Por Gelek Rimpoche, 17 de febrero de 2017

Mientras que las imágenes que habitualmente asociamos con la iluminación —sean buddhas, maestros o deidades— suelen ser masculinas, la mente despierta se expresa igualmente en forma femenina. Gelek Rimpoche sostiene que la iluminación es posible solo cuando las energías femeninas y masculina están ambas plenamente presentes. Él nos enseña las prácticas de Tara para traer la energía femenina iluminada a nuestras vidas.

Tara – Blanca. Tíbet, siglo XIX, linaje Gelug, línea dorada fina de pigmento mineral terroso sobre algodón, Museo de Arte Rubin, artículo n.º 51 | www.himalayanart.org

Recientemente tuve la oportunidad de hablar en el Museo de Arte Rubin de la ciudad de Nueva York con ocasión de su exposición Budas Femeninos: Mujeres de la Iluminación en el Arte Himaláyico. Me alegró ver esta exposición la primera de este tipo, creo que se centraba en la iluminación en forma femenina. Debería haberse realizado mucho antes, y estoy agradecido al museo por proporcionar una muestra tan maravillosa.

El hecho de que el título de la muestra incluyese la palabra “femeninos” hace evidente que, cuando usamos la palabra “buda”, la mayoría de la gente se imagina una figura masculina. Aunque es cierto que los budas pueden ser masculinos o femeninos, también es cierto que a menos que digamos “femeninos”, suponemos que son masculinos. Ese es nuestro bagaje cultural.

El budismo surgió en el Oriente. Y durante la mayor parte de los últimos 2.500 años, ha sido parte de la cultura de orientación masculina del Oriente. Fue de ese modo en tiempos del Buda en la India, y fue de ese modo en el Tíbet, donde fui criado. Pero la cultura en el Occidente de hoy en día es muy diferente de la cultura asiática tradicional. Tengo claro que, en este tiempo y lugar, necesitamos enfatizar el principio femenino. Vivimos en una época en que la igualdad entre hombres y mujeres va en aumento. Si no podemos aprovechar esta situación presente para desarrollar los aspectos femeninos del budismo y de nuestra naturaleza humana, habremos perdido una oportunidad importante.

El que se favorecieran las figuras de practicantes masculinos no se originó en el Tíbet. Podemos ver este sesgo por toda la India y Asia. Este es el bagaje cultural que mencioné. No tiene nada que ver con la verdadera esencia del budismo. Las mujeres son tan capaces como los hombres en lo que se refiere a la práctica espiritual. Es hora de que nuestra tradición refleje esta realidad más claramente. Es hora de que este desequilibrio sea reconocido y corregido. No hay razón para proseguir con este bagaje. No sirve al propósito de nuestros tiempos y no tiene ningún valor espiritual especial. Necesitamos hacer algo más que honrar lo femenino como un principio. Necesitamos también alentar y apoyar a las practicantes femeninas.

En el budismo tibetano, reconocemos al Buda Shakyamuni como el buda histórico u “oficial”. Pero también reconocemos la existencia de otros innumerables seres iluminados o budas.

Tara es uno de estos seres iluminados en forma femenina. Esta es una de las razones por las que he estado haciendo ceremonias de bendición de Tara en diferentes partes del país últimamente. En realidad, existe una larga historia de tales bendiciones en el Tíbet. No es algo que me acabo de inventar ahora. Este tipo de bendición es llamadogom lung, y es una combinación de meditación y transmisión oral. Mediante la realización de estas actividades, espero ayudar a traer a primer plano la presencia femenina iluminada.

Tal vez no sea la persona mas indicada para el trabajo, porque, en última instancia, es importante que sean las mujeres las que hagan esto. Pero debido a mis antecedentes y formación en el Viejo Tíbet, siento que dar mi apoyo puede ser de alguna ayuda.

¿Quién es Tara?

Encontramos imágenes de Tara por toda la cultura oriental, aunque puede que se la llame por diferentes nombres. En China, se la llama ‘Kuan Yin’. En Japón, ella es Kannon. En el Tíbet, la llamamos ‘Drolma’. ‘Tara’ es su nombre sánscrito. Significa “quien libera”. Tara es conocida como la “Madre de todos los budas”. En especial está asociada con la larga vida y la sabiduría. Y como una manifestación femenina de la energía iluminada, se dice que Tara viene en nuestra ayuda rápida y poderosamente.

