La Cultura del Loto

por Donna Farhi


 

Tarde o temprano, esto puede ocurrir al más experimentado de los meditadores. Durante años, os sentáis con las piernas cruzadas sin el más mínimo problema, y luego, un buen día, en medio de un retiro, una de vuestras rodillas os empieza a doler de tal manera que quisiérais gritar. Son vuestras caderas, que no habéis flexibilizado con suficiente esmero, y son vuestras pobres rodillas que empiezan a pagarlo.

O quizá pensáis en adoptar la postura, pero sencillamente no llegáis a doblar vuestras rodillas en forma de bretzel (pastelillo alemán duro y salado en forma de ocho). De manera que os aguantáis, interesados, pero sin estar realmente decididos a someteros a la tortura.

En este caso, ¡inscribiros en el club! Sólo sois otro de los millones de occidentales que consideran que el Padmasana (postura del loto) y las otras posturas de piernas cruzadas forman parte de las posturas de yoga más difíciles de dominar. Al contrario que nuestros amigos indios, no hemos sido educados para sentarnos en el suelo, lo que hace que nuestras caderas se hayan adaptado a las sillas.

Durante toda la infancia, y sobre todo en el marco de los empleos sedentarios de los adultos, el hecho de sentarse prolongadamente en una silla ha tenido como efecto acortar los músculos y los ligamentos que deben mantenerse flexibles para el Padmasana. Peor todavía, la cadera es una poderosa articulación que comporta algunos de los ligamentos más fuertes de todo el cuerpo, para impedir que el fémur se disloque. Esta estabilidad produce una falta de movilidad. Para modificar la estructura de la cadera, hace falta ejercitarse con cuidado y regularidad durante un largo período de tiempo. Pero no os desaniméis. ¡No será por no haber conseguido el Padmasana en esta existencia por lo que no tendréis el derecho a un renacimiento feliz!

No os forcéis nunca a hacer el Padmasana ni las otras posturas de piernas cruzadas. La articulación de la rodilla es muy frágil debido a varias razones. Para empezar, la rodilla es una de las articulaciones más primitivas del cuerpo y es mucho más débil que la cadera. Si vuestras caderas son muy rígidas, podríais forzar excesivamente vuestras rodillas sin, no obstante, mejorar ni un milímetro la flexibilidad de vuestras caderas. Son las caderas, no las rodillas, las que deben ser flexibles para la postura del loto. Luego, en plena extensión, la articulación de la rodilla no puede girar. Cuando la doblamos, interviene, sin embargo, una ligera rotación que puede ser dañina para los ligamentos, los cartílagos y el menisco. La rodilla no perdona; una vez lesionada, nunca volverá a ser la misma. Por lo tanto, si sentís un fuerte dolor en la rodilla, rectificad vuestra postura o pedid ayuda a un instructor competente.

Los siguientes ejercicios os ayudarán a prepararos para el Padmasana. Los estiramientos son más eficaces cuando se realizan después de las posturas erguidas, cuando el cuerpo se ha calentado. Las personas rígidas deberían practicar por la tarde, cuando son más flexibles. Empezad por mantener cada postura durante un minuto, incrementando hasta cinco minutos cuando las posturas se vuelven más fáciles. Utilizad un reloj o un cronómetro para la precisión, ya que un minuto puede reducirse rápidamente a quince segundos en el transcurso de los estiramientos más intensos. (Nota del traductor : no siempre se tiene ni el tiempo ni la paciencia de mantener cada uno de estos ejercicios durante tánto tiempo. Asimismo, os sugiero lo que practico: inspirad y espirad cinco veces muy profundamente; esto corresponde aproximadamente a un minuto. Esto no excluye llegar a un minuto o más, pero sé que hay gente que se desanimará menos con la idea de empezar poco a poco.)

Aquellas personas que han tenido lesiones en las rodillas o en el tobillo deberían prestar atención. Si no llegáis a aliviaros ajustando vuestra postura, deberíais ser lo suficientemente sabios para pedir ayuda a un instructor experimentado. También podríais intentar realizar otras posturas sedentes, como el Virasana (Postura del héroe) o el Siddhasana (Postura del Sabio) con las nalgas elevadas sobre una manta compacta. Estas posturas son excelentes tanto para la meditación como para la práctica del pranayama.

Durante todos los estiramientos, serviros de la respiración abdominal profunda para abrir el cuerpo desde el interior. Más que «intentar» relajaros presionando los músculos durante el estiramiento, buscad vuestra respiración más profundamente, en el centro de vuestra pelvis. Con cada inspiración, sentiréis cómo se ensanchan vuestras caderas, y con cada espiración, permitiréis que vuestros músculos se deslicen un poco más sobre los huesos. (N.d.t: es una imagen, ya que desde el punto de vista anatómico, los músculos no se deslizan sobre los huesos). Trabajando así, con suavidad, el cuerpo acogerá la postura y realizará rápidos progresos hacia la perfección del Padmasana.

 

Abertura I:

Estira los ligamentos y los músculos rotatorios externos de la pierna doblada y el psoas y la ingle de la pierna estirada. (Nota del traductor: un lector me señala que lo que se estira son los rotatorios internos).

Sentados con el talón del pie derecho alineado sobre el hueso púbico. Extensión de la otra pierna detrás vuestro, con la rótula debajo. Mantened el torso elevado para aliviar el peso de la pelvis sobre el fémur. Repetid al otro costado. (N.d.t.: la misma persona me señala: «sí, pero cuidado con el centro lumbo-sacro»).

 

Abertura II:

Para intensificar el estiramiento en tijera, alejad el pie del muslo hasta que las piernas superior e inferior formen un ángulo recto. Mantened la rodilla en el suelo para estabilizar la articulación, e intentad mover la cadera izquierda hacia el suelo.

 

 

 

Supta Virasana
(postura del héroe acostado): Estira los psoas y los cuadríceps del muslo, particularmente por encima de la rodilla.

Sentados en Virasana (postura del héroe) con las rodillas alineadas con las caderas. Echar el centro de la pelvis hacia el centro de los muslos, inclinarse hacia atrás sobre los codos. Según vuestra flexibilidad, apoyad la espalda o bien en un cojín o bien en una espaldera puesta en el suelo, y los brazos por encima de la cabeza. No intentéis inclinaros si las rodillas se extienden o se alejan del suelo.

 

Estiramiento a través del agujero :

Estira los rotatorios externos.

