SHOBOGENZO

RAIHAI TOKUZUI

“Obtener la médula del maestro abandonando cuerpo y mente”

por Dôgen Zenji

Cuando se practica el Supremo y Perfecto Despertar, debemos recibir la enseñanza de un Maestro Verdadero. Poco importa que este Maestro sea un hombre o una mujer. El único requisito es que haya realizado la Vía. Poco importa que pertenezca al pasado o al presente. Puede ser, por ejemplo, un monje cuyo espíritu de zorro salvaje se haya transmutado en espíritu de monje virtuoso. El Maestro verdadero es aquel que ha alcanzado la médula y que puede aportar la auténtica felicidad a través de su enseñanza, ya que no está gobernado por su propio karma ni por el de los demás.

Después de haber encontrado al Maestro Verdadero debéis abandonar todas vuestras relaciones precedentes, no sigáis dejando pasar vuestro tiempo en vano. Concentraos solamente sobre la práctica de la Vía con gran esfuerzo. Debéis practicar con U, el pensamiento, y con MU el no-pensamiento

Debéis practicar como si quisierais apagar un fuego prendido en vuestros cabellos. Si practicáis de esta manera no seréis perturbados por los demonios que os asaltan y os engañan.

Debéis ser como el Patriarca Eka que se cortó el brazo y obtuvo la médula. Aquí y ahora ya sois el Maestro que ha abandonado su cuerpo y su espíritu. Sólo es posible alcanzar la médula del Maestro y la Transmisión del Dharma a través de la perfecta sinceridad y de la verdadera. La perfecta sinceridad y la fe verdadera no vienen del interior ni del exterior.

El Dharma es mucho más importante que vuestro minúsculo cuerpo. Debéis por lo tanto abandonar los asuntos del mundo y seguir la Vía. Si pensáis, aunque sólo sea por un instante, que vuestro cuerpo es más importante que el Dharma, éste nunca podrá ser transmitido, ni recibido, ni alcanzado.

No busquéis otras enseñanzas sino considerad con detenimiento los dos o tres ejemplos que os voy a dar de personas que experimentaron el valor del Dharma. Considerad el Dharma por encima de cualquier otra cosa. Si una columna, o una linterna de piedra, o un Buda, o un zorro salvaje, o un demonio, o una mujer, o un hombre, posee el Gran Dharma y ha obtenido la médula de su Maestro, debéis hacer esfuerzos desesperados para servirle y, si es necesario, debéis sacrificar vuestro cuerpo durante un número infinitos de kalpas.

El cuerpo y el espíritu pueden ser encontrados fácilmente por todas partes, como las plantas de arroz o los tallos de bambú que crecen por todo el mundo. Pero encontrar el Dharma Verdadero es muy difícil.

Shakymuni Buda dijo :

“Cuando encontréis a un Maestro que proclame el Despertar supremo (anokutara sanmyaku sanbodai shin) no debéis preocuparos de su clase social, ni de su nacionalidad. No debéis considerar su apariencia. No debéis ocuparos de sus faltas ni de su comportamiento. Respetad solamente su sabiduría. Ofrecedle el mejor alimento y flores celestiales. Cada día debéis hacer sampai delante de él y procurar siempre no causarle preocupaciones innecesarias. Si practicáis así podéis tener la seguridad de que estáis en la Vía del Despertar. Aunque yo ya haya alcanzado el Supremo y Perfecto Despertar continúo practicando y profundizando en el Supremo y Perfecto Despertar, cada día.”

Debéis pedir a los árboles y a las piedras que os enseñen el Dharma. Observad los arrozales y las aldeas oíd sus explicaciones y sus preguntas. Interrogad a las columnas. Estudiad los muros y las tejas. Antiguamente, Indra se prosternó delante de un zorro salvaje y le pidió el Dharma. Este zorro era un gran Bodhisattva. Su enseñanza era independiente de su karma noble o vulgar.

Pero hay gente estúpida que nunca han oído hablar del Dharma Budista y son como aquel monje anciano que se negaba a prosternarse delante de un joven que había realizado el Dharma.

Esta gente dice:

–          “He practicado durante muchos años, por eso me niego a prosternarme delante de un novicio, aunque haya realizado el Dharma.”

–          “He obtenido el título de Maestro, por eso me niego a hacer sampai delante de alguien que no lo haya obtenido.”

–          “Soy el responsable de las Reglas y de la Disciplina de los monjes novicios, por eso me niego a hacer sampai delante de ellos, aunque haya alguno que ha realizado el Dharma.”

–          “ Soy un monje anciano, por eso me niego a hacer sampai delante de un laico o de una laica, aunque hayan realizado el Dharma.”

–          “ Formo parte de los tres sabios y de los diez santos, por eso me niego a prosternarme delante de nadie, aunque haya alcanzado el Dharma.”

–          “ Desciendo de la familia imperial, por eso me niego a prosternarme delante de un ministro, aunque haya alcanzado el Dharma.”

La gente estúpida que piensa así abandonan su patria en vano y vagan por otras tierras sin ver ni oír nunca la Vía del Buda.

Hace mucho tiempo, el Gran Maestro Joshu Shinsai de la dinastía Tang tomó la firme resolución de alcanzar el Despertar y comenzó una peregrinación por todo el país. Se dijo :

“Pediré consejos a todos los que sean más sabios que yo, aunque se trate de un niño de siete años y educaré a todos los que sean menos sabios que yo, aunque encuentre a un anciano de cien años.”

Los monjes ancianos que han practicado durante largos años deben prosternarse delante de un niño de siete años que haya realizad el Dharma. Este es el espíritu espléndido, la actitud justa de los antiguos Budas.

Los monjes que buscan el Dharma y practican la Vía deben ser discípulos, deben prosternarse y pedir el Dharma a un Maestro que haya realizado la Vía y haya obtenido la auténtica transmisión, aunque se trate de una monja. Este es el excelente ejemplo de la Vía del Zen. Esto es justo como beber cuando se tiene sed.

El Maestro zen chino Shikan fue uno de los más grandes discípulos de Rinzai. La primera vez que Rinzai le vió le dijo el ¡Detente! “. Shikan respondió : “De acuerdo”. Rinzai añadió : “Yo también estoy de acuerdo contigo pero no en todo.” Después de esto Shikan se hizo discípulo de Rinzai. Más tarde dejó a su Maestro y fue a visitar a la monja Matsuzan (o Ryonen). Matsuzan le preguntó

–         – “¿De dónde vienes?

–          -De la boca del sapo, fue su respuesta. (= De ninguna parte)

–          -¿ Por qué no cierras esa boca ? preguntó Matsuzan.

Shikan no supo qué responder. Se prosternó delante de ella y se hizo su discípulo.

En otra ocasión, Shikan preguntó :

–          -¿Qué clase de montaña es Matsuzan ?

–          -“De las que no enseñan sus cimas“ respondió ésta.

–          -¿Qué clase de gente vive en esa montaña ? ” dijo él.

–          -Su aspecto no es masculino ni femenino “.

–          -¿Por qué no lo transforma en hombre ? ” añadió Shikan.

–          -No tengo espíritu de zorro salvaje ¿cómo podría transformarlo?“

Shikan se prosternó en sampai, obtuvo el Despertar y la sirvió como jardinero durante seis años.

Tiempo después, cuando Shikan volvió de nuevo al mundo convertido en Maestro Zen, dijo a sus discípulos :

“He recibido medía cucharada del viejo Rinzai y otra media de la vieja Matsuzan. Ahora estoy completamente satisfecho y no busco nada más.”

Leyendo esta vieja historia podemos ver que Matsuzan, una gran discípula de Koan Daigu, transmitió la vida, la sangre de su maestro y se convirtió en la vieja Matsuzan de la que habla Shikan.

Rinzai fue el sucesor en el Dharma del Maestro Zen Obaku Kiun y poseía una gran fuerza adquirida a través de una práctica diligente. De esta manera se convirtió en el Viejo Rinzai del que habla Shikan.

“Viejo” quiere decir “Padre”. “Vieja” quiere decir “Madre”. Las prosternaciones de Shikan y su realización del Dharma bajo la dirección de Matsuzan es un buen ejemplo de la practica budista. Este es el ejemplo de un monje integro cuya dimensión se sitúa más allá de todo límite y barrera.

La monja Myoshin era discípula de Gyozan. Un día, Gyozan quiso buscar un candidato que sustituyera al administrador general del monasterio. Reunió a los monjes antiguos y les pidió que le recomendaran a alguien competente. Se emitieronmuchas opiniones y al final Gyozan dijo “La monja Myoshin de la provincia Waisu es una mujer, pero su espíritu es de dimensión superior. Creo que es la persona más indicada para ocuparse de la administración general.” Todos estuvieron de acuerdo y Myoshin ocupó el puesto. Por esta época Gyozan tenía muchos discípulos excelentes, pero ninguno se opuso a esta decisión. Aunque el puesto de Myoshin no era muy importante, hizo todo lo que pudo y amó a todo el mundo como a ella misma.

Un día en el que estaba trabajando en las oficinas de la administración, se presentaron diecisiete monjes de la provincia Shoku y le pidieron una cita con el Maestro. Querían subir a la cima del monte Gyozan pero era muy tarde y tuvieron que pasar la noche en las oficinas de la administración. Esa noche se dispusieron a discutir sobre la célebre historia de la bandera y del viento, del Sexto Patriarca Eno. Los diecisiete monjes dieron sus opiniones pero ninguna de ellas era correcta. Myoshin oyó la discusión y se dijo “¡ Qué pena que estos diecisiete monjes hayan gastado tan tas sandalias de paja durante sus peregrinaciones y que ni siquiera puedan soñar el Dharma del Buda!”

Un poco más tarde, una secretaria de Myoshin fue a decirles lo que su superiora pensaba de la discusión. Pero nadie se enfadó ni experimentó resentimiento. Por el contrario se sintieron avergonzados por su falta de claridad y de realización de la Vía. Todos vistieron el Kesa, cogieron su zagu hicieron sampai, ofrecieron incienso y le pidieron que les instruyera. Ella les dijo que se acercaran un poco más pero antes de que pudieran hacerlo les gritó:

–          “¡¡ El viento no se mueve!!

–          ¡¡ La bandera no se mueve!!

–          ¡¡ El espíritu no se mueve!!”

Al oír esto todos reflexionaron sinceramente, le expresaron su gratitud y se hicieron sus discípulos. Poco tiempo después todos volvieron a su provincia sin haber visto a Gyozan.

En verdad, el nivel de los actos de la monja Myoshin no es superado por los tres sabios y los diez santos de la tradición taoísta. Sus acciones son la práctica auténtica de la Vía transmitida por los Budas y Patriarcas.

Si los shusso y los monjes antiguos de nuestros días no con siguen comprender la Vía deben interrogar a los monjes jóvenes que hayan realizado el Dharma, deben pedirles que les instruya. ¿Para qué sirven los monjes antiguos si no han comprendido el Dharma?

El Maestro instructor de numerosos discípulos debe tener una visión clara. Sin embargo, hay muchos Maestros estúpidos que están apegados a sus cuerpos y a sus espíritus, de los cuales se burlan incluso los laicos. Estos Maestros no deben se reconocidos como transmisores del Dharma Budista.

Algunos hacen preguntas, otros dudan de la práctica de la prosternación delante de los monjes que han realizado el Dharma y que han recibido la auténtica Transmisión. Esta gente no conoce el Verdadero Dharma de Buda, no lo han estudiado, son como animales y están muy lejos de los Budas y Patriarcas.

Si alguien entrega su cuerpo y su espíritu al Dharma del Buda, el Dharma del Buda le prodigará sin duda su ayuda. Incluso las personas estúpidas pueden reconocer la verdadera sinceridad. ¿Cómo sería posible que la Verdadera Ley del Buda no respondiera profundamente a la simpatía y a la entrega de los seres? Incluso la tierra, la arena y las piedras son capaces de reconocer la verdadera sinceridad.

Actualmente, en los templos chinos de la dinastía Sung, muchos monjas se han hecho célebres por su práctica y por su realización del Dharma. Algunas de ellas han sido Maestros de grandes monasterios por requerimiento del Emperador y hacían conferencias en la Sala del Dharma. El Superior del monasterio y todos los monjes se reunían en la sala del Dharma y escuchaban respetuosamente la proclamación del Dharma de estas monjas. Durante los mondos es hacían preguntas y ellas respondían. Esta es la Regla tradicional.

Si una persona alcanza el Dharma y se vuelve Buda no debemos considerar lo que le sucedió antes de convertirse en Buda.Si una monja enseña el Shobogenzo (El Ojo del Tesoro de la Verdadera Ley) los tres sabios y los diez santos deben prosternarse delante de ella. ¿Por qué un hombre puede ser noble y una mujer no?

El vacío universal es el vacío universal, los cuatro elementos son los cuatro elementos, los skandhas son los skandhas. Para una mujer es lo mismo. La Vía puede ser alcanzada tanto por un hombre como por una mujer. La Vía no se siente concernida por las diferencias entre hombre y mujer. Este es el principio fundamental de la Suprema y Maravillosa Vía del Buda.

En China, algunos laicos  que no han renunciado al mundo social y que sólo han recibido la ordenación de bodhisattva son grandes hombres entregados a la Vía de Buda. Entre ellos hay célibes y parejas que viven en casas simples practicando una vida clara y pura en medio de las manchas y sufrimientos del mundo social. Todas estas gentes intentan comprende las mismas cosas que los monjes y se reúnen para estudiar, para hacer zazen para hacer sampai y para recibir la enseñanza de un verdadero Maestro. No hay diferencias entre ellos, sean hombres o mujeres o animales.

Aquellos que no han visto el Dharma del Buda ni en sueño (incluidos los cien monjes de la época antigua) no pueden superar a los laicos, hombres y mujeres, que han alcanzado el Verdadero Dharma. Estos monjes no deben ser respetados. Debemos ser atentos y amables con ellos como si fueran invitados, es todo.

Todos los que practican y alcanzan el Dharma Budista, aunque se trate de una niña de siete años, serán los guías y los padres compasivos de todos los monjes monjas, laicos y seres sensibles.

En el Sutra del Loto se dice que la hija del dragón se convirtió en Buda y fue respetada y venerada como tal por todos los demás Budas y Tathagatas. Esta es la práctica transmitida de la Vía Budista. Aquellos que no conocen esta práctica y se desvían de la verdadera transmisión son dignos de piedad.

Esto fue escrito durante un día luminoso de Marzo del año 1240 en el Kannondori Koshohorinji, provincia de Uji, por Eihei Dogen.

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