Presentación, traducción y notas a partir de la versión china de Kumarajiva

Laureano Ramírez Bellerín,


Entre los sutras mahayana primitivos introducidos en China desde la India entre los ss. II y III d.C., destaca con luz propia el Sutra Vimalakirti Nirdesa [Sutra de las Enseñanzas de Vimalakirti]. Por sucronología y su contenido, este sutra se inscribe entre los primeros mahayanasutra dedicados a la vía del bodhisattva y a la del laico; pero su raíz se halla, sobre todo, en el cuerpo de sutras de la prajñaparamita, del cual recoge de manera condensada las doctrinas principales sobre la vacuidad que más tarde servirían de base a Nagarjuna para elaborar su doctrina madhyamaka o de la “vía media” de la no negación ni afirmación.

Considerado como una de las joyas del budismo del Gran Vehículo, el Sutra de Vimalakirti es una de las escrituras que mayor influencia han ejercido en los círculos religiosos, intelectuales y artísticos chinos de todas las épocas. Su enorme popularidad no se circunscribe sólo a China, sino que se extiende también a Tíbet, Corea o Japón. A ello contribuyen sin duda diversos factores:

En primer lugar, su accesible formato de drama, en clara contraposición a los grandes desarrollos abstractos y especulativos de los textos convencionales del mahayana. El recurso a una trama argumental concreta que gira en torno a un protagonista y unos personajes claramente delimitados atrajo sin duda el interés de un público alejado de la aridez y sutileza de la literatura canónica al uso. «El sutra es, en este sentido, un verdadero ejercicio de inteligencia creativa, al encarnar en su propia forma uno de los principales preceptos doctrinales que pretende explicar, el del upayakausalya o habilidad en el uso de medios de toda clase ingeniados por el buddha o el bodhisattva para hacer inteligible su doctrina.» (pág. 7)

En segundo lugar, la preservación de la profundidad doctrinal en la exposición de las verdades relativas a la vacuidad (sunyata) y a la vía del bodhissattva. El Sutra de Vimalakirti es un libro dirigido a los sravaka (los oyentes o discípulos del Buda, que buscan el despertar o la iluminación individual a través de la sabiduría prajña de la impermanencia, la insatisfactoriedad y la impersonalidad, en tanto que características generales de todas las cosas), a los pratyekabuddha (los “iluminados solitarios” que buscan el nirvana por y para sí solos, sin necesidad de maestro) y a los bodhisattva que se hallan en los estadios inferiores o medios de perfeccionamiento. Estos últimos son detentadores de una prajña más evolucionada o prajñaparamita, perfección de la sabiduría, que les permite acceder a la omnisciencia y, con ella, al conocimiento de las cosas en todos sus aspectos, cuya culminación constituye el completo y perfecto despertar supremo o anuttarasamyaksambodhi, por el cual se despreocupan de su propio bien en aras del del prójimo, entregándose a procurar la felicidad de todos los seres.

En tercer lugar, la condición de laico (upasaka) de su carismático protagonista, contemporáneo del buda Shakyamuni, y de nombre “Vimalakirti” (“Nombre Puro” o “Gloria Sin Mancha”). Con ella queda rubricada la posibilidad de seguir extramuros de los monasterios, y sin perjuicio del quehacer diario, el camino de perfección y realización espiritual propuesto por el budismo mahayana. «…meditar es entrar en el nirvana sin romper con las aflicciones [las pasiones mundanas]», explicará Vimalakirti en tal sentido (pág. 91). Sólo de esta forma puede evitarse el riesgo de desarrollar un apego al vacío (la así llamada “enfermedad zen”), permitiendo trasladar la experiencia no-dual a la vida cotidiana en beneficio de todas las existencias. Ello sedujo sin lugar a dudas a un amplio número de devotos poco proclives a sufrir los rigores de la disciplina monástica.

De hecho, dicha condición de laico con una comprensión teórica y práctica de la verdad (dharma) muy superior a la del resto de discípulos del Buda, incluidos bikshus o monjes renunciantes, sravakas, pratyekabuddhas, bodhisattvas, mahasattvas y hasta dioses como Sakra (Indra) o Brahma, no es sino un medio hábil (upaya) más. Es el método pedagógico del que se sirve el bodhisattva Vimalakirti para hacer comprensible a cada ser la doctrina de la vacuidad y mostrarle los múltiples vericuetos por los que debe adentrarse el bodhisattva en el desarrollo de su misión.

Vimalakirti, no dejará pasar la ocasión de predicar el dharma a todos los seres, haciéndoles dirigir infaliblemente sus mentes hacia la búsqueda unidireccional de la perfecta y completa iluminación suprema (anuttarasamyaksambodhi). Y a tal efecto no dudará en recurrir, del modo más eficaz posible, a cuantos “medios hábiles” (upaya) y poderes místicos (bala) estén a su alcance: desde la persuasión sin traba de su irrebatible elocuencia hasta, eventualmente, un absoluto silencio que «es en verdad como un trueno».

Así, al inicio del sutra nos encontramos a Vimalakirti enfermo y tendido en su cama. Informado de su enfermedad por una partida de quinientos nuevos “conversos” del upasaka. El Buda solicita a varios de sus seguidores entre una gran asamblea que vayan a visitarlo a fin de interesarse por su enfermedad, la cual, en realidad, no es sino un “medio hábil” más del laico para atraer a su casa a muchos visitantes y poder enseñarles el verdadero dharma. Preguntado por su enfermedad, explicará a Majusri:

«Mi enfermedad –dijo Vimalakirti– durará lo que la ignorancia y el deseo, y si estoy enfermo es porque todos los seres lo están, que, de no estarlo, mi mal sería extinto. Pues, por el bien de todos los seres, el bodhisattva entra en la esfera del nacimiento y la muerte, y en la esfera del nacimiento y la muerte existe la enfermedad; si todos los seres vivientes pudieran liberarse de la enfermedad, el bodhisattva dejaría de estar enfermo.» (pág. 117)

La presente edición corre a cargo del profesor Laureano Ramírez Bellerín, autor también de la traducción del Sutra del Estrado de Hui-neng, en la misma editorial. Esta traducción del Sutra de Vimalakirti se basa en la Versión comentada del sutra de Vimalakirti de Sheng Zhao, en anotación de Li Yizhuo, la cual recoge los comentarios y explicaciones de Kumarajiva (el gran introductor de la doctrina de sunyata en China) y de los estudiosos que participaron con él en el proceso de traducción original del sáncrito al chino, en especial del propio Sheng Zhao, su principal colaborador.

Estamos ante una edición realmente valiosa, cuidada y erudita, en la que, para que nos hagamos una idea, de las 357 páginas totales, 221 se destinan a la introducción y presentación del sutra, así como a las 1066 notas más el índice de correspondencias chinas que se incluyen al final; quedan reservadas para el texto las 136 páginas restantes. Ello permite a quien esté interesado una oportunidad inmejorable para seguir profundizando en toda la rica sabiduría condensada en este fascinante sutra, tan apreciado por las escuelas del zen.

Existe otra versión en castellano del mismo sutra en la Colección Textos de la Tradición Zen de la Editorial Miraguano, con el título de La Enseñanza de Vimalakirti, Vimalakirti Nirdesa Sutra, a cargo del maestro Dokushô Villalba (1989). Esta última está basada en las traducciones de Luk y Lamotte, la más notable de las traducciones en idiomas occidentales, según consenso general, realizada a partir de la versión tibetana y cotejada con la de Xuan Zang y en parte con la de Kumarajiva.

(Comentarios de Kepa Egiluz)

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