Cabeza de Buda. Siglo V-VI, Afganistán. Estuco. Foto cortesía de The Met.

POR BARBARA O’BRIEN


 

¿Qué sabemos realmente sobre Siddhārtha Gautama, el Buda histórico? ¿Y quiénes son estos otros Budas que a veces vemos y de los que oímos hablar? Barbara O’Brien responde a tus preguntas acerca del mismísimo ser humano cuya búsqueda espiritual y despertar han inspirado al mundo durante 2.600 años aproximadamente.

Escultura del Buda Shakyamuni tocando la tierra en el momento en que alcanzó la iluminación. Siglos XI-XII, Tíbet Central. Latón con pigmentos coloreados. Foto cortesía de The Met.

 

Contenidos

  • ¿Quién fue Buda?
  • ¿Qué sabemos sobre el buda histórico?
  • ¿Han habido otros budas?
  • ¿Qué hay de los budas en el arte budista?
  • ¿Los budistas adoran al Buda?
  • ¿Qué enseñó el Buda?
  • ¿Qué es la Iluminación?
  • ¿Hay una biblia budista?
  • Lecturas adicionales

¿Quién fue Buda?

Buda” no es un nombre, sino un título. Es una palabra sánscrita que significa “una persona que está despierta”. A lo que un buda está despierto es a la verdadera naturaleza de la realidad.

Dicho simplemente, el budismo enseña que todos vivimos en una niebla de ilusiones creadas por percepciones equivocadas e “impurezas”: odio, codicia, ignorancia. Un buda es aquel que se libera de la niebla. Se dice que cuando un buda muere no renace, sino que pasa a la paz del Nirvana, que no es un “cielo” sino un estado transformado de existencia.

La mayoría de las veces, cuando alguien dice “el Buda”, hace referencia a la persona histórica que fundó el budismo. Éste era un hombre originalmente llamado Siddhartha Gautama, que vivió, hace unos veinticinco siglos, en lo que ahora es el norte de la India y el Nepal.

 

¿Qué sabemos sobre el buda histórico?

La historia tradicional comienza con el nacimiento de Siddhartha Gautama en Lumbini, Nepal, alrededor del 567 a. EC. Era el hijo de un rey, criado en una protectora opulencia. Se casó y tuvo un hijo.

El Árbol Bodhi, donde el Buda alcanzó la iluminación, en Bodhgaya, India. Foto de Margie Savage

El príncipe Siddhartha tenía veintinueve años cuando su vida cambió. En sucesivos paseos en carruaje fuera de sus palacios vio primero a una persona enferma, luego a un anciano, luego a un cadáver. Esto lo conmovió hasta el mismo núcleo de su ser. Se dio cuenta de que su condición privilegiada no lo protegería de la enfermedad, la vejez y la muerte. Cuando vio a un buscador espiritual ─un “hombre santo” mendicante─ surgió en él el impulso de buscar la paz mental.

El príncipe renunció a su vida mundana y comenzó una búsqueda espiritual. Buscó maestros y castigó su cuerpo con prácticas ascéticas tales como ayunos extremos y prolongados. Se creía que castigar el cuerpo era la manera de elevar la mente, y que la puerta a la sabiduría se encontraba al borde de la muerte. Sin embargo, después de seis años de esto, el príncipe sólo sintió frustración.

Entonces comprendió que el camino hacia la paz era a través de la disciplina mental. En Bodh Gaya, en el moderno estado indio de Bihar, se sentó en meditación bajo un árbol ficus, “el árbol Bodhi”, hasta que despertó o realizó la iluminación. A partir de ese momento, sería conocido como “el Buda”.

Escultura de gres del Buda alcanzando la trascendencia final, conocida como “parinirvana”, al morir. Por Qiao Bin, c. 1503. Foto cortesía de The Met.

Pasó el resto de su vida enseñando a la gente a realizar la iluminación por sí misma. Dió su primer sermón en el moderno Sarnath, cerca de Benares, y luego caminó de pueblo en pueblo, atrayendo a discípulos por el camino. Fundó la primera orden de monjas y monjes budistas, muchos de los cuales se convirtieron asimismo en grandes maestros. Murió en Kushinagar, situado en lo que ahora es el estado de Uttar Pradesh, en el norte de la India, cerca del 483 a. EC.