En Occidente, estamos familiarizados con la Madre María, cuyas cualidades de infinita compasión y amor se asemejan mucho a las de Tara. Así que la mayoría de nosotros tenemos alguna familiaridad con alguien como Tara y las cualidades que representa. Ella puede tener un nombre diferente o un aspecto ligeramente diferente según la forma en que se la represente aquí y allá, pero eso meramente indica lo popular y lo necesaria que es para nosotros. Todos reconocemos la necesidad de cuidado y compasión. Esto es lo que representa Tara.

Vajrayogini (Tradición Naropa). Tíbet oriental, siglo XIX, Sakya, Ngor (Sakya) y linajes budistas, pigmento mineral terroso sobre algodón, Museo de Arte Rubin, artículo n.º 290 | www.himlayanart.org

Entonces, ¿de dónde viene Tara? ¿Qué es ella? ¿Cómo actúa? Hay una serie de historias debidas a diferentes maestros, pero la fuente más fiable y comúnmente aceptada es El Origen del Tantra de Tara, escrito por Taranatha a principios del siglo XVII. Según este texto, Avalokiteshvara, el bodhisattva de la compasión, estaba muy ocupado ayudando a los seres. Pero en un cierto momento, fue casi sobrepasado por la magnitud de la tarea y la extensión del sufrimiento que los seres experimentaban. Se dice que se preocupó al extremo de derramar lágrimas, diciendo: “Necesito ayuda”. Tomó una lágrima y la arrojó a lo lejos, y de repente Tara apareció y dijo: “Estoy aquí para ayudarte”.

También se dice que Tara fue originalmente un ser humano real, como nosotros. Ella trabajó para desarrollarse, al igual que lo hizo el Buda Shakyamuni. Como bodhisattva, estaba comprometida a ayudar a todos los seres. Y como bodhisattva, fue capaz de elegir la forma de su renacimiento. Tara eligió permanecer en forma femenina.

La importancia de la energía femenina

¿Por qué Tara eligió permanecer como mujer? Lo eligió a causa de la importancia de la energía femenina y porque muchas culturas tratan a las mujeres como inferiores, incluso aunque sean tan capaces como los hombres para la iluminación. En algún momento de la historia mundial, se decidió que el cuerpo femenino era inferior. Es desafortunado, pero eso representaba el pensamiento de esas sociedades. Esa es la razón por la que Tara tomó la decisión de permanecer como mujer y actuar como un ser iluminado en forma femenina.

Este es un punto importante, y nos da dos mensajes diferentes. Un mensaje es que la gente compasiva no rehúye las tareas difíciles. El otro punto mensaje es que los problemas de los seres humanos sólo pueden ser resueltos por los seres humanos. Ningún dios va a descender del cielo a iluminarnos. Tenemos que hacerlo nosotros mismos. Por eso dijo el Buda que somos responsables de nosotros mismos. Por ejemplo, yo creo que el problema tibetano tiene que ser resuelto por los tibetanos; otros sólo pueden ayudar. Del mismo modo, los problemas masculinos sólo pueden ser resueltos por los hombres; las mujeres sólo pueden ayudar. Y los problemas femeninos sólo pueden ser resueltos por las mujeres; los hombres sólo pueden ayudar.

En el budismo tibetano, reconocemos que la iluminación comprende tanto aspectos femeninos como masculinos. Decimos que la iluminación no es posible sin la sabiduría y la compasión, a la que a veces nos referimos como “sabiduría y método”. La sabiduría, o el reconocimiento de la vacuidad, está conectada con lo femenino, porque la naturaleza vacía de la realidad es la base, o la madre, de todo. Como dice el Sutra del Corazón, la forma es vacuidad, la vacuidad es forma. En otras palabras, no hay forma o realidad aparte de la vacuidad. En ese sentido, la vacuidad es la madre de todo. Y la sabiduría, que es el reconocimiento de esta verdad, está asociada con la vacuidad. En consecuencia, cuando hablamos del aspecto sapiencial de la iluminación, asociamos esto con el principio femenino.

