Resumen:

Cuál es la materia que teje la realidad que percibimos, qué procesos desencadenan los sueños mientras dormimos, dónde radica el problema de las mentes esquizofrénicas, cómo cambia la naturaleza del mundo perceptual mediante la meditación o por qué se nos ofrece un nuevo abanico de sensaciones y experiencias cuando tomamos sustancias alucinógenas son preguntas que apuntan sinérgicamente al mismo concepto: la conciencia y sus diferentes estados.

Todo pasa y todo queda
pero lo nuestro es pasar
pasar haciendo caminos
caminos sobre la mar”

(Antonio Machado)

 

La mente.  

Como se trata de un término escurridizo que ha resistido cuantos intentos ha habido de encorsetarlo con una definición [1], nos referiremos a la conciencia dando por buena la idea intuitiva que cada uno tiene de este fenómeno. Conviene remarcar, sin embargo, la estrecha relación que existe entre los procesos mentales y los diferentes estados de conciencia. Aunque parece generalmente aceptado que es el cerebro la parte del organismo que da soporte físico a los procesos mentales, todavía es poco lo que se conoce sobre la naturaleza de la mente. A pesar de esto, podemos afirmar que la mente es una función del cerebro, que la mente es la expresión consciente de las acciones y de los procesos cerebrales y que los circuitos neuronales constituyen la estructura celular que permite la existencia de ésta [2]. También nos encontramos con que hay evidencia sobrada para afirmar que la alteración que ciertas sustancias producen en nuestra conciencia ocurre a nivel de comunicación interneuronal, y más concretamente, a nivel de sinápsis química.

La senda que vamos a seguir para elucidar cómo las sustancias alucinógenas van a ser capaces de alterar nuestra conciencia va a comenzar comprendiendo cuáles son las características bioquímicas que les permiten actuar en el ámbito de la comunicación entre neuronas. Veremos que, aunque este sendero se torna tortuoso cuando tratamos de correlacionar la acción a nivel sináptico con el proceso de la percepción, somos capaces de llegar a buen puerto gracias a que conocemos las funciones cerebrales que se ven afectadas por la acción de estas sustancias. Por último, navegaremos en el amplio concepto que abarca el término conciencia y trataremos de comprender que las fronteras que delimitan los estados de la conciencia se diluyen hasta formar un continuo donde es nuestra propia conciencia la que transita por él. Así, entendiendo cómo la conciencia puede alterar su estado de manera natural, veremos cómo las sustancias alucinógenas pueden convertirse en el timón que dirige el rumbo del estado de la conciencia. Para comprender esto, caracterizaremos diferentes estados de la conciencia tales como el estado despierto, el sueño paradójico y la meditación, pasando por la relación que pueda existir entre la alteración en la percepción de las mentes esquizofrénicas y la alteración producida por las sustancias alucinógenas.

La sinapsis.

Nuestro sistema nervioso se compone de unos 100.000 millones de neuronas interconectadas entre sí, las cuales se comunican recibiendo, procesando y transmitiendo información. Este fluir de información por la red neuronal va a ser la responsable de todos nuestros procesos mentales, tanto conscientes como inconscientes, desde los más sencillos hasta los mas complejos; percepciones, deseos y pensamientos van a encontrar en el cerebro a la estructura física que permite su existencia. Aunque una visión reduccionista pudiera conducir a la desafortunada conclusión de entender al cerebro como una simple máquina que procesa información, queremos dejar patente que los procesos mentales, al menos en su nivel más básico y fundamental, deben ser entendidos en términos de comunicación neuronal. Lo que nos salva de caer en peligrosas asociaciones del tipo “cerebro igual a computador” es la extraordinaria complejidad de la red neuronal de la que sólo conocemos y apenas entendemos una pequeña parte. Así, entender la mente como una suma de procesos mentales que tienen su base en el procesamiento de información sería tan absurdo como describir un cuadro caracterizando cada una de sus pinceladas. Sin embargo, así como el pintor debe conocer los secretos de los oleos y los pigmentos para componer su obra, nosotros deberemos conocer cuáles son las bases bioquímicas que permiten la transmisión de información en la red neuronal.

Todos los procesos mentales se van a nutrir de dos flujos de información: el proveniente del mundo exterior, generado a resultas de la excitación de determinadas neuronas sensibles a estímulos visuales, auditivos, táctiles, gustativos y olfativos, y el flujo proveniente del mundo interior como resultado de la interacción con el resto de las neuronas que forman el sistema nervioso y que, como veremos más adelante, van a ser responsables de los procesos mentales más elaborados. Para hacernos una idea de la enorme complejidad de este biosistema, veremos como cada neurona que compone el sistema nervioso está continuamente recibiendo información de cientos de neuronas, y a su vez, cada neurona transmite información de manera continua a cientos de neuronas. A nivel bioquímico, la manera de transmitir la información, una vez integrada y procesada, se realiza a través de la sinápsis neuronal (Fig. 1)

Figura 1 . Representación esquemática de la sinápsis. La neurona presináptica (A) libera al espacio sináptico neurotransmisores (NT) que interaccionan con los neurorreceptores (NR) que se encuentran en la neurona postsináptica (B).