Tumbaros sobre la espalda con las dos rodillas dobladas. Cruzad la pierna derecha de manera que la parte exterior de la pantorrilla repose sobre la pierna izquierda. Pasad el brazo derecho por el agujero dejado por la pierna derecha hacia la parte posterior del muslo izquierdo. Juntad las manos. Tirando el muslo izquierdo hacia vosotros, girad la cadera derecha hacia el exterior y alejad de vosotros la rodilla derecha para abrir la cadera.

Repetid en el otro costado.

 

Upavista Konasana II (Postura sedente en ángulo)

Estira los tendones, los aductores y la ingle, así como el costado de la cadera y la zona de las nalgas.

Sentados con las piernas bien separadas. Girad el torso hacia el muslo derecho. Estirad y torced la columna mientras os inclináis sobre la pierna estirada. Apoyaros sobre la cadera opuesta para aumentar el estiramiento del costado de esta cadera y de la nalga.

 

Baddha Konasana

(postura en ángulo ligado) [variación]:

Estira los aductores y el costado de la cadera.

Sentados en Baddha Konasana con las manos unidas alrededor de los pies. Aguantad un minuto. Luego, elevad los pies por delante con un libro o una manta doblada. Serviros de vuestros brazos para mantener la columna recta, avanzando el torso hacia los pies. Aguantad hasta cinco minutos. Luego, intentad el Baddha Konasana con los pies en el suelo. Os sorprenderéis al ver cómo las rodillas estarán más cerca del suelo.

 

Comukhasana

(Postura del rostro de la vaca):

Sentaos con las piernas estiradas rectas delante.. Elevando las nalgas replegad la rodilla derecha hacia atrás y sentaros sobre el pie derecho. Si esto os resulta demasiado difícil, doblad una manta y colocadla entre la nalga y el talón. Luego, replegad la pierna izquierda por encima de la pierna derecha de manera que las rodillas reposen una sobre la otra y que el pie izquierdo esté vuelto del revés por debajo. Colocad vuestras manos sobre el muslo y presionad firmemente las rodillas una contra la otra. Repetid, cambiando el cruzamiento de las piernas.

Mejora la elasticidad de las caderas, las piernas y los tobillos.

Supta Padangusthasana

(Estiramiento de las piernas en posición tumbada) [variación]:

Estira los rotatorios laterales y los psoas de la pierna estirada.

Tumbaros sobre la espalda con las piernas estiradas rectas. Doblad la rodilla izquierda y tomando el pie con las dos manos, echad la rodilla hacia el suelo cerca de la caja torácica. Mantened el muslo derecho en el suelo tanto como os sea posible. Cambiad.

 

Janu Sirsasana

(Postura con la cabeza en las rodillas):

Estira los rotatorios laterales, las pantorrillas y los aductores.

Sentaos en Dandasana. Doblad la rodilla izquierda y echad la pierna hacia arriba y hacia el costado. Efectuad la mayor rotación posible del muslo izquierdo. Girad el torso hacia el dedo gordo de la pierna estirada, e inclinaros hacia delante desde las caderas doblándoos hacia delante sobre la pierna derecha. Invertid.

Estiramiento del músculo sartorio

Estira los rotatorios laterales.

Sentaros con las piernas cruzadas. Luego, alejad los pies de la ingle hasta que las piernas formen ángulos rectos. Manteniendo esta posición, inclinaros hacia delante manteniendo la espalda recta hasta que sintáis que tira bien en el exterior de las caderas. Repetid invirtiendo las piernas.

Estiramiento en cuna:

Estira los rotatorios laterales y los aductores.

Sentaros en Dandasana. Doblad la rodilla izquierda y girad la pierna hacia el exterior. Colocad la planta del pie en el pliegue del codo derecho. Juntad las manos. Moved suavemente la cadera de delante hacia detrás, llevando a cabo una rotación de la cadera hacia el exterior. Para forzar la intensidad del estiramiento, seguid alejando el pie izquierdo del suelo hasta que la pierna forme un ángulo recto. Antes de repetir este ejercicio en la otra pierna, pasad a la postura siguiente.

 

Ardha Baddha Padma Paschimoi Tanasana

(Flexión sedente en medio loto)

A partir del estiramiento en cuna, colocad el tobillo sobre el muslo derecho de forma que el talón presione en el bajo vientre. Si no podéis llegar con el talón al bajo vientre, colocad el tobillo más abajo sobre el muslo. Si la rodilla no llega al suelo, apoyadla en una manta. Apoyando la rodilla de esta manera, permitís que los músculos del muslo se relajen gradualmente. Hacia el final de la postura, retirad la manta – os sorprenderéis de la facilidad con la que la rodilla llega al suelo.

Aquí, quisiera añadir algo con relación a la respiración. Cada escuela tiene su propio método de respiración, y las variaciones pueden ser más o menos fuertes de una escuela a otra. No pretendo que la que utilizo sea la mejor ni la única. Si me conviene, puede ser conveniente para otras personas. Experimentad vosotros mismos.

La respiración es lo que nos permite realizar la unidad entre el cuerpo y el espíritu. Cuando, durante la meditación, nos vemos distraídos por el flujo incesante de pensamientos dispersos, lo mejor es concentrarse en la observación del propio cuerpo. Es útil verificar si no tenemos algún músculo inutilmente contraído; puede ser la cara, o la boca. Con frecuencia, se tratará de la nuca o los hombros, o el centro lumbo-sacro. En tal caso, se buscará la distensión de dichos músculos, la inducción a un relajamiento físico de los músculos que no deben estar en activo; y a un delicado equilibrio entre tensión y relajamiento para aquéllos que realizan la postura. Entre otros, precisamente, el centro lumbo-sacro. Si la pelvis no está suficientemente proyectada hacia delante, con la espalda hundida, el vientre estará doblado, y esto dificultará la respiración. Una respiración interrumpida, equivale a una falta de oxigenación del organismo, una fatiga más rápida, un entumecimiento del cerebro y calambres en las piernas. De ahí la importancia de flexibilizar la pelvis y sus ligamentos.

En cuanto a la respiración abdominal, me parece que son muchas las personas que tienen dificultad en conseguirla. Para comprender bien de qué se trata, cuando os tumbéis para dormir o hacer la siesta, observad vuestro organismo durante unos instantes, sobre todo en el momento en que todavía estáis despiertos, cerca del sueño. En ese momento, os daréis cuenta de que vuestra respiración ya no consiste en una expansión y contracción de vuestro torso (respiración torácica), sino de vuestro vientre. Es la pared abdominal la que sube y baja. Si llegáis a captar este momento, observadlo bien. Luego, intentad reproducirlo de pie o sentados. Siento no decir más sobre ello, sólo experimentándolo llegaréis a comprenderlo bien.

Para aquellas personas que ya lo sabían, a continuación describo el proceso que sugiero. Sentados para meditar, inspirad relajando los músculos y permitiendo que el aire afluya a vuestros pulmones. En el momento de la espiración, intentad realizar un movimiento de presión HACIA ABAJO, como si quisiérais expulsar el aire por el ano. Con un poco de experiencia, podréis sentir como un movimiento de vaivén de una bola que asciende al diafragma cuando inspiráis, y que desciende cuando espiráis (dicho de otra forma, un movimiento contrario al del diafragma en sí). Si la postura de vuestras caderas es correcta, no sentirés ningún bloqueo. Pero no utilicéis este consejo como pretexto para arquear demasiado el tronco: sólo conseguiríais contraeros demasiado. Al final de la espiración, contraed el perineo (la zona de la entrepierna que separa el ano de los órganos sexuales), con la ventaja secundaria para los hombres de tonificar la próstata y evitar tal vez desarreglos en edad más avanzada…

Además, tal como se especifica en el texto precedente, una respiración abdominal profunda permite flexibilizar los músculos desde el interior. También permite calmar las emociones perturbadoras (cólera, miedo, ansia, odio, etc.) No dudéis en practicarla en cualquier circunstancia donde vuestra sangre fría es sometida a una dura prueba, particularmente al conducir un coche, en los atascos, en el trabajo o en la familia. La oxigenación es una poderosa ayuda en todas aquellas circunstancias en las que podamos sentirnos tentados por los venenos del miedo, del odio o de la ignorancia. Ésta os será muy útil en vuestra práctica que, estoy convencido, en ningún caso debe limitarse al dojo o al zafu.

Extraído de Yoga Journal



Términos zen claves: “Naturaleza Fundamental” y “Luz Innata”

Enseñanzas de Dôgen Zenji y Keizan Zenji


El Zen concede mucha importancia a expresiones como «Fundamental» (honrai) o «Sí Mismo» (jiko).

El primer problema relacionado con la fe con el que se encontró Dôgen Zenji después de dejar la vida secular fue el siguiente: si, tal como nos enseñan, todos los seres sensibles poseen de forma innata la naturaleza de Buda, ¿cuál es el sentido de la formación y disciplina religiosa? Habló de esto después de volver de su viaje a China y después de haber sido reconocido como un auténtico discípulo por su mentor Rujing.

Keizan Zanji, heredero espiritual de Dôgen Zenji, habló con fecuencia de la luz innata. Pero algunas veces olvidamos el significado de esta importante palabra. Tiene un peso comparable al de numerosas referencias a la luz en la Biblia cristiana. Por ejemplo, “No habrá más noche; ni tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol; porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos; y reinarán por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis: 22-5)

La forma en la que mora la verdad

Dôgen Zenji y Keizan Zenji utilizaron frecuentemente dos términos – naturaleza fundamental (honrai no menmoku) y luz innata (jiko no Kômyô), que son fundamentales para la enseñanza Sôtô Zen.

“En primavera, cerezos en flor,

en verano, el canto del cuco.

En otoño, la Luna y en invierno,

la nieve clara y fría».

Este, el más conocido de los 60 poemas de la colección Sanshô Dôei de Dôgen Zenji, se titula “Naturaleza Fundamental.” Muestra la verdadera naturaleza sin adornos a lo largo de las cuatro estaciones cambiantes. La primavera significa el florecimiento de los cerezos. El verano trae el canto de los pájaros. La hermosa luna brilla clara en el cielo de otoño. Y en invierno, las nieves caen profundas y blancas. Esta es la naturaleza sin adornos de las estaciones o lo que se llama honrai no menmoku en japonés.

Dôgen Zenji era aficionado a usar la palabra honrai en otros contextos, habló de honraishin, la mente verdadera y pura, o de honrai no shinchi, el estado mental intuitivo precedente a los juicios comparativos.

La palabra menmoku es otra clave para comprender el pensamiento de Dôgen Zenji. El término honrai no menmoku lleva la connotación de que la forma de algo tal como es ahora es, de hecho, todo. Implica que debemos esforzarnos para ver y escuchar las cosas correctamente, tal como son, sin ser afectadas por el pensamiento humano.

La luz de la fe que emana del interior

“No comparéis la luz del sol y de la luna con la luz innata.”

Fudamitta Sonja (el noveno sucesor de Sakiamuni), en el Denko Roku (Crónicas de la Transmisión de la Luz), compuesto por Keizan Jokin

El budismo enseña que los cuerpos de Budas y bodisatvas irradian luz. El Zen enseña que la luz innata del Verdadero Sí Mismo se extiende a una distancia inconmensurable hacia delante y hacia detrás. En este contexto, luz significa la lámpara de la conciencia brillando desde el interior. La importancia de la palabra para el Zen aparece en el Shôbôgenzô de Dôgen Zenji donde dedicó un fascículo a la luz (kômyô).

Puesto que heredó el Dharma correcto de Dôgen Zenji, Keizan Zenji también enfatiza el espíritu de la luz. Enseñó que los seres humanos tienen e irradian una luz innata que no tiene una fuente externa.

Esencialmente, esta luz son las enseñanzas del Buda. Como dijo el Buda: “Por eso, Ananda, después de haberme ido, sed una luz para vosotros mismos. Morad y creed en vosotros mismos. No confiéis en nada más. Haced del Dharma vuestra luz y vuestro soporte. No confiéis en nada más.”

Extraido de “Zen Friends”            

Traducción de Claudia Melissen




Burbuja sensorial

Kusen (enseñanza oral) del maestro zen Dokushô Villalba

10 de agosto de 1988

Acudir a una sesshin de verano, hacer zazen, es como retirarse a la montaña profunda, entrar en un bosque denso y silencioso. Para poder hacer zazen es necesario renunciar a las vanidades del mundo y abandonar el «yo» que usualmente mostramos a los demás; abandonar el status social, las propias ambiciones, apartarse del mundo de los deseos, de los apetitos y de las pasiones. Sólo entonces podremos sentarnos realmente en zazen.

Es necesario abandonar los mundos animales, la vida instintiva; abandonar el mundo de la competición, de la lucha con los demás; abandonar incluso el mundo humano, las preocupaciones usuales de los seres humanos respecto a la comida, la ropa, la vida social, la familia si queremos hacer de veras zazen.

Aún así, a pesar de tener una fuerte decisión de abandonar todas estas cosas, la conciencia está impregnada de todo el Karma que hemos ido creando en el pasado, y durante zazen todas estas impregnaciones aparecen. A lo largo de zazen pueden surgir estados de conciencia infernales o el impulso de compararos, de mediros con vuestros compañeros o de competir con ellos. También pueden surgir deseos propios de la naturaleza animal, como un intenso apego a la familia. ¿Qué hacer cuando todo esto aparece?

La actitud clave durante zazen para poder atravesar todos estos estados de conciencia es no apegarse a ellos, no luchar contra ellos. Aunque toméis conciencia de que ha aparecido un apego en vuestra conciencia, no os apeguéis a este apego, no lo rechacéis, no luchéis contra él; aunque toméis conciencia de que un rechazo ha surgido en vosotros, no es apeguéis a este rechazo, no lo rechacéis. No hagáis absolutamente nada, mantened únicamente la atención despierta, la observación lúcida.

Si practicamos así, podremos atravesar e ir más allá del mundo de las pasiones y de los apegos. Y naturalmente nos instalaremos en un cierto grado de concentración que viene caracterizado por una calma interior y una liberación de los deseos, de los apetitos, de las pasiones, por una cierta lucidez y observación penetrante.

A partir de este estado de concentración podemos observar nuestra realidad sensorial, cuyo punto central de estudio son las sensaciones.

¿Qué es la sensación? Es una experiencia, un fenómeno. ¿Cómo se produce? Cuando un objeto externo entra en contacto con un órgano de los sentidos, aparece la sensación, y en la Conciencia aparece la conciencia sensorial correspondiente. Podemos experimentar sensaciones visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles: podemos percibir nuestra actividad mental. Estas sensaciones son puras en su origen, pero debido a nuestro pensamiento dualista y emocional, raramente se experimenta una sensación pura: al mismo tiempo que aparece una sensación, nuestra mente discriminativa la califica como agradable, desagradable o neutra, y el pensamiento emocional la impregna de apego, rechazo o indiferencia.

Debemos observar las sensaciones, su aparición, su desarrollo y por último, su extinción.

¿Cómo liberarse, cómo ir más allá del mundo sensorial? Debemos observar claramente que las sensaciones en sí mismas no son agradables ni desagradables, no son dignas ni de apego ni de rechazo, sino que es la mente dualista la que divide las sensaciones en varios tipos, y es la mente emocional la que las impregna de atracción o rechazo. Si os concentráis y observáis de esta manera, podréis penetrar y descubrir la verdadera naturaleza de las sensaciones.

¿Acaso un Buda sumergido en la más profunda concentración deja de ser un ser sensible? No, las sensaciones también aparecen en la mente de un Buda.

Pero entonces, ¿en qué se diferencia un Buda de un ser ordinario?

Pongamos el ejemplo de que ambos son alcanzados por un dardo.

El ser ordinario experimentará la sensación dolorosa del dardo clavado en su carne, pero además caerá en la ilusión de la mente dualista que divide las sensaciones en agradables, desagradables y neutras, y esto será como si hubiera sido alcanzado por un segundo dardo. Después sufrirá a causa de las impregnaciones mentales y emocionales que harán surgir el apego o el rechazo, y esto será como ser alcanzado por un tercer dardo. Y a partir de este momento, la mente de este hombre que experimenta dolor, huye y busca inmediatamente el placer, el placer provoca el apego, y el apego se convierte de nuevo en dolor. De esta forma la mente del hombre ordinario se encadena ella misma en la rueda de samsara.

Por el contrario, la mente del Buda absorta en un estado de concentración, experimenta las sensaciones tal cual, sin discriminarlas, sin apego ni rechazo hacia ellas. De este modo no necesita huir del dolor ni buscar el placer, y permanece absorto en esta observación, quieto, inmóvil, en el centro mismo de la rueda de samsara.

Así, yo os lo ruego, si sois heridos por un primer dardo, procurad no ser alcanzados por un segundo dardo; si sois heridos por un segundo dardo, procurad no ser alcanzados por un tercero.

Esto es la concentración y observación de las sensaciones desde un estado de estabilidad mental llamado HISHIRYO.

Practicando así podremos atravesar los límites de la burbuja sensorial.




Baniano

Extraído del libro «Cuentos budistas» (veinte cuentos jataka) – Biblioteca de Cuentos Maravillosos – Traducido por Jordi Quingles.


¿A quién perteneces esos ojos de rubí que refulgen entre las sombras del bosque, esos cuernos que brillan como argénteas medias lunas? ¡Observad, hijos míos, qué rápido pasan entre los arbustos esas nacaradas pezuñas! ¿No habéis oído hablar del ciervo dorado? “Baniano”1, el rey de los ciervos, le llaman.

Pero Baniano no era el único monarca del bosque de Benarés. Reinaba sobre quinientos ciervos, y otro rey, “Rama”2, gobernaba a otros quinientos.

Era costumbre del rey de Benarés cazar ciervos cada día. Antes de llegar al bosque, tenía que atravesar innumerables campos, y el arroz, el trigo y las plantes tiernas que cultivaban los campesinos eran pisoteadas por los caballos del rey y sus nobles. “Piedad”, gritaban los campesinos, pero las trompetas sonaban y sus pobres voces se perdían en los campos.

“¿Cómo podemos cambiar esta situación?”, se preguntaban los campesinos. “Arrojemos del bosque a todos los ciervos y hagamos que penetren en los propios jardines del rey; así este no pasará más por nuestros campos para ir a cazar”.

Así, los campesinos, después de sembrar hierba y de construir estanques en los bosques del palacio, llamaron a los hombres de la ciudad, y con palos y lanzas se fueron todos al bosque para expulsar de él a los ciervos. Los hombres rodearon primero el bosque, para que los ciervos no pudiesen escapar por ningún lado, y luego, batiendo sus lanzas y armas, condujeron a los ciervos hasta los bosques del palacio y cerraron las entradas tras ellos. Entonces, fueron a ver al rey y dijeron:

“Señor, ya no podemos trabajar. ¡Ay!, cuando vos y vuestros nobles ibais de caza, los caballos pisoteaban nuestros campos; por lo tanto, hemos conducido a los ciervos hasta los bosques de palacio y hemos plantado hierba y construido estanques para que puedan comer y beber. Así, ya no tendréis necesidad de cruzar nuestros campos”.

Desde aquel día, el rey no fue más allá de los bosques de palacio para cazar. Cada día, observaba la hermosa manada y veía entre ellos a dos ciervos dorados. “No hay que matar a los ciervos dorados”, ordenó a sus hombres. Y así, Baniano y Rama nunca fueron alcanzados por las agudas flechas. Pero, cada día, uno de los demás era muerto para el festín del rey, después de haber recibido innumerables heridas. Algunos ciervos eran heridos mil veces antes de caer abatidos al fin por las flechas de los cazadores.

Rama, por esta razón, fue un día a ver Baniano y le dijo:

“Amigo de los bosques, escucha con atención mis palabras. Nuestros súbditos no solo son muertos, sino heridos inútilmente. ¡Ay!, cada día uno debe de ser abatido, porque este es el deseo del rey, pero ¿por qué tantos han de ser heridos antes de atrapar a uno solo? ¿No sería más razonable que cada día fuera uno de nuestros súbditos a palacio para que lo matasen?”

Baniano estuvo de acuerdo y así fue ordenado. Cada día, por turno, un ciervo iba al palacio y ponía su frente de blanco inmaculado en la piedra que había delante de la entrada. Un día, uno de la manada de Baniano, y al día siguiente, uno de la Rama.

Pero un día, una joven cierva de la manda de Rama, madre de un cervatillo, fue informada de que había llegado su turno. Al oír la noticia corrió hacia Rama y dijo:

–Señor, hoy me ha llegado el turno de ir a palacio, pero mi pequeño es débil y todavía necesita los cuidados de su madre. ¿No podría ir más adelante, cuando él fuera mayor?

–No –respondió Rama–, ningún otro puede coger tu turno. Ve al palacio tal como se te ha ordenado que hagas.

Con el corazoncito temblado por la pena, la cierva fue corriendo hasta Baniano y dijo:

–Oh rey Baniano, ha llegado mi turno de ir a palacio, pero tengo un pequeño que todavía me necesita. ¿No podría ir algo más adelante, cuando él fuera mayor?

–Vuelve con tu pequeño –dijo Baniano–, me preocuparé de que otro coja tu turno.

Y como el relámpago atravesando las nubes, así corrió Baniano entre los árboles y los arbustos e inclinó su testuz sobre la piedra de delante de la entrada del palacio.

“¡Oh ciervo de oro! ¡Aquí, en esta piedra para ser sacrificado! ¡Oh!, ¿qué significa?”, exclamó el hombre que cada día mataba un ciervo para el festín del rey. El cuchillo le cayó al suelo, y él, hechizado, corrió a ver al rey para contarle lo que acababa de contemplar.

Igual como tú, hijo mío, correrías hacia el hermano que te es querido, así corrió el rey hacia Baniano.

–¡Oh bello ciervo! –exclamó–, ¿qué te ha traído a esta piedra de dolor? ¿No sabías que había ordenado que nunca te matasen? Ciervo de oro, dime que te ha traído aquí.

–Señor –respondió Baniano–, hoy era el turno de una cierva blanca, madre de un cervatillo; vengo en su lugar, pues su hijo es demasiado pequeño todavía para dejarlo solo.

Las lágrimas resbalaron por las mejillas del rey y cayeron sobre la dorada testuz de Baniano, a la que sostenía entre sus manos. E, inclinándose sobre Baniano, dijo:

–Tu vida, oh divino, y la vida de la cierva será perdonadas. Levántate y corre hacia los bosques de nuevo.

–Señor –dijo Baniano–, nuestras vidas serán perdonadas, pero ¿qué haréis con nuestros semejantes que corren por los bosques?

–También sus vidas quedarán perdonadas –contestó el rey.

–Así, los ciervos de los bosques de palacio se salvarán –añadió Baniano–, pero ¿qué será de los demás ciervos de vuestro reino, señor?

–También todos ellos serán perdonados –contestó el rey.

–¡Oh rey! –dijo Baniano–, perdonaréis a los ciervos, pero ¿qué haréis con la vida de los demás cuadrúpedos?

–¡Oh misericordioso! –dijo el rey–, todos ellos serán libres.

–Señor, todos ellos serán libres; pero ¿que será de las aves que vuelan por el espacio? –preguntó Baniano.

–También ellas serán perdonadas –dijo el rey.

–Señor –dijo Baniano–, perdonaréis las vidas de los cuadrúpedos y las aves, pero ¿que será de los peces que viven en las aguas?

–También ellos serán perdonados –contestó el rey.

El amor había penetrado en el corazón del rey. Y este reino con amor sobre su pueblo,y todos los seres vivos de su reino fueron felices por siempre jamás.

1Este es el nombre de uno de los árboles sagrados del budismo (Ficus Bengaliensis), llamado en sánscrito nyagrodha.

2No confundir con el nombre del héroe mítico hindú. Aquí hemos traducido así el inglés “Branch” con el que la autora de esta versión designa a este personaje.




ALIMENTAR PERSONA-PLANETA.

 

Boro Miralles


Nuestra sociedad actual se caracteriza por una situación de riesgo e incertidumbre provocada por los acelerados e imprevisibles impactos tecnológicos sobre el medio ambiente y la salud de las personas.

Son cada vez más y mejor conocidos los efectos de la crisis ecológica sobre la salud pública. Es el complejo binomio de la sociedad del bienestar versus la sociedad del riesgo, ya que los peligros que nos acechan -incluso en nuestros platos- por el dominio de la agricultura y ganadería intensivas industriales, son imputables a acciones y decisiones humanas que conllevan asociadas la atribución de responsabilidades. Se hace necesario así, la regulación de la tecnología para proteger los entornos naturales y la salud a través de la seguridad alimentaria, ya que uno de los riesgos más relevantes para la ciudadanía, todos nosotros, es el relativo a la alimentación de calidad e inocuidad de los productos que forman parte de nuestra dieta diaria.

La FAO ha definido la seguridad alimentaria como el escenario sociológico que permita a todas las personas tener acceso físico, social y económico, en todo momento, a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer las necesidades y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa. Esta seguridad como derecho fundamental requiere de la puesta en práctica de otro concepto fundamental: el de la democracia alimentaria (Comisión de los Derechos Humanos de la ONU, 2000), como derecho de todos los consumidores a saber, optar, participar y corresponsabilizarse de su propia alimentación. No sólo de la cantidad de alimentos sino de la calidad y acceso digno y suficiente.

Planteamientos integrados de seguridad en toda la cadena alimentaria, desde la producción a la comercialización y consumo final; implementar el principio de precaución avalado por investigaciones científicas independientes que corroboren o no la seguridad de los alimentos y modos de producción que entrañen riesgos, lo que conllevaría la evitación de los OMG -organismos modificados genéticamente-; activar la aplicación de la trazabilidad alimentaria como sistema que permite conocer el recorrido de los productos desde el campo hasta la mesa, pasando por elaboradores y proveedores, para aproximarnos más y mejor a los llamados productos kilómetro cero locales, favoreciendo a los pequeños y medianos productores cercanos; definir con medidas legales la responsabilidad de cada uno de los integrantes de la cadena alimentaria: productores, transformadores, autoridades de salud pública y consumidores; práctica rigurosa de la transparencia informativa y el derecho ciudadano a saber sobre las cuestiones alimentarias, etc. Todo ello son medidas de emergencia para la seguridad, la soberanía y la democracia alimentarias, en el marco de la sustentabilidad ecológica.

El actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos genera impactos sociales, ecológicos y sanitarios con una influencia negativa: contaminación de la frágil capa de tierra fértil, intrusión contaminante en los acuíferos, el transporte como dilapidador del consumo energético, la producción ingente de residuos, el uso y abuso de productos químicos de síntesis en el cultivo, y de aditivos y conservantes en la transformación, elaboración de alimentos insípidos y de escaso valor nutritivo, Estos impactos se pueden minimizar mediante estrategias como impulsar la producción y el consumo local en el marco del biorregionalismo -vivir en un país significa vivir sus contextos, es decir, en sus regiones naturales, en conexión con sus procesos territoriales, sus tiempos, sus ritmos, sus recursos-, en agricultura significa una regionalización de la producción de alimentos; una política agraria que abogue por el decidido impulso a la agricultura ecológica y de las condiciones de acceso y comercial; la mejora de las dietas de salud pública mediante alimentos inocuos y nutritivos, y freno a los productos superfluos y potencialmente perjudiciales, así como hábitos saludables que proporcionen calidad en el estilo de vida y bienestar personal.

Y en respuesta a las campañas de los lobbys alimentarios contra lo ecológico y lo bio, que quede bien claro: no es lo mismo que los ingredientes que forman nuestra dieta se obtengan de una forma de cultivo o de otra. La producción actual de alimentos, en el paradigma de la calidad y seguridad alimentaria, tiene una maravillosa oportunidad en la agricultura ecológica, con el rechazo de los productos químicos -insecticidas, pesticidas, fertilizantes, hormonas, aditivos, conservantes-, se contribuye a la salubridad y mayor cualidades nutritivas de los alimentos, así como al mantenimiento de los recursos naturales y la salud de la tierra fértil, siendo una producción respetuosa con el medio ambiente y con las personas que lo habitamos.

Y al lado de este análisis macroestructural, faltaríamos a la autoresponsabilidad si no nos fijáramos en nosotros como ciudadanos consumidores responsables. El consumo responsable es ante todo una actitud personal, una autoeducación para tomar decisiones respecto a productos y servicios que vayan más allá de valores económicos o de prestigio y poner el valor en aspectos éticos, sociales, ecológicos y de sostenibilidad. Para ello es necesario la toma de conciencia con criterios personales, sentido crítico, autonomía y responsabilidad. Así vamos consiguiendo que se consolide cada vez más la vía hacia el comercio justo, la producción limpia y la soberanía del consumidor.

Así pues, salud para tu cuerpo a la vez que para tu planeta, personas libres en un planeta habitable. Somos Persona-Planeta.




Después de la vida

por Francisco Carrillo (*)


¿Qué ocurre después de la muerte de los individuos humanos? Es una pregunta que todos los hombres nos hacemos al menos en algún momento de nuestra vida y que ha preocupado a la humanidad desde sus orígenes. Las religiones tienen la muerte muy presente en sus doctrinas y buscan soluciones. Los filósofos tampoco pueden escapar a este interrogante y los científicos tratan de buscar explicaciones tarea difícil. Solamente se puede especular e imaginar, partiendo de los conocimientos de nuestra época. Imaginemos las posibles alternativas:

ALTERNATIVA MATERIALISTA

De cómo la materia viva se descompone

La primera es la más evidente y simple: después de la muerte no hay nada La maquinaria biológica del individuo deja de funcionar, se va descomponiendo lentamente, hasta que los restos del cuerpo, en parte sirven de alimento a otros seres vivos (gusanos, bacterias, etc y en parte, se transforman en otros materiales del suelo, si el individuo es enterrado, o bien en cenizas y gases, si es incinerado; es decir la materia biológica se transforma en otro tipo de materia de La Tierra. Esto ocurre con los cadáveres de cualquier ser vivo, cumpliéndose el principio del reciclaje de la materia en los ecosistemas

Sobrevive la especie sobreviven los genes sobrevive la vida

Los pensamientos, las ideas, la inteligencia es decir cualquier actividad cerebral nacida del cerebro en acción, al morir éste, mueren con el ya no existen. Esta sería una visión «materialista» del tema. El «alma» del hombre muere con el, al ser un producto de su cuerpo material, mientras éste funciona. Por eso la única forma de supervivencia es la específica, por medio de la reproducción, que asegura la perpetuación de la especie a lo largo de cierto tiempo, y que viene modulada por la evolución.

Es una estrategia de vida que los seres eucariontes, no bacterianos, con reproducción sexual tenemos; las células y los organismos individuales mueren y es la especie la que sobrevive en el tiempo a través del sacrificio de sus individuos; con el tiempo, las especies cambian, evolucionan y la vida, con una u otra forma sigue En realidad son los genes y sus moléculas de ácidos nucleicos los que se perpetúan

Los genes de los seres vivos, que son los guardianes de la información biológica, van acumulando ésta a lo largo de la evolución y de esta forma, cada vez se forman seres más complejos y con mayor información acumulada, lo que les hace ser más autosuficientes e independientes del ambiente: es el caso de los mamíferos y en especial de la especie humana.

La estrategia de las bacterias

Otras veces se forman seres vivos simples y ubicuos que no requieren un alto grado de información genética pero que están perfectamente diseñados para resistir cualquier cambio ambiental, en especial por su rápida reproducción y número; son las bacterias . En estas, al reproducirse habitualmente por bipartición asexual, si se puede hablar de la persistencia de los individuos a través de las generaciones, aunque no de forma exacta. Las bacterias nos son clones exactos de si mismas pues hay variación genética por varios procedimientos: mutaciones, a través de virus y por una especie de reproducción sexual que ellas practican de vez en cuando: la conjugación.

¿Por qué mueren las células?

¿Por qué las células no son inmortales? Hay varias causas que hacen que las células acaben por morir. En primer lugar, las células al reproducirse, los telómeros (partes terminales) de sus cromosomas van acortándose y esto hace que dichas células tengan un número de mitosis limitado. De esta manera una determinada estirpe celular tiene sus días contados. Solamente en las células cancerosas no ocurre esto.

Por otro lado el gran rendimiento energético que obtiene las células de la respiración en presencia de oxígeno tiene un precio: Las células en un principio vivían en ambientes muy pobres en oxígeno; en una atmósfera más bien reductora. Con el surgimiento de la fotosíntesis oxigénica durante el proceso de la evolución biológica, la atmósfera y el agua se fueron enriqueciéndose paulatinamente en este gas hasta que se produjo una atmósfera oxidante semejante a la actual. Además el oxígeno formó una capa de ozono en la estratosfera que impedía el paso de radiaciones ultravioleta de onda corta, muy agresivas para las células. Este hecho permitió una explosión de vida y posteriormente la conquista del medio terrestre, sobre todo por parte de las células eucariotas, es decir no bacterianas.

Las células, al principio, no tenían defensas contra el oxígeno del ambiente, que es muy reactivo y muchas debieron sucumbir. Pero la vida es tenaz y persistente y pronto aprendieron a protegerse de este enemigo; aparecieron por ejemplo, enzimas que lo neutralizaban; pero no solo aprendieron a protegerse de él sino que aprendieron a utilizarlo en su provecho: Se inventó la respiración en presencia de oxígeno o respiración aerobia. Los orgánulos adecuados donde se realizó este ingenio fueron las mitocondrias, es decir, antiguas bacterias endosimbióticas. Pero como he dicho anteriormente este invento tiene un precio: Se producen radicales de oxígeno, los radicales libres, que son altamente reactivos y acaban dañando estructuras vitales de las células, como su membrana plasmática. Este deterioro se puede retardar con dietas «sanas» tipo mediterráneo, por ejemplo y con ciertas vitaminas protectoras de esta oxidación como la vitamina E.

Además los errores genéticos que se van acumulando en el ADN de las células durante la replicación y por acción de agentes externos más o menos agresivos (mutaciones) pueden influir en el desgaste celular. Estas son algunas de las principales causas de envejecimiento celular.

ALTERNATIVA NO MATERIALISTA

La segunda alternativa es que después de la muerte individual del ser vivo, algo queda algo no material, que no se sabe exactamente a donde va. Nos podemos plantear tres cuestiones:

1. ¿Todos los seres vivos sufren este proceso o solo los animales superiores, o bien solo el hombre, como ser vivo especial?

2. ¿Qué naturaleza tiene ese «algo» no material?

3. Cual es el destino y función de ese «algo»?

¿Energía espiritual?

1. Es lógico pensar que a medida que el ser vivo se complica en organización, ese algo, una especie de energía, también es más complejo; pero ¿es más persistente una vez muerto el organismo vivo? La duración de «eso» quizá dependa de la complejidad: cuando se alcanza un cierto nivel de organización vital, el «espíritu» se estabiliza y persiste Puede que surja cuando se alcanza un nivel de raciocinio y consciencia como la alcanzada por el hombre y sea un estado de mayor nivel en la materia-energía: Primer nivel: materia no viva; segundo nivel: materia viva; tercer nivel: energía espiritual.

2. Es difícil creer que ese «algo» (espíritu, alma, etc.) sea de naturaleza material, ya que no lo vemos, no lo percibimos y no podemos demostrar su materialidad científicamente. Podemos pensar que pudiera ser algún tipo de energía. Tampoco ha podido ser demostrada su existencia y su naturaleza. Pero existen en la cultura humana citas de esto que nos ocupa:

a) Las ciencias alternativas como la parapsicología tratan de ello o de algo relacionado: Energía psíquica, viaje astral, ectoplasma, aura, ente, etc

b) Creencias y leyendas populares hablan de: Fantasmas, espíritus buenos y malos, muertos resucitados, etc

c) Las religiones son las que más lo consideran: nos hacen creer en: el alma inmortal, en los ángeles, en los diablos, en la resurrección de los muertos, en los dioses o en Dios

¿Espíritus energéticos?

Para la ciencia, tal asunto no es material; en todo caso, si existiese podría ser una forma desconocida de energía o todavía no identificada. ¿Que tipo de energía? Energía electromagnética luminosa del vacío mental

¿Es quizá, nuestra actividad mental recogida y almacenada, a medida que la producimos, por inteligencias superiores, o bien de forma natural, en entidades de información energética y de esta forma conservada e inmortalizada? Es posible que estas entidades o almas, que se van fabricando con la vida de cada persona, luego sean utilizadas por entidades superiores (dioses), para enriquecerse o bien pasen a formar parte del «espíritu» del Universo.

De forma que en el Universo hay varios niveles de organización: 1.- la materia no viva, asociada a la energía conocida con sus múltiples variantes 2.- la materia viva, asociada a la energía espiritual: Los seres vivos almacenan información en unas unidades de información biológica, los genes. Para esto utilizan un lenguaje de 4 letras (las 4 bases nitrogenadas del ADN) que forman unidades variables de secuencias formadas por variaciones con repetición de estas letras. A lo largo de la vida individual de los miembros de una especie, estos genes van registrando la información de sus experiencias vitales, influenciadas por el ambiente y van determinando la evolución de la especie; se almacena toda la información de la historia de la especie, de sus orígenes y ancestros en los genes de sus individuos. La especie, a través de sus miembros, va evolucionando, se va transformando, según los cambios ambientales. Pero también existe un influjo de la especie en el ambiente, de manera que ambos, en cierta medida, se transforman juntos, interaccionando entre si.

El gran caudal informativo almacenado en los genes de las diferentes especies de seres vivos puede que se consiga transvasar a entidades espirituales energéticas capaces de almacenar dicha información; serían las almas o espíritus, bien individuales de cada ser vivo, o al menos de determinados seres vivos con cierta complejidad ¿humanos? O bien una energía colectiva que recoge la información biológica, una energía espiritual cósmica. ¿Cómo se consigue esto?

¿Espíritus informáticos?

El camino puede ser a través de los biochips. Las neuronas establecen circuitos neuronales en el encéfalo, según la información genética por un lado y según las experiencias ambientales y vitales por otro, y estos circuitos son la base biológica de las «funciones espirituales» de la especie humana. Si la información neuronal se consigue trasvasar a chips informáticos, la experiencia vital de una persona se puede almacenar de forma permanente en máquinas. Se pueden conectar microchips en una persona, o bien fabricar neurochips, que siendo inocuos para ella, vayan recogiendo su información vital desde que nace hasta que muere y esta información se vaya almacenando permanentemente, de forma semejante a como se almacena información en una especie de CD-Rom. Posteriormente estas informaciones vitales se podrían utilizar de diversas formas. Es una forma de que seres inteligentes (¿dioses?) adquieran información de nuestro planeta a través del procesamiento y análisis de nuestras experiencias vitales. De alguna manera estas informaciones que conservan nuestras «vidas» nos hacen inmortales. ¿Pueden transferirse a nuevos cuerpos? ¿Se acumulan, junto con otras y dan lugar a inteligencias cada vez más perfectas y poderosas?

Recapitulación: A medida que el Universo evoluciona, surge la vida y luego el espíritu

A medida que se asocia la materia y la energía, surgen realidades emergentes de nivel organizativo superior a lo anterior, que dependen del buen funcionamiento de las asociaciones inferiores, pero que son más complejas, poderosas y autosuficientes. Las entidades inferiores, no desaparecen, sino que pueden subsistir en su estado, libremente, o pasar a integrarse en asociaciones de jerarquía superior. En todo este proceso tiene un papel determinante el tiempo ya que se trata de un proceso evolutivo, de cambio, de transformación de la materia y de la energía universal. Así, las partículas subatómicas forman átomos, más complejos, los átomos forman moléculas, las moléculas, macromoléculas; a partir de aquí ya se pueden formar estructuras vivas: Ha aparecido el ARN, y su posterior forma más estable, el ADN, fundamentos de los seres vivos. Estas macromoléculas se organizan en genes, que son las unidades de información de la materia viva y que permiten que esta materia se expanda y desarrolle, pues tienen capacidad de reproducción (replicación). Además registran y almacenan las informaciones ambientales con objeto de adaptarse mejor a los lugares donde se encuentran, es decir «viven». Por otro lado, estas macromoléculas tienen tendencia, con el paso del tiempo, y a medida que almacenan más información y por lo tanto crecen en tamaño, a asociarse con otras moléculas y macromoléculas (proteínas, lípidos, glúcidos, etc.) y a crear estructuras vivas cada vez más complejas ¿quizás para protegerse mejor del ambiente y perpetuarse con más facilidad? (los genes egoístas de R. Dawkins). Así, nacen los orgánulos y las células, que actualmente son las unidades de vida más representativas. Estas últimas, pueden ser de estructura más sencilla, las bacterias, o bien de estructura más compleja, las demás células como las animales, vegetales o fúngicas. A medida que pasa el tiempo de este Universo y éste se desarrolla y evoluciona, surgen entidades vivas más complejas. Esto sucede si existen lugares que reúnan las condiciones necesarias para la vida, es decir planetas de tipo terrestre (al menos, la vida, tal y como nosotros la entendemos).

Si estas condiciones persisten en el tiempo en el planeta, la vida se desarrolla y se expande, creando formas cada vez más complejas: las células se asocian en organismos pluricelulares, más complejos y poderosos; estos seres se van complicando cada vez más y llega un tiempo en que algunos de estos seres se hacen tan complejos que desarrollan un órgano, el cerebro, que supera a los genes en el almacenaje y procesamiento de la información ambiental, con lo cual estos seres, determinados animales, aunque necesitan de otros seres vivos y no vivos para subsistir, son cada vez más autosuficientes y dominan cada vez mejor su ambiente. Surgen los mamíferos y uno de ellos el hombre, alcanza el máximo poder de autosuficiencia y control ambiental.

En la especie humana emerge ahora la consciencia y la vida espiritual. ¿Ocurre algo semejante en otros animales complejos aunque en menor grado? Es probable que sí, y el grado dependerá de su complejidad y desarrollo cerebral. Esta vida emergente tiene su sustrato en el cerebro y en la actividad neuronal de éste. Las neuronas, células muy especializadas, se asocian en dicho órgano y establecen comunicaciones entre ellas, los circuitos neuronales, base de las funciones cerebrales superiores, tales como la memoria, raciocinio, aprendizaje, inteligencia, emociones, etc., y que todas ellas fundamentan la vida espiritual. Es decir, esta «emergente vida espiritual» , mientras no se demuestre lo contrario, solo puede vivir si se asienta sobre el substrato cerebral, formado a su vez por unidades de vida inferiores como son las células neuronales, eso sí especializadas y asociadas convenientemente para crear esta nueva forma de vida.

Las neuronas, a medida que van siendo estimuladas por el ambiente, aumentan sus ramificaciones dendritícas y establecen cada vez más sinapsis entre sí, es decir los circuitos neuronales van proliferando con los estímulos ambientales. Esto da lugar a un sistema biológico de almacenaje de información mucho más rápido que el genético pero menos estable, ya que se transmite culturalmente, de generación en generación y no a través de los genes, aunque éstos a la larga van determinando cerebros cada vez más capaces y eficientes. Como he imaginado, quizá fantaseado, el gran salto es la separación de esta vida espiritual emergente de su sustrato biológico cerebral.


© Copyright 2002 Francisco Carrillo Gil (fcarrillo@iieh.com)
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Biólogo

(*) Francisco Carrillo (1952-2015) nació en Zaragoza. Es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático de Biología y Geología del Instituto de Enseñanza Secundaria LEGIO VII de León (capital).