Y así como uno nunca puede producir un niño sin una madre, la compasión sin sabiduría, no importa cuán fuerte sea tu compasión, puede que no sea suficiente para producir la iluminación.

Deidades femeninas

Shri Devi – Magzor Gyalmo. China, Siglo XIX, linaje Gelug, pigmento mineral terroso sobre algodón, Museo de Arte Rubin, articulo n.º 441 | www.himalayanart.org

El aspecto femenino de la iluminación está representado por deidades femeninas. Vemos imágenes femeninas en todos los niveles del arte tibetano. Hay formas pacíficas como Tara, formas semi-iracundas como Vajrayogini, y formas iracundas tales como la protectora femenina Palden Lhamo. Cada uno de ellas tiene una contraparte masculina, porque los aspectos masculino y femenino son ambos necesarios para la iluminación. De hecho, ambos son necesarios a lo largo de todo el camino espiritual.

La unión de las energías masculina y femenina es clave para nuestra libertad espiritual última. Sin el aspecto masculino o femenino, no hay iluminación: no hay unión de la sabiduría y el método; no hay unión de la luz clara y el cuerpo ilusorio; no hay unión de la mente y el cuerpo.

También podemos ver esta combinación de energías durante el período de acumulación de mérito. Hay dos tipos de mérito. El mérito de la sabiduría desarrolla la mente de un buda, mientras que las actividades relacionadas con la compasión, o mérito del método, desarrollan el cuerpo de un buda. En el nivel de la iluminación, ya no existe una distinción dualista entre el cuerpo y la mente. Podrías decir que ambos funcionan a la misma frecuencia. Pero necesitamos ambos, y ambos aspectos deben ser desarrollados hasta que alcancemos la iluminación. La compasión y la sabiduría son el fundamento de nuestro trabajo espiritual. También traen el resultado final. Estos dependen tanto de elementos masculinos como femeninos.

Cuando miras cómo se han desarrollado las prácticas budistas, parece que favorecen al practicante masculino. Como dije antes, estas prácticas se desarrollaron en culturas dominadas por hombres. (Por ejemplo, la palabra “mujer” en tibetano significa “nacimiento inferior”). En el budismo tibetano, aunque las prácticas de una deidad masculina y de una femenina son consideradas necesarias para la iluminación, las deidades masculinas recibieron más énfasis. Las deidades femeninas como Vajrayogini fueron mantenidas muy en secreto. En los monasterios, no querían animar a los monjes a meditar en imágenes de bellas figuras femeninas. Habiendo sido monje, puedo entender que esto ¡podría haber sido definitivamente una distracción! Así que para ayudar a mantener los votos monásticos, las deidades eran en su mayoría masculinas.

Tres prácticas de Tara

Tara es ella misma un buda y puede servir plenamente como un objeto de refugio. El objeto del refugio no tiene por qué ser un hombre oriental amarillo con una túnica dorada. Éste es un punto importante.

Aunque Vajrayogini tiene cualidades extraordinarias, su práctica no es para todo el mundo. Tal práctica implica muchos votos y compromisos diferentes, y esto puede ser muy difícil para las personas. Tara, sin embargo, puede ser practicado por todos y esta práctica trae gran beneficio. A través de la práctica de Tara, podemos construir una conexión con este ser iluminado siempre presente como alguien en quien refugiarnos, alguien a quien orar y alguien que inspire nuestras vidas y toque nuestros corazones.

Afortunadamente disponemos de una serie de prácticas de Tara para satisfacer las necesidades de diferentes individuos. Presentaré brevemente algunas de estas prácticas con la esperanza de que sean de algún beneficio.

Estas prácticas implican la visualización: visualizamos a Tara no como una pintura o un espejismo, sino como un ser plenamente iluminado con las cualidades de sabiduría y compasión que pueden ayudarte a ayudarte a tí mismo/a. En el budismo tibetano, asociamos colores particulares a todo lo que existe. Por ejemplo, los elementos tradicionales de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el espacio, están cada uno asociados a ciertos colores. También asociamos colores particulares a estados mentales. Visualizamos estos colores y los elementos asociados a ellos en su forma pura, no contaminada y completamente vital. En estas prácticas, visualizamos estos colores en forma de luz y líquido fluyendo de Tara para revitalizarnos completamente y protegernos.

