por Dokushô Villalba (*)

Conferencia pronunciada en el marco del III Parlamento de las Religiones con el lema “Cuidar la Tierra, abrazar la Vida”.

tierra

CONCIENCIA PLANETARIA Y DEGRADACION ACTUAL.

Dos hechos marcaron el surgimientos de la conciencia planetaria o conciencia del Planeta como comunidad de Vida:

•  El libro de Rachel Carson “Silent Spring” (Primavera silenciosa) publicado en 1962 marca la irrupción de la consciencia del desastre ecológico en la escena mundial. Carson dió a conocer con su libro los efectos perjudiciales de los productos agroquímicos sobre el medio ambiente. En apenas cuarenta años la consciencia de la crísis ecológica se ha extendido por todo el planeta, dando lugar al nacimiento de nuevas ramas de la ciencia, como la ecología, y a importantes movimiento filosóficos y sociales que definen el momento histórico en el que nos encontramos. Con la ecología como ciencia, como filosofía, como movimiento social y como actitud individual entra en escena una nueva forma de ver la realidad y de vivir en ella.

•  La primera imagen del Planeta Tierra tomada desde la Luna el 20 de julio de 1969 puso ante nosotros por vez primera la unicidad indisoluble del Sistema Vivo al que pertenecemos todos los seres humanos, los elementos que conforman nuestro ecosistema, las fuerzas de la naturaleza, etc.

Desde la perspeciva desde la que fue tomada la foto no se perciben diferencias de raza, ni de género, ni de etnia, ni de especie, ni de reino.

A pesar de que desde entonces la expansión de la conciencia planetaria es evidente e imparable, no es menos cierto que en la actualidad seguimos encontrando:

•  Falta de respeto hacia la comunidad global de Vida.

•  Degradación ecológica sin precedente y en constante ascenso.

•  Injusticia social sangrante.

•  Extensión de la violencia, de las guerras y de los conflictos armados.

Preguntas:

  1. ¿Cuál es la responsabilidad de las tradiciones, instituciones y personas religiosas respecto a esta situación?
  2. ¿Cuál es la actitud de las tradiciones, instituciones y personas religiosas frente a esta situación?
  3. ¿Qué pueden hacer y qué hacen las tradiciones, las instituciones y las personas religiosas para corregir esta situación?

Esta triple pregunta debería ser dirigidas, en mi opinión, a:

  1. Al cuerpo doctrinal de cada tradición religiosa.
  2. A las instituciones religiosas que representan a las tradiciones.
  3. A los seguidores de las tradicciones y de las instituciones religiosas.

Aunque este ejercicio de instrospección y de reflexión de las instituciones y de las tradiciones religiosas dieran frutos positivos, (es decir:

•  Identificación de los principios doctrinales que son contrarios a la Carta de la Tierra, por ejemplo, y eliminación de los mismos del cuerpo doctrinal.

•  Identificación de las actitudes de las instituciones religiosas contrarias a la Carta de la Tierra y eliminación de las mismas de su forma de hacer).

Creo que pensar que las instituciones religiosas pueden hacer algo significativo para resolver la crisis social, vital y ecológica actual es ridículo. Más bien, el principal problema de las instituciones religiosas convencionales es el de saber si conseguirán sobrevivir, y bajo qué forma, al desafío de los tiempos actuales. Porque, más allá de nuestra vanidad y soberbias religiosas, tenemos que reconocer que la mayor parte de la religiones tradicionales ya no cumplen con la función esencial que en su momento tuvieron, es decir: la de mostrar qué y como es la realidad y cuál nuestra función (nuestro lugar) en ella. Las grandes religiones tradicionales están dejando de ser un marco de referencia incluso para sus seguidores.

LA NUEVA RELIGION MUNDIAL.

La realidad presente es que la función que las religiones han tenido hasta ahora ha sido suplantada por un nuevo sistema de creencias y de valores, cuya función religiosa no es evidente porque se presenta con un envoltorio secular.

Hoy en día sólo existe una única religión verdaderamente mundial que se ha extendido desde el Norte al Sur, desde el Este al Oeste, apoderandose de la práctica totalidad de las instituciones colectivas y, lo que es peor, de las conciencias de los seres humanos, y esto gracias a un proselitismo tan agresivo y eficaz como nunca antes se había visto en la historia de la humanidad. Desgraciadamente , en este III Parlamento no hay ningún representante de esta nueva religión, a quien podamos plantearle ciertas preguntas.

Esta nueva religión mundial es la Religión del Dios Mercado. Sí, el Mercado es el nuevo Dios de los tiempos modernos. La economía es su teología y los economistas sus teólogos. Los publicistas y medios de comunicación son sus mejores predicadores y la mayor parte de los políticos sus relaciones públicas. Y la producción-consumo su rito religioso central.

No importa a qué religión tradicional pertenezcas, no importa cómo se llame el Dios al que rezas o el templo en el que lo haces. No importa a qué etnia o cultura pertenezcas. No importa siquiera que seas pobre o rico, que vivas en una gran metrópolis o en el fondo de la selva. Lo quieras o no lo quieras, te des cuenta o no, cada día estás rindiendo tributo al Dios Mercado, estás siguiendo su voluntad interpretada por sus sumos sacerdotes y te acuestas y te levantas cada día porque el Dios del Mercado te lo permite. Aunque nunca hayas hecho una profesión de fe formal para ingresar en esta religión, te han ingresado en ella sin pedirte tu opinión y, lo que es más grave, sin que ni siquiera te des cuenta.

No ha habido en toda la historia de la Humanidad un fenómeno de manipulación de masa tan grande, tan eficaz, y tan taimado como éste, dado que la manipulación perfecta es aquella que no aparece como manipulación, sino como el Orden Natural del Mundo.

El gran Leviatán (monstruo, demonio enermigo de las almas) de nuestro tiempo es la Religión del Mercado. Esta es la religión moderna que proporciona el sistema de valores más atractivo para la mayor parte de la población mundial. La mayor parte de la gente, aunque se confiese cristiano, musulmán, budistas, ateo, hinduista, judío, etc.) ha adoptado y asumido estos valores como expresión de la Unica Realidad Verdadera y como el Orden Natural del Mundo. Y esto sin saberlo.

