Antología comentada de haikus japoneses

Vicente Haya


El sonido del agua
Entre las piedras del jardín
Cubiertas de musgo

(Tsuji Yoshie)

  “¿Qué hay en el interior de un haiku? ¿Qué está sucediendo dentro del haiku bien construido para afectarnos como lo hace? ¿Qué clase de virtud posee su estructura más íntima? ¿Activando qué resortes logra conmovernos? Contestar a estas preguntas es el propósito del presente libro, el reto que nos propusimos al escribirlo”, declara el autor, Vicente Haya, al comienzo del prólogo de esta obra. Y para ello se vale de una selección suficientemente representativa y significativa de haikus, 47 en total, cuya traducción, comentario en profundidad y presentación intencionalmente ordenada “podría servirnos para explicar algunas de las claves del haiku japonés y que éstas nos fueran útiles a la hora de escribir nuestros propios haikus.” Y, si no escribirlos, al menos desarrollar la sensibilidad apropiada para paladearlos y apreciarlos. A este respecto, el autor se muestra categórico:

“Si realmente deseamos que el haiku prenda en nuestro idioma como género propio, hay que enseñar al lector hispano a sentir el haiku según lo que provoca en la sensibilidad japonesa. Ignorando que el haiku es una forma concreta de encarar la realidad y comunicarla con palabras, estamos inventándonos el haiku. Tenemos que hacernos conscientes de que su éxito se debe a claves internas que han de ser comprendidas, y bien comprendidas, antes de pretender que lo que nosotros estamos escribiendo sean haikus.” (p. 16)

Ello significaría, primero, saber qué es el haiku, saber qué ha sido hasta ahora en Japón. Y segundo, hacer propio de uno el haiku, que el que uno escriba no sea un haiku de manual, sino un haiku “propio”. Así concibe Vicente Haya, más allá de purismos, “la manera natural de evolución del haiku, una realidad cultural en la que te has sumergido hasta el fondo para, una vez dentro de ella, añadirle eso que tú eres, esa novedad que supones como individuo.” (p. 17) Hacerlo de otro modo y seguir usando el mismo nombre, “haiku”, para calificar una obra, no supone sino aprovecharse de la popularidad y genuinidad de un género ya creado para hacer de él lo que nos venga en gana.

Para finalizar el prólogo, el autor nos brinda algunas indicaciones valiosas respecto a la cortesía que precisa nuestra aproximación a “la dimensión límite entre lo poético y lo místico” que es el haiku, los modos de lectura a desarrollar y las eventuales conclusiones a extraer de las mismas. Un primer nivel de acercamiento se refiere al aspecto visual (ideogramático) del haiku, y los juegos con sus diferentes kanjis, muchas veces irreproducibles en la traducción. El segundo nivel de acercamiento corresponde al aspecto auditivo, ya que de acuerdo a las distintas cesuras que permite la lectura del haiku, a menudo son posibles múltiples significados y matices. El tercer nivel de acercamiento al haiku implica la humildad de preguntar a los propios japoneses (mejor cuanto más diversas sean sus extracciones sociales) por lo que sienten ante su lectura. Y el cuarto y último nivel de acercamiento consistiría en “lo que queramos; lo que queramos sentir con ese haiku, lo que queramos hacer de él, como deseemos incorporarlo a nuestras vidas, a nuestro aprendizaje del mundo, como queramos embriagarnos con él, siempre que no perdamos en ningún momento la cortesía que inflexiblemente va a exigirnos la cultura nipona para abrirnos las puertas de su intimidad.” (p. 20)

La lluvia de primavera:
todavía no se ha mojado
la barriga de la rana.

(Buson)

       Hemos de confesar que comenzamos la lectura de este libro sumamente interesados pero con reservas. “¿Se puede ‘diseccionar’ un haiku vivo a corazón abierto sin que se nos muera en el intento?”, nos preguntábamos. “¿Hay suficiente espacio en el interior de una composición poética de apenas 17 sílabas, si no menos, para acoger el comentario de varios cientos de palabras de su exegeta? ¿Con qué actitud cabría entrar en el recinto sagrado de un poema japonés ultrabreve para poner al descubierto sus claves?” Nos venía a la memoria la imagen mítica de Prometeo osando robar para los humanos el fuego de los dioses, que representa el conocimiento de las ciencias y las artes.

Asimismo, nos embargaba el corazón una inquietud que tiene que ver no tanto con el autor como con este lector y un doble temor latente de su parte: Primero, la posibilidad de, mediante la lectura de esta obra, estar reincidiendo en la tentación de querer reducir el sentimiento a mero pensamiento. Y segundo, simple corolario del anterior, la posibilidad de que un análisis certero del sentimiento y sus causas fuera condición suficiente para agotarlo e incluso eliminarlo, cuando no reproducirlo e “inducirlo” a voluntad. De ahí que, en ciertos momentos de desfallecimiento y renuncio de la verdad, hayamos pensado si no nos valdría más cuidarnos de preguntar según y qué cosas, no sea que la respuesta fuera a “destruirnos”. Pero ¿por qué lógica, el análisis del sentimiento podría matar al sentimiento? O, para el caso, ¿por qué lógica, el análisis del haiku podría matar al haiku? Quizás hasta podría darle más alcance y profundidad a su vida.

Las osadías suelen pagarse caras. Quizá nos vaya la vida en ello. Por fortuna, creemos que este no es en absoluto el caso. Muy al contrario, estamos profundamente complacidos por la admirable labor expositiva de Vicente Haya, de quien pensamos que ha conseguido con honores el audaz objetivo que se propuso inicialmente al escribir este maravilloso libro. Le quedamos muy agradecidos por introducirnos con tanta delicadeza a la sensibilidad y al asombro reverente (aware) de la poesía japonesa en forma de haiku. La lectura de esta pequeña gran joya ha constituido para nosotros un privilegio y un placer enormes. Tanto es así que no podemos aguardar más para recomendarla encarecidamente desde ya mismo.

       Discípulo de Reiji Nagakawa, Vicente Haya es Doctor en Filosofía y traductor a partir del original de más de un millar de haikus, siendo en la actualidad el máximo especialista español en poesía japonesa. Su bibliografía cuenta, además de la presente, con las siguientes publicaciones: Santoka (70 haikus esenciales), ed. Maremoto, Málaga, 2002. El corazón del haiku (la expresión de lo sagrado), ed. Mandala, colec. Alquitara, Madrid, 2002. Saborear el agua (100 haikus de un monje zen), ed. Hiperion, Madrid, 2004.

Ahora que no cae ni un pétalo
justamente ahora,
oh tiempo, detente.

(Hayashi Shô)

Por Kepa Egiluz

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