1. Curación de los elementos

A través de Tara, podemos aprender a sanarnos a nosotros mismos, lo cual implica sanar los elementos. ¿Por qué curar los elementos? Primero, podrías preguntarte, ¿qué significa estar vivo? Estamos vivos porque la mente o la conciencia permanece en el cuerpo físico. Mientras este cuerpo físico está sincronizado con la mente, lo llamamos “vida”. Cuando se desconecta, lo llamamos “muerte”.

Una vida sana depende de la sincronización de la mente y el cuerpo. Tanto la mente como el cuerpo necesitan ambos estar equilibrados. Una mente sana es una mente equilibrada. Si pierdes tu equilibrio mental, te conviertes en un chiflado o un vegetal.

El cuerpo también necesita estar equilibrado. En la medicina oriental tradicional, se dice que el cuerpo está compuesto de cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y espacio. Si los elementos del cuerpo están desequilibrados, podemos tener problemas que afecten no sólo al cuerpo, sino también al estado de nuestras mentes.

Tara – Blanca. Tíbet, Siglo XIX, linajes Gelug y budistas, pigmento mineral Terroso sobre algodón, Museo de Arte Rubin, artículo n.º 542 | www.himalayanart.org

El elemento tierra representa los huesos y la carne del cuerpo. El elemento agua es los fluidos del cuerpo. El fuego es el elemento que controla la digestión. El elemento aire está relacionado con la energía de la circulación de la sangre, el oxígeno y el sistema nervioso. Y necesitas el elemento espacio dentro del cuerpo por la sencilla razón de que de lo contrario todo estaría aplastado.

Estos elementos también tienen un componente emocional. El elemento espacio está relacionado con el sentido de espaciosidad. Un desequilibrio del espacio nos dejará sintiéndonos reducidos y restringidos en nuestro pensamiento. El elemento aire, está asociado con la mente y el funcionamiento mental. Cuando el elemento aire está desequilibrado, puedes sentirte superficial o extremadamente nervioso; Cuando el aire está equilibrado tu mente es curiosa y flexible, y eres capaz de captar nuevas ideas y maneras de pensar. Un desequilibrio del elemento de fuego, puede conducir a un comportamiento impulsivo y “acalorado“. Un elemento de fuego saludable fortalece tu fuerza de voluntad y te permite sentirte apasionado/a e inspirado/a en tus esfuerzos. Un elemento de agua saludable, ayuda a calmar tus emociones; de lo contrario puedes sentirte demasiado sensible o emocionalmente turbulento. Y un elemento de tierra saludable te permite sentirte arraigado.

En la práctica de Tara de la curación de los elementos, aprendemos a visualizar y trabajar con las energías que afectan el equilibrio de estos elementos. En esta práctica, visualizamos la luz coloreada procedente de Tara, renovando cada uno de nuestros elementos con la esencia de una vitalidad inagotable. Asociamos una luz dorada con el elemento tierra. La luz blanca opalescente está asociada con el elemento agua. El elemento de fuego es rojo-anaranjado, como el resplandor del metal fundido. El elemento aire es verde esmeralda, y el elemento espacio es azul zafiro. Visualizamos estos colores que emanan de Tara. La luz de cada elemento se extiende hasta los extremos más alejados del universo y recoge la esencia de cada elemento. Entonces visualizamos esta luz y un fluido coloreado de manera similar llenando completamente nuestros cuerpos y a su vez rejuveneciendo plenamente cada uno de nuestros elementos.

2. La práctica de seis escudos de Tara

La práctica de seis escudos de Tara es una práctica muy útil que podemos usar para eliminar obstáculos y protegernos a nosotros mismos y a aquellos que nos preocupan de las influencias dañinas.

En esta práctica, visualizamos escudos de luz de diferentes colores que irradian de Tara y nos rodean a nosotros y a nuestros seres queridos en esferas concéntricas de protección. Estos escudos transforman nuestras neurosis habituales en su naturaleza de sabiduría. Esa misma naturaleza de sabiduría se convierte en una energía poderosa y hábil, que edifica y beneficia tanto a uno mismo como a los demás.