Imaginemos la red neuronal como un conjunto de poblados comunicados entre sí mediante mensajeros que recorren los caminos que unen unas aldeas con otras. Cuando una aldea quiere alertar de un determinado suceso (v.g. la presencia de una tribu nómada) reúne en un consejo a los exploradores y toma la decisión de mandar mensajeros al resto de las aldeas con las que se encuentra conectada. De la misma manera, las sinapsis controlan el grado de excitación de la neurona y cuando ésta alcanza un grado de excitación suficiente genera una corriente eléctrica que recorre la célula unidireccionalmente hasta llegar a los terminales presinápticos que se encuentran en el otro extremo de la célula. Esto, que se conoce como impulso nervioso, provoca una serie de procesos fisiológicos cuyo fin es expulsar al espacio sináptico unas determinadas sustancias químicas llamadas neurotransmisores, que van a ser los mensajeros que comuniquen unas neuronas con otras. Los principales neurotransmisores del sistema nervioso no son más de diez y cada neurona va a almacenar un determinado tipo de neurotransmisor. Los neurotransmisores son sustancias químicas que tienen la propiedad de interaccionar de manera específica con un tipo concreto de proteínas celulares llamadas neuroreceptores, esto es, el neurotransmisor serotonina sólo va a interaccionar con el neuroreceptor de la serotonina. La sinapsis se completa cuando el neurotransmisor liberado al espacio sináptico interacciona con los neuroreceptores que se encuentran en la neurona postsináptica. Como resultado de esta interacción se desencadena, en la neurona postsináptica, un determinado proceso biológico a nivel intracelular que es a su vez integrado temporal y espacialmente con el resto de sinapsis que pueda estar realizando esta neurona postsináptica con otras neuronas presinápticas. Volviendo a la metáfora, el consejo de la aldea que recibe la información se reúne a su vez para discutir la información proveniente de los mensajeros de las otras aldeas. Así, una vez que la neurona a integrado la información proveniente de todas las sinapsis, esta información es codificada y transmitida en forma de impulso nervioso que genera a su vez una nueva conexión sináptica con otras neuronas de las red.

Una vez comprendido este proceso, para hacerse una idea del grado de complejidad del cerebro, trate de imaginarse a una neurona que manda información en forma de impulsos nerviosos de manera continua y varias veces por segundo. Ahora visualice como esta neurona realiza sinapsis químicas con cientos de neuronas que a su vez integran la información proveniente de cientos de neuronas y así hasta completar un entramado de 100.000 millones de entidades. Si esto le parece complejo añada además que la trama que conforma esta red está fijada sólo relativamente ya que las conexiones sinápticas se crean y se destruyen a lo largo de toda una vida gracias a un proceso conocido como plasticidad neuronal. Una vez entendida la extraordinaria complejidad de este biosistema, podemos intentar responder cuáles son las características bioquímicas que hacen que las sustancias alucinógenas alteren nuestra percepción y nuestra conciencia.

Además de los neurotransmisores existen otras sustancias que van a poder interaccionar con los neurorreceptores. En el caso que nos interesa, los dos grandes grupos de sustancias alucinógenas, las indoleaminas (v.g. LSD, psilocina o DMT) y las feniletilaminas (v.g. mezcalina) son estructuralmente similares a la serotonina, un neurotransmisor del sistema nervioso que está implicado en múltiples procesos biológicos, incluyendo estados de animo, mecanismos afectivos y atencionales y funciones cognoscitivas superiores (Fig 2).

                                                              (A)                            (B)                                              (C)                                (D)

(A)      5-hidroxitriptamina (5-HT) ó serotonina
(B)      Psilocina
(C)      LSD
(D)      Mezcalina

Figura 2. La habilidad de estas sustancias de interaccionar con los receptores serotoninérgicos , radica en su estructura química.

Vamos a recorrer el terreno más abrupto y, por qué no decirlo, mas árido de este camino. Alentamos al lector a que no desespere, sin embargo, si lo desea, puede tomar un atajo. Digamos que toda la evidencia bioquímica se resume en lo siguiente: las sustancias alucinógenas van a poder activar un tipo concreto de neurorreceptores de la serotonina llamados “receptores 5HT 2A ”.

Se puede decir que las sustancias alucinógenas [3] van transitar por los mismos caminos que usa el mensajero-serotonina y que, por lo tanto, van a poder alterar la comunicación interneuronal de todas aquellas neuronas que se comuniquen con este neurotransmisor. Los receptores de la serotonina, que son las estructuras que permiten a la neurona decodificar la información de este mensajero, se denominan de manera genérica receptores 5HT . Aunque todas las neuronas que posean receptores 5HT van a reconocer y procesar la información generada por la interacción de la serotonina con su neurorreceptor, la respuesta de la neurona va a ser diferente dependiendo del tipo de receptor 5HT. Al igual que un mismo mensaje puede generar respuestas diferentes en las distintas aldeas, los mecanismos intracelulares que se desencadenan por la interacción de la serotonina con su receptor pueden ser diferentes dependiendo del subtipo de neurorreceptor. Esta riqueza en la variedad de respuestas, hace que la comunicación entre neuronas no sea un mero proceso instantáneo sino que también pueda desencadenar alteraciones permanentes en la red neuronal. Este tipo de alteraciones es característico en procesos de almacenamiento de información de tipo aprendizaje o memoria. El mecanismo del que se vale la neurona para generar cambios permanentes en la red neuronal es la activación de determinados genes contenidos en ADN celular.

Dicho esto conviene apuntar que las sustancias alucinógenas no actúan sobre todos y cada uno de los subtipos de los receptores de la serotonina; así investigaciones provenientes de diferentes áreas de la neurociencia convergen en la hipótesis de que las actividades alucinógenas de estas sustancias están principalmente mediadas por un subtipo concreto de receptores serotoninérgicos [4]: los receptores 5HT 2A . Otros receptores de la serotonina podrían tener un papel modulador [5] que estaría relacionado con las sutiles diferencias entre este tipo de alucinógenos.