La Religión del Mercado es una religión totalitaria que está devastando no sólo las sociedades humanas, el medio ambiente y los grandes valores de las civilizaciones a los que se han llegado después de muchos siglos de evolución, sino que también está pulverizando los principios y las prácticas espirituales que enseñan todas las demás religiones, las cuales, hoy por hoy, no han sido capaces de hacer frente ni contrarestar el poder de sedución y la influencia de este Nuevo Totalitarismo.

Aunque las guerras y los conflictos han existido desde siempre en la historia de la Humanidad, y muchos de ellos han sido y son de origen religioso, hoy día, basta con estudiar la génesis y el desarrollo de la mayor parte de las guerras, de los conflictos armados, de la degradación ecológica, del desmembramiento de las sociedades para darse cuenta que en la base de casi todos ellos se encuentra la Religión del Mercado

Sería largo detenerse en las causas y en el proceso histórico mediante el cual ha aparecido esta nueva religión. Es una tarea que debe ser acometida sin tardar, pero el hecho es que está aquí, ahora, ampliamente expandida. Y si queremos que se cumplan los principios enunciados en la Carta de la Tierra debemos ser conscientes de que no bastán las buenas intenciones y de que frente a nosotros tenemos un poderoso enemigo, un Leviatán monstruoso cuyos tentáculos se han infiltrado en el corazón mismos de nuestras instituciones, en nuestro sistema político, en nuestra familia, en nuestras relaciones y lo que es lo peor de todo, en nuestro mismo sistema individual de valores, es decir, en nuestra percepción del mundo y de la función de nosotros mismos en el mundo.

Por ello, desde mi punto de vista, independientemente de que cada uno siga sus creencias y prácticas religiosas, independientemente de las ceremonias bienintencionadas que hagamos por la paz, el desarme, la justicia y la erradicación de la pobreza, lo verdaderamente crucial ahora es que tomemos conciencia de la situación, que sepamos claramente cuál es la fuerza oscura que está generando la crisis mundial actual, que la identifiquemos, que conozcamos detalladamente su funcionamiento, su arquitectura interna, sus medios de propagación, etc… con el fin de luchar contra ella y contrarrestar su fuerza. Y esto deberiamos hacerlo tanto desde las instituciones religiosas como desde nuestra responsabilidad individual.

IDENTIFICANDO AL LEVIATAN.

Permitidme pues que colabore en la identificación de la Bestia y en la denuncia de su funcionamiento y sistemas de valores.

1º. Tenemos que reconocer, que lo sepamos o no, hemos sido convertidos a una Nueva Religión. Esta religión, aunque sea de origen europeo y tenga sus raices en la ética protestante, se ha extendido mundialmente. Su nombre completo es Religión Individualista de la Economía y del Mercado, pero abreviando, la llamaremos Religión del Mercado.

2º. La Religión del Mercado es totalitaria, absolutista y dictatorial. Convence por la fuerza. Primero por la fuerza de la persuasión y del engaño (publicidad, medios de comunicación); después por la fuerza de la presión económica (si no lo haces como te digo no podrás sobrevivir) y, por último, por la fuerza de los poderosos ejércitos e industria armamentista que trabajan para ella (en el caso de que te obstines a no aceptar sus principios).

3º. La Religión del Mercado está basada en un sacramento doble: la Producción y el Consumo. Lo que espera de sus adeptos es que produzcan cuanto más mejor (aunque lo que produzcan no sea de ninguna utilidad real para la vida) y que consuman cuanto más mejor (aunque lo que consuman no sea de ninguna utilidad real). Aquellos que cumplan con este sacramento, son considerados miembros de pleno derecho y obtienen el visado al Paraiso del Beneficio ilimitado destinado a los elegidos.

4º. La persuación de los propagadores de la Religión del Mercado es tan sutil y eficaz que no nos damos cuenta de que estamos siendo obligados a comulgar con sus ritos. Es más, ni siquiera nos damos cuenta de que estamos siguiendo sus ritos y creemos que lo que hacemos es el resultado de nuestro libre albedrío. Intenta salirte del ritual impuesto por el Dios Mercado y te encontrarás marginado, sin trabajo, sin dinero para pagar la comida o un techo, sin tarjeta de crédito, sin crédito … proscrito … como lo están millones de seres humanos en el Planeta Tierra que aún no han sido iniciados en este ritual moderno.

Según este sistema de valores, producir y consumir es pues el gran sacramento, lo único que tienes que hacer para conseguir el Cielo del Máximo Bienestar.

LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA NUEVA RELIGION.

La Religión del Mercado se basa en las siguientes Leyes, cuya obediencia es obligada e impuesta a todos:

1.El Máximo Beneficio económico es el Paraiso en la Tierra.

2. La Economía de Mercado es el Orden Natural del Mundo, la Verdad Objetiva , la Palabra de Dios. Cuando un sumo sacerdote de esta religión pronuncia el nombre de Dios, es decir, “Economía de Mercado” esperan que todos nosotros digamos: “Te alabamos Señor”. Y en efecto, eso es lo que hace la mayoría de la gente.

Es decir, la Economía de Mercado es intocable. Toda intervención humana es considerada contraproducente, una amenaza para el Orden Natural de las cosas y por lo tanto para el bienestar de la humanidad, ya que el Mercado nunca se equivoca, es Omnisciente.

Por lo tanto, el Mercado es siempre justo y correcto y sus dictados son Mandamientos que están por encima de cualquier moral.

3. La nueva Religión ha convertido el tiempo de la vida human a en tiempo de trabajo , valorado según la oferta y la demanda, de forma que en la nueva religión sus adeptos ya no trabajan para vivir sino que viven para trabajar, es decir, la nueva religión ha convertido el trabajo en una nueva esclavitud. El trabajo humano es solo un coste en los intercambios económicos.

4. Para la nueva Religión , la naturaleza no es más que una reserva de recursos necesarios para el proceso de producción o una masa de tierra con la que especular. No es un ser vivo que late, respira, sigue ciclos vitales, cumple una función esencial para la permanencia del equilibrio del planeta mismo… No. La naturaleza no es más que un conjunto de objetos inertes cuya unica utilidad es ser explotados hasta la extinción.

