Cada día es diferente, el zazen de la mañana no es el zazen de la tarde, el zazen de ayer no es el zazen de hoy. Ni siquiera el zazen de ahora es el zazen de hace un instante. Unas veces nos sentimos bien, otras veces nos sentimos mal; a veces no experimentamos dificultades, pero otras veces zazen se vuelve realmente complicado. ¿Cómo podemos saber si practicamos un buen zazen o no? ¿Qué es zazen?

No debemos identificar zazen con lo que sentimos, sea lo que sea. Zazen es lo que nos permite darnos cuenta de lo que sentimos. Por eso el buen zazen es independiente de la facilidad o de la dificultad que uno encuentra durante su práctica, no tiene nada que ver con el bienestar o malestar que podemos experimentar. A veces pensáis que habéis tenido un buen zazen porque os sentís bien, seguros de vosotros mismos,  satisfechos, y entonces os decís: “¡Ah, qué buen zazen!”, o bien otras veces os sentís muy mal, con la mente inquieta o atormentada, el cuerpo dolorido y decís: “¡Puf, qué zazen tan Malo!”.  Pero zazen no tiene nada que ver con estas sensaciones o con estos estados.

Zazen significa clavar las rodillas en el suelo, clavar la nuca en el cielo, estirar completamente la columna vertebral, posar la mano izquierda sobre la mano derecha, mantener los dedos pulgares en una posición horizontal, Significa inmovilizar la mente y el cuerpo en esta posición.

Fácil o difícil no importa, agradable o desagradable, malestar o bienestar… No es ese el problema.  Cuando desde el comienzo al final de zazen mantenemos la columna derecha, los dedos pulgares tocándose débilmente y en posición horizontal, la nuca clavada en el cielo y !as rodillas clavadas en el suelo y abandonamos completamente el cuerpo y la mente, y uno llega al final de zazen con ‘La columna completamente derecha y el cuerpo inmóvil, realmente hemos practicado zazen.

Durante zazen aparecen muchos pensamientos, sensaciones, emociones, pero no confundáis las nubes que flotan y pasan por el vasto cielo con el vasto cielo en sí mismo.  Así, a veces llueve, a veces hay hermosas nubes blancas parecidas a corderitos,  y otras veces son grises Y amenazantes o el cielo está totalmente azul y despejado.  Pues bien, zazen es la bóveda celeste que incluye todas estas alteraciones.

Así, no digáis que habéis hecho, un buen zazen cuando hayáis tenido sensaciones agradables, o que habéis  experimentado un mal  zazen cuando hayáis sentido malestar y sufrimiento.  Decid más bien que habéis practicado un buen zazen, cuando hayáis tenido sensaciones agradables sin apegaros a ellas, o bien sensaciones desagradables sin sentir rechazo por ellas, es decir, un zazen libre, lúcido y vigilante.

Kusen impartido por el maestro zen Dokushô Villalba Roshi el 16 de septiembre de 1989

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies