por Emilio Jorge Antognazza


Principio

Dos parejas, dos estilos

Desde el comienzo de la historia, el vínculo de pareja ha sido un tema conflictivo. Adán y Eva, la primera pareja humana según la Biblia, fue protagonista del inicial entuerto entre un hombre y una mujer. Es por todos conocido que la serpiente tienta a Eva a comer las manzanas del árbol del conocimiento del bien y del mal; luego, Eva, le da una manzana a Adán quien también come. Dios, que se paseaba por el jardín del Edén, observa que se ocultan de su presencia. Están avergonzados por su desnudez. Dios les pregunta cómo saben que están desnudos y le hace a Adán, además, esta otra pregunta: (textual­mente)

“¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?” El hombre respondió: “La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él.” (Gn 3, 11-12)

Miles de años más adelante aparece otra pareja. Es José y María, la madre de Jesús. Virgen y casta, María recibe, mediante un ángel, el anuncio de que está embarazada por obra del Espíritu de Dios. Siendo una adolescente y no habiendo mantenido relaciones con su esposo el quedar embarazada debió haber sido, en su momento, un gran trastorno… (textualmente)

José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto”.(1)(Mt 1, 19)

Quizás ya se hayan dado cuenta adonde apunto.

Estos modelos de pareja marcan las características de dos estilos bien definidos de vínculos: la pareja tormentosa y la pareja trascendente.

En el primer caso, Adán no se hace cargo de su conducta. Actuando como un niño, responsabiliza a su mujer del acto prohibido. El no es responsable, la culpa la tiene el otro.

Si bien La Biblia no lo cuenta, Qué pudo haber pasado entre ellos luego de haber sido expulsados del paraíso? Me imagino la retahíla de reproches de uno para con el otro. “Te dije que no comieras… pero no, tenías que comer… Mira ahora donde estamos, en pleno desierto, consiguiendo qué comer con el sudor de nuestra frente…” ” Mira, mejor cállate… Si estabas tan seguro.,.. Por qué la aceptaste; por qué la comiste?; “Y yo qué sabía que era de ese árbol?; “Si yo te lo dije… No te hagas el inocente ahora”

Y así habrán seguido durante bastante tiempo. Se me ocurre que, entre ellos, no debió haber habido un clima de respeto y amor. Recuerden que engendraron un hijo envidioso y fratricida: Caín.

El segundo ejemplo nos ilustra sobre el amor, la comprensión y la renuncia de otro hombre, José. En aquella época se denunciaba a las adúlteras y se las apedreaba hasta morir. Antes que hacer esto José prefiere irse, sin decir nada, con lo cual él quedaba en falta ante la comunidad. Gracias a Dios, el ángel Gabriel aclaró las cosas.

Con Adán y Eva tenemos la aceptación irreflexiva de la inducción transgresora efectuada por la serpiente, la imposibilidad de poner límites adecuados, la ausencia de una ética, la proyección de las culpas: “No fui yo, fue ella”

Con José y María aparecen la generosidad, la renuncia, la ausencia de especulación.

La idea de este libro surgió como una necesidad de proponerle a cada uno de ustedes que investiguemos juntos el universo de la relación más compleja en la historia de los vínculos humanos:

El vinculo de pareja (2)

Desde que me recibí de psicólogo, en 1972, trabajé con parejas tanto en sesiones individuales como grupales y en talleres específicos. En realidad, vengo observando la enorme variedad de características que presenta la pareja humana, desde mis 18 años de edad, cuando comencé a trabajar como maestro de grado. Sumada toda esta información y agregada a la que aporta mi propia pareja con Marta durante 31 años, he clasificado este vínculo en dos tipos: las parejas tormentosas y las trascendentes. Este libro es mi aporte. El de ustedes estará dado por el compromiso que pongan en leer estas páginas, la toma de conciencia de que algo no está funcionando bien en vuestra pareja, la pregunta que, necesariamente, se tendrán que hacer, en algún momento: “?¿En qué soy responsable de que esto no esté funcionando?” y, fundamentalmente, la interrogación a sí mismo: “?¿Quiero que esto cambie para mejor?”

Si la respuesta es SI, es momento de que comience a comprometerse en un proceso de cambio que redundará beneficiosamente tanto en usted mismo como en su vínculo. Para complementar el texto lo invito a que se tome unos momentos de reflexión. Este es el primero:

Momento de reflexión:

Pregúntese:

¿Amo a mi pareja?

 Tanto si la respuesta es SI como NO… hágase otra pregunta.

 ¿Cómo lo sé; cómo me doy cuenta?

Tome conciencia de lo que dice, de sus silencios, sus frases hechas o de su total y absoluta sorpresa. En lo que sigue del libro, algo haremos con esas preguntas y sus respuestas.

Uno

Desde una observación casual

Diálogo tormentoso

Estoy almorzando en un restaurante de Belgrano. Frente a mí un hombre y una mujer discuten. Entre el ruido del afuera y del adentro, logro escuchar algunas de las cosas que se dicen. Ambos se reprochan conductas de ahora y de antes. Ella dice, vehementemente:

– Porque te tienes que acordar, Guillermo, que te fuiste de la cama sin decirme nada, nada. Te fuiste a tomar no sé que porquería y me dejaste plantada y después volviste como si nada y te pusiste a dormir… ¡A DORMIR!

– ¡No sé que tiene que ver eso con esto otro. Peor lo que me hiciste tantas veces cuando te pasabas horas hablando con Emilce y yo me moría de hambre y me tenía que preparar la comida y la ropa para el otro día porque hablabas y hablabas de las pavadas de siempre!

– ¿Pavadas? – preguntó ella indignada ¿Pavadas? A ti te parece que hablar de su preocupación y miedo por el nódulo en el pecho eran pavadas? Has sido y sigues siendo un insensible, un egoísta.. ¿ Cómo puedo seguir esperando algo de ti? ¡ Nada, nunca has comprendido nada. No sé por qué sigo contigo, todavía …!

– ¡Separémonos de una vez y basta! – dijo él gritando. La mujer hizo un intento de levantarse de su silla pero, al fin, se quedó. Algunas personas se dieron vuelta y yo miré hacia mi plato. Sentía vergüenza ajena. El tal Guillermo miró de reojo y encendió un cigarrillo, guardó el paquete, lo volvió a sacar y convidó a su mujer quien dijo no con la cabeza.

– ¿Qué quieres que entienda? – continuó – Que quieres empezar a estudiar a los 35 en vez de ocuparte de la casa, de los chicos y de mí… DE MÍ? Ya te pasó tu cuarto de hora… déjame de joder…

Lamentablemente, me tenía que ir. Jamás sabré el nombre de ella. Lo que sí sé es que este fragmento de pelea representa un modelo ampliamente difundido del actual vínculo de pareja. Tanto ella como Guillermo mencionaron algo que me llamó la atención hasta el punto que se ha transformado en una pregunta que disparó otras y que dieron origen a este libro. Les recuerdo qué dijeron. En un momento ella expresó:

“No sé por qué sigo contigo…”

Y él respondió:

“Separémonos de una vez y basta…”

Preguntas…

Aquellas dos declaraciones me motivaron lo suficiente como para plantearme algunos interrogantes:

¿Por qué razón tantas parejas tormentosas siguen juntas?

¿Creerán, realmente, que la vida en pareja es pura queja mutua?

¿No se habrán cuestionado alguna vez si no hay otro modo de vivir?

¿Todos los modelos de pareja que han tenido serán iguales?

¿Habrán intentado hacer algo al respecto?

¿O la única opción que tienen es seguir así hasta que la muerte los separe?

 ¿Y si la vida juntos es tan infeliz… ¿Por qué no se separan de una buena vez?

Me quedé repitiendo la última pregunta: ¿Por qué no se separan?

Se me ocurrieron algunas repuestas que discriminé en los siguientes posibles motivos:

Algunos motivos para seguir juntos

Materiales : miedo a la desprotección económica; el de ella: ¿”Quién me mantiene?” y el de él: ¡Me va a despojar de todo!.

Familiares : no quieren causar trastornos a los hijos, pesadumbre a los padres y demás familiares; deudas contraídas con la familia política (préstamos para comprar una casa, un auto); afectos en juego con los suegros, cuñados, etc.; relaciones laborales convenientes como trabajar con el suegro, etc.. (¿Cómo les voy a hacer esto con todo lo que hicieron por nosotros?)

Sociales : el qué dirán los amigos y vecinos. Amenazas de desprestigio. Temor a ser considerado el “malo” o “mala” de la película.

Religiosos: “Hasta que la muerte nos separe”; promesa hecha a Dios, frente a testigos, imposible de romper sin sentirse culpable.

Laborales : desprestigio, comentarios, alusiones

Personales : miedo a la soledad, miedo a la no asistencia en la vejez, costumbre, identificación con un a (esposo, esposa), simbiosis o co-depen­dencia (se desarrolla este concepto más adelante); adicción a un estilo de vínculo (Síndrome Norwood (3))

Identidad mistificada (falsa, espuria): esto se refiere a que cada miembro de la pareja es quien es debido a la imagen que se ha formado de sí mismo en función de la imagen que cree que el otro tiene de él. (¿Difícil… ?No?) Digamos que ANÍBAL ES ASÍ porque, sin saberlo, actúa un papel en función de lo que cree que su esposa espera de él. Con Verónica, la mujer, ocurre lo mismo. El se comporta de una manera inteligente cuando está con otros, pero se “estupidiza” cuando está con ella. De igual manera, ella se muestra brillante cuando está con él y es una pobrecita que siempre está en apuros cuando está en el trabajo. Aquellas características de uno y de otro de las cuales se quejan mutuamente, son reforzadas por las propias conductas de cada cual. Lamentablemente, cada uno se ha identificado tanto con su imagen en función del otro que separarse sería dejar de ser, dejar de existir. Esto produce miedo. ¿ ?Quién sería Aníbal si no existiera Verónica qué refuerza su identidad con cada queja; quién sería Verónica si Aníbal no le reforzara su identidad con sus propias quejas? “Sigamos juntos para no dejar de existir”. Parafraseando a Borges: “No nos une el amor sino el espanto…¿ ?Será por eso que nos necesitamos tanto?”.

La falacia del tiempo invertido : aquí se alude a la antigüedad del vínculo y a la cantidad de experiencias compartidas. ¡Son 17 años de estar juntos… Hemos vivido tantas cosas juntos!

Conductas compensatorias encubridoras : “Tenemos buen sexo; nos gustan los mismos espectáculos; tenemos buena comunicación; etc.”. La permanencia de estas conductas crea confusión. Cada miembro se pregunta cómo puede andar mal su pareja si hacen tal o cual cosa bien.

Esperanza renovada : cada uno tiene una imagen idealizada de cómo le gustaría que su pareja fuera y espera que ese cambio, alguna vez, ocurra. Y así pasan los años… aumentando, considerablemente, el nivel de frustración con cada expectativa frustrada.

La Gran Causa Ignorada

Ahora bien:

¿No podría haber otra explicación de por qué sigue junta una pareja tormentosa?

Puede que si: quizás sigan juntas…

Porque de ese vínculo tan conflictivo, tengan algo que aprender

 ¿ Qué podría ser?

De acuerdo con mis observaciones, la vida en pareja es un laboratorio en donde se pueden aprender varias cosas, siendo las más importantes, el sentir respeto por el otro, expresar emociones, especialmente el amor , a compartir proyectos y a mantener una comunicación eficaz .

Estos son, básicamente, los pilares que deberían sostener este vínculo.

Obstáculos

Muchas parejas han quedado atrapadas en una red de expectativas mutuas que nunca se cumplen. Cada cual espera algo del otro y ese algo jamás aparece. ( “No me debe querer, porque si me quisiera haría tal o cual cosa o dejaría de hacer tal otra”). Como consecuencia, generan­ frustración y resentimiento hasta tal punto que el amor, que posiblemente sienten, queda ignorado y, por ende, inexpresado. Cuando analicemos aquellos pilares veremos en qué consiste ese cuestionamiento al amor y cómo se va estructurando.

En ciertas parejas, el amor existe pero está bloqueado su reconocimiento y/o su expresión por resentimientos acumulados durante años y que nunca se expresaron. En algunas ocasiones, la coraza se relaja y puede filtrarse alguna manifestación amorosa que lubrica el vínculo. Lamentablemente, dura poco. Los rencores emergen hasta el grado de que desaparecen, también, el respeto, los proyectos, la comunicación. Cada fisura en cada uno de estos pilares son síntomas de una pareja en crisis. Y, como todo síntoma, una invitación al aprendizaje. Si los miembros de la pareja aceptan aprender, el amor puede emerger. De lo contrario, vivirán en un clima tormentoso o se separarán.

Como veremos, en el amor debe haber reciprocidad. Si uno de los dos, por conflictos profundos no resueltos, no llega a creer en la autenticidad de la manifestación amorosa el vínculo se hace imposible. Algunos interpretan el gesto de amor como especulativo (“Me abraza por que me va a pedir algo”) ; otro no la acepta porque… (“Nos peleamos todo el día y ahora me sales con esto”) Está el que se angustia porque … (“No quiero acostumbrarme a lo bueno porque después termina”) y el que rechaza cualquier demostración de afecto porque aún permanece ofendido. En fin, múltiples variaciones. Cada pareja tormentosa tendrá la suya. Lo que importa destacar en este momento es que, si la expresión de ternura es auténtica para el que la da y falsa para el que la recibe, se incrementarán las capas de resentimiento y la pareja se irá separando cada vez más cayendo en el peor de los sentimientos: la indiferencia.

Todas las vicisitudes de la pareja tormentosa son ocasiones para el aprendizaje. Pero para eso hace falta un ingrediente fundamental sin el cual nada es posible: la humildad (4) que va a posibilitar tanto la toma de conciencia como la autocrítica adecuada (5) y el deseo de cambio.

En una sesión de pareja el marido le pregunta a la mujer si no nota que está más colaborativo en la casa. Ella le contesta que sí pero que no lo considera válido porque la idea surgió de la terapia y no de él. Están atrapados pues, haga lo que haga, este hombre va a ser cuestionado por su esposa mostrando ésta un eterno resentimiento (que tiene otras raíces) y él una creciente impotencia (que también tiene sus porqués).

Podemos afirmar, que una pareja tormentosa tiene la necesidad inconsciente de ser así aunque, en lo manifiesto, anhelen otro estilo de convivencia. Este “punto sano” les permite salirse del vínculo tormentoso y consultar a un psicólogo, persona ante la cual van a reproducir, espontáneamente, la misma interacción que cuando están solos. Pero ahora lo hacen frente a un “testigo” que les devolverá lo que ellos, seguramente, se resistan a ver. Lo más frecuente que aparece en las sesiones es la ausencia de autocrítica responsabilizando al otro de todo cuanto le ocurre a la pareja. Ahí se pone en evidencia lo que estamos afirmando: el deseo de cada uno es que el otro sea diferente a como es. Se tiene plena conciencia de los cambios que debe hacer el otro y se desestima la importancia de las propias conductas negativas y saboteadoras del vínculo. Este es el punto más difícil de lograr: que cada cual asuma su parte. Ahí entra a jugar la defensa del Sistema de Creencias (SICVA) (6):

Yo estoy en la verdad; tú estás equivocado/a. Como nadie puede cambiar por deseo de un otro se produce un estancamiento en donde ambos están a la espera de que sobrevenga el milagro, este es que, un buen día, el otro sea diferente a como venía siendo, que renuncia a su SICVA y adopte el del otro. Si lo anterior se lograra, cada miembro terminaría formando pareja consigo mismo. Este es un fenómeno vincular que nos permite asegurar que:

En las parejas tormentosas el otro no existe.

Momento de reflexión

Reflexione sobre las posibles causas por la cuales una pareja sigue junta a pesar de los conflictos que tiene. Rastree, entre sus amigos y conocidos, aquellos que tienen parejas con vínculos problemáticos y especule sobre las razones por las cuales no se separan. Haga lo mismo con su propio vínculo de pareja si es que la considera tormentosa.

No olvide La Gran Causa Ignorada:

Quizás siguen juntos porque tienen algo que aprender.

El objetivo de este libro es proporcionar algunos indicios sobre ese algo.

Dos

Des – parejas

Parejas tormentosas

Al elegir el término de “tormentosa” para definir este tipo de vínculo, no se me ocurrió pensar en rayos y centellas, truenos y huracanes o, en cuanto a la relación en sí, golpes, insultos y platos que vuelan. A veces ocurren estas cosas, pero no siempre. Puede haber una pareja tormentosa en donde no existe la pelea, sino la resignación; no el insulto, sino el silencio; no el reproche, sino la constante demanda. Cada cual tiene su estilo.

Conviene aclarar que, cuando decidí el vocablo “tormentosa” me basé en la sinonimia y palabras asociadas que me ofreció el procesador de textos. Son estas:

Tortura, padecimiento, angustia, indiferencia, intolerancia, dolor psíquico, cansancio tipo hastío, enojo, impaciencia, incomprensión, sobre exigencia, aburrimiento, monotonía, desagrado, persecución, abnegación, inmolación… (Y siguen)

Por otra parte, el término “ pareja ”, nos está significando no sólo el hecho de PAR o DOS, sino la circunstancia de “emparejar”, de estar al mismo nivel . Dos seres humanos que están en la misma línea y que tienen el mismo valor ante los ojos de Dios, la ley y el resto de los mortales.

Por lo tanto, el nombre de “parejas tormentosas” pareciera indicar, según lo anterior, una contradicción. Pues, si ampliamos la definición con sus atributos nos quedaría:

PAREJA TORMENTOSA: grupo de dos personas con iguales derechos y obligaciones pero cuyo vínculo está basado en la persecución, la intolerancia, la abnegación, el hastío, la incomprensión, las exigencias… con un fin oculto, inconsciente… (¿Cuál será?)

Seguramente, ya notó que la contradicción se sustenta en que, por un lado, por ser “pareja”, debería haber igualdad entre sus miembros; por otro lado, por ser tormentosa, hay lucha por el poder, por probar quién puede más, quién ganó la discusión, quién tiene que pedir perdón a quién, con lo cual es imposible que exista la igualdad. Y si no hay igualdad… no hay pareja .

Pilares

En cambio, la auténtica pareja o Pareja Trascendente, tal como la entiende la Psicoterapia Integrativa, se caracteriza por estar apoyada en los ya mencionados cuatro pilares básicos:

RESPETO

AMOR

PROYECTO COMPARTIDO

COMUNICACIÓN EFICAZ

Estos cuatro pilares BASICOS (Hay otros) hacen, por su sola presencia, que el vínculo sea igualitario: no hay lucha por el poder, no hay reproches, no hay competitividad. Esto hace que se hable de estar emparejados o EN PAREJA.

De lo contrario se estaría hablando de otra cosa: de un grupo de dos personas cuyo único objetivo, consciente o inconsciente, es aniquilar al otro en su ser-en-sí.

¿Aniquilar al otro? ¿Por qué?

Porque no satisface las expectativas que cada cual tiene en función de la imagen idealizada que se ha formado respecto de lo que debería ser una pareja. No perdonan al otro que no encaje en dicho ideal y se lo castiga para provocar, a la fuerza, su adecuación.

La definición se completaría así:

PAREJAS TORMENTOSAS: se mantienen unidas con el fin oculto, inconsciente de aniquilar, humillar, abatir al otro en su ser-en-sí como castigo por no satisfacer las expectativas propias construidas de acuerdo con una imagen idealizada.

 

Aniquilar al otro (7) no significa la muerte del cónyuge, amante, novio, etc., por lo que ese otro es sino que se trata de una represalia o castigo por no adaptarse a aquella imagen idealizada que uno tiene de lo que debería ser la pareja. Y esta estructura vincular es pendular: hoy me toca a mi, mañana te toca ti. Ambos son, alternativamente, víctima y victimario del otro.

Juan castiga a María porque, según la imagen idealizada que él tiene de lo que debería ser una esposa, ésta tendría que esperarlo todas las noches, con la comida preparada, vestida con ropa interior, con la mesa y las velas puestas, una sonrisa de parte a parte, buen humor y disposición total para una noche de pasión. En vez de eso, se encuentra con que está protestando con uno de los hijos, sacando los piojos de la hija, la cena sin siquiera estar planeada, pésimo humor, un beso sin contacto dado de lado y mucha, mucha queja. Si bien este es un caso extremo (pero que existe), marca un ángulo de discrepancia muy grande entre lo esperado y lo real. La consecuencia: frustración, enojo.

A mayores expectativas, mayores frustraciones. Expectativas que tienen que ver con una fe, con una certeza absoluta de que lo que uno imagina TIENE que ser necesariamente verdad. No se trata de una posibilidad o de una mera expresión de deseo. No. Para Juan ES VERDAD ABSOLUTA que María lo está esperando tal como él lo fantaseó. Quizá María, por su parte, tiene la expectativa de que ni bien llegue su marido la va a ayudar en todo, que le dé un beso cariñoso y comprensivo, que vaya a comprar comida, que le lave la cabeza y despioje a su otro hijo. Si representáramos lo que les sucede a Juan y María con un ángulo, tendría que ser un ángulo obtuso ¿Los recuerda?. La línea de base es la realidad y la otra línea es la fantasía. Cuanto más se alejan esas rectas más grande será la frustración. Y “obtuso” es, también, vivir de la expectativa de que el otro sea diferente a como es. O necio, que es un buen sinónimo.

Por ahora, importa que quede claro que cuando utilizamos la palabra “pareja” sepamos que no estamos designando solamente un conjunto de dos elementos (los policías vienen en parejas; una pareja de gatos) sino el hecho de la igualdad entre las partes, al “ em pareja miento”, a que ninguno de ambos miembros es más que el otro y que ese vínculo está sostenido por el respeto mutuo, el amor, el proyecto compartido, la comunicación adulta, como pilares básicos .

En función de esto último, las expectativas y frustraciones, las presiones exigentes y los malos tratos, las descalificaciones y las venganzas, están de más.

Y lo que está de menos son esos cuatro pilares básicos.

Para allá vamos.

Pero antes, un…

Momento de reflexión:

Definido el concepto de Pareja Tormentosa, es importante que considere si su pareja actual se adecua o no a la definición.

Escriba o grabe las características que debería tener, para usted, la pareja ideal. No omita nada.

A continuación haga lo mismo con las características reales.

Dibuje, intuitivamente, un ángulo de discrepancia y observe los grados que tiene, sabiendo que la discrepancia total es un ángulo llano o de 180 grados.

Quédese con estas evidencias y reflexione sobre ellas según los contenidos de los próximos cuatro capítulos.

Una ayudita para pensar

En ocasiones he observado que a algunas personas les cuesta evaluar determinada situación porque no encuentran las palabras adecuadas. Indagando en las distintas parejas que he atendido, confeccioné una lista aproximada de las demandas más frecuentes de los miembros de una pareja. Si tiene dificultades para pensar su pareja puede hacer uso de esta guía aunque, lo más aconsejable, sea utilizar sus propios conceptos.

La pareja idealizada reuniría algunas de estas características:

•  Que me acepte tal como soy.

•  Que respete mis creencias, ideas y puntos de vista aunque no los comparta.

•  Que acepte que tengo necesidades y deseos propios.

•  Que pueda contarme lo que siente y piensa.

•  Que esté disponible para escuchar algún problema que tengo sin enojos ni réplicas ni consejos ni sugerencias si no se los solicito.

•  Que podamos disfrutar juntos de parte del tiempo libre que tenemos.

•  Que podamos tener proyectos en común más allá de los proyectos individuales.

•  Que posea capacidad para dar y recibir afecto.

•  Que entienda que mis ritmos son diferentes a los suyos y que los respete.

•  Que podamos comunicarnos en forma efectiva, sin malentendidos ni sobreentendidos y lleguemos a acuerdos.

•  Que muestre conductas amables en todo momento.

•  Que pueda separar su trabajo de su hogar; que cuando esté en casa esté en casa y no siga trabajando con su mente.

•  Que pueda estar disponible para acompañarme en trámites complejos que necesitan de su intervención; al médico, cuando tengo que realizarme estudios que me angustian, etc..

•  Que se interese, sin intromisión, en mis asuntos,

•  Que me llame durante el día por su necesidad de comunicarse conmigo y para saber cómo estoy.

•  Que sepa desempeñar su función paterna/materna.

•  Que sepa administrar el tiempo y el dinero.

•  Que tome iniciativas.

•  Que tenga capacidad de decisión.

•  Que cumpla con los compromisos que establece.

•  Que sea responsable en lo que hace y se comprometa en su trabajo.

•  Que colabore en las tareas de la casa.

•  Que me incluya en sus proyectos.

•  Que sea capaz de organizar y hacer cosas en conjunto haciéndose cargo de su parte.

•  Que asuma su responsabilidad en ciertos temas que generan conflictos en la pareja.

•  Que acepte, con buena disposición de ánimo, quedarse con los chicos, llevarlos a la escuela, bañarlos, etc..

•  Que me consulte cuando tiene que tomar alguna decisión que implica a la familia.

•  Que me apoye en la puesta de límites a nuestros hijos y que me corrija cuando estamos solos.

•  Que no me desautorice frente a nuestros hijos.

•  Que colabore en la organización de fiestas y reuniones.

•  Que cuide su salud y su cuerpo en todos los aspectos.

•  Que sea vital, entusiasta, creativo/a en los juegos sexuales.

•  Que podamos hablar libremente sobre cuestiones sexuales.

•  Que responda a mis invitaciones y seducciones.

•  )Que comprenda que no siempre “uno/a tiene deseos”

•  Que respete mis tiempos.

•  Que el coito sea la consecuencia de un vínculo de amor y no de una “imperiosa necesidad higiénica”.

•  Que conozca la forma en que más me gusta “hacer el amor”.

•  Que sepa “sintonizar mi frecuencia”.

•  Que me sorprenda con algún regalo fuera de fechas claves.

•  Que recuerde dichas fechas.

•  Que podamos compartir información variada.

•  Que sea protector/a cuando me siento en “baja”

•  Que me atienda cuando no me siento bien

•  Que se encargue de tareas no habituales cuando estoy atravesando una dolencia.

•  Que entienda que yo, como todo ser humano, tiene sus impedimentos para ciertas cosas.

•  Que conozca mis intereses vitales que me proporcionan armonía

•  Que acepte que esos intereses, en ocasiones, tengo que desarrollarlos fuera de casa.

•  Que comprenda que, en ocasiones, necesito estar solo/a.

•  Que no me manipule ni con miedo, ni con soborno, ni con culpa para obtener algo de mí.

•  Que sea directo/a en sus pedidos.

•  Que comunique lo que sintió o pensó en vez de querer hacérmelo saber mediante subterfugios (“microvenganzas”).

•  Que se haga de un tiempo para el intercambio de afecto. (“mimos”)

•  Que pueda llegar a comprender que tengo conflictos con mis padres y que, a veces, la culpa me impide ponerles límites adecuados.

•  Que sepa jugar y divertirse conmigo y los chicos.

•  Que tenga conciencia de los problemas que tenemos (Que no los niegue), que tenga autocrítica (Que se haga responsable de su parte) y que manifieste un auténtico deseo de cambio

•  Y, sobre todo, que siempre actúe de buena fe..

Aquí sólo figuran cincuenta y siete ítems. Hay muchos más. La intención es que le sirva para comenzar a pensarse. En su conjunto, estos puntos formarían una Pareja Trascendente. La ausencia de ellos, una Pareja Tormentosa. En términos más simples: una Pareja Madura, adulta y una Pareja Inmadura, infantil. Pero… ¡Cuidado!

La aparición de todos esos puntos en una pareja es algo muy idealizado. De hecho, no conocí a alguna que los tuviera todos. La sola presencia de los cuatro pilares hace que una pareja sea trascendente. Muchas de estas parejas tienen carencias en esos 57 ítems pero no por ello dejan de ser trascendentes. Lo que ocurre es que tienen capacidad de aprendizaje, evalúan sus errores y cambian sus conductas pues actúan según el punto 57: la Buena Fe. Tienen, además, un fuerte deseo de hacer que el otro se sienta bien, escuchan sus necesidades y las toman en cuenta.

En las parejas tormentosas nada de esto sucede porque, como vimos, el otro no existe.

Tres

Parejas tormentosas a predominio “falta de respeto”

¿Existe el otro?

Habíamos terminado el capítulo uno con una afirmación:

En las parejas tormentosas el otro no existe.

En función de esto vamos a ir construyendo el primer pilar de una pareja trascendente.

Este primer pilar significa, ni más ni menos, reconocer y aceptar que EL OTRO EXISTE TAL COMO ES.

Esto, dicho así, poco puede significar para quien lo lea. Leer que EL OTRO EXISTE no tiene por que causar ningún impacto. Sin embargo, encierra la clave de todo nuestro asunto. Es tan importante reconocer que EL OTRO EXISTE TAL COMO ES, como difícil poder explicar con meras palabras dicha importancia.

Evidentemente, hay un reconocimiento intelectual de la existencia del otro; se sabe que ocupa un lugar en el espacio, que trae el dinero para mantener la familia, que lava, plancha y hace la comida, que es la persona que está al lado mío en la cama, que juega con sus hijos, etc.. Es verdad: hay un darse cuenta de una presencia y que, además, tiene un nombre, llámese Haydée, Beatriz, Carlos, Alfonso.

Pero cuando decimos que EL OTRO EXISTE TAL COMO ES, no nos estamos refiriendo a ese tipo de presencia, sino a algo mucho más trascendente.

Antes que nada, el respeto

Reconocer que el “otro existe tal como es” es tomar conciencia de que ese ser que está a mi lado ha nacido de hombre y mujer, que tiene una historia que, a pesar de las semejanzas que tenemos todos los seres humanos, es única por sus experiencias vividas, sus creencias y valores, sus momentos de amargura, su crianza y su educación, sus deseos y frustraciones. Mirando a ese otro, profundamente a los ojos, tengo que tener algo más que la sensación de mera presencia. Estoy revelando, descubriendo un otro ser con mis mismos derechos a una vida plena, que se va a morir, como yo; estoy experimentando un encuentro con alguien que procesa la información que le llega a sus sentidos de una manera diferente a mí porque diferentes han sido sus experiencias vitales. Porque la educación de cada cual ha hecho que cada uno vea, sienta, piense y actúe de manera distinta ante las mismas circunstancias priorizando diferentes elementos de las mismas.

En definitiva, frente a ese otro tengo la obligación de reconocer que somos distintos, de aceptar esas diferencias y de no presionarlo para que sea de la forma en que yo quiero que sea .

Definamos, entonces, el RESPETO:

Conductas que le demuestran al otro que existe para mí o, diciéndolo de una manera más comprometida:

Repertorio de conductas que le dan a entender a mi pareja que ella existe para mí tal como es.

Se trata de conductas simples, en apariencia, pero que son demostrativas de esa consideración positiva hacia el otro. La pauta de esos comportamientos está dada por lo que estima usted que es importante para su pareja según el conocimiento que haya adquirido durante el tiempo de convivencia y del auténtico interés que tenga por ella. Así, por ejemplo, se habrá dado cuenta de que una muestra de respeto es no contradecirla frente a sus hijos sino demorar la expresión de su punto de vista hasta que estén solos; o servirle su copa antes que a sus propios padre de usted, o aparecerse con un regalo inesperado de gran significado emocional, o apoyarla en la puesta de límites a su hijo aún cuando estime que está siendo injusta, etc.,etc.,etc. Los ejemplos son infinitos y dependen de cada pareja.

Hay que tener en cuenta que lo que interesa es que cada cual pueda ponerse en el lugar del otro. La pregunta… ¿?Qué es importante para mi pareja, en este momento?, le va a señalar la conducta a implementar en su aquí y ahora. Esto depende de su…

SICVA: Sistema Interno de Creencias en Verdades Absolutas

Cuando hay una diferencia de opiniones respecto a un acontecimiento, ?¿Cómo llegan a determinar quién tiene razón? Cada cual va a evaluarlo, a entenderlo, a explicarlo de acuerdo con su propia experiencia la que, obviamente, es distinta de la del otro. Esta experiencia es consecuencia de todas las alternativas vividas desde la fecundación (o quizás antes) hasta el presente y conforman el SICVA o Sistema Interno de Creencias en Verdades Absolutas (8). Cada cual tiene su propio SICVA que será compatible o no. Si es compatible no habrá mayores dificultades, pero esto no se da con mucha frecuencia. Lo común es que cada SICVA no coincida con el del otro. Esto traerá consecuencias desagradables porque cada cual se ha identificado con su propio sistema de creencias que, el cuestionarlo, puede producir angustia, rabia, sentimientos de traición a su propia familia de origen. Lo más fácil, en estos casos, es defender su SICVA a capa y espada descalificando al del otro. Por eso lo de Verdades Absolutas. Si cada cual tiene su Verdad Absoluta, no hay posibilidad de que haya otra Verdad.

Las parejas evolucionadas, maduras, trascendentes, en donde el respeto por el otro circula sin ningún esfuerzo, confrontan sus respectivos SICVA, reconocen los puntos inconsistentes y los cambian transformando el SICVA en SICVRE, que significa, Sistema Interno de Creencias en Verdades Relativas. Después de cada confrontación, la pareja evoluciona debido a que ya no predomina el sistema de creencias de la familia de origen de cada cual sino el propio sistema de creencias de la pareja el que se actualiza constantemente. Se ha pasado de un sistema cerrado a un sistema abierto.

Observe este ejemplo:

En una sesión de pareja ocurre este diálogo:

Silvia: (Gritando)¡ No me vas a decir que tu madre no te manipula!;¡ ?Te le opones pero terminas haciendo lo que ella dice!

José: (Con volumen tan bajo que se me dificultaba la audición) No… no me manipula… Ella es así…

Silvia: (Con el mismo tono) ¡Déjate de pavadas…!;¡ Hace de ti lo que quiere!

Con esta breve interacción es suficiente para ilustrar lo que estamos viendo. A simple lectura se trataría de una discusión, como tantas, cuyos efectos se diluyen a las pocas horas… para volver a repetirse, con otro estímulo, más adelante. Sin embargo, representa un buen modelo de la falta de respeto de ambos protagonistas.

A Silvia le resulta imposible comprender qué le está pasando a José en el vínculo con su madre; A José le resulta imposible entender por qué razón Silvia se enfurece tanto.

Silvia critica la forma de actuar de José. Ella querría que actuara de diferente forma con su madre de él; José, en cambio, trata de quitarle importancia a sus conductas para con su madre intentando convencer a Silvia que el cambio no es posible dado que la madre “es así”.

Los invité a ambos a hacer el siguiente ejercicio terapéutico: les pido que cambien de rol, es decir, que Silvia sea José y viceversa, actuando, cada cual, la conducta que quisieran que el otro tuviera hacia el mismo estímulo de “madre manipulativa”. Así que, Silvia se transformó en José y José en Silvia. Rápidamente les escribí un pequeño guión, se los di para que lo leyeran y lo actuaran:

José, (actuando como si fuera Silvia, hace esfuerzos para ponerse enérgico): ¡?Mira mamá, yo soy yo y te pido que respetes mis necesidades. Tengo una familia, una gran responsabilidad en el trabajo. No puedo ni quiero estar pendiente de ti!

Silvia (actuando como si fuera José): ¡Bueno… pero pobre tu mamá… es así… tienes que comprenderla… está tan solita! (Silvia me mira y hace un gesto de fastidio).

Les pregunto:

Cómo se sintieron representando ese papel?

Ambos contestaron, con diferentes palabras, lo mismo:

Ese (Esa) no soy yo.

La conclusión a la que arribaron es que, cuando se le exige al otro ciertas conductas que no forman parte de su repertorio, esa persona deja de ser ella misma para transformarse en otra. En definitiva, lo que se le pide es:

NO SEAS TU MISMO. SE COMO YO QUIERO QUE SEAS SEGUN LO DETERMINA MI SISTEMA DE CREENCIAS .

Y esto es, justamente, lo que significa la falta de respeto: querer que los demás sean como nosotros queremos que sean. No entender que cada cual tiene su SICVA, que es muy difícil desarraigarlo, que nuestra personalidad es consecuencia directa de ese SICVA, que hay elevados montos de angustia porque, si se lo cuestiona, se podría perder soporte, sostén, apoyo, viviendo esta situación como aniquilante de la propia identidad.

Por eso, la falta de respeto atenta, directamente, contra el SER de la persona. “Quiero que dejes de ser como eres y seas como yo quiero que seas” .

En otras palabras:

Quiero que seas otra persona distinta a la que eres.

Exigencias al por mayor

En aquello consiste la exigencia. Si analizamos esta palabra veremos que está compuesta por “EX” que significa “desde afuera” y “GEN” cuyo sentido es “creación”, por ejemplo “Genitar” (crear). O sea, “exigencia” es aquella conducta de uno para sí mismo o para un otro pero que está activada por expectativas ajenas: “Sé el mejor”; “No espero otra cosa que seas maravillosa en todo lo que emprendas”; “Cualquier trabajo que hagas tiene que ser perfecto”; “No me defraudes”, “Sé como tu primo, que nunca fracasó”, “No hagas que me avergüence de ti”, “Decidimos con mi esposa que mi hija va a estudiar medicina” etc.. Esto quiere decir que toda “exigencia” es lo opuesto a “deseo propio”.

La exigencia es una de las formas que adquiere la falta de respeto.

Y una de las exigencias básicas de la pareja tormentosa es que el otro sea diferente a como es.

Es posible cambiar mediante el ser exigido?

Cómo llega cada cual a ser como es?

No seas tu mismo/a

Cada uno de nosotros es una configuración formada por los genes aportados por cada uno de nuestros padres, más las experiencias fetales, más las vicisitudes del parto, más toda la interacción con el medio ambiente desde que nacemos (o mucho antes) hasta, aproxi­ma­damente, los cinco años de edad. Cuando se dice que “el niño es el padre del hombre” se quiere expresar, justamente, que la personalidad básica ya está conformada a esa edad. A todo lo anterior hay que agregarle las experiencias infantiles escolares y los trastornos de cada etapa evolutiva. Esto, que se explica en pocos renglones, es un cúmulo de experiencias notables. El resultado, un nuevo ser, parecido a todos y distinto del resto. Tiene un nombre que lo identifica y un lenguaje que lo conforma. Nadamos en el mismo río pero con estilos diferentes. ¿Quién es mejor? ?Tú, yo, el señor que está caminando paseando a su perro, el cascarrabias del noveno piso, el sacerdote de la iglesia de la vuelta? Nadie. Parecidos y diferentes. Todos somos uno y no hay uno igual al otro. Nacemos, nos desarrollamos y morimos. No hay salida. Compartimos el mismo destino final.¿?Qué me hace mejor que tú o a ti mejor que a mí? ¿?La educación recibida; que escribí unos libros; que has viajado por todo el mundo; que no tienes compromisos con nada; que eres concertista de piano o pintor; que tienes mucho dinero; que no te importa el dinero? Nada. Somos lo mismo y distintos.

Si aceptamos lo anterior… Qué derecho tengo de querer que seas diferente a lo que eres?

La respuesta es: NINGUN DERECHO.

¿Y qué hago con aquellas cosas tuyas que no me gustan?

La respuesta es:

Sigues junto a mí tal como soy o me dejas, justamente, por lo que soy.

Esto pone al miembro demandante de la pareja en una posición incómoda y comprometida. Si el otro no quiere cambiar esas conductas que le irritan a su pareja, no tiene por que cambiarlas. Por lo tanto, si usted es la persona que desea que su pareja cambie, ante la negativa de esta cabe una sola pregunta: ¿Qué va a hacer al respecto?

Vamos a otro ejemplo:

El SICVA en acción

Héctor se queja de que la mujer es desordenada. Haydée insiste en que se trata de un desorden ocasional. Reconoce que no ordena con la frecuencia que quiere Héctor, pero que cuando lo hace dedica todo un día a la tarea. El dice que es cierto pero que, desde el momento en que arregla hasta el próximo pueden pasar diez días y la casa es un desastre. Ella insiste en que no puede ordenar diariamente. Lo mismo ocurre con la limpieza de los platos. Prefiere acumularlos durante todo el día y lavarlos, todos, a la noche. Esto desespera a Héctor. Discuten, largamente, sobre los distintos estilos de llevar la casa.

Interrogados sobre el tema, cada cual reconoce que su “método” es el que vio aplicar en sus hogares (SICVA). La madre de Haydée se demoraba en lavar la vajilla; la de Héctor no podía irse a dormir si no veía ordenada la cocina. Héctor no concibe ese aspecto de su realidad de otra manera, ni Haydée la entiende de diferente forma que su propia madre.

Este parece un ejemplo muy simple, quizás tonto. Pero la discusión que desencadena, que oculta otra realidad de la pareja, puede terminar en enojos y ofensas.

Ahora bien: ¿Cómo se compatibilizan ambas ideologías?

Héctor está seguro de su creencia y Haydée también. Ella dice que no es para que su marido se enoje tanto y él manifiesta que no es tanto trabajo lavar los platos antes de irse a dormir.

Modelos de Mundo (MM)

El MM es el SICVA + los afectos que de él se desprenden. Rabia si se lo cuestiona; tristeza, desprotección y desamparo si se lo abandona, falso placer al cumplir con su normas, etc..

La matriz primigenia de dicho MM es el llamado Argumento de Vida (9) (AV).

Así que:

Desde sus respectivos Modelos de Mundo , ambos tienen razón. Si ella satisface a su esposo termina enfurruñada; si él se resigna al deseo de Haydée se siente descalificado y ofendido.

¿Respuesta infantiles, inmaduras? ¡Por supuesto!

Ambos están adheridos a ese Modelo de Mundo y consideran que lo traicionan si cambian sus deseos.

Es muy gratificante observar, durante la psicoterapia de pareja, la manera en que cada cual se va sintiendo liberado de las presiones de ese modelo de mundo cuando se le dan ciertos ejercicios para que realicen en sus hogares.

A Héctor le preguntamos si estaría dispuesto a colaborar con nosotros para que pudiéramos ayudar a Haydée. Nos contestó que sí con mucho entusiasmo. Así que le dimos la tarea de lavar él los platos. Entre sonrisas y protestas, aceptó. Solamente tenía que lavarlos tres días a la semana. El objetivo manifiesto era ayudar a la esposa para que descubriera qué podría sentir al irse a dormir con la cocina limpia y ordenada. Pero había otro objetivo que no explicité. Hicieron la experiencia y, a la semana siguiente, trajeron algunas conclusiones.

Héctor comienza a hablar y nos dice que, después de esos tres días de lavar los platos, cansado como regresaba del trabajo, le pareció una verdadera tortura. Al segundo día y respecto a esa tarea asignada, se preguntó si esto era necesario. En este momento, lo interrumpo, le pongo una silla vacía delante y le pido que esa misma pregunta se la haga a su mamá, que la tiene, imaginariamente, frente a él. Luego de una pausa le pregunta:

– Mamá… ¿Es necesario, cansados cómo estamos, que tengamos que lavar los platos antes de acostarnos? ¿ ?No lo podemos dejar para mañana? ¿?Por qué hay que hacerlo siempre así?

Le pedí que se imaginara qué podría contestar su mamá. Le indiqué que cambiara de silla y respondiese como si fuera ella.

– Por supuesto que sí. ¿Quién te dijo que los tienen que lavar? Lo que pasa es que cuando vivíamos con la abuela, había que dejar la cocina arreglada porque venía la planchadora y como teníamos mucama, bueno, ella los lavaba. Después se dejó de hacer esto…

Sorpresa de todos. Héctor ni se imaginaba que estaba esta vivencia dentro de él y estos hechos entre sus recuerdos. Lo que le había quedado grabado era que los platos se lavaban antes de irse a dormir y se había quedado adherido a esa idea creyendo que, todo otro estilo de vida, era inaceptable.

Este era el objetivo que yo no manifesté. Quería lograr que Héctor se diera cuenta de lo absurdo de ciertas ideas a las que hay que hacerles caso sin cuestionarlas.

Pero le tocó el turno a Haydée. Le pregunté que había sentido ella con esta tarea asignada.

– Me sentí muy bien pensando que no tenía que lavar los platos al día siguiente. Porque, tarde o temprano, es algo que hay que hacer. Pero me sirvió para otra cosa: me di cuenta que yo postergo las cosas. Por ejemplo, quiero tomar clases de dibujo y pintura y nunca llamo; o quiero empezar a tejerme un pulóver y nunca voy a comprar la lana… y como eso muchas cosas más.

Bien. Este es un ejemplo de un segmento de sesión. Cuando le pregunté a Haydée a quién recordaba postergando sus tareas o la realización de sus deseos, no tardó en contestarme: !PAPA!

– Era increíble. Nos anunciaba que le dolía algo y se demoraba en pedir turno al médico. Compraba algún libro y nunca se ponía a leerlo. Así era con todo. Tardaba años para comprarse algo que le gustaba, por ejemplo, un amplificador para oír discos. Juntaba catálogos y catálogos para analizar cuál era el mejor. Pero nunca lo compraba. Yo hago lo mismo con muchas de mis cosas.

El respeto por el otro es entender que uno no actúa así por que si ; que hay detrás de cada conducta como un especie de programa que, por haberlo utilizado durante muchos años, se ha “hecho carne”. No quiero decir con esto que por el simple hecho de conocer ese programa la persona va a cambiar sus conductas. De ninguna manera. Pero sí se lo habilita para poder cuestionar la veracidad o no de ese encadenamiento de instrucciones o ideas que hace que una persona actúe de esa manera y no de otra.

Enfrentar (E) Vs. Confrontar (C)

¿En que consiste la diferencia entre ambas actitudes?

El enfrentamiento tiene que ver, directamente, con la ausencia de respeto y está, íntimamente, relacionado con la exigencia. La confrontación, en cambio, es una actitud adulta para cuya imple­men­tación se necesita que ambas personas estén dispuestas a razonar, a intercambiar ideas sin necesidad de defenderse de lo que el otro exprese.

En el enfrentamiento predomina lo emocional, las oraciones imperativas, y las sentencias tipo: ”¡Se acabó; por que así es; porque lo digo yo, etc..!”. Quizás lo más característico es que predomina el uso del pronombre de segunda persona con acusaciones, epítetos, desvalorizaciones. Son oraciones con predominancia del “Tu esto, tu esto otro, porque tu tal cosa, etc.” Un ejemplo práctico: “¡??Otra vez hamburguesa… !? ?No se te ocurre hacer algo mejor…? ?Eres vaga como tu madre!”. Todo nos señala la falta de respeto.

En la confrontación, en cambio, uno habla de uno mismo. “Yo siento mucha bronca cuando tengo que comer noche tras noche hamburguesas… Me gustaría poder comer algo diferente mañana. ?Podrías?”. Aquí no se ataca al otro, se le avisa de los sentimientos de uno hacia sus conductas. Se la invita a cambiar. Si a pesar de la confrontación al día siguiente hay hamburguesas se tendrá que preguntar qué va a hacer al respecto. Quizás su pareja le está comunicando algo con su actitud. Lo veremos cuando tratemos el cuarto pilar.

La actitud hace a la diferencia

Que diferencia hay entre querer que el otro cambie y manifestarle mi enojo por alguna conducta suya que me molesta?

En el primer caso no hay respeto. Recuerde: el otro es como es, de acuerdo con su programa. Sólo va a cambiar si él lo desea. En el segundo caso, yo no exijo al otro que sea diferente; solamente le expreso lo que siento hacia esa conducta que me fastidia. Le doy al otro la posibilidad de elegir.

Más ejemplos:

E: “¡Eres igual que tu madre: una desordenada!.¿ Por qué no lavas los platos. Esa cocina es un asco?!”

C: “Me molesta que queden los platos sucios de un día para otro. Me gustaría ver la cocina arreglada. Me agrada levantarme a la mañana y preparar el café con las cosas en su lugar. No quieres que lo hagamos juntos?”

Otro ejemplo:

E: “¿Te das cuenta de que eres un impuntual, de que me tienes clavada esperándote. Nunca vas a aprender?”

Compare:

C: ”Me enoja que me prometas que vienes a una hora y te apareces a otra. Creo que merezco más respeto. Mi tiempo también vale?”

En la primera forma (E) no hay respeto, hay exigencia, se ataca la esencia, el ser de la persona; se la vulnera en su humanidad. El otro no existe pues no se lo acepta tal como es.

En la segunda (C) hay respeto porque se mantiene íntegro el SER del otro, su esencia básica, su humanidad. El otro existe y lo acepto tal como es aunque le manifieste mi enojo por esas conductas suyas que me perjudican.

El respeto en la pareja consiste, entonces en:

•  Aceptar que el otro es distinto; aceptar las diferencias entre cada uno; reconocer que los otros también existen y que yo soy un otro para ellos.

•  Producir hechos que le demuestren a ese otro que existe para mí, si es de mi interés que se entere.

Recién entonces se puede afirmar que ha nacido un vínculo.

Quiero dejar esto bien aclarado: no hay posibilidad alguna de establecer una relación con un otro si ese otro no existe para mí. Puesto de manera positiva queda así:

Para que pueda relacionarme comprometidamente con alguien, previamente, ese alguien debe existir para mí y debo aceptarlo tal como es.

Una fantasía

Es imposible vincularme con Adalberto Armendía dado que ni lo conozco ni oí alguna vez de él. En este mismo instante acabo de inventar ese nombre. Sin embargo, puede ocurrirme algo. Desde el momento que nombré a alguien inexistente comienzo a vincularme con él en mi fantasía. Me lo imagino un hombre de 68 años, jubilado, que ha pasado por la vida sin pena ni gloria, soltero, vive solo. De pronto, caminando en una noche fría de otoño se encuentra con un cachorro de perro que está solo, tiritando bajo un árbol. Desde ese momento algo cambia en la vida de Adalberto…

Paremos aquí.

Fantasmas que acechan

Hasta hace un momento Adalberto Armengol no existía. El nombre se me ocurrió de repente y la pequeña historia del comienzo de una relación con un perro forma parte de la serie de encuentros de mi mujer y yo con animales callejeros. Nada original. Pero este nombre, desconocido hasta hace un instante, se ha transformado en un ser , producto de mi fantasía con, el que he comenzado a establecer una relación.

Los escritores de ficción saben que sus personajes viven. Muchos han declarado que el argumento, en realidad, lo escriben los personajes como si estuvieran vivos, en alguna dimensión desconocida, y eligen al escritor para que les dé vida.

¿?Qué tiene que ver todo esto con la pareja?

La clave está en las palabras anteriormente resaltadas: ser de mi fantasía. Para abreviar, lo podemos llamar “fantasma”. Adalberto Armengol es un fantasma debido a que su existencia se debe sólo a mi fantasía.

Aunque no nos demos cuenta, todos somos, de alguna manera, escritores. Escribimos historias para los demás y los demás han escrito una historia para usted y otra para mí. Un psiquiatra canadiense, Eric Berne, creador del Análisis Transaccional, tuvo la feliz ocurrencia de denominar a esas historias ARGUMENTO O GUION DE VIDA.

Lo curioso es que no sólo somos guionistas de otros sino que somos, a la vez, actores que representan papeles o argumentos que otros nos escribieron.

En este instante usted podrá sentirse indignado y protestar: “?Yo no represento ningún papel; no soy actor de ninguna obra escrita por alguien!” ?! Ojalá fuera así! Le digo más: esto que acaba de expresar con cierto enojo también está escrito en su guión.

Lo que nos espera al nacer

Observe este acontecimiento. Cuando nacemos… ¿?Cuáles cosas nos están esperando? La lista es larga. Si le pidiera que confeccionara una posiblemente pondría: mis padres, mi familia, el médico obstetra, la casa donde voy a habitar, el cuarto, los regalos, el pecho de mi madre con su la leche tibiecita, algunos chiches, los pañales, el amor de todos… y podemos seguir y seguir pero, casi con seguridad, usted no incluiría, en esa lista, el lenguaje.

¿ A quién se le va a ocurrir que nos está esperando el lenguaje?

Pero es así.

En el Evangelio de San Juan, el apóstol comienza de esta manera:

“En el principio fue la Palabra; y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. Todo fue hecho por él y sin él nada se hizo”

Juan utiliza el término Palabra o Verbo para referirse a Cristo. Para nuestros propósitos esto no es lo importante, sino la declaración de que el todo es creado por la palabra , por el lenguaje.

Desde el nacimiento, vamos formando nuestro mundo, no sólo con cuidados amorosos, alimento, higiene, modelos de conductas, sino con esa lengua que tiene mucho que decirnos.

Utilizando la palabra nos comunicamos. Aún cuando se trate de gestos, de ademanes, siempre hacemos la traducción a palabras. De la misma manera que cuando aprendemos, de grande, un segundo idioma, hacemos la traducción, primero, al nuestro; cuando vemos un gesto o un ademán, lo ponemos en palabras. La palabra domina todo. Por ejemplo: un chico ve que el padre levanta la ceja derecha y frunce el ceño y el hijo piensa: “Papá está enojado”. Vamos a cruzar la calle y nuestro amigo nos hace un ademán de espera, con la mano, y pensamos: “Quiere que no cruce”. También se sacan hipótesis de esos gestos o se formulan interrogantes: “Papá está enojado porque no hice los deberes ó Por qué estará enojado papá”; “Mi amigo quiere que no cruce. El viene para acá, posiblemente, para ir a tomar algo en este café antes de ir a hacer el trámite ó Para qué querrá que me quede de este lado?”

En síntesis:

La palabra nos está esperando cuando llegamos a este mundo y la palabra nos crea. No sólo el amor y los cuidados, sino la palabra. Nacemos en un hogar que utiliza el mismo código lingüístico que otros hogares pero el acceso a ese código se hace de diferente forma. Una misma historia de amor puede provocar diferentes reacciones según quién sea el autor que la cuenta. Lo mismo ocurre con las películas: las remakes de las originales no nos transmiten lo mismo. “Scarlett”, la continuación de “Lo que el viento se llevó”, hecha en miniserie, provocó espanto a los admiradores de la película y del libro de Margaret Mitchell. La historia continúa, pero la escritora y el director no son los mismos. Cada cual tiene un estilo que llegará más o menos según las personas.

Así que, por más que utilicemos las mismas palabras, transmitimos ideas diferentes o las mismas ideas pero con cargas emocionales distintas.

Con este uso particular de las palabras, que cada uno de nosotros hace, escribimos y nos escriben un Guión o Argumento de Vida que permanece, en general, en estado pre-consciente o inconsciente.

Al no tener conciencia de ese argumento que pauta nuestra vida y mediante el cual nos guiamos sin saber que lo hacemos, repetimos secuencias de conductas que nos pueden llevar al fracaso, a estados permanentes de desasosiego, infelicidad, caos interior: un mundo de desesperanza.

Si no nos damos cuenta de esto, todas nuestras conductas van a estar determinadas por ese argumento o historia que escribieron para nosotros sin posibilidad de elegir otra opción.

La elección de pareja: ¿Quién elige a quién?

La elección de una pareja se establece mediante una secuencia de conductas. Por lo tanto, cada una de ellas, puede estar pautada por el argumento de nuestra vida. Es una ilusión creer que somos siempre libres para elegir. Algunas cosas sí, pero las más trascendentes están establecidas, en nosotros, desde los primeros cinco años de vida.

Así que conocemos a ese otro/a que nos han presentado y toda una red invisible de conceptos se ponen en funcionamiento dentro de nuestra mente. Sin saber que lo estamos pensando, en un Diálogo Interno No Consciente, nuestra enorme red neuronal se dedica a estudiar si ese otro se va a adaptar o no a nuestro guión: ?Será un adecuado partenaire que me permita continuar con la obra que represento? También puede hacerse preguntas un tanto insólitas: ¿Me ayudará a salirme, definitivamente, de esta obra?

Ya sea que ese otro elegido le permita seguir en su argumento (cómplice argumental) o cuestionarlo (compañero terapéutico), va a ir tejiendo fantasías respecto de ese hombre o mujer que acaba de conocer.

De fantasmas y pedidos

Esas primeras fantasías son como historias que nos vamos forjando según lo conocido o según lo que nos gustaría conocer, por comparación con lo que ya conocemos. Por ejemplo, si un muchacho ha oído durante todos los días de su vida, ya sea en forma directa o en alusiones, que debería casarse con una mujer virgen, de su casa, estudiosa o trabajadora, respetuosa de sus padres, puede terminar conociendo a alguien así o a una prostituta, irrespetuosa, vulgar, maleducada y quedarse fascinado con ella. Quizás ni se le ocurra noviar con una chica que tuvo su experiencia sexual, que estudia pero con dificultades, que sabe defender sus derechos, y que, si bien le gusta la vida de hogar también le agrada salir los viernes y sábados por la noche. Si el muchacho de esta historia vive dentro de un Argumento de Vida rígido, se desorientará al serle presentada una chica así. Posiblemente se “enamorará” de la chica virtuosa o se fascinará con la prostituta.

De cualquier forma, tejerá historias y si la novia no se adecua a las mismas le va a exigir que lo haga. Como si le dijera: “Mira: yo soy el actor principal de esta historia así que, si eres prostituta, voy a hacer lo imposible para que seas pura; si eres virgen, voy a hacer lo posible para hacerte perder la virginidad porque mi familia ya me tiene harto con tantas virtudes que se esperan de mí. Así que, si quieres salir conmigo, deja ya de ser tú misma y sé lo que necesito que seas”

Repitamos esto último: deja de ser tú misma y sé lo que necesito que seas.

Sé el Ser de mi fantasía… Sé mi FANTASMA.

¿ ?Qué puede pasar, entonces, si ese otro no se adecua al guión porque se lo impide su propio guión? ¿?Qué puede llegar a suceder si María no sintoniza con Juan porque Juan tiene un argumento que lo ubica en otra obra?

En casos como el anterior, la pareja puede ingresar en un campo tormentoso, competitivo, con el objetivo de presionar al otro para que admita que su sistema de creencias está equivocado. Como ambos desean lo mismo, la lucha se traduce en “Mi SICVA es mejor que el tuyo”

Juan le dirá a María que él está en lo correcto y que ella está equivocada y María le responderá, irónicamente, que en eso están de acuerdo porque ella piensa exactamente lo mismo de él… pero a la inversa.

En esto consiste la falta de respeto.

También se puede tener una actitud ambivalente respecto del otro. Por un lado se lo requiere para confirmar el Argumento de Vida (“Sé mi cómplice argumental”) y por el otro se le puede demandar un rescate de dicho argumento (“Ayúdame a salir de esto”) De cualquier manera, en esta instancia, se establece más un vínculo utilitario que un vínculo de amor”

Haydée y Héctor, cuyo ejemplo dimos páginas atrás, son una muestra de lo anterior.

Un Fantasma de Héctor : la mujer tiene que ser ordenada y dejar la cocina limpia de un día para otro. Si la esposa hubiera cumplido con esto, Héctor confirmaría que su SICVA es la pura verdad.

El pedido a Haydée : por favor, libérame de este castigo de estar sufriendo porque la cocina está desordenada. Al no cumplir con la expectativa del marido le permite a Héctor cuestionar ese mandato desactualizado y emerger hacia nuevas elecciones. Con mucha honestidad efectúa el ejercicio de la Silla Vacía (10) con su madre ausente recuperando, desde sus propios bancos de memoria, una información que no sabía que poseía.

Un Fantasma de Haydée : nunca termina lo que empieza. Si Héctor no le exige orden en la cocina le confirma que está bien dejar las cosas pendientes.

El pedido a Héctor : oblígame a terminar lo que empiezo. Enójate cada vez que dejo las cosas sin terminar así me rescatas de este argumento perdedor.

Las discusiones y peleas en la pareja tienen que ver con esta doble posición de cada integrante en relación con su propio sistema de creencias: ?No cambies nada… no cuestiones nada que me produce angustia? y ?Ya basta con vivir así… Facilítame el salir de esto?

Cada pareja puede tener múltiples fantasmas respecto del otro.

¿Quién y qué soy para ti?

Aquí va una serie de ejemplos reales:

Osvaldo necesita una mujer que lo libere de las garras familiares. Es uno de los cinco hijos de una familia absorbente. A su vez, Daniela, se ha sentido desvalorizada por sus padres. Hiciera lo que hiciese siempre era poco. Fue generando rencor hacia ellos y, al conocer a Osvaldo, desplazó ese odio a la familia de él. Por su parte, Osvaldo, tiene “poco carácter” y admira de su esposa la “garra” que tiene para hacerse valer. Por sus acciones de “rescate” Daniela recibe la admiración de Osvaldo y éste, a su vez, se siente liberado de su familia.

Usted puede pensar: ”¡Bueno… qué bien!

No. No. Nada de bueno tiene esto.

Daniela también es enérgica con Osvaldo el cual siempre estuvo acostumbrado a recibir alabanzas. Cuando se pone muy crítica con él, ya no le sirve como cómplice argumental recibiendo del marido insultos, desprotección, y microabandonos (llegadas tarde, silencios opresivos, incumplimiento de citas y compromisos, etc..) lo cual ella vive como desvalorización hacia su persona y que verbaliza diciendo “Nadie se ocupa de mi… no sé para qué vivo”. De esta manera se le confirma su Argumento de Vida.

Por su parte, Osvaldo desea una mujer comprensiva ante sus acciones infantiles e impensadas que lo meten en líos. Daniela quiere a un hombre protector, valorizante, dialogador, afectuoso. Como no consiguen nada de esto, se exigen más y más lo que representa más y más frustración mutua. Están encerrados en un circuito del cual no pueden zafar porque cada cual formó pareja NO con ese otro que tiene frente a sí sino con el producto de una fantasía: con su fantasma.

La existencia de esta fantasía es la matriz de la imagen idealizada que tenemos del otro. Es decir: idealizamos al otro de acuerdo con nuestro fantasma. Esto da lugar a las expectativas. Recordemos que hemos visto que a mayor grado de expectativas, mayor es la frustración.

¿Cómo intentan “solucionar” todo esto?

Forzando la realidad; queriendo que el otro se adecue a sus respectivas expectativas, que cada cual abandone su verdadera esencia en aras de ser como el otro quiere. De la misma manera que un Pigmalión de entrecasa, cada cual demanda que el otro piense, sienta y actúe según un guión escrito por la otra parte.

Si las cosas no ocurren de esa forma se generan enojos, ofensas, malhumor, intolerancia y, sobre todo, deseos conscientes o inconscientes de venganza.

Estos deseos de venganza comienzan a tomar existencia propia y la pareja entra en el juego de la competencia. La tan remanida…

Lucha por el poder.

Después de las fuertes peleas, la pareja entra en un clima de relajamiento en donde, pareciera, que las cosas comienzan a funcionar mejor. Están fuera de argumento por breve tiempo. Esto, en vez de placer, produce angustia por cuanto pareciera que se está rompiendo un Pacto de Lealtad con sus respectivas argumentos de vida, con el mundo que conocen y, además, porque no se registran en un estilo de vínculo diferente al habitual. Es como si pensaran: “Nos casamos para tener problemas como nuestros padres, no para ser felices”

Dijimos al comienzo del capítulo 1 que lo que hace que una pareja sea tal es la igualdad entre los miembros. Al haber lucha por el poder, siempre alguien va a estar por arriba y el otro por debajo. Es un juego preferido por las parejas tormentosas que se conoce como “Dos en el Subibaja”. En algún momento del recorrido se encuentran pero, la gracia del juego, es el movimiento de que alguien está encima y el otro permanece abajo.


Lic. Emilio Jorge Antognazza
http://epsin.com.ar

http://aprendersinestres.com.ar
Buenos Aires, Argentina
epsin@argentina.com

NOTAS

1. Las citas bíblicas fueron tomadas de la versión A EL LIBRO del PUEBLO DE DIOS

2. PAREJA: con este término se designa tanto al sistema de dos personas como a cada uno de los miembros que lo componen (Su pareja, mi pareja).

3. Ver “Las mujeres que aman demasiado”, R. Norwood, J. Vergara.

4. Según el diccionario, se trata de una virtud mediante la cual reconocemos que somos seres vulnerables, incompletos, con bajezas y miserias. Es aceptar que no somos mejor que otros. Desde lo psicoanalítico sería aceptar nuestra castración.

5. Hay una inadecuada: la hipercrítica demoledora para la que nunca nada está bien viviendo cada logro como poca cosa.

6. Desarrollamos este concepto en el capítulo tres.

7. OTRO: es un nombre genérico para designar a mi semejante. En el caso de este libro, el A otro es tanto uno como el otro miembro del Sistema Pareja. Decidí utilizar esta terminología debido a que nuestro tema es aplicable a todo tipo de pareja ya sea hetero o homosexual. La dinámica es la misma. Por lo tanto, no podemos hablar de él o ella más que en los ejemplos didácticos. No así en los casos reales en cuyo caso se nombran a los protagonistas con nombres ficticios.

8. Para un mayor detalle sobre el SICVA puede consultar A) Qué hacer con la vida? @ , Antognazza, E.J. BEAS EDICIONES, 1993.-

9. El tema del Argumento de Vida será tratado más adelante.

10. Se trata de un ejercicio tradicional de la Terapia Gestalt.

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