Las tierras que, por ejemplo, antiguamente pertenecían a los municipios y comunidades se han convertido en bienes privados de unos pocos que especulan con ella. La Tierra, nuestra Madre y nuestro habitat, ha sido transformada en un conjunto de recursos explotables.

1. Para la nueva Religión , el patrimonio social, cultural y espiritual que he sido generado a lo largo de los siglos y conservado de generación en generación como una herencia preciosa, ha sido transformado en capital fungible que puede ser comprado o vendido, una fuente de rentas para algunos afortunados y de deudas abrumadoras para los demás.  

5. Para la nueva Religión el valor de las cosas sólo está representado por el precio .

6. La nueva Religión es la religión de los mercaderes (esos que fueron expulsados del templo por Jesucristo) y a través de ella el mercadeo y el comercio se ha convertido en el fin último de la vida humana. La noble y humana actividad del comercio, que durante siglos ha sido la correa de transmisión de valores y de intercambios culturales (la ruta de la seda, por ejemplo), ha sido descontextualizada del marco general de la vida humana y ha sido convertida en la Actividad Suprema , a la cual deben plegarse todas las demás facetas de la actividad humana.

7. La nueva Religión se ha introducido en todas las instituciones que vertebran la sociedad moderna : en los parlamentos, en el senado, en los gobiernos central y autonómicos, en los partidos políticos tradicionales, en las universidades y en el sistema educativo, en los medios de comunicación (los grandes propagadores), incluso en algunas instituciones religiosas y ong (que ponen el capital obtenido mediante donaciones al servicio del Mercado, jugando en bolsa y contribuyendo con la especulación financiera).

Por lo tanto, no debemos esperar que la contestación a la nueva Religión parta de las instituciones establecidas, sino de un movimiento ciudadano de concienciación y en unas instituciones religiosas renovadas que puede inspirarse en la moral universal vehículada hasta ahora por las tradiciones religiosas.

8. La nueva Religión ha sido inoculada subrepticiamente en las conciencias individuales a través del mayor sistema de propaganda, de sedución, de manipulación y de presión que se conoce en la historia. Goëbbel , el ministro de propaganda del III Reich, no es más que un aprendiz de brujo al lado de los nuevos ingenieros de la llamada eufemisticamente “comunicación” y que no es otra cosa que un gigantesco sistema de manipulación de masas. Los publicistas y los medios de comunicación, sean o no sean conscientes de ello, son el órgano ejecutivo de esta propaganda universal.

Las agencias de publicidad y la industria del marketing tienen en sus nóminas de asalariados a los mejores cerebros especializados en psicología y en comportamiento humano. Su misión no es la de educar a la especie humana en valores universales, sino la de escudriñar en nuestra alma con el fin de poner a punto estrategias comerciales capaces de vendernos cualquier cosa y de hacernos comulgar con ruedas de molino. Y esto, con tal arte, que esta flagrante manipulación es vivida por los mismos manipulados como un ejercicio de libertad.

Nuestros gustos musicales, nuestras aficiones, nuestros pensamientos, nuestra manera de ver las cosas, las novelas que leemos, las noticias de la prensa escrita, de la hablada y de la visualizada, las películas a las que tenemos acceso, el color de las paredes de nuestra casa, los adornos del mueble bar, lo políticamente correcto, nuestros conceptos de bien y de mal, todo es fruto de una programación a distancia, es decir, de una teleprogramación.

“Nuestra forma actual de desear es un sistema de valores particular, históricamente condicionado – un conjunto de hábitos fabricados como los productos proporcionados para satisfacerlos.

Según el diario comercial Advertising Age, que debería saberlo, en 1994, los Estados unidos gastaron 147 billones de dólares en publicidad – bastante más que para el conjunto de la enseñanza superior. Esto traducido a un aluvión de 21.000 anuncios televisivos, 1 millón de páginas de anuncios en prensa, 14 billones de catálogos de venta por correspondencia, 38 billones de folletos publicitarios y un billón de rótulos, pósters y carteles. Esto no incluye las diversas industrias relacionadas que afectan el gusto y gasto del consumidor, como la promoción, las relaciones públicas, el márketing, el diseño y sobre todo la moda (no sólo ropa) cuyo total ascendió a otros 100 billones por año.

En conjunto, esto constituye probablemente el mayor esfuerzo de manipulación mental que haya experimentado nunca la humanidad – todo ello con el único fin de definir y crear necesidades de consumo. No es de extrañar que un niño en los países desarrollados tenga un impacto ambiental treinta veces superior al de un niño del tercer mundo”. (David Loy)

Estamos teleprogramados. Vivimos dentro de MATRIX. Y lo que es peor: no nos damos cuenta. Es más, creemos que somos libres. Creemos que podemos elegir ser lo que queremos ser. Soñamos despiertos.

Estoy de acuerdo que las democracias aparentes de Occidente son la forma de gobierno menos mala, si las comparamos con la dominación descarnada y cruel de las dictaduras convencionales. Pero de ahí a creer que estas democracias son el imperio de la libertad hay un trecho demasiado grande.

Las democracias occidentales son la nueva piel del viejo lobo de siempre que viste actualmente la Religión del Mercado, no porque la Religión del Mercado sea esencialmente democrática (que no lo es) sino porque se ha dado cuenta que en los sistemas democráticos se puede ordeñar más y mejor a los corderos de siempre. Digamos que las democracias son más rentables: la gente produce más porque se la programa para consumir más.

En las democracias actuales se ha racionalizado y optimizado la producción de bienes (menor esfuerzo, mayor ganancia) al mismo tiempo que el consumo se ha vuelto completamente irracional (mayores ventas, mayores ganancias). No importa que gran parte de lo que se produce y se consume no sirva para nada, siempre y cuando genere beneficios. No importa que nos estemos cargando el medio natural que sustenta la vida, siempre y cuando se produzca enriquecimiento a corto plazo. No importa que no se te permita ninguna otra vida alternativa, siempre y cuando los teleprogramadores te hagan creer que eres libre de decidir.

En la película “El show de Truman” el protagonista consiguió escapar del decorado artificial y alcanzar la verdadera libertad. ¿Podremos hacer nosotros lo mismo? Para poder hacerlo, primero debemos querer hacerlo. ¿Queremos hacerlo?

LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL.

A pesar de que esto es así, no debemos considerarnos víctimas del sistema económico e ideológico de la nueva Religión. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad individual y preguntarnos por qué los individuos sucumben en masa a la persuasión de la Religión del Mercado, qué hay en nosotros que nos vuelve tan enormemente vulnerable a la sedución de la nueva religión.

La Religión del Mercado nos conquista a través de una estrategia doble:

•  Por un lado manipula la tendencia natural hacia la felicidad inherente a toda vida humana, creándonos la ilusión de que acumulando beneficios y consumiendo desenfrenadamente vamos a alcanzar esa felicidad que anhelamos. Las agencias de publicidad, los especialistas del marketing y los medios de comunicación son los responsables de generar este engaño en las conciencias. Esta ilusión actúa mediante un reducionismo castrador: reduce el anhelo de felicidad a la producción y consumo de bienes materiales.

Abraham Maslow, uno de los padres de la Psicología Humanista y Transpersonal, hizo una clasificación clarificadora de las necesidades humanas:

1. Las necesidades fisiológicas. Necesidad de oxígeno, agua, proteínas, sal, azúcar, calcio y otros minerales, vitaminas, mantener el equilibrio del PH, temperatura ( 36.7 ºC o cercano a él), sueño, descanso, eliminación de residuos, protección del frío y del calor, evitación del dolor y necesidad sexual.

2. Las necesidades de seguridad y protección. Necesidad de seguridad, protección, estabilidad y orden. Hábitat seguro, estabilidad laboral, plan de jubilación, seguro de vida, etc.

3. Las necesidades de amor y de pertenencia. Cuando las necesidades fisiológicas y de seguridad están satisfechas, entran en escena este tercer grupo de necesidades. Somos seres sociales y necesitamos sentirnos en relación con el grupo humano. De aquí surge la necesidad de amistad, de pareja, de relaciones afectivas, de vida en comunidad en general. En nuestra vida cotidiana, estas necesidades se manifiestan en nuestros deseos de unión (matrimonio), de tener familias, de ser partes de una comunidad, de una iglesia, de una hermandad, de un club social, etc.

4. Las necesidades de auto estima. Maslow describió dos niveles en la necesidad de estima, uno inferior y otro superior. En la necesidad de estima inferior entran la búsqueda del respeto de los demás, de estatus, fama, gloria, reconocimiento, atención, reputación, apreciación, dignidad e incluso poder o dominio. La necesidad de estima superior comprende las necesidades de respeto por uno mismo, de confianza en sí mismo, de competencia, logros, maestría, independencia y libertad. La falta de estima se manifiesta como complejo de inferioridad, el cual, según el psicólogo Adler, se encuentra en la raíz de muchos de nuestros problemas psicológicos.

Maslow considera a todas estas necesidades como esencialmente vitales. Incluso el amor y la estima son necesarios para el mantenimiento de la salud. Afirma que todas estas necesidades están construidas genéticamente en todos nosotros, como los instintos. De hecho, les llama necesidades instintoides (casi instintivas).

•  La necesidad de realización personal. Según Maslow, cuando estas necesidades instintoides están satisfechas, surge naturalmente la necesidad de realización personal, es decir, la necesidad de desarrollar plenamente el propio potencial como individuo, la necesidad de crecer y madurar como individuo auto consciente dando lo mejor de sí, lo mejor de la naturaleza humana.

La necesidad de autorrealización viene dada por las llamadas meta-necesidades que nos impulsan a realizar las cualidades más específicas de nuestra naturaleza humana, y que nos diferencian de los demás animales.

Estas meta necesidades son:

•  Verdad, Bondad y Belleza.

•  Unidad, integridad y trascendencia de los opuestos.

•  Vitalidad,

•  Singularidad,

•  Perfección (excelencia),

•  Realización y plenitud.

•  Justicia y orden,

•  Simplicidad,

•  Fortaleza,

•  Humor y sentido lúdico de la existencia.

•  Autosuficiencia,

•  Búsqueda de lo significativo.

 

•  Necesidad de Trascendencia.

Hacia el final de su vida, Maslow incluyó un sexto grupo de necesidades, al que llamó necesidad de trascendencia , o necesidad de experimentar un estado expandido de conciencia más allá de la identificación habitual con el yo. Necesidad de experimentar la UNIDAD fundamental de la Vida Universal , sentirse uno con el Todo. A estas experiencias Maslow llamó “cumbres” porque constituyen el destino último de la vida humana y la plena realización de nuestra naturaleza. Maslow estudió a muchos sujetos que habían tenido esta experiencia y llegó a la conclusión de que se trata de la misma experiencia mística que se encuentra en el núcleo de la mayor parte de tradiciones religiosas y espirituales.

Según, Maslow, el estado de felicidad viene dado por la adecuada satisfacción de cada una de estas necesidades.

La ilusión que nos inocula la Religión del Mercado consiste en hacernos creer que la satisfacción de todas estas necesidades se consigue únicamente obteniendo beneficios materiales y consumiendo objetos materiales.

•  Por otro lado, una vez generada esta ilusión, la Religión del Mercado exhacerba la avaricia de una forma también doble:

•  Avaricia de beneficio (a través de la producción).

•  Avaricia de experiencias sensoriales (a través del consumo).

El diccionario de la RAE define la avaricia como “afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”.

La avaricia, que casi todas las religiones tradicionales consideran una actitud perniciosa que debe ser controlada y transformada, es para la Religión del Mercado la principal virtud que sus adeptos deben desarrollar.

“Sin embargo, esta avaricia está basada en una ilusión: la ilusión de que la felicidad se encuentra de esta manera. Buscar una realización mediante el beneficio, o hacer del consumo el sentido de la propia vida, desemboca a una falsa religión, una perversión demoníaca de la verdadera religión; y cualquier institución religiosa que hace las paces con la prioridad de los valores del mercado, no merece ser llamada una religión genuina.