El primer escudo es blanco, no sólo para pacificar las dificultades, sino también para purificar las faltas. El siguiente escudo está compuesto de luz dorada, que es para aumentar la prosperidad y también para desarrollar nuestras cualidades beneficiosas. Un escudo de luz roja nos aporta poder, así como una sensación de capacidad y confianza. El escudo azul no sólo trae las necesarias cualidades iracundas necesarias para decir “no” cuando un “no” es necesario, sino también el poder discriminatorio de la destrucción cuando se necesita la destrucción. Esto nos recuerda que la compasión no significa ser un felpudo. El escudo verde no es sólo para actividades variadas, sino también para los poderes sublimes y mundanos requeridos en el camino hacia la iluminación. Un escudo final está compuesto de una luz de color herrumbrosa que ayuda a estabilizar las cualidades que ganamos de los otros escudos. Esto es increíblemente importante porque no es posible tener desarrollo espiritual sin estabilidad.

3. La protección contra los ocho miedos

Tara también puede ayudarnos a aprender a protegernos de los ocho miedos. Estos no son los temores comunes que compartimos con la mayoría de los seres humanos, tales como el miedo animales peligrosos, pesadillas, enfermedades o una muerte prematura.

En esta práctica, usamos el poder del mantra de Tara, Om Tare Tutare Ture Soha. Om representa el cuerpo, el habla y la mente iluminados de Tara. Tare significa alguien que libera del sufrimiento. Tutare significa alguien que libera de los ocho temores. Ture significa alguien que libera de la ignorancia con la sabiduría que trae la verdadera cesación del sufrimiento. Soha significa “que el significado del mantra pueda arraigar en mi mente”.

Tara – Verde. Tíbet, siglo XVIII, relieve dorado de pigmento mineral terroso, sobre algodón, Museo de Arte Rubin, artículo no. 672 | www.himalayanart.org

Este mantra se utiliza para superar los ocho temores del practicante espiritual, que son:

El león del orgullo: Como el rey de la selva, el león mira hacia abajo a todo el mundo y no escucha el consejo de nadie. Nuestro orgullo nos aislará de la ayuda, y nos mantendrá atrapados bajo el control de la ignorancia.

El elefante de la ignorancia: La metáfora para la ignorancia es el elefante no un elefante ordinario, sino uno salvaje y borracho. Este elefante no dudará en pisotear a quien se interponga en su camino. Eso es lo que la ignorancia nos hace.

El fuego de la ira: El fuego de la ira es avivado por el viento de la fechoría. La fechoría es causada por el elefante de la ignorancia, que da fuerza al fuego.

La serpiente de los celos: Como una serpiente en las sombras, los celos se esconden en la oscuridad de la ignorancia. Cuando vemos que otros lo hacen mejor que nosotros, la serpiente nos ataca y nos envenena. Luego, esparcimos ese veneno a los demás tan pronto como podemos.

El ladrón de la visión equivocada: ¿Qué hace un ladrón? Roba nuestros objetos de valor. Del mismo modo, la visión equivocada nos roba la oportunidad de hacer cualquier progreso en el camino espiritual.

Los grilletes de la avaricia: Todos ven la generosidad como algo positivo. La avaricia es justo lo contrario. Nos ata de modo que somos incapaces de actuar positivamente. Nos mantiene irremediablemente atrapados en el samsara.

Las aguas del apego: El apego actúa como un río violento y arrollador. Nos mantiene atrapados en la corriente del samsara, alejándonos más y más de las orillas de la liberación.

El fantasma de la duda: Los fantasmas suelen actuar de noche. Del mismo modo, la duda actúa en la oscuridad de la ignorancia. Nos asusta y nos confunde, impidiéndonos hacer nuestro camino hacia la luz de la libertad.

Utilizando el poder del mantra de Tara, meditamos sobre cada uno de estos temores y su antídoto.

Contrarrestamos el orgullo con el humilde reconocimiento de que no lo sabemos todo sólo tratar de nombrar todos los huesos del propio cuerpo es prueba de ello.

La ignorancia es conquistada en última instancia por la sabiduría que reconoce la vacuidad. Hasta entonces, podemos aplicar la atención plena para hacernos más conscientes de las consecuencias de nuestras acciones.

