro está, el lazo. En la frente hay un tercer ojo posicionado verticalmente. Algunas versiones de Amoghapasa llevan una piel de ciervo colgando de los hombros. Algunas tienen diez caras sobre la cabeza principal.

La ilustración está basada en el Amoghapasa (designado Tesoro Nacional) del templo Tôdai-ji en Nara. Entre las manos frontales, en posición de oración, hay una joya fabulosa de cristal (cintamani), que elimina la tristeza y la calamidad. Representando el universo, su forma simboliza el poder absoluto de Avalokitesvara. Amoghapasa trae la esperanza y la serenidad a los creyentes con un lazo que indica la salvación del sufrimiento de todas las criaturas vivientes.

Aspectos relevantes

  1. Buda en miniatura. Encima de la ceja del Tôdai-ji Amoghapasa hay una pequeña figura de Sakyamuni.
  2. Báculo de monje.
  3. Espantamoscas. Hecho según los espantamoscasmoscas utilizados antiguamente en la India para mantener a los insectos alejados, este simboliza la eliminación de la ilusión y de los obstáculos. El espantamoscas de Tôdai-ji Amoghapasa se ha perdido.
  4. Mudra que simboliza el cumplimiento de los deseos y la concesión de esperanza.
  5. Tercer ojo.
  6. Joya de cristal cintamani.
  7. Estola de piel de ciervo.
  8. Flor de loto abierta.
  9. Lazo.
  10. La superficie superior de la plataforma representa el agua sobre la que descansa el asiento de loto.

 

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Dainichi Nyôrai (Mahâvairocana). Aprendiendo a mirar Estatuas Budistas.

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Dainichi Nyôrai (Skt. Mahâvairocana ) es la figura central de las escuelas de Budismo esotérico en Japón. Budismo esotérico es una forma de denominar al Budismo Vajrayana (Tántrico), practicado hoy en día principalmente en el Tíbet, siendo una de las tres corrientes mayoritarias del Budismo. Las otras dos formas de Budismo a la que nos referimos son Theravada y Mahayana. En Japón predomina la corriente Mahayana , sin embargo existen dos escuelas de Budismo esotérico que aún conservan muchos adeptos: las escuelas Tendai y Shingon , especialmente esta última.

Ya desde el período Heian ( 794 – 1192 dEC ), los seguidores del Budismo esotérico adoptaron a Dainichi Nyôrai , Mahâvairocana el Buda Cósmico, como su figura central de adoración, siendo, como ya puede intuirse, el más importante de todas las miríadas de Budas.

Entre las escuelas de Budismo no esotérico, Dainichi Nyôrai es conocido como Birushana Butsu o Birushana Nyôrai (Skt. Vairocana)

Entre los adeptos del Budismo esotérico, el Buda histórico es sustituído, incluso, como objeto de veneración, por Dainichi Nyôrai

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De hecho, se considera que esta divinidad, se encuentra presente en todas las manifestaciones de la Naturaleza desde el mismo aire que respiramos, hasta as estrellas y los cielos. Todas las formas de Budas se dice que son emanaciones de Mahâvairocana.  

Dainichi Nyôrai aparece en muchas ocasiones representado, rodeado por deidades protectoras con aspecto iracundo, conocidas como Myô-O (Ej: Fudô-Myô-O) , simbolizando las furia y la energía destructora de todo aquello que se aparta del Mal, sirviendo a su vez como mensajeros de varias manifestaciones de Budas.

Mahâvairocana es la figura central de los mandalas (Jp. mandara) , de la escuela japonesa de Budismo esotérico Shingon y suele aparecer rodeado, tanto en pinturas como en tankas por otras cuatro formas de Buda, representando cada una de ellas los cuatro puntos cardinales. A estos cuatro Budas, junto con Mahâvairocana en el centro se les conoce como Los Cinco Tathagatas (Jap. Gochi Nyôrai ).

La forma de mandala más conocida en Japón es el Ryôkai Mandara (Mandala de los Dos Mundos) y está formado por dos mandalas , que, juntos, contienen las figuras devocionales más importantes del Budismo esotérico.