Además, recientes investigaciones apuntan a que la LSD es capaz de activar diferentes mecanismos intracelulares mediados por los receptores 5HT 2A cuyo fin es la expresión de determinados genes [6] integrados en el ADN de la neurona postsináptica. Sin embargo, conviene aclarar que la sustancia alucinógena no desencadena ningún proceso anómalo en la neurona, ya que la interacción de la serotonina con este neurorreceptor desencadena exactamente el mismo proceso. De especial interés es el hecho de que la LSD puede activar, entre otros, genes que determinan la plasticidad sináptica de la neurona; una importantísima función neuronal que determina la flexibilidad de las neuronas a la hora de eliminar, crear o potenciar conexiones sinápticas con otras neuronas para desarrollar la red neuronal [7]. Si recurrimos a la metáfora de las aldeas, la plasticidad sináptica sería la entidad que se encarga de abrir nuevos caminos, o mejorar los ya existentes. De la misma manera que un camino que no se transita se cubre de maleza o el paso de los caminantes es el que acaba creando el sendero, el propio uso de la sinápsis es el que va a determinar su reforzamiento o desaparición. La plasticidad sináptica es un proceso especialmente relevante en el desarrollo y conformación de la red neuronal en los primeros años de vida, cuando el cerebro, mediante la interacción con el entorno comienza a aprender las pautas que le van a permitir sobrevivir en el entorno. Aunque la red neuronal está más o menos determinada genéticamente, son las modificaciones de ésta, mediante la destrucción o la construcción de nuevas sinapsis las que determinan los procesos de aprendizaje; desde los procesos perceptivos como la visión hasta los procesos cognitivos como el lenguaje. La plasticidad neuronal , es una facultad que siendo determinante en las primeras fases del desarrollo del individuo declina a partir de un determinado momento, aunque no llega nunca a desaparecer. La posibilidad de que las sustancias alucinógenas influyan de alguna manera en la plasticidad sináptica de la red neuronal es un interesante punto de partida a la hora de buscar la base neuroquímica de los cambios menos transitorios producidos por la acción de estas sustancias.

Después de haber repasado cómo las sustancias alucinógenas tienen la capacidad de alterar la transmisión sináptica de las neuronas que poseen receptores de la serotonina, para ver que procesos cerebrales se pueden ver afectados por su acción conviene conocer que papel desempeñan estas neuronas en la red neuronal.

La percepción.

Las neuronas no son entidades independientes sino que se agrupan en regiones cerebrales dependiendo de su función en el sistema nervioso, de tal manera que cada proceso mental está asociado con unas determinadas neuronas. A su vez las regiones cerebrales se comunican entre sí formando complejos circuitos neuronales que se interconectan para dar lugar a procesos cada vez más complejos. Para conocer qué neuronas van a interaccionar con las sustancias alucinógenas debemos conocer cuáles son las neuronas que poseen receptores 5HT 2A, ya que hemos visto que es el receptor asociado a la actividad alucinógena de estas sustancias. Una vez conocida la distribución de receptores 5HT 2A en el cerebro podremos discutir qué funciones cerebrales están afectadas por la acción de las sustancias alucinógenas.

Los receptores 5HT 2A se encuentran distribuidos por multitud de áreas cerebrales, encontrándonos las mayores densidades en la corteza cerebral o cortex, que es la parte más externa y más evolucionada del cerebro humano. En esta región cerebral se encuentran representadas todas las modalidades sensoriales, esto es, se encarga de procesar la información que proviene de las neuronas sensitivas para dar lugar a la percepción del entorno. Es más, el cortex constituye la red neuronal que da soporte físico a los procesos mentales de más alto orden y que distinguen el cerebro humano del resto de los animales. Además de en el cortex , nos encontramos una gran cantidad de neuronas que poseen receptores 5HT 2A en otras tres regiones cerebrales: el hipocampus , el estriatum y en la amígdala . El hipocampus es una región cerebral que se encarga fundamentalmente de la memoria y aprendizaje (los enfermos de Alzheimer sufren una enfermedad neurodegenerativa que principalmente afecta a las neuronas del hipocampus ). El estriatum está implicado en regular y organizar el flujo de información que llega al cortex cerebral. Por último la am ígdala es una región que forma parte del sistema límbico y que está estrechamente relacionada con estados emocionales y mecanismos afectivos.

Vamos a ver como todas estas áreas están relacionadas, de una u otra manera, con el proceso de la percepción, función que está claramente alterada por la acción de las sustancias alucinógenas. Llegado a este punto conviene apuntar un hecho que va en contra de nuestra intuición pero que será fundamental asimilarlo para entender ciertos conceptos: el entorno que percibimos no es equivalente al mundo real sino una proyección de nuestra mente hacia un espacio virtual generado, en parte, por la información proveniente de las neuronas sensitivas [8] (ver figura 3 más adelante). Efectivamente, la percepción es, en última instancia, un fenómeno generado por procesos intrínsecos que se pueden dar en presencia o ausencia de información sensorial. Cuando estamos despiertos es evidente que la percepción se está produciendo gracias a la información que nos llega de las neuronas sensitivas. Pero, ¿qué ocurre cuando soñamos?, ¿de dónde viene toda la información que da lugar a la percepción del mundo onírico?. Hemos de tener en cuenta que la percepción se produce no en las neuronas sensitivas sino en el cortex cerebral . El cortex va a integrar dos flujos de información para dar lugar a la percepción del entorno; el que proviene de las neuronas sensitivas y el flujo de información que proviene de circuitos neuronales que no interaccionan de manera directa con el mundo exterior. Entre estos últimos se encuentran estructuras implicadas en la memoria, mecanismos afectivos y mecanismos atencionales, que son funciones mentales asociadas a neuronas sensibles a la acción de los alucinógenos mediada por los receptores 5HT 2A serotoninérgicos.

En el estado despierto normal, la percepción del entorno, lejos de ser una experiencia pasiva y objetiva, va a estar condicionada por una serie de mecanismos intrínsecos. La memoria va a servir de referencia a las percepciones de objetos familiares; de un simple vistazo reconocerá sus manos porque el cerebro tiene almacenada una imagen mental de ellas, mientras que un objeto desconocido deberá analizarlo detenidamente para tener la misma calidad de percepción. Los mecanismos afectivos aportan subjetividad a la percepción; la belleza de un paisaje, la simpatía de un rostro o el desagrado de una imagen no son cualidades propias de los objetos. Por último, los mecanismos atencionales van a decidir el grado de importancia de la percepción; ¿quién no ha estado nunca tan absorto en sus pensamientos que ha ignorado por completo el mundo que le rodea? o ¿quién no se ha entretenido nunca con el vuelo de una mosca?. Cuando estamos despiertos los procesos mentales no actúan de manera independiente, sino que se encuentran restringidos por la información proveniente de las neuronas sensitivas. Sin embargo, ante la casi ausencia de estímulos externos, en el estado de sueño paradójico o sueño REM, estos mecanismos van a ser los principales responsables de la generación del mundo onírico 10 . Recordemos que no es en los órganos sensitivos donde se produce la percepción, de tal manera que, cuando soñamos, el cortex va a recoger la información proveniente del mundo interior almacenada en forma de memorias y afectos, para, de manera caótica, producir un mundo perceptual totalmente ajeno al mundo exterior . De igual manera, en estados de conciencia alterados generados por drogas alucinógenas, nos vamos a encontrar que la percepción del mundo exterior va a ser cualitativamente diferente a la del estado despierto. Vamos a ver como la generación de alucinaciones podría estar precipitada por una menor restricción de los procesos mentales internos, de tal manera que nuestro cerebro construye la realidad a partir de la información proveniente de las neuronas sensitivas de una manera mucho mas libre. De igual manera, los estados alterados de conciencia en los que la apreciación del mundo perceptual se ve potenciada y sin interferencias mentales de ningún tipo, se podrían explicar como una reducción en la influencia de los procesos mentales internos en el proceso de la percepción.

En el caso particular de la percepción visual, independientemente del estado de conciencia en que nos encontremos, la región encargada de integrar esta información es el cortex visual. Esta región, que se integra en el cortex cerebral y por tanto abundante en neuronas con receptores 5HT 2A serotoninérgicos, consiste en múltiples teselas neuronales que representan topográficamente el campo visual de tal manera que el conjunto de neuronas que forman estas teselas sólo se van a excitar ante estímulos provenientes de una particular región del campo visual (v.g. si el campo visual viene representado por un tablero de ajedrez, sólo las neuronas donde está representada la casilla H8 se van a ver excitadas por los fotones que provienen de la región H8). La visión segmentada del entorno es reensamblada de tal manera que nuestro cerebro es capaz de discernir cuál es el conjunto de señales que provienen del mismo objeto y asignarle características preceptuales tales como forma, color, orientación o movimiento [9]. Estos procesos internos, responsables de la integración de la información involucrada en el proceso de la visión y que sólo utilizan las neuronas sensitivas como marco de referencia, se ven notablemente afectados cuando uno se encuentra bajo los efectos de un alucinógeno. Esto parece indicar que las alucinaciones visuales que se producen por la interacción de estos fármacos con el cortex visual, tienen su origen en asociaciones alteradas de formas, colores y movimientos. De hecho, las neuronas del cortex visual son muy sensibles a la LSD, pudiendo ser estimuladas (a bajas dosis) o inhibidas (a altas dosis) [10]. Se va a generar por lo tanto un nuevo espectro de asociaciones perceptuales distinto al del estado de conciencia despierto. Las formas y los colores de los objetos se difuminan y el cerebro ya no tiene tan claro qué estímulos sensoriales está recibiendo de cada objeto, pero aun así, haciendo de gala una gran tenacidad, es capaz de generar un tipo de percepción distinta al que llamamos alucinación. Desde las estructuraciones ilusorias del espacio hasta las visiones más complejas podrían ser entendidas como una alteración en los flujos de información de los que se nutre el cortex visual para percibir el entorno. Por una parte, una reducción en la capacidad del cerebro de reconstruir el espacio visual a partir de las neuronas sensitivas, y por otra parte un aumento en la capacidad de generar percepciones a partir de mecanismos intrínsecos. Como si se tratara de un lugar a caballo entre el estado despierto y el estado REM, la memoria visual almacenada en el cerebro y los mecanismos afectivos van a estar sólo parcialmente restringidos por la información visual. Este nuevo grado de libertad del que gozan estos mecanismos internos va a desencadenar que la percepción de la realidad esté altamente influenciada por memorias, emociones, miedos, anhelos y todo tipo de factores subjetivos. Así, una potenciación en la carga afectiva de la percepción va a hacer que nos sintamos más emocionalmente implicados con el mundo percibido. De la misma manera cosas cotidianas, que generalmente obviamos por la acción de mecanismos atencionales, van a recuperar su relevancia y las vamos a redescubrir con ojos de niño como si las viéramos por primera vez.

