Extraído del libro “Cuentos budistas” (veinte cuentos jataka) – Biblioteca de Cuentos Maravillosos – Traducido por Jordi Quingles.


En un hermoso lago, un lago cubierto de nenúfares, se habían congregado muchos peces; lo habían hecho para escuchar la historia que contaba uno de ellos.

«Erase una vez —así decía el cuento—, en este lago había un rey, un gran rey. Era un pez como nosotros, con el lomo dorado, pero todavía mucho más dorado. En efecto, los que viven sobre la tierra tienen muchas estrellas en su cielo por la noche, pero él era la estrella de nuestro cielo, y cuando todo estaba oscuro, él alumbraba el camino por las aguas.

»Sucedió entonces que la reina Lluvia olvidó mandar aguaceros a la tierra antes de la época de calor. Día tras día, madre Tierra y los sedientos rayos de sol se bebieron el agua de nuestro lago. Y el rey Viento, lanzando fuego de este a oeste, se llevó casi hasta la última gota. ¡Ay!, nuestro lago se convirtió en una charca, y cada día venían las cornejas y devoraban a nuestros compañeros.

»Pero nuestro rey, nuestro querido rey, habló con una voz queda y sus palabras llegaron hasta muy por encima de la tierra. La reina Lluvia, oyendo su llamada, bajo su mirada desde lo alto; las hadas que conducen a las nubes por el cielo, despertaron de su sueño; y el rey Trueno, escuchando la plegaria, se levantó y llamo a su ejército: “¡Os ordeno a todos: fuego!”.

»Inmediatamente, el mundo entero se estremeció. Las que conducen a las nubes avanzaron por el cielo; los cañones del Rey Trueno soltaron descargas de este a oeste; el ancho cielo se abrió, mostrando su luz interior, y el agua cayó a cantaros.

»Las gotas de lluvia caían con fuerza, pero su sonido era dulce para nuestros oídos, comunicándonos lo que las hadas decían en el cielo. Y mientras escuchábamos, nuestras cabecitas se alzaron de nuevo.

»Pero nuestro rey temía que las nubes fueran retiradas antes de que el lago se llenara, y habló más fuerte:

“Rey del Trueno, Reina de la Lluvia

Mostrad una vez más vuestro poder

Derramad agua y más aguacero

Hasta que nuestro lago quede como antes”

A estas palabras, el agua se precipitó de lo alto con la fuerza de un torrente de montaña. Retumbó el trueno y el mundo entero se estremeció. Los abrasadores rayos del sol se ocultaron por fin, y las cornejas se alejaron.

»Y descendiendo lentamente del cielo, el rey Trueno y la Reina Lluvia dejaron su morada y vinieron a la Tierra.

»”Tu amor, dijeron a nuestro rey, es el que ha hecho que el mundo temblara y lloviera ríos de agua. No temas, querido; nunca más se vaciará este lago, pues tu voz no será nunca olvidada”.

»Y el lago se llenó, y los nenúfares volvieron a cubrir sus aguas, y todos hemos vivido felices desde entonces”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies