¿Quién era Buda?

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Por Bárbara O’Brien | 29 de mayo de 2018

Publicada en: https://www.lionsroar.com/who-was-the-buddha/

“Buda” significa “el que ha despertado”. El Buda que vivió hace 2.600 años no era un dios. Era una persona ordinaria llamada Siddharta Gautama y cuya profunda sabiduría inspiró al mundo.

Contenido:
¿Quién era Buda?
¿Qué sabemos sobre el Buda histórico?
¿Ha habido otros Budas?
¿Qué hay de los Budas en el arte budista?
¿Alaban los budistas a Buda?
¿Qué enseñó Buda?
¿Qué es la iluminación?
¿Hay una Biblia budista?
Lecturas adicionales


¿Quién era Buda?

“Buda” no es un nombre, sino un título. En sánscrito significa “persona que está despierta”. Buda está despierto en relación con la verdadera naturaleza de la realidad.

Por ponerlo de forma simple, el budismo enseña que todos vivimos en la niebla de las ilusiones creadas por percepciones erróneas y por “impurezas” como el odio, la avidez y la ignorancia. Un buda es alguien que se ha liberado de esta niebla. Se dice que cuando un buda muere, él o ella no renace, sino que va a la paz del Nirvana. El Nirvana no es una tipo de “cielo”, sino un estado transformado de existencia.

La mayor parte del tiempo, cuando alguien habla del “Buda”, lo hace en referencia a la persona histórica que fundó el budismo. Se trata de un hombre originalmente llamado Siddharta Gautama que vivió en lo que hoy en día es el norte de la India y Nepal, hace unos veinticinco siglos.

¿Qué sabemos sobre el Buda histórico?

La historia tradicional empieza con el nacimiento de Siddharta Gautama en Lumbini, Nepal, aproximadamente en el año 567 a.C. Era el hijo de un rey, criado en una resguardada opulencia. Estaba casado y tenía un hijo.

El príncipe Siddharta tenía veintinueve años cuando su vida cambió. Durante salidas en carruaje por el exterior de sus palacios cuando vio por primera vez a una persona enferma, a un anciano y a un cadáver. Estos hechos le removieron hasta lo más profundo de su ser; se dio cuenta de que, en su estatus privilegiado, no estaba a salvo de la enfermedad, la vejez ni de la muerte. Cuando vio a un buscador espiritual (un mendicante “santo”), la necesidad de búsqueda de paz mental le invadió por completo.

El príncipe renunció a su vida terrenal y dio inicio a una búsqueda espiritual. Buscó maestros y castigó su cuerpo mediante prácticas ascéticas, tales como extremos y prolongados ayunos. La creencia ascética consideraba que castigar el cuerpo era una forma de elevar la mente, y que la puerta a la sabiduría se encontraba a las puertas de la muerte. Sin embargo, tras seis años de prácticas ascéticas el príncipe no sentía más que frustración.

Eventualmente, se dio cuenta de que el camino a la paz se hallaba en la disciplina mental. En Bodhagaya, el moderno estado indio de Bihar, se sentó en meditación frente a un árbol (el “Boddhi árbol”) con la determinación de no levantarse hasta despertar o alcanzar la iluminación. A partir de ese momento sería conocido como el Buda.

Dedicó el resto de su vida a enseñar a las personas a alcanzar la iluminación para sí mismas. Dio su primer sermón en el actual Sarnath, cerca de Benares, y luego fue caminando de aldea en aldea, atrayendo discípulos. Fundó la orden original de monjes y monjas budistas, muchos de los cuales se convirtieron también en grandes maestros. Murió en Kushinagara, localizada en lo que hoy es el estado de Uttar Pradesh al norte de la India, alrededor del año 483 a.C.

Puede que la historia tradicional de la vida de Buda no sea actualmente correcta, no es algo que podamos saber con certeza. Los historiadores de hoy generalmente están de acuerdo en que sí existió un Buda histórico, y que vivió entre los siglos IV y VI a.C. Se cree que al menos algunos de los sermones y de las normas monásticas registradas en las escrituras más antiguas son testimonio de sus palabras, por lo menos aproximadamente. Sin embargo, esto es todo lo que la mayoría de historiadores están dispuestos a asegurar.

¿Ha habido otros Budas?

En el budismo theravada (la escuela dominante en el sur de Asia), se cree que sólo existe un Buda en cada período de la historia de la humanidad; cada uno de estos períodos temporales son inimaginablemente largos. El Buda de nuestro período es el Buda histórico, Siddharta Gautama. Cualquier otra persona que alcance la iluminación en este período no sería llamada Buda. En su lugar, él o ella sería un arhat (en sánscrito) o un arahant (en pali), que significa “alguien valioso” o “alguien perfeccionado”. La principal diferencia entre un arhat y un Buda es que solo un Buda es un maestro universal, alguien que abre la puerta para todos los demás.

Las escrituras tempranas hablan de otros Budas que vivieron en eras inconcebiblemente lejanas. También está Maitreya, el futuro Buda que aparecerá cuando toda memoria de las enseñanzas de nuestro Buda se haya perdido.

Hay otras tradiciones principales del budismo, llamadas Mahayana y Vajrayana, las cuales no ponen ningún límite en el número de budas que puede haber. En cualquier caso, para los practicantes del budismo Mahayana y Vajrayana, el ideal es ser un bodhisattva, alguien que hace el voto de permanecer en el mundo hasta que todos los seres hayan alcanzado la iluminación.

¿Qué hay de los Budas en el arte budista?

Hay multitudes de budas, especialmente en los escritos y el arte mahayana y vajrayana. Representan aspectos de la iluminación, y también representan nuestras naturalezas más profundas. Algunos de los Budas más icónicos y conocidos incluyen a: Amitabha, el Buda de la Luz Infinita; Bhaisajyaguru, el Buda médico que representa el poder de la curación; y Vairocana, el Buda primordial o universal que representa la realidad absoluta. Las posturas en las que los Budas son representados tienen también significados particulares.

El hombre gordo y risueño que muchos occidentales confunden con Buda es un personaje del folklore chino. Su nombre es Budai en chino, o Hotei en japonés. Representa la felicidad y la abundancia y es protector de los niños, los enfermos y los débiles. En algunas historias es presentado como una emanación de Maitreya, el Buda futuro.

¿Alaban los budistas a Buda?

El Buda histórico no fue un dios, y las muchas figuras icónicas del arte budista no pretenden representar seres divinos que concederán favores si se les alaba.

Se dice que Buda, de hecho, era crítico de las alabanzas. En una escrituras (Sigalovada Sutta, Digha Nikaya 31) se describe cómo se encontró con un joven que se hallaba en medio de una práctica de adoración védica. Buda le dijo que más que las alabanzas, lo importante es llevar un modo de vida responsable y ético.

Puede que se evoque la idea de alabanzas al ver a los practicantes budistas inclinarse ante estatuas, pero se trata en realidad de algo distinto. En algunas ramas del budismo, inclinarse y hacer ofrendas son expresiones físicas para liberarse de las formas de vida ególatras y egoístas y centrarse en el compromiso de practicar las enseñanzas budistas.

¿Qué enseñó Buda?

Cuando Buda alcanzó la iluminación, también se dio cuenta de algo más: que aquello que había percibido estaba tan lejos de la experiencia ordinaria que nunca podría ser explicado en su totalidad. Por ello, en vez de decirles a las personas qué creer, les enseñó cómo alcanzar la iluminación por sí mismas.

La enseñanza principal del budismo se figura en las Cuatro Nobles Verdades. Muy brevemente, la Primera Noble Verdad enseña que la vida es dukkha, un término que carece de traducción literal. A menudo se traduce a “sufrimiento”, aunque también significa “estresante” y “sin capacidad para satisfacer”.

La Segunda Noble Verdad enseña que dukkha tiene una causa. La causa más inmediata es la ansia, la cual proviene de no entender la realidad y de no conocerse a sí mismo. Debido a que no nos entendemos, nos invaden la ansiedad y la frustración. Experimentamos la vida de una forma estrecha y egocéntrica, ansiando cosas que creemos que nos harán felices. Pero la satisfacción que se obtiene es fugaz y luego vuelven la ansiedad y la frustración.

La Tercera Noble Verdad establece que podemos encontrar la causa de dukkha y liberarnos de la rueda de hámster que suponen el estrés y las ansias. La simple adopción de las creencias budistas, sin embargo, no ayuda por sí misma a alcanzar este fin. La liberación depende de la indagación de cada uno en la fuente de dukkha. El apego no cesará hasta que la persona, por sí misma, se dé cuenta de qué es lo que lo está causando.

La Cuarta Noble Verdad enseña que esta realización viene con la práctica del Noble Sendero Óctuplo. Este sendero puede ser presentado como la identificación de las ocho áreas de la práctica (que incluyen meditación, atención plena y llevar una vida ética que beneficie a otros) que nos ayuda vivir con mayor felicidad y a encontrar la sabiduría de la iluminación.

¿Qué es la iluminación?

A veces se tiene la idea de que la iluminación implica encontrarse en un estado de dicha permanente, pero no es el caso. Además, alcanzar la iluminación no tiene que ocurrir necesariamente en un único momento, de una sola vez. La iluminación, muy brevemente, es definida como la capacidad de percibir la verdadera naturaleza de la realidad y de nosotros mismos.

También es descrita como la percepción de la naturaleza de Buda, la cual supone en el budismo vajrayana y en el mahayana la naturaleza fundamental de todos los seres. Una forma de entender esto es concebir la iluminación de Buda está siempre ahí, seamos o no conscientes de ello.

La iluminación, entonces, no es una cualidad que algunas personas tengan y otras no. Alcanzar la iluminación es darse cuenta de lo que ya es. Lo que ocurre es que la mayoría de nosotros estamos perdidos en una niebla y no la vemos.

¿Hay una Biblia budista?

No exactamente. Para empezar, las distintas escuelas y denominaciones del budismo no usan el mismo canon de escrituras. Así, una escritura estimada en una escuela puede ser desconocida en otra.

Además, las escrituras budistas no son consideradas como revelaciones de un dios que tengan que ser aceptadas sin cuestionamiento. Buda enseñó que ninguna enseñanza debe ser aceptada únicamente basada en la autoridad de la que proviene, sino que debemos indagar en la cuestión nosotros mismos. Los muchos sutras y textos están allí para servir de guía, no de adoctrinamiento.

Lo importante en el budismo no es lo que se cree, sino lo que se hace. Constituye un camino de autodisciplina y también de descubrimiento personal. Este camino ha sido andado durante veinticinco siglos, y a día de hoy hay distintas direcciones, señales y marcadores. Hay también mentores y maestros para servir de guía, así como muchas hermosas escrituras.

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