Resumiendo, además de la información sensorial, nuestra referencia perceptual del mundo exterior viene regida, como hemos visto anteriormente, por una serie de estructuras cerebrales implicadas en la memoria, mecanismos afectivos y mecanismos atencionales [11] que además desempeñan un papel clave en la definición de los diferentes estados de la conciencia. Existe además otro factor determinante en el proceso de la percepción, y es el hecho de que no toda la información proveniente del mundo externo es accesible a nuestra conciencia sino que existen una serie de circuitos neuronales que se encargan de filtrar la información y de ponderar los estímulos sensoriales de acuerdo a su relevancia. El filtro tálamo-estriato-cortical [12] es el circuito neuronal encargado de evitar el exceso de información del mundo exterior que le llega al cortex cerebral (figura 3).

 

Figura 3. Representación del proceso de la percepción. Las flechas, que indican flujo de información, deben ser entendidas como una simplificación del proceso pues todas las estructuras se encuentran en mayor o menor medida interconectadas. De la misma manera las funciones atribuidas a cada región cerebral no son ni únicas ni exclusivas. Por ejemplo: emociones y memoria se encuentran también en zonas corticales y el cortex prefrontal está también asociado mecanismos de integración temporal, pensamiento abstracto o autoconciencia.

Pero, ¿de qué manera se organizan todos estos flujos de información para dar lugar a la percepción, ya sea del mundo exterior o del mundo onírico?. Varios estudios, basados en grabaciones de electroencefalogramas [13], apuntan a que es la sincronía en la oscilación entre la actividad de las neuronas de la corteza cerebral y las del tálamo la que regula la información sensorial procesada para generar el mundo perceptual. Se ha propuesto que la oscilación colectiva con frecuencias de alrededor de 40 Hz (ondas gamma ) hace posible una experiencia consciente unificada del mundo que percibimos 1 . Este tipo de oscilación es característico de dos estados de conciencia: el estado despierto y el sueño paradójico o REM 10 . De hecho ambos estados de conciencia se diferencian casi exclusivamente en la relación entre la información sensorial y la realidad que percibimos [14]. Cuando estamos soñando, el filtro estriato-talámico-cortical es más efectivo y la información sensorial no es accesible a nuestra conciencia. Sin embargo, ante el efectivo filtrado de estímulos sensoriales y la consiguiente ausencia de un marco de referencia sensorial, los procesos internos se encuentran menos restringidos y pueden ser capaces de desencadenar sincronía del tipo gamma en las neuronas de la corteza cerebral. A consecuencia de esto, las imágenes y percepciones tan vividas e ilógicas que experimentamos cuando soñamos se generan de manera interna a partir de memorias, emociones, mecanismos atencionales y otros procesos internos que afectan al fenómeno de la percepción. De la misma manera se va a producir una alteración en la manera de percibir el entorno que nos rodea y paralelamente del estado de nuestra conciencia cuando existan elementos, tales como las sustancias alucinógenas, que puedan afectar de alguna manera el filtro estriato-talámico-cortical de la percepción. Algunos autores apuntan a que estas sustancias alteran el filtro tálamo-cortical de tal manera que la información que llega al cortex lo hace sin ningún tipo de control [15]. Esta alteración en la capacidad de filtrar información también podría ser característica de los enfermos esquizofrénicos, en los que la inundación de datos que llega a la corteza cerebral les hace incapaces de diferenciar el mundo exterior de lo que son procesos mentales internos, generándose a resultas de esta alteración el amplio espectro de síntomas que caracterizan esta enfermedad.

La esquizofrenia.

La esquizofrenia es una enfermedad extremadamente compleja que afecta a un 1% de la población mundial independientemente de culturas, origen étnico o localización geográfica. Se caracteriza por una sintomatología positiva (que incluye alucinaciones y otros trastornos de tipo psicótico), una sintomatología negativa (que incluye apatía y catatonia) y deficiencias en la capacidad cognitiva. Aunque sean las alucinaciones y los procesos psicóticos lo que más llama la atención de la enfermedad, algunos autores consideran los síntomas negativos y las deficiencias cognitivas como la verdadera raíz de la enfermedad [16]. Los puntos de encuentro entre esta enfermedad y los alucinógenos los encontramos, a nivel neuroquímico, en que la serotonina está de alguna manera implicada en la esquizofrenia, y en que algunos de los fármacos usados como antipsicóticos tienen como modo de acción el bloqueo de los receptores 5-HT 2A 17 . Naturalmente, las alucinaciones son una característica común de esquizofrénicos y sujetos normales bajo la acción de sustancias alucinógenas. Sin embargo, hay que destacar que bajo el efecto de estas sustancias se producen fenómenos tales como la disolución del yo o alteraciones en la percepción del tiempo que también se incluyen en la sintomatología de la esquizofrenia. A pesar de esto, hay que ser cautos al relacionar de manera directa entre sustancias alucinógenas y esquizofrenia. Otras drogas no alucinógenas como cocaína o anfetamina son capaces de generar procesos psicóticos mediados por dopamina [17], que es otro neurotransmisor del sistema nervioso. Además, las sustancias alucinógenas no producen estados catatónicos u otros síntomas negativos característicos de la esquizofrenia; las alteraciones de conciencia producidas por anestésicos disociativos como la ketamina o la fenciclidina (PCP) son capaces de mimetizar la sintomatología tanto positiva como negativa [18] de la enfermedad, sin embargo, no están mediadas por los receptores 5-HT 2A de la serotonina [19] [20]

Queremos destacar el especial interés que adquieren todos estos compuestos, capaces de generar psicosis que recuerdan a las que sufre la mente esquizofrénica, como herramientas a la hora de investigar las raíces neuroquímicas de esta enfermedad. Es remarcable que a pesar de las trabas que pone la OMS a la hora de investigar con las sustancia alucinógenas, gran parte de los investigadores a pesar de criticar su abuso recreacional en el mundo occidental 12, [21] reclaman, sin embargo, su papel como elemento de investigación en seres humanos 4,5,9,18 , llegando incluso algunos a revisar su uso como agente terapéutico 21, [22], . Esto se debe a que las drogas alucinógenas son relativamente seguras: no son adictivas y su toxicidad muy baja incluso a dosis excesivamente altas 21 . El uso de estas sustancias podría arrojar ciertas luces a todo el desconocimiento que rodea esta enfermedad, en la cual el individuo esquizofrénico percibe una realidad diferente a la que percibe el individuo normal. Sin embargo, en términos de alteración de conciencia sería muy difícil concretar si la mente esquizofrénica se encuentra continuamente alterada desde la aparición del primer episodio psicótico o si sólo esta alterada durante los procesos psicóticos y aún así no está claro que a esto se le pueda llamar un estado de conciencia diferente ya que la realidad que un esquizofrénico percibe es tan real para su conciencia como la que percibe cualquier individuo normal en el estado despierto.

Aunque pudiera parecer que nos hemos enfangado en un terreno cenagoso del que no hemos sacado ninguna conclusión que nos ayude en este viaje, abandonamos el complejo mundo de las mentes esquizofrénicas con una valiosa noción: la manera en que filtramos la información que llega al cerebro es fundamental para determinar el estado de la conciencia Tanto es así que una deficiencia en este filtro genera la nueva forma de entender la realidad exterior que caracteriza a las mentes esquizofrénicas. Vamos a ver cómo se relaciona el estado de la conciencia con la información procesada por el cerebro.

La conciencia.

A pesar de la enorme diversidad y cantidad de información que llega al cortex cerebral, el resultado al procesarla es único de cara a nuestra conciencia: el yo y el mundo que me rodea. De hecho, la expresión consciente tan sólo requiere un enlace entre un suceso y la representación mental de uno mismo como el agente que experimenta dicho suceso. Aquellos procesos mentales, por complejos que sean, en los que no exista tal enlace se van a producir de manera inconsciente [23]. Naturalmente, esto no quiere decir que estos procesos mentales carezcan de información y que no sean procesados por nuestra mente, simplemente no son accesibles a nuestra conciencia. Para darnos cuenta de esto, simplemente, sin moverse, haga un recuento de las cosas de las que no estaba siendo consciente mientras esto leía; puede ser el entorno que le rodea, puede ser el ruido de fondo que estaba ignorando, puede ser el tacto del papel en sus manos, la posición de su cuerpo, el recuerdo de lo que estaba haciendo hace un rato, los planes que tiene para el futuro, lo que siente hacia un ser querido o si tiene miedo a morir. ¿Qué ha ocurrido? Hemos hecho accesible a nuestra conciencia información que antes estaba siendo filtrada u obviando por considerarla irrelevante respecto a nuestro estado mental. Hemos cambiado de manera consciente hacia donde se debe dirigir nuestra atención. De la misma manera, si en el mundo exterior hubiera ocurrido algún suceso que nos hubiera puesto en estado de alerta, querría decir que esta información sensorial hubiera traspasado el filtro tálamo-cortical y hubiera sido accesible a nuestra conciencia. Vemos como los factores que determinan qué procesos mentales se hacen accesibles a nuestra conciencia pueden ser conscientes, como la evocación de un recuerdo, o inconscientes como la inmediata atención hacia el mundo exterior que genera un estado de alerta. Pero, ¿ qué procesos mentales son los responsable de “dirigir” la atención de nuestra conciencia?.

Aunque resulte perturbador existen una serie de procesos mentales, tanto conscientes como inconscientes, que se encargan de dirigir la atención de nuestra conciencia, y estos se denominan mecanismos atencionales [24]. La región cerebral que es capaz de integrar estos mecanismos es el cortex prefrontal, que se engloba en el cortex y es un área rica en neuronas que poseen receptores 5HT 2A serotoninérgicos. No es, por lo tanto, sorprendente que recientes investigaciones apunten a que los receptores 5HT 2A situados en el cortex prefrontal sean los principales responsables de las alteraciones que producen las sustancias alucinógenas 7 . Es más, se ha llegado a formular la hipótesis de que es una modificación en la regulación del cortex prefrontal la que caracteriza el conjunto de estados alterados de conciencia. Esta región cerebral, que se engloba en el cortex, es la estructura neuronal que da soporte físico a funciones mentales que hacen que el cerebro humano sea radicalmente distinto de cualquier otro biosistema conocido; el cortex prefrontal, mediante el procesamiento de información ya altamente procesada, posibilita el autoconstructo del individuo, la autoconciencia, el pensamiento abstracto y la capacidad de planear. Además, otras tres funciones del cortex prefrontal, la memoria ejecutiva [25], mecanismos atencionales e integración temporal , proporcionan la infraestructura para tamponar y organizar todos estos procesos mentales en el espacio-tiempo de tal manera que tengamos experiencia fenomenológica unificada [26].

Uno de los grandes problemas que se plantea en la relación mente-cerebro es como un sistema que cuenta con 100.000 millones de neuronas, cada una de las cuales puede tener miles de interconexiones, puede dar lugar a la integración y unicidad de la experiencia consciente [27]. Si imaginamos el cerebro como un gran embudo que contiene los procesos mentales, sólo aquellos que lograran salir por el orificio serían accesibles a nuestra conciencia, quedando el resto fuera del alcance de ésta dado que han sido filtrados o integrados para poder generar una experiencia unificada y en la que los sucesos fluyen temporalmente; paralelamente, los procesos inconscientes que coexisten con los conscientes carecen de una referencia temporal. No debe resultar sorprendente que durante estados alterados de conciencia, la percepción del tiempo se vea manifiestamente alterada, es más, se ha llegado a sugerir que es la alteración en la percepción del tiempo la que desencadena modificaciones en la conciencia [28]. Si bien durante el estado de conciencia despierto la expresión consciente de las percepciones se debe producir de tal manera que la simultaneidad de los fenómenos percibidos esté notablemente restringida (trate de hacer la prueba de cuántas cosas puede percibir simultáneamente ), bajo estados de conciencia alterados es común, entre otras modificaciones perceptuales de carácter temporal, la cesación de la sensación del fluir del tiempo, pasando a percibir una amplia gama de sucesos simultáneamente como si la boca del embudo de procesos mentales se hubiera ampliado a costa de la sensación del fluir de los sucesos. Debemos remarcar que así como la percepción del espacio que nos rodea es un constructo mental, la percepción del tiempo es también producto de nuestra mente, y como tal, no es independiente del estado de conciencia. Así, lo que se puede denominar como presente subjetivo se puede extender hasta los 3 segundos de duración y está altamente relacionado con la capacidad del lenguaje, y la apreciación subjetiva del paso del tiempo va a depender de la complejidad de los procesos mentales [29]. La apreciación subjetiva del paso del tiempo va a depender de factores tales como la edad del individuo o el grado de entretenimiento; para un niño y un anciano un minuto no es igual de largo y si está aburrido, una hora le puede parecer eterna. También, nos encontramos notables alteraciones en la percepción del tiempo durante el sueño REM; horas transcurridas en el mundo onírico se pueden corresponder con minutos transcurridos en el mundo real. En las mentes esquizofrénicas también nos vamos a encontrar que la percepción del tiempo es distinta al resto de las mentes. Además, es fundamental el papel que desempeña la memoria tanto a corto como a largo plazo, sin la cual no existiría la sensación del paso del tiempo. Naturalmente, los mecanismos que regulan este complejo proceso van estar determinados por los diferentes estados alterados de conciencia tales como el sueño paradójico, la meditación y los estados alterados producidos por las drogas alucinógenas.

La meditación.

Vamos a realizar un alto en el camino para contemplar y revisar lo que la ciencia tiene que aportar a un estado de conciencia que ya hemos apuntado y que puede ser alcanzado por cualquier individuo mediante el ejercicio de la meditación. En la cultura occidental contemporánea se presta una atención casi exclusiva al estado despierto a expensas del estado de sue ño, e ignora o califica de patológicos otros estados que son considerados normales o privilegiados en otras culturas, como los alcanzados mediante la meditación o la ingestión de sustancias. La cultura Oriental asume la existencia de un estado superior de conciencia que se puede alcanzar tras práctica y entrenamiento adecuado. Este estado, que se alcanza sin ansiedad y con una sensación de gran racionalidad, ha sido descrito como un profundo estado de reposo y de gran interiorización en el que el mundo perceptual se ve amplificado y no es perturbado por el tren de pensamientos ni filtrado por mecanismos presentes en el estado despierto . Si la experiencia consciente se refiere al enlace entre la percepción del mundo fenoménico y el yo reflexivo como agente de dicha percepción, mediante la meditación se puede alcanzar un alto grado de interiorización descrito como “experiencia consciente pura” el cual estaría caracterizado por una ausencia de contenido perceptual y donde la atención de la conciencia estaría dirigida exclusivamente hacia sí misma 15 .

A nivel fisiológico el estado de meditación trascendental se caracteriza por un descenso en la excitabilidad del sistema nervioso autonómico y reducción de coherencia en el encefalograma con reducción en la frecuencia de las ondas alfa y ondas theta . Sin embargo, personas con gran experiencia en la meditación alcanzan respuestas fisiológicas diametralmente opuestas: se experimenta un incremento en el pulso y un incremento en la frecuencia de las ondas alfa y ondas theta 1 .

Es más, la frecuencia de las ondas theta está significativamente incrementado en meditadores expertos durante estados de conciencia normal , un dato muy interesaste si escuchamos como personas que practican la meditación afirman haber experimentado cambios en la cualidad del estado de conciencia normal.

A nivel neuroquímico, lo que se ha caracterizado como una “profunda voluntad de dejar a un lado preocupaciones u objetivos personales y una intensa absorción de la atención al mundo sensorial”, viene acompañado de un aumento de los niveles de dopamina [30] que es un neurotransmisor relacionado, entre otros, con mecanismos duales de tipo placer-dolor, aprendizaje vía recompensa-castigo y de manera general con mecanismos que resaltan la importancia de determinados estímulos sobre otros. Esto tiene especial relevancia si tenemos en cuenta la neutralidad y el distanciamiento de los planteamientos duales que caracterizan el estado de la meditación.

Conscientes de que este inciso ha podido arrojar más dudas que interrogantes ha resuelto, es hora de reanudar la marcha para recorrer el tramo final de este laborioso camino.

La senda

Los estados de conciencia son, pues, formas de caracterizar qué procesos mentales son accesibles a nuestra conciencia, debiendo entender el estado de la conciencia como un continuo multidimensional en el que los denominados estados de conciencia se superponen difuminándose las fronteras entre unos y otros.

Así se han reportado cambios en la cualidad de la conciencia en el estado despierto tras la ingestión de sustancias alucinógenas sin que ésta este presente en el organismo, hecho que podría estar relacionado con la capacidad de estas sustancias de producir alteraciones en la plasticidad neuronal. De la misma manera sujetos experimentados que son capaces de alcanzar estados transcendentales durante la meditación afirman que dichos estados coexisten con los estados despierto y de sueño [31]. Además otros estados de conciencia, entre los que se encuentran, los estados hipnóticos, sueños lúcidos, el soñar despierto y la alteración de conciencia descrita por corredores de fondo, comparten características comunes con el resto de estados que han sido tratados hasta ahora; el despierto, el sueño, la meditación trascendental. Incluso, dentro de estos mismos estados la cualidad de la conciencia es altamente variable: en el estado despierto puede ir desde la concentración absoluta en una tarea de alta complejidad a estados de alta relajación [32], el estado de la conciencia varía notablemente de un sueño a otro, y el estado alcanzado durante la meditación depende de la experiencia del sujeto.

Esta enorme versatilidad del estado de la conciencia, alcanzados de manera endógena, puede verse modificado por la ingestión de sustancias alucinógenas ya que, como hemos visto, éstas actúan de manera directa en estructuras cerebrales que regulan y dan soporte físico al proceso de la percepción y a la conciencia misma. El mundo perceptual que se nos descubre bajo el estado producido por las sustancias alucinógenas no es otro que una construcción diferente de la realidad que genera nuestro cerebro a partir de la interacción sensorial con el entorno que nos rodea. Paralelamente, bajo la acción de las sustancias alucinógenas, el estado de la conciencia, que determina y a su vez está influenciado por la relación entre el mundo perceptual y el sujeto de la percepción, va a poder modificarse de manera más o menos controlada . Dicha modificación se va a convertir en el timón que guía nuestro viaje por el espacio multidimensional que da forma a los estados de conciencia. Ciertamente, las sustancias alucinógenas no crean ningún nuevo estado de conciencia, sino que permiten el acceso a él . Esta propiedad, que las convierte en auténticas llaves de las puertas de la percepción, radica en el parecido estructural de las sustancias alucinógenas con la serotonina, lo cual le permite interferir en la transmisión sináptica en aquellas regiones cerebrales donde se localicen los neurotransmisores de este receptor. A consecuencia de esto las funciones mentales de estas áreas cerebrales, que están relacionadas con la percepción tanto del espacio como del tiempo y en general con el estado de la conciencia, se van a ver modificadas pero de una manera mucho más suave de lo que podría parecer mediante una observación superficial. Ciertamente, la percepción del mundo fenoménico, al ser una representación mental, va a ser tan flexible como las propias estructuras cerebrales que le dan forma. Si bien es cierto que la preponderancia del estado despierto en la cultura occidental moderna responde a una mejor adaptación al medio, este estado es tan real como el resto en términos de experiencia consciente, que es al fin y al cabo la que determina nuestro mundo interior incluyendo experiencias sensitivas, sentimientos, pensamientos, comportamientos y en definitiva lo que realmente nos importa como seres humanos.

Este recorrido por el fascinante mundo de la mente y los procesos cerebrales, tan complejo como lleno de interrogantes, constituye a su vez otro punto de partida de la senda que cada uno ha de andar para descubrir la naturaleza de su ser; en ningún momento se ha pretendido dar respuestas sino apuntar una nueva manera de enfocar las mismas preguntas.

NOTAS

1. Tassi, P., Muzet, A. (2001) Defining the states of consciousness. Neuroscience and Biobehavioural Reviews 25 175-191.

2. Uttal, W. (1997) Mind, the psychobiology of . Enciclopedia of Neuroscience . 1185-1187

3. Si no se indica lo contrario en todo el articulo nos estamos refiriendo a estas dos familias de sustancias que incluyen la LSD, la psilocina, la mezcalina, etc. y las denominaremos simplemente sustancias alucinógenas por coherencia con la literatura existente.

4. Aghajanian, G.K., Marek, G.J. (1999) Serotonin and Hallucinogens. Neuropsychopharmachology 21 16S-23S.

5. Winter, J.C., Fiorella, D.J. Timerini, D.M., Filipink, S.E., Helsley, S.E., Rabin, R.A. (1999) Serotonin Receptor Subtypes and Hallucinogen-Induced Stimulus Control. Pharmacology, Biochemistry and Behaviour 64 283-293.

6. Gresch, P.J., Strickland, L.V., Sanders-Bush, E. (2002) Lysergic Acid Diethylamnide-Induced Fos Expression in Rat Brain: Role of Serotonin-2A receptors. Neuroscience 114 707-713.

7. Nichols, C.D., Sanders-Bush, E. (2002) A Single Dose of Lysergic Acid Diethylamide Influences Gene Expression Patterns within the Mammalian Brain. Neuropsychopharmachology 26 634-642

8. Behrendt, R.P. (2003). Hallucinations: Synchronisation of thalamocortical g oscillations underconstrained by sensory imput. Conciousness and cognition 12 413-451.

9. Gilbert, C. D. (1997) Dynamic properties of adult visual cortex. Cognitive Neuroscience 73-90.

10. Smithies, J.R. (1997) Hallucinogen drugs. Encyclopaedia of Neuroscience 853-854.

11. Se ha sugerido, tras una serie de experimentos relacionados con la detección, localización y el reconocimiento de objetos, que la percepción del campo visual en los seres humanos constaría de dos etapas: una pre-atencional en la que la información de todo el campo visual se procesaría rápidamente y en paralelo, y otra atencional, caracterizada por procesos complejos y especializados en los que se focalizaría la percepción hacia una parte particular del campo visual. Esto puede ser entendido como los medios de los que se sirve la mente para reducir a niveles manejables lo que de otra manera sería un desproporcionado flujo de informacion (Ullman, S., Koch, C. (1997) Attention, selective visual. Encyclopaedia of Neuroscience 149-151.

12. El filtro estriato-tal ámico-cortical se trata de un circuito cerrado de neuronas