La realidad jurídica en España, y ya en casi todo el mundo, parece estar de acuerdo, y sin embargo, este es un debate que vuelve de vez en cuando: ¿Es el budismo una religión? La respuesta suele depender de muchas cosas, pero sobre todo de cómo definamos religión. La alternativa suele ser considerarlo una filosofía, pero en algunos casos se dice que no es una cosa ni otra, sino que “el budismo es el budismo”. Aún existe alguna alternativa más (considerarlo psicología, por ejemplo), pero esas tres primeras opciones suelen ser las más comunes.

Desde mi punto de vista, categorizar el budismo no supone realmente un problema teórico, sino pragmático. Es decir, no importa tanto si el budismo puede entrar en las categorías propuestas (cosa que sólo depende de la teoría de que partamos), sino lo que se va a entender por budismo, una vez hecha la categorización, y si eso se corresponde con la realidad. Es un problema de encuadre, como se dice modernamente en las ciencias sociales: los individuos aplican a cada categoría unos esquemas de interpretación que han aprendido durante su vida, en los que se unen filtros mentales y emocionales.

Mi intención en este artículo es explorar brevemente cada una de estas alternativas de encuadre del budismo, considerando sus pros y sus contras.

¿Qué pasa si decimos que el budismo es una religión?

El budismo puede ser entendido perfectamente como religión. Se puede teorizar de muchas maneras el concepto “religión” para que el budismo entre sin dejarse nada fuera. Pero la verdad es que la sociedad en la que vivimos no funciona con este punto de vista antropológico, y por desgracia al decir “religión” las personas piensan de forma más restrictiva.

Para empezar, tal vez haya quien se sienta incómodo con la etiqueta. En nuestro contexto socio-cultural, la religión es entendida como una actitud más bien acrítica, según la cual las personas deben aceptar una creencia. La religión, para nosotros, es una fe, y es cierto que en el budismo la fe tiene su importancia. Pero si pensamos que lo que caracteriza al budismo es la aceptación de un credo, estaremos muy lejos de entenderlo.

Otras cosas, sin embargo, nos vienen muy bien del concepto “religión”. Por ejemplo, se sobreentiende que en la religión hay una postura emocional de aceptación del dolor, partiendo del reconocimiento de uno/a mismo/a. Esta postura de aceptación es una actitud muy budista: la Primera Noble Verdad es que el dolor existe. Por supuesto, no se trata de recrearse en él, tan sólo de no ignorarlo.

¿Qué pasa si decimos que el budismo es una filosofía?

La filosofía existe en el terreno del discurso, es decir, de aquello que se expresa (explícita o implícitamente). También la religión, entendida como fe, pertenece al terreno del discurso, pero si en la religión el valor principal es la aceptación, la filosofía se define por el cuestionamiento.

El propio Buda Sakiamuni recomendó en alguna ocasión no aceptar los discursos sólo porque los exponga algún tipo de autoridad. En el discurso a los Kalamas, dice: “Kalamas, cuando hayáis experimentado y reflexionado por vosotros mismos que una cosa es buena, que no daña y que trae beneficio y felicidad, entrad y apoyaros en ellas”. Esta postura crítica con el principio de autoridad se parece bastante a la de la filosofía.

Aunque no tiene por qué serlo, tendemos a pensar que la filosofía es principalmente una actividad racional y crítica, y que las emociones se quedan fuera. Esta perspectiva racional podría llevarnos a perder de vista la importantísima vertiente emocional del budismo. También podría esconderse la perspectiva práctica. Los aspectos rituales y devocionales del budismo, la creencia (matizable) en seres sobrenaturales de algunas tradiciones y, muy especialmente la práctica de la meditación, se quedarían fuera del marco conceptual de la filosofía.

¿Qué pasa si decimos que el budismo es una categoría por sí mismo?

Podemos entender que el budismo es simplemente budismo, y que no es ni una religión ni una filosofía. Podríamos echar mano de la etimología y decir que “religión” viene del latín “relegere”, que significa “cumplir minuciosamente” (o “religiosamente”, obviando la redundancia). “Filosofía”, como todo el mundo sabe, viene del griego “amor a la sabiduría”. Y “budismo” viene del sánscrito “boddhi” que significa “despertar”. Aún podríamos ser más correctos y hablar de “Buddhadharma”, es decir, “el camino del Buda”, o “el camino del despertar”.

El concepto de “despertar”, entendido en esta nueva categoría, sería al mismo tiempo intelectual, emocional, y todavía incluiría más cosas para abarcar en general la percepción de la realidad, incluyendo el propio observador. La práctica de la meditación ocuparía el lugar que le corresponde en el budismo. Al tratarse del “camino al despertar” podría entenderse que existen muchos caminos para despertar, y por lo tanto existen muchos budismos, unos más parecidos a la religión, otros más parecidos a la filosofía. Entender el budismo como una categoría en sí mismo no deja fuera nada del propio budismo.

Pero en nuestra sociedad la categoría “budismo” no es funcional. Es decir, a la gente que no sabe qué es el budismo, no le aclara nada decir que “el budismo es el budismo”. Así que al final, aunque no queramos, vamos a tener que echar mano igualmente de las categorías de “religión” y “filosofía”.

Mi conclusión

Desde mi punto de vista, lo mejor es tener como objetivo a largo plazo que se entienda el budismo como una categoría por sí mismo. Independientemente de si se le aplican otras etiquetas, es la única manera de que se entienda la profundidad del concepto de “budismo” o Buddhadharma.

Pero como esto no es funcional a día de hoy, creo que hay que optar por alguno de los otros dos, y ahí me inclino más por el concepto de “religión”, a pesar de que a mí me resulte incómodo. En nuestro contexto cultural, hace más falta visualizar los aspectos emocionales y vivenciales de la práctica del Buddhadharma que los contenidos filosóficos o teóricos, por más interesantes que sean.

Como practicante budista, y conocedor de la doctrina budista, creo que lo más importante que ésta tiene que aportar a Occidente no son más razonamientos mentales, sino una práctica vivencial y emocional, y creo que eso se parece más a la religión que a la filosofía.

Uxío Outeiro

Coordinador del Programa de Estudios Budistas

Comunidad Budista Soto Zen

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