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El mandala Taizôkai ( Garbhadhatu Mandala. Mandala de la Matriz Primordial.) está basado en el Mahâvairocana Sutra (Jap. Dainichi Kyô) , mientras que el mandala Kongôkai (Skt. Vajradhâtu Mandala. El Mandala del Diamante) está basado en el Sutra del Diamante (Jap. Kongôchô Kyô )

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Incluso hoy en día, en los templos Shingon suelen montarse dos grandes mandalas en ambos lados de la imagen central de la plataforma principal o del altar. En estos casos, en el lado Este se situaría el mandala Kongôkai , mientras que en el lado Oeste se situaría el mandala Taizôkai . El Kongôkai representa la esencia trascendente de todas las manifestaciones, mientras que el Taizôkai representa el mundo de los fenómenos.

A Dainichi Nyôrai suele aparecer bajo dos formas o aspectos de su espíritu. Uno de esos aspectos es la Sabiduría, representada por el Kongôkai . En este mandala aparece portando una corona de joyas en su cabeza, la cual representa a las Cinco Sabidurías atesoradas por un Buda completamente realizado. Sus manos se colocan en el mudra de los Seis Elementos, también conocido como del “Puño de la Sabiduría” (Jap. Chiken-In ), que simboliza la Identidad Esencial entre todas las existencias ordinarias y los Budas Iluminados.

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El otro aspecto mostrado por Mahâvairocana es la Verdad y la diversidad dentro de la Unidad, representada por el Taizôkai (Matriz Primordial). En este caso, las manos se presentan en el Samadhi Mudra (Jap. Jôkai Jôin ), el mudra de la meditación (Jap. zazen) , que simboliza la Naturaleza del Mundo.

Estos dos aspectos se refieren a las cualidades espirituales de Dainichi Nyôrai y constituyen la sustancia básica de la que está formada el Universo. Se dice que todas las existencias son manifestaciones del Gran Espíritu de Mahâvairocana. Esta es la razón por la que Dainichi Nyôrai viene representado bajo estas dos formas: Lo absoluto y lo relativo, la forma y la no-forma.

También se le conoce como El Gran Buda Resplandeciente, porque representa igualmente la fuerza vital de todos los Budas y la luz que ilumina todas las existencias.

Se dice que todos los Budas, Boddhisattvas, los reinos luminosos y los reinos celestiales trabajan para preservar el voto de esparcir por el mundo las virtudes del Buda Mahâvairocana. Su trabajo también está encaminado en realizar la exquisita Tierra Pura del Buda Mahâvairocana . Los mandalas nos enseñan que todas las existencias surgen y se sostienen por el poder vital y creador de Mahâvairocana , que teje los hilos de la creación de todo el Universo.

Una de las enseñanzas principales de la escuela Shingon radica en el hecho de que también los seres humanos compartimos la naturaleza de Buda y el poder vital de Mahâvairocana .

s-dainichi

La letra sánscrita que respresenta al Buda Mahâvairocana es la A, y representa la vida y la muerte, y el proceso de realizar la Naturaleza de Buda, esto es, emerger de la letra A, para posteriormente, tras un proceso evolutivo, volver a reabsorberse en la letra A

Las virtudes del Buda Mahâvairocana suelen expresarse como las cuatro virtudes de la luz:

•  Dispersa la oscuridad mediante la luz

•  Insufla de vida a todas las existencias

•  Alimenta la continuidad de la vida en los tres tiempos, pasado, presente y futuro.

•  Impulsa a todos los seres hacia la iluminación.

Son virtudes análogas a las del sol, que es capaz de iluminar cada rincón del mundo con su luz eterna, y alimenta de vida y calor a todos los seres.

El mantra utilizado para invocar a Mahâvairocana es:

On abiraunken bazaradato ban (Jp.)

Om a-vi-ra-hûm-kham vajradhâtu vam (Skt.)


por Carmelo Toledo

Fuentes:
www.onmarkproductions.com
www.shingon.org

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