La historia tradicional de la vida del Buda puede no ser factualmente exacta; no tenemos forma de saberlo con certeza. Los historiadores de hoy concuerdan en general en que hubo un Buda histórico, y que vivió en algún momento entre los siglos IV y VI a. EC., más o menos. Se cree que al menos algunos de los sermones y reglas monásticas registradas en las escrituras más antiguas son sus palabras, o algo cercano a ellas. Pero eso es lo más lejos hasta lo que llegarán la mayoría de los eruditos históricos.

¿Han habido otros budas?

Uno de los arhats del Buda. Siglo XIX, China. Madera con pigmento. Foto cortesía de The Met.

En el budismo theravada ─la escuela dominante del sudeste de Asia─ se piensa que hay sólo un buda por era de la humanidad. Cada era constituye un tiempo inimaginablemente largo. El buda de la era actual es nuestro buda histórico, Siddhartha Gautama. A cualquier otra persona que realice la iluminación en esta misma era no se le llama “buda”. Él o ella son en cambio un arhat (sánscrito) o arahant (Pali), “un digno” o “una perfecta”. La principal diferencia entre un arhat y un buda es que sólo un buda es un maestro universal, aquel que abre la puerta para todos los demás.

Las escrituras primitivas nombran a otros budas que vivieron en las inimaginablemente largas eras antiguas. También está Maitreya, el futuro buda, que aparecerá cuando el recuerdo de las enseñanzas de nuestro buda se haya perdido.

Hay otras tradiciones importantes del budismo, llamadas “Mahayana” y “Vajrayana”, las cuales no ponen límites al número de budas que puede haber. Sin embargo, para los practicantes del budismo Mahayana y Vajrayana, el ideal es ser un bodhisattva, aquel que hace el voto de permanecer en el mundo hasta que todos los seres estén iluminados.

¿Qué pasa con los budas en el arte budista?

Amitabha en Sukhavati. Thangka del Tíbet Central. Cortesía de Freer Sackler.

Hay multitud de budas, especialmente en las escrituras y el arte Mahayana y Vajrayana. Representan aspectos de la iluminación, y también representan nuestras naturalezas más profundas. Algunos de los budas icónicos o trascendentes más conocidos incluyen a Amitabha, el Buda de la Luz Infinita; Bhaiṣajyaguru, el Buda de la Medicina, que representa el poder de la curación; y Vairocana, el Buda universal o primordial que representa la realidad absoluta. La postura que adoptan los budas también transmite significados particulares.

El tipo calvo, rechoncho y risueño que muchos occidentales consideran como Buda es un personaje del folclore chino del siglo X. Su nombre es “Budai” en China, o “Hotei” en Japón. Representa la felicidad y la abundancia, y es un protector de los niños, los enfermos, y los débiles. En algunas historias se le presenta como una emanación de Maitreya, el futuro buda.

 

 

¿Los budistas adoran a Buda?

[Monje de zen haciendo una postración]. Foto de David Gabriel Fischer.

El Buda no era un dios, y las muchas figuras icónicas del arte budista no pretenden representar seres divinos que te harán favores si les adoras.

De hecho, se decía que el Buda criticaba la adoración. En una escritura (Sigalovada Sutta, Digha Nikaya 31) encontró a un joven consagrado a una práctica de adoración védica. El Buda le dijo que es más importante vivir de una manera responsable y ética que adorar algo.

Podrías pensar en la adoración si ves a budistas inclinándose ante las estatuas de Buda, pero hay algo más que está sucediendo. En algunas escuelas del budismo, inclinarse y hacer ofrendas son expresiones físicas del abandono de una vida egoísta, centrada en el ego y un compromiso para practicar las enseñanzas del Buda.

¿Qué enseñó el Buda?

El dharmachakra, o “rueda del dharma”, que representa la enseñanza del Noble Camino Óctuple del Buda. Siglo XIII, Japón. Bronce dorado. Foto cortesía de The Met.

Cuando el Buda alcanzó la iluminación, también se dio cuenta de algo más: que lo que había percibido estaba tan lejos de la experiencia ordinaria que no podía explicarse por completo. Así que, en lugar de enseñar a la gente en lo que creer, les enseñó a realizar la iluminación por sí mismos.

La enseñanza fundamental del budismo es las Cuatro Nobles Verdades. Muy brevemente, la Primera Verdad nos dice que la vida es dukkha, una palabra que no se traduce exactamente al castellano. A menudo se traduce como “sufrimiento”, pero también significa “estresante” e “incapaz de satisfacer”.

La Segunda Verdad nos dice que dukkha tiene una causa. La causa inmediata es el ansia, y el ansia viene de no entender la realidad y no conocernos a nosotros mismos. Debido a que nos comprendemos erróneamente, estamos plagados de ansiedad y frustración. Experimentamos la vida de una manera estrecha, egocéntrica, yendo por la vida ansiando cosas que pensamos que nos harán felices. Pero encontramos satisfacción sólo brevemente, y entonces la ansiedad y el deseo comienzan otra vez.

La Tercera Verdad nos dice que podemos conocer la causa de dukkha y ser liberados de la rueda de hámster del estrés y el ansia. Sin embargo, la simple adopción de creencias budistas no logrará esto. La liberación depende de la propia visión penetrante en la fuente de dukkha. El ansia no cesará hasta que te des cuenta por ti mismo de lo que lo está causando.

La Cuarta Verdad nos dice que la visión penetrante viene a través de la práctica del Noble Camino Octúple. El Camino Óctuple podría explicarse como un esbozo de ocho áreas de práctica ‒incluyendo la meditación, la atención plena y vivir una vida ética que beneficie a los demás‒ que nos ayudará a vivir vidas más felices y encontrar la sabiduría de la iluminación.

Cabeza de Buda. Siglo V-VI, Afganistán. Estuco. Foto cortesía de The Met.

¿Qué es la iluminación?

La gente se imagina que estar iluminada es estar en estado de éxtasis todo el tiempo, pero ése no es el caso. Y lograr la iluminación no ocurre necesariamente todo de una vez. Muy sencillamente, la iluminación se define como percibir a fondo la verdadera naturaleza de la realidad y de nosotros mismos.

La iluminación también se describe como percepción de la naturaleza de Buda, la cual es la naturaleza fundamental de todos los seres en el budismo Vajrayana y Mahayana. Una forma de entender esto es decir que la iluminación del Buda está siempre presente, tanto si somos conscientes de ello como si no.

La iluminación, entonces, no es una cualidad que algunas personas tienen y otras no. Lograr la iluminación es darse cuenta de lo que ya es. Es sólo que la mayoría de nosotros estamos perdidos en una niebla y no podemos verlo.

¿Hay una biblia budista?

[Monje leyendo un texto budista]. Foto de Abishek Sundaram.

No exactamente. Por un lado, las diversas escuelas y denominaciones del budismo no usan todas ellas el mismo canon de escrituras. Un texto apreciado por una escuela puede ser desconocido en otra.

Además, las escrituras budistas no se consideran las palabras reveladas de un dios que deban aceptarse sin cuestionamiento. El Buda nos enseñó a no aceptar ninguna enseñanza en base a la mera autoridad, sino a investigarla por nosotros mismos. Los muchos sutras y otros textos están ahí para guiarnos, no para adoctrinarnos.

Lo importante es que el budismo no es algo en lo que crees, sino algo que haces. Es un camino de disciplina personal y de descubrimiento personal. La gente ha transitado este camino durante veinticinco siglos, y ahora hay un muchas indicaciones, señales y marcadores. Y hay mentores y maestros para la guía, así como muchas escrituras hermosas.

Lecturas adicionales

“Cómo meditar: La Guía Budista Completa”, LionsRoar.com

“El Buda, una película de David Grubin”, PBS.org

“Acceso a la Visión Penetrante: Lecturas sobre el Budismo Theravada”, AccessTo Insight.org

“84,000: Traduciendo las Palabras del Buda,” 84000.com

“Budismo para principiantes”, LionsRoar.com

“Gautama Buda – Wikipedia,” Wikipedia.org

A CERCA DE BARBARA O’BRIEN

Barbara Hoetsu O’Brien ha sido estudiante de Budismo Zen Soto desde 1988, estudiando junto al difunto John Daido Loori y a Jion Susan Postal. Sus escritos sobre budismo han aparecido en las webs de The Guardian y de Tricycle, y durante ocho años fue la “experta residente” en budismo para About.com. Es la autora de “Rethinking Religion: Finding a Place for Religion in a Modern, Tolerant, Progressive, Peaceful and Science-affirming World” [Repensar la Religión: Buscando un lugar para la Religión en un Mundo Moderno, Tolerante, Progresista, Pacífico y Afirmador de la Ciencia].


Fuente original: O’Brien, Barbara, “Who Was the Buddha?”, en la revista online Lion’s Roar – Buddhist Wisdom for Our Time, 3 de marzo de 2017. Web: Lion’s Roar, 2017. URL: https://www.lionsroar.com/who-was-the-buddha/?utm_content=buffer0b9b1&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer.

Traducción al castellano de Elena Cabrera Galisteo. Revisión de Esther Alterio para Zendodigital.


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