DATOS DEL LIBRO
  • Nº de páginas: 361 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: KAIROS
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788472455610

 

 

He aquí la primera guía a la vida y a la obra del célebre investigador integral de la conciencia, Ken Wilber. Hablamos de una bibliografía que comprende más de diecinueve libros hasta la fecha, traducidos a más de treinta lenguas, y que abarca temas tan variados como: ciencia y religión, filosofía y misticismo, ética y estética, psicología y sociología, antropología y política, Oriente y Occidente, sexo, ecología y espiritualidad, o, por resumirlo en términos trinitarios chinos: la Tierra, el Hombre y el Cielo. Una gran teoría del Todo en general y la condición humana en particular, erigida con vocación omnicomprehensiva, al menos tanto como sea posible, y desde una perspectiva evolutiva.

En esta exposición, que repasa cada una de las cuatro fases por las cuales ha pasado el pensamiento de Wilber, no sólo se esbozan las teorías del profundo pensador contemporáneo norteamericano, sino que también se descubren diversos aspectos de su vida íntima a fin de dilucidar en qué medida sus experiencias vitales han influenciado y conformado sus intereses intelectuales; y viceversa, de qué manera su práctica intelectual y espiritual se actualiza y encarna en su vida cotidiana. Así, el libro va alternando a lo largo de sus páginas contenidos intelectuales y personales, revelando las anécdotas detrás de las teorías y las ideas detrás del hombre.

El libro viene prologado por el propio Ken Wilber, quien empieza rescatando sin rubor ciertas palabras del conocido psicólogo existencialista y amigo Rollo May en alusión a su persona y a su quehacer: «Ken Wilber es el filósofo más apasionado que conozco». Wilber las suscribe agradecido y abunda: «La verdadera filosofía debe alentar el fuego de la pasión, hacer hervir el cerebro y freír lo ojos… aunque también debe hacer lo mismo en el otro extremo del espectro de los sentimientos y ser leve como la bruma, serena como el llanto y sostener el mundo entre sus manos con la misma delicadeza que si fuera un bebé desnudo, tierno, sensible y vulnerable. Sinceramente espero que, si he aportado algo a este campo, sea un poco de pasión.» (p. 12)

Posteriormente, pasa a describir el espíritu integrador que anima e interpenetra toda su investigación: «“Integral” significa comprehensivo, inclusivo, abarcador y no marginador. Esto es, precisamente, lo que tratan de hacer los abordajes integrales en cualquier campo, incluir el mayor número de perspectivas, estilos y metodologías en una visión coherente. En cierto sentido, los enfoques integrales son “metaparadigmas” que tratan de unificar paradigmas distintos en una red interrelacionada de enfoques mutuamente enriquecedores.» Y eso es lo que ha tratado de hacer Wilber a lo largo de toda su obra: integrar de un modo abierto y provisional las distintas verdades parciales como facetas diferentes de la Verdad. Como suele decir con el humor que le caracteriza: «Nadie es tan inteligente para equivocarse siempre y en todo lugar.»

Así, la principal fortaleza de la visión  de Wilber reside en su capacidad de reconciliar verdades parciales y a menudo aparentemente contradictorias. Y para ello se apoya en unos pocos y simples principios. Wilber considera que su misión es la de integrar todas las distintos contribuciones individuales en una teoría más comprehensiva de la realidad. Y no obstante este lado “conciliador”, que se expresa en su intento de integrar visiones divergentes dentro de un gran sistema unificado, Wilber también posee una faceta inflexible y “confontativa” que le lleva a criticar ferozmente nociones que no concuerdan con la verdad, al menos tal como él la concibe. (p. 55)

Concluye el prólogo contextualizando toda su obra y presentándola en sus justos términos y significado. A tal efecto afirma contundente: «todos mis libros son mentiras, simples mapas de territorio, sombras de la realidad, símbolos grises que arrastran pesadamente sus vientres sobre la página muerta, signos cargados de furia y de gloria que no significan absolutamente nada. Y esa nada, ese Misterio, es la única Vacuidad que debe ser realizada; no conocida, sino sentida, no pensada sino respirada, no un objeto sino un clima, no una lección sino una vida.» Y más adelante remata: «Lo que sigue es un atlas, un libro que contiene mapas que, a mi juicio, son muy globales pero que, en última instancia no dejan de ser más que mapas. Úselos tan solo como un recordatorio para bailar, para indagar en su Yo, el Yo que contempla esta página y este Cosmos en el mismo vistazo.»  

Este libro puede interesar tanto a quien desea introducirse en la intricada obra de Wilber con un buen mapa de ruta, como a aquellos que, estando ya familiarizados con la misma, desean apreciarla desde una perspectiva crítica y de conjunto. Incluye además la bibliografía completa de este autor, tanto en inglés como en castellano. Nos llega de la mano de Frank Visser, psicólogo de las religiones por la Universidad de Nijmegen, Países Bajos y especialista de Internet, quien mantiene desde algunos años el concurrido portal dedicado a la persona y obra de Ken Wilber http://www.worldofkenwilber.com.

 

Por Kepa Eguiluz

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