Carmen Febles nació hace 57 años en Tenerife. Es discípula del maestro Dokushô Villalba desde el año 2004.

 

 

¿Como es la práctica en tu centro?

Cuatro veces a la semana… Con una media de asistentes 8-10

Además de responsable del dojo, ¿tienes alguna otra responsabilidad relacionada con la Comunidad? ¿Cuál? Vicepresidencia de la comunidad canaria.

Cuéntanos algo sobre tu acercamiento al Zen. ¿Cómo fue? ¿Qué te atrajo en un primer momento? ¿Cómo fue la experiencia de tu primer retiro?

Mi búsqueda de un soporte espiritual después de una pérdida importante, me llevó a unirme a un pequeño grupo, que junto con algunos ejercicios de estiramientos también hacían “meditación” y cuyo director había practicado con el maestro Dokushô . A través de él , me acerqué a un seminario impartido por el maestro en Santa Cruz de Tenerife… Y ahí me enganche al retiro de fin de semana con el que acababa su estancia en la isla. De esto hace 18 años.

Me conmovió profundamente las palabras del maestro, que de una forma coherente y racional y a través de una práctica personal, aparentemente simple, podías vibrar y descansar en ese estado que  tanto anhelaba de paz y sosiego y que conectaba con esa aspiración profunda y desbordante que me acompañaba desde niña.

Mi primer retiro fue muy doloroso físicamente … Comente en el círculo final ¡qué me dolía hasta los músculos de las pestañas…!, pero fue un “ciclón“ que  me arrastró sin remedio a profundizar, sin que entendiera nada, en aquella práctica que “no servía para nada” pero vibraba y conectaba con lo más profundo de mi.

La práctica para ti habrá cambiado bastante. ¿De qué manera? ¿Qué dirías que te aporta un retiro hoy en día?

El Amor y el Respeto que tengo a Zazen se ha incrementado con el paso de los años… La practica me sigue pareciendo lo más COHERENTE que hago en mi vida, aunque aún no consiga, por completo, el “sin propósito”. A la práctica le debo el que cada día quiera ser mejor persona, el que la compasión y la comprensión por lo que me rodea, broten ahora con más facilidad porque me conozco y me estimo más… No ha cambiado sustancialmente de aquella primera vez, pero si cualitativamente en cuanto a que se ha incorporado en mi vida de una forma sistemática, y que paseó por más paisajes… Me aporta y mucho… Necesito esos retiros cada vez más no sólo como profundización de la práctica, que es lo más importante,  sino como autoevaluación de mi vida, me proporciona el solaz y el sosiego desde el que enfocó mi quehacer diario. Cada vez sus efectos son más duraderos.

Como instructora zen, habrás dado ya muchos consejos sobre la práctica. ¿Cual crees que es el más importante para un principiante? ¿Y para alguien con experiencia?

Siempre digo que para todos aquellos buscadores es lo más coherente y ecologista (es su amplia acepción) que se puede hacer. Que la manera de hacer una auténtica revolución es empezar por el interior y esto solo se puede lograr con la meditación, que produce en todos los que la practican un cambio de vida consciente… La paciencia y la perseverancia hacen lo demás. El amor y la compasión, fuente de felicidad,  es una consecuencia inevitable. “El Zen no es un camino de santidad sino de conocimiento”.

”Hasta que tu zazen no sirva para nada…., tu zazen no sirve para nada”.

Continua con la práctica… No puedes dar la espalda a lo que ya sabes o intuyes…. Es tu privilegio y tu responsabilidad.

Además de ser instructora zen, tienes toda una vida personal, como es lógico. ¿Qué nos puedes contar de ella? ¿De qué manera crees que la práctica del zen interactúa con tu vida en un sentido amplio?

Ya he dicho que el zazen  me ha proporcionado sobre todo mayor conocimiento, estima y aceptación de lo que soy y eso se expande al resto de los seres que interactúan conmigo en mi día a día… El Zen ha cambiado el orden de prioridades. La comprensión,   la compasión y la aceptación ante las faltas de los demás o antes las mías propias, cada vez mayor, me ayuda a seguir en esta vía del que me siento una principiante y me deja sin palabras, muda, cuando atisbo el abismo en el que camino. Ahora se fehacientemente que la meditación es el mayor revulsivo amoroso capaz de transformar una piedra en una escultura cincelada por el mejor escultor.

Uno de los puntos centrales del Zen es la transmisión maestro-discípula. ¿Cómo la reflejarías en tu experiencia personal?

La figura del Maestro es un INSPIRADOR de la práctica. Es un guía de alta montaña que indica la dirección de la cima. No concibo la práctica sin su supervisión. Certifica, avala la experiencia y te baja al suelo cuando has perdido el control del vuelo. Le agradezco de todo corazón al maestro su acompañamiento en esta andadura.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies