La Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, recluta a sacerdotes, rabinos y a un budista para probar los efectos de esta sustancia psicodélicas en una experiencia religiosa

El experimento pretende evaluar si una experiencia trascendental con hongos psilocíbicos altera el sentimiento religioso de los participantes.


Hannah Devlin, Corresponsal de ciencia

Sábado, 8 de julio de 2017,

Un sacerdote católico, un rabino y un budista entran a un bar y piden hongos mágicos para tomar. Puede sonar como la primera frase de un chiste malo, pero esta escena se está de hecho representando durante una de las primeras investigaciones científicas sobre los efectos de las sustancias psicodélicas en la experiencia religiosa, aunque en un laboratorio en lugar de en un bar.

Los científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, han reclutado a dos docenas de líderes religiosos de entre una amplia gama de confesiones, para participar en un estudio en el que se les administrarán dos potentes dosis de psilocibina, el ingrediente activo en los hongos psicotrópicos. 

El Dr. William Richards, psicólogo de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, e involucrado en el trabajo, dijo: “Con la psilocibina, estas profundas experiencias místicas son bastante comunes. Parecía una obviedad que podrían ser interesantes, si no valiosas, para el clero”.

El experimento, actualmente en curso, tiene como objetivo evaluar si una experiencia trascendental con psilocibina hace que los líderes tengan mas confianza y eficacia en su trabajo, y en qué medida altera su sentimiento religioso.

A pesar de que la mayoría de las religiones organizadas fruncen el ceño ante el uso de sustancias ilícitas, se pudo reclutar a sacerdotes católicos, ortodoxos y presbiterianos, un budista zen, y varios rabinos. Al equipo le falta todavía persuadir a un imán musulmán o a un sacerdote hindú para que tomen parte, pero “prácticamente todas las demás bases están cubiertas”, según Richards.

Después de la selección preliminar, incluyendo pruebas médicas y psicológicas, a los participantes se les han administrado dos potentes dosis de psilocibina en sendas sesiones con un mes de diferencia entre ellas.

Las sesiones se llevarán a cabo en un entorno tipo sala de estar de la Universidad de Nueva York y de la Johns Hopkins en Baltimore, con dos “guías” presentes. A los participantes se les dará la sustancia y luego pasarán un tiempo acostados en un sofá, llevando puestos antifaces opacos a la luz y auriculares por lo que escuchar música religiosa a fin de aumentar su viaje espiritual interior.

“Sus instrucciones son que vayan al interior y recopilen experiencias”, dijo Richards, después de que este mes presentara su trabajo en la conferencia Breaking Convention de Londres. “Hasta ahora todos valoran increíblemente su experiencia. Nadie se ha confundido, molestado, o arrepentido por haberlo hecho”.

El análisis completo de los resultados tendrá lugar cuando concluya el período de seguimiento de un año de los participantes, cuyas identidades permanencen en el anonimato. “Es demasiado pronto para hablar de los resultados pero, en general, parece que las personas están haciendo una valoración más profunda de su propia tradición religiosa”, dijo. “El dogma muerto cobra vida para ellos de una manera significativa. Descubren que realmente creen en las cosas de las que están hablando.”

También sugiere que, después de su viaje psicodélico, las nociones de religión de los líderes se alejan del sectarismo hacia algo más universal. “Adquieren un mayor aprecio por las otras religiones del mundo: otros caminos de ascenso a la montaña, si quieres”, dijo Richards.

“En estos estados trascendentales de conciencia, la gente parece llegar a niveles de conciencia que parecen universales”, añadió. “Así que un buen rabino puede encontrarse con el Buda dentro de él”.

La noción de que las sustancias alucinógenas pueden producir experiencias místicas no es nueva y fue investigada previamente en un famoso estudio de Harvard conocido como “el Experimento del Viernes Santo”. El estudio involucró a un grupo de seminaristas que recibieron psilocibina durante la época de Semana Santa para ver cómo alteraba su experiencia de la liturgia. Se cree que este último trabajo es el primero en el que participaron líderes religiosos de diferentes credos.

Sin embargo, ¿es este trabajo realmente ciencia? Richards sostiene que lo es, arguyendo que el equipo está usando cuestionarios psicológicos detallados y evaluadores independientes en sus análisis.

El equipo de la John Hopkins es uno de los varios grupos de investigación alrededor del mundo que están abogando por el uso de sustancias psicodélicas tales como la psilocibina, el LSD y el MDMA en psiquiatría. Se ha demostrado que la psilocibina es notablemente eficaz en la eliminación de la ansiedad aguda en pacientes terminales de cáncer, mientras que en otros ensayos se está estudiando el uso de sustancias psicoactivas para el tratamiento de enfermedades que van desde el trastorno de estrés postraumático hasta la depresión severa y el alcoholismo.

A medida que el uso de drogas que expanden la conciencia hace la transición desde la contracultura a la medicina tradicional, los científicos toman diferentes posturas sobre cómo debe ser presentado este campo al mundo exterior.

Ben Sessa, psiquiatra clínico e investigador del Imperial College de Londres, ha instado a los periodistas a centrarse en la “ciencia rigurosa”. “¿Van ustedes a centrarse en los estampados psicodélicos de las ropas de los 60 y los temores típicos hacia las drogas … o van aquí a mirar hacia la neurociencia de vanguardia?”, preguntó. “No puedo decirles cómo hacer su trabajo, pero si yo fuera ustedes, no miraría hacia atrás, al pasado, miraría hacia el futuro.”

Otros se muestran más abiertamente entusiasmados con los usos más amplios, no médicos, de las sustancias psicodélicas. “Mi fantasía es que estas sustancias sean utilizadas en la formación de los seminarista, de los rabinos, etc, aunque sea mucho tiempo después de que yo haya muerto”, dijo Richards, quien comenzó la investigación con psicodélicos en la década de 1960. “¿Por qué no habría de existir la oportunidad de explorar en profundidad los estados espirituales de conciencia de una manera legal?”

Fuente: Devlin, Hannah. “Religious leaders get high on magic mushrooms ingredient – for science” en The Guardian, 8 de julio de 2017.

https://www.theguardian.com/science/2017/jul/08/religious-leaders-get-high-on-magic-mushrooms-ingredient-for-science

Traducción: Elena Cabrera Galisteo.

Corrección: Esther Alterio y redacción de zendogital.

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