El antídoto contra la ira es la paciencia. Podemos usar la paciencia para ayudarnos a rastrear nuestra ira hasta su fuente a fin de ayudarnos a ver la locura que generalmente es su causa.

Los celos pueden ser contrarrestados por la compasión. A través de un análisis perspicaz, llegamos a reconocer que todos los seres comparten el deseo de felicidad. En lugar de resentirnos por la buena fortuna de otro, podemos comenzar a regocijarnos por su felicidad.

La visión errónea puede ser contrarrestada por el entendimiento de que nuestras acciones tienen consecuencias. Nuestras acciones negativas resultarán en última instancia en sufrimiento para nosotros mismos. Nuestras acciones positivas nos traerán en última instancia paz y alegría.

La avaricia es contrarrestada por la práctica de la generosidad. Eso puede parecer obvio, pero requiere reconocer que la generosidad comienza por la generosidad hacia nosotros mismos. Cuando meditemos sobre cómo la avaricia nos está de hecho robando toda la alegría y el aprecio por la vida, comenzaremos a practicar la generosidad.

El apego puede ser contrarrestado a través de la comprensión de la naturaleza impermanente de la realidad.

Y la duda es sometida por la fe inteligente. Este es el tipo de fe en las enseñanzas que desarrollamos a través de examinar y probar personalmente lo que hemos aprendido. Como lo expresó el Buda, deberíamos examinar cada una de sus enseñanzas tan a fondo como lo haríamos si estuviéramos comprando un pedazo de oro.

Encontrar instrucción fiable

Es importante incorporar el principio femenino en nuestra práctica, porque no podemos alcanzar el logro último de la iluminación sin perfeccionar tanto los aspectos masculinos como femeninos. El desarrollo último de lo femenino dentro del individuo se denomina “clara luz”, que podría describirse como la percepción directa de la vacuidad. El desarrollo último de lo masculino es el cuerpo ilusorio. La combinación de los dos es lo que llamamos “unión”. Como he dicho, esta es la unión de la mente iluminada y del cuerpo iluminado. Es la unión de la verdad relativa y absoluta. Es el desarrollo último que podemos lograr. Si desarrollamos un aspecto sin el otro, nunca podremos lograr esta unión.

En este momento, la iluminación última puede parecer como una tarea imposible. Pero la oportunidad de ayudarnos a nosotros mismos desarrollando los principios representados por la práctica de Tara está disponible para nosotros ahora mismo.

Por supuesto, hay más en estas prácticas que las simples descripciones que he proporcionado aquí. Mi principal objetivo era mostrar la importancia del principio femenino en el budismo y las posibilidades de convertirlo en una parte importante de nuestro camino espiritual.

Si estás interesado/a en indagar más sobre este aspecto femenino, te apremio a buscar una fuente fiable de instrucción. Afortunadamente, en estos días disponemos de muchos recursos en forma de profesores cualificados y libros que ofrecen explicaciones más detalladas de lo que es posible con la práctica de Tara.

Otras lecturas:

Tara: The Feminine Divine, [Tara: Lo Divino Femenino] de Bokar Rinpoche (ClearPoint Press).

Female Buddhas: Women of Enlightenment in Tibetan Mystical Art [Budas Femeninos: Mujeres de Iluminación en el Arte Místico Tibetano], por Glenn H. Mullin y Jeff J. Watt (Clear Light Books).

In Praise of Tara [En Elogio de Tara], de Martin Willson (Wisdom Publications).

The Tara Box: Rituals for Protection and Healing from the Female Buddha [La Caja de Tara: Rituales para la Protección y Curación de la Buda Femenina], de Gehlek Rinpoche, con Brenda Rosen (New World Library).

Gelek Rimpoche (1939-2017) fue el fundador de Jewel Heart [El Corazón ], un centro budista tibetano localizado en Ann Arbor, Michigan, y el autor del éxito de ventas Good Life, Good Death [Buena Vida, Buena Muerte].

 

Traducción al castellano de Elena Cabrera Galisto, el 7 de junio de 2017. Revisión de Esther Alterio, el 14 de junio de 2017 para zendodigital.

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