En otras palabras, la avidez es parte de un falso sistema de valores (la manera de vivir en este mundo) basado en un incorrecto sistema de creencias (lo que es el mundo)”. (David Loy)

La avaricia es condenada por todas las religiones. Todas las personas religiosas y no religiosas debemos también retarla y rechazarla -no sólo intelectualmente, sino sobre todo en la forma de vivir nuestras vidas.

La avaricia, que ya es considerada como un pecado por todas las religiones, debe ser considerada también por la sociedad civil como un crimen contra la Humanidad y contra el Planeta Tierra. Frente a ella debemos fortalecer la voluntad moral, tal y como enseñan las religiones semíticas, y desvelar el enorme error cognitivo (ignorancia) que la alimenta, como enseñan las religiones asiáticas.

Visto esto, aunque los propagadores de la Religión del Mercado no van a cesar en el bombardeo propagandístico al que nos someten, cada uno de nosotros, individualmente, debe asumir la responsabilidad de proteger su conciencia de esta propaganda y la de depurar su mente y su corazón de esta lacra que es la avidez, la avaricia, el deseo exhorbitado.

Dicho de otra manera, la Religión del Mercado se alimenta con la energía de nuestro deseo.

•  Primero excita nuestro deseo de consumir a través de la publicidad.

•  Para poder consumir necesitamos poder adquisitivo, es decir el poder de adquirir los objetos que deseamos.

•  Para obtener poder adquisitivo nos vemos obligados a entrar en la rueda de la producción y dar nuestro tiempo de vida, en forma de trabajo asalariado.

Así es como nos esclaviza la Religión del Mercado.

De la misma forma que la Religión del Mercado sobrexplota a la naturaleza, a los animales, a las plantas, así como, por ejemplo, pone en funcionamiento granjas de pollos enjaulados, cuyos movimientos son limitados, cuyas vidas se reducen exclusivamente a comer y defecar, de la misma forma la RM explota a los individuos encerrándoles en un horizonte de vida limitado, estimulando el deseo y la avaricia que constituyen la energía fundamental que pone en funcionamiento el engranaje infernal en el que han convertido nuestra existencia. Esto es MATRIX.

Por lo tanto, nuestra responsabilidad individual es la de despertarnos y tomar conciencia del mundo real. (“¡Bienvenidos al mundo real!”) Tenemos que optar por ingerir la píldora roja del despertar y la conciencia y aprender a controlar nuestros deseos, necesitamos una nueva cultura del deseo. Necesitamos aprender a desear sanamente, evitando la atracción fatal de la mujer vestida de rojo.

La sabiduría popular nos enseña que: “No es más feliz quien más tiene (quien más consume) sino quien menos desea”. Esta es también la enseñanza central del Budismo Zen.

Nuestra responsabilidad individual es la de reducir conscientemente nuestros deseos:

•  Reduciendo nuestros deseos, la cantidad de poder adquisitivo que necesitamos para satisfacerlos también se reduce.

•  Al reducir la necesidad de poder adquisitivo, reducimos la necesidad de vender nuestro tiempo de vida (nuestro trabajo) a cambio de un salario.

•  Al reducir nuestro tiempo de trabajo, reducimos nuestra productividad.

•  Al reducir la productividad (que no es otra cosa que la transformación de recursos naturales en productos manufacturados) reducimos el uso de recursos naturales.

•  Al reducir el uso de recursos naturales, reducimos la degradación ecológica.

De esta forma podremos ralentizar primero y estabilizar después el crecimiento económico hasta convertirlo en un crecimiento sostenible y solidario con los demás seres humanos y con la naturaleza.

Hoy día, todas las políticas económicas de casi todos los países están basadas en el crecimiento continuo e ilimitado: vamos corriendo hacia el abismo sin darnos cuenta, engolfados en una orgía de consumo y en una alegre despreocupación parecida a la de la Belle Epoque , de la cual Europa se despertó con la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial.

Más allá del brillo y de los oropeles, vivimos unos tiempos dramáticos que nos obligan a asumir individualmente el imperativo moral e histórico de militar activamente para detener e impedir los efectos devastadores que la Religión del Mercado está provocando en todo el planeta y en todas las sociedades humanas.

•  Individualmente tenemos que vacunarnos y liberarnos interiormente del virus destructor que los propagandistas de la RM nos han inoculado. Tenemos que reducir nuestros deseos y negarnos a una producitividad inmoral y enloquecida.

•  Colectivamente tenemos que movilizarnos y actuar pacíficamente como ciudadanos constituidos en grupos de opinión y de presión. El Foro Mundial, las iniciativas de las diversas ONG o de las instituciones religiosas, las asociaciones de consumidores, el movimiento altermundista en general, u otros nuevos movimientos por crear, constituyen cauces apropiados a través de los cuales dinamizar nuestra energía.

Para liberarnos del virus que los propagandistas de la RM ya han inoculado en nuestras mentes, necesitamos reflexionar, despertarnos, identificar y desmontar (desestructurar) la ideología y las creencias que vertebran a la RM.

Por ejemplo:

DESMONTANDO LA RELIGIÓN DEL MERCADO.

1. El Máximo Beneficio económico es el Paraiso en la Tierra.

¿Qué significa beneficio? Por beneficio, los defensores de la RM entienden “nivel adquisitivo”, es decir, el poder de consumir los productos generados por la nueva Religión. Pero la mayor parte de estos beneficios están reservados a las grandes empresas multinacionales. Aunque tú puedas comprarte un coche, una casa, ir de vacaciones un mes al año, pagar la educación de tus hijos, etc. gracias a tu membrecía a esta religión, los grandes directivos y accionistas de las empresas multinacionales pueden comprarse una isla entera, tener una flota de coches de lujo, enviar a sus hijos a estudiar a cualquier universidad del mundo, actuar como sumos sacerdotes de la nueva religión, imponer las leyes que más les conviene, comprar voluntades, comprar gobiernos, etc.

El beneficio que obtenemos la mayoría de los seres humanos no es más que las migajas que caen del pastel que se están comiendo los que realmente se benefician del montaje. Nuestros beneficios son las cuentas de colores que los colonos blancos daban a los nativos a cambio de sus tierras: bisutería a cambio de la cual entregamos lo más valioso de nuestra vida.

Finalmente, los ecosistemas son los que no obtienen más que el beneficio de su destrucción. Y destruyendo los ecosistemas estamos destruyendo la base misma de la vida que nos sostiene.

¿Beneficio? ¿Qué clase de beneficio? ¿Y para quién?

2. La Economía de Mercado es el Orden Natural del Mundo, es decir, la Verdad Objetiva , la Palabra Intocable de Dios, que debe ser acatada sin contestación.

Muy al contrario, la teología propuesta por los economistas defensores de la Religión del Mercado es una ideología creada por seres humanos, no el Orden Natural del Mundo.

Es una mezcla del racionalismo cartesiano de René Descartes, del utilitarismo de Bentham y de Mill, del positivismo del siglo XVIII, unido a una interpretación particular de la ética protestante.

Una ideología que ha alcanzado el rango de Religión de Estado en los Estados Unidos de Norteamérica, quien se ha convertido en el adalid de la Nueva Religión y en su principal propagador (a sangre y fuego si es necesario), debido por un lado al fanatismo integrista de sus gobernantes y lobbys y, por otro lado, al hecho de que los EEUU se han convertido en el principal intermediario que vive de los beneficios que proporciona el gran pastel del Mercado Mundial.

No es de extrañar que los EEUU dividan las naciones del planeta en amigas o enemigas, según estén a favor de la Nueva Religión que ellos representan o en contra, es decir, según sean sus beneficiarios o sus víctimas.

La política interior y exterior de los EEUU es la política de la Religión del Mercado. Y ya vemos sus efectos y sus consecuencias. A la saga de los EEUU está Europa, Japón, y todos las demás naciones satélites, además de China con su “¡nueva economía comunista de mercado!”.

Por lo tanto, la RM no es la expresión del Orden Natural del Mundo sino una ideología y un sistema que responde a unos intereses muy específicos de un grupo muy reducido, que usan en su beneficio la naturaleza, la fuerza de trabajo, las instituciones y el patrimonio de la mayor parte de la Humanidad.

3. Para la RM, el trabajo es tan solo un coste en los intercambios económicos. El trabajo es reducido a su poder productivo, a la actividad maquinal de transformar materias primas en productos manufacturados siguiendo un criterio de eficacia, definida como:

•  máxima productividad,

•  en el menor tiempo posible,

•  con el menor coste (económico) posible.

El hecho de que ese trabajo sea realizado por trabajadores, es decir, por seres humanos, carece de importancia. La dimensión subjetiva del trabajo, las condiciones laborables, las necesidades de los trabajadores (no sólo económicas sino también afectivas, sociales, existenciales) no representan más que “mayor costo”, que debe ser reducido como sea.

De aquí que el trabajo se haya convertido en una actividad alienante para los que lo ejecutan, enajenando al trabajador de su propia condición de ser humano y de sus necesidades básicas. En la Religión del Mercado no se trabaja para vivir: se vive para trabajar. Y cuando ya no puede trabajar (parados, jubilados, jóvenes sin empleo, amas de casa) el trabajador pierde practicamente su carta de pertenencia a esta religión y queda marginado al infierno de la no-producción y por lo tanto del no-consumo. Pierde su derecho a vivir.

Que el coste del trabajo reduce los beneficios de los empleadores: se produce la deslocalización, se sustituyen a los trabajadores por robots, se producen despidos masivos y cierres. Y los trabajadores que pierden su puesto de trabajo-producción entran en el limbo de la Religión del Mercado: no están muertos, pero tampoco se les reconoce su existencia.

Antes del advenimiento de la RM, y de su precursora la Revolución Industrial , el trabajo no era concebido solamente como fuerza mecánica. Aunque desde el principio el trabajo ha estado asociado a la supervivencia, constituía al mismo tiempo una de las principales expresiones del espíritu humano: su capacidad de transformar la realidad, la expresión de su creatividad y de su inteligencia. El trabajo ha sido la expresión de la inteligencia humana y al mismo tiempo una fuerza que ha estimulado el despertar de la misma.

En las sociedades tradiciones pre-industriales, el trabajo forma parte dela vida, pero la vida no se reduce al trabajo. Por ello, se trabaja lo justo para seguir viviendo y no se vive lo justo para seguir trabajando como en las sociedades post-industriales.

En resumen, el trabajo que exige la RM es una práctica enajenadora e inhumana que reduce al trabajador a la condición de máquina productiva, carente de subjetividad y de alma.

4. La naturaleza no es más que una reserva de recursos necesarios para el proceso de producción.

Uno de los mayores crímenes de la RM y de sus defensores, por el que serán juzgados, es el del asesinato de la Naturaleza. En efecto, al considerarla exclusivamente como una reserva inerte de materia prima, la RM niega la Vida de la Naturaleza, le niega la condición de Ser Vivo, convirtiéndola en un mero objeto inanimado que sólo está ahí para satisfacer la avaricia. La RM , que es una religión materialista, niega el Alma y la Vida a los seres vivos que conforman los ecosistemas. De la misma forma que los primeros conquistadores y misioneros europeos pudieron exterminar a la población autóctona de las Américas, amparándose en la justificación que no eran seres humanos, es decir, que no poseían alma humana, los depredadores de la RM niegan el alma y la vida a los sistemas naturales vivos con el fin de poder saquearlos sin remordimiento de conciencia.

La RM olvida no sólo que los seres humanos vivimos en la Naturaleza y que la naturaleza es el nicho ecológico imprescindible para que se de la vida humana, sino que ignoran que el ser humano es la naturaleza. Sin naturaleza no hay vida humana. La vida humana es inseparable de la naturaleza.

5. Para la nueva Religión , el patrimonio individual, social, cultural, espiritual que hemos recibido de las generaciones que nos han precedido sólo es un producto más de consumo que sólo tiene razón de ser si se puede comprar o vender, y del que se puede prescindir si así lo dicta la sacrosanta Ley de la Oferta y de la Demanda.

La RM quiere ignorar que, como decía A. Saint-Exupery: “Nuestro patrimonio no es lo que hemos recibido de nuestros antecesores sino lo que debemos proteger para entregar a nuestros descendientes”.

Tomemos el caso de las semillas:

Las semillas de cereales, legumbres, frutales y verduras tienen un importantísimo valor para la alimentación humana. Desde la invención de la agricultura, las semillas fuertes y fértiles, conseguidas mediante una selección natural que ha durado siglos, han constituido una riqueza real de las sociedades agrícolas. Tradicionalmente, los agricultores seleccionaban las mejores semillas de sus propias cosechas y las volvían a utilizar para la cosecha del año siguiente. Cada zona geográfica contaba con su propia selección de las semillas y de las especies mejor adaptadas al medio natural.

Hoy en día, las multinacionales agroalimentarias están acabando con esta situación. Estas multinacionales cotizan en Bolsa, gastan enormes sumas en marketing y se están apropiando del mercado mundial de semillas, así como de la opinión pública desinformada. Están obligando a los campesinos de todo el mundo a adoptar un “valor” falso, apoderándose de la riqueza genética acumulada por las sociedades agrícolas tradicionales. Venden semillas cuyas plantas son infértiles. Con lo cual, para la siguiente cosecha los agricultores deben volver a comprarles de nuevo semillas. Venden semillas manipuladas genéticamente cuyas plantas sólo responden satisfactoriamente a los plagicidas químicos producidos por las mismas multinacionales. Dicen vender “valores” tales como “libertad”, “prosperidad”, “seguridad”, cuando en realidad lo que están haciendo es subyugar a los agricultores y destruir el patrimonio acumulado por generaciones.

6. El precio es el valor real de las cosas.

Para la RM el valor de las cosas es su precio en el mercado . Es decir, todos los valores tienen un precio. Esto es como decir que todo está en venta. Todo es susceptible de ser vendido y comprado. Todo tiene un precio. En la dictadura de la economía de mercado todo se compra y se vende. En la RM, el criterio economicista rige la vida humana. Los valores humanos que han guiado la historia están igualmente en venta al mejor postor.

El amor, la fidelidad, la amistad, el respeto y la gratitud hacia los ancianos, la protección de los niños han sido valores éticos que han guiado la historia de la Humanidad desde las cavernas. Hoy día, un valor sólo merece ese nombre si es capaz de cotizar en Bolsa y convertirse en montañas de dólares o de euros.

El agua clara, el aire puro, los alimentos simples y sanos, los campos de cultivo, las huertas fértiles, el fuego del hogar están en la base de nuestra vida y de nuestra felicidad, pero hoy día los ejecutivos del marketing son capaces de vendernos todo tipo de mierdas contaminadas a precio de oro haciéndonos creer además que si no consumimos el producto que ellos imponen no tenemos derecho a la felicidad ni a la ciudadanía.

¿Qué es lo realmente valioso? ¿Qué es lo que tiene un valor real? Los especuladores gastan enormes fortunas y medios con el fin de vendernos “valores” cuyo único valor consiste en que unos pocos se enriquecen a costa del engaño de la mayoría.

Necesitamos volver a las cosas realmente auténticas. Tenemos que tener mucho cuidado con no dejarnos engañar ni por el mercado de valores ni por los valores del mercado.

El valor de un tomate no está en la campaña de imagen que lo promociona sino en su sabor y en sus nutrientes.

7. Dado que la RM se ha introducido en todas las instituciones que vertebran nuestras sociedades, tratan de hacernos creer que la RM es la Verdad Universal acatada por todos, en todos los rincones del mundo.

Los medios de comunicación (más bien de propaganda) se encargan de hacernoslo ver así, porque ellos mismos (por lo general fervientes seguidores e instrumentos de propaganda de la RM) forman parte integrante de la política de comunicación-propaganda de la RM.

Raramente aparecen opiniones contrarias a la RM. La incesante y voluntariosa actividad de los grupos llamados altermundistas es sistemáticamente ocultada o presentada bajo un prisma negativo, de la misma forma que la instituciones religiosas tradicionales presentan a los heterodoxos como infieles que no gozarán del Paraiso del Máximo Beneficio.

Afortunadamente, las nuevas tecnologías como internet están permitiendo un flujo mucho más libre de información y gracias a podemos darnos cuenta de que la contestación a los valores de la RM es universal y no cesa de crecer en todos los rincones del planeta.

Aunque las instituciones convencionales de los Estados y los gobiernos de casi todo el mundo están traicionando a sus ciudadanos, a la naturaleza y la historia misma del género humano, son cada vez más los individuos que se asocian en nuevos colectivos y que levantan la voz gritando, por ejemplo, “Otro mundo es posible”.

Además, cada vez son también más numerosas las etnias, las tradiciones religiosas y espirituales, que se levantan contra el gran Leviatán.

Y por último, tenemos como grandes aliadoa a las fuerzas de la Naturaleza misma, a las fuerzas de la Vida, a la inteligencia natural de este precioso ser viviente que es el Planeta Tierra, que no van a permitir que unos advenedizos como son los homos mercatori , recién llegados a la historia, acabe con millones de años de trabajo paciente y callado.

LA RESPUESTA DEL BUDISMO.

La respuesta del Budismo a la grave situación actual es simple: renuncia y generosidad.

La renuncia es la respuesta al error cognitivo que alimenta la avaricia. Renuncia no significa abandonar lo que poseemos, sino tomar conciencia de que no somos propietarios de nada, sólo usamos como usufructuarios lo que la vida va poniendo ante nosotros. Renuncia significa aceptar que las cosas vienen y se van. Que nosotros mismos estamos vivos ahora pero que en algún momento tendremos que irnos. Sólo cuando aceptamos esta realidad podemos vivir serenamente sin necesidad de identificarnos con la adquisición y el consumo.

La generosidad es la expresión de la renuncia. No es sólo una práctica moral sino la expresión de la máxima sabiduría y lucidez. Por eso es la virtud más apreciada en el Budismo.

LAS RELIGIONES FRENTE A LA RELIGION DEL MERCADO.

Visto esto, la línea que marca el frente de batalla es clara: todas las religiones genuinas son aliadas naturales y deben unirse en un frente común contra la herejía demoníaca, contra la falsa Religión del Mercado que no solo mina las enseñanzas religiosas más importantes sino el tejido mismo de las relaciones humanas y de las relaciones de la especie humana con la naturaleza.

Pero para poder hacerlo, las religiones están obligadas a una profunda y exhaustivo examen de conciencia sobre su comportamiento en el pasado y en el presente.

Por ejemplo, muchas son las guerras y los conflictos que se han hecho por motivos religiosos o en el nombre de la religión (aunque realmente los motivos ocultos fueran otros). Las religiones se han combatido entre sí. Aunque este hecho ha sido siempre insensato, hoy día no podemos permitirnos continuar con esta insensatez porque el desafío que nos plantea la Religión del Mercado es demasiado dramático para la Humanidad misma. Debemos asumir que no habrá ninguna guerra ni ningún conflicto más en nombre de la religión.

Debemos preguntarnos también cuáles son las causas de que gran parte de la Humanidad esté siendo seducida por la Religión del Mercado y reconocer que, en este punto, las religiones han fallado en su misión de proporcionar al ser humano una comprensión real del mundo y de su función en él. Al convertirse en instituciones corruptas, más interesadas en el poder que en la verdadera felicidad de sus seguidores; al caer en actitudes dogmáticas y fundamentalistas, al convertirse en fuerzas coercitivas y represivas más que salvíficas, las religiones han dejado desamparado al individuo y ha sido este desamparo el que utiliza la Religión del Mercado para ganarlos a su causa.

PROPUESTAS.

Todo este discurso sería inútil si no fuera acompañado de propuestas concretas.

A nivel individual:

1. Tomar conciencia de la creciente degradación ecológica, social e individual (ausencia de verdaderos valores).

2. Tomar conciencia de que la Economía de Mercado es la principal causa actual de esta degradación.

3. Tomar conciencia de que la Economía de Mercado se ha convertido en una nueva religión que está sustituyendo a las religiones tradicionales como marco de referencia.

4. Tomar conciencia del enorme poder de sedución y de la omnipresente implantación de la nueva religión tanto en las instituciones colectivas como en la mente de los individuos.

5. identificar los supuestos ideológicos sobre los que se sustenta la Religión del Mercado y desmontarlos intelectualmente y desactivarlos emocionalmente.

6. Asumir un compromiso individual basado en la simplicidad voluntaria como forma de vida, en su doble vertiente:

– Actividad productiva ética (ecológica, social e individualmente).
– Consumo ético (ecológica, social e individuamente).

Es decir, parar la maquinaria infernal de la producción-consumo, asumiendo que nuestro nivel de vida económico va a experimentar así un bajón considerable.

7. Los seguidores de las tradiciones religiosas deben presionar a sus representantes e instituciones a que retiren el apoyo moral a la Religión del Mercado y a que asuman un sistema de vida basado en la simplicidad voluntaria.

A nivel de Instituciones y tradiciones religiosas:

1. Las instituciones religiosas deben tomar conciencia de la creciente degradación ecológica, social e individual (ausencia de verdaderos valores).

2. Las instituciones religiosas deben tomar conciencia de que la Economía de Mercado es la principal causa actual de esta degradación.

3. Las instituciones religiosas deben tomar conciencia de que la Economía de Mercado se ha convertido en una nueva religión que está sustituyendo a las religiones tradicionales como marco de referencia.

4. Las instituciones religiosas deben tomar conciencia del enorme poder de sedución y de la omnipresente implantación de la nueva religión tanto en las instituciones colectivas como en la mente de los individuos.

5. Las instituciones religiosas deben identificar los supuestos ideológicos sobre los que se sustenta la Religión del Mercado y desmontarlos intelectualmente y desactivarlos emocionalmente.

6. Las tradiciones religiosas deben revisar sus doctrinas y, en el caso de que ello sea necesario, adaptarlas al cumplimiento de la Carta de la Tierra.

7. Las instituciones religiosas deben retiar su apoyo moral a la nueva Religión del Mercado y transmitir a sus seguidores la perversidad de ese sistema de creencias y de vida.

8. Las instituciones religiosas deben asumir un compromiso institucional basado en la simplicidad voluntaria como forma de vida, en su doble vertiente:

– Reprobar la actividad productiva que no sea ética (ecológica, social e individualmente).

– Reprobar el consumo que no sea ético (ecológica, social e individuamente).

9. Las instituciones religiosas deben estimular a sus seguidores a que adopten un sistema de vida basado en la simplicidad voluntaria.

La Religión del Mercado está basado en la producción y en el consumo ilimitado. Parar esta maquinaria y sustituirla por una producción ética, sostenible y solidaria y por un consumo ético, mínimo y responsable es la única manera de detener la degradación ecologica, social e individual actual.

NECESIDAD DE MILITANCIA ACTIVA.

La RM, a través de sus diversos Ministerios de Narcotización, pretende mantener a la población en una ensoñación ilusoria permanente, en un estado de pasividad en el que sea fácil el ordeñamiento masivo. El show bussiness, a parte de ser un negocio, responde a una política de Alienación y de Narcotización. ¡Hasta a los pollos se les pone música para que produzcan más y no sientan el estrés asociado a sus condiciones de vida! La industria del entretenimiento es la industria de la Hipnosis Colectiva que trata de impedir cualquier destello de reflexión, de conciencia, de despertar, de contestación y de militancia contraria al sistema. (Por ejemplo, el tiempo dedicado a los deportes en los informativos con respecto a otras noticias.)

Tenemos que salir de esta inercia pasiva.

Tenemos que abrir los ojos y mirar de frente el mundo real, no el que nos presenta la industria del entretenimiento.

Tenemos que desenchufarnos de los tubos que nos mantienen atados a esta MATRIX y, aunque corramos el riesgo de conocer las cloacas del sistema, tenemos que armarnos de valor para unirnos todos los que creemos que el Leviatán puede ser detenido y que otro mundo es posible.

Como ha dicho Daniel Miller : “Hoy en día, no es la transformación de la conciencia del proletariado lo que va a liberar al mundo sino la conciencia del consumidor.”

 


(*) Dokushô Villalba es maestro zen , fundador de la Comunidad Budista Soto Zen y del templo zen Luz Serena, situado en la provincia de Valencia. Es conferenciante, traductor y escritor, y entre sus libros publicados destacan los títulos “Vida simple, corazón profundo”, “Fluyendo en el presente eterno”, “Siempre ahora” o “Riqueza interior”, todos ellos editados por Ediciones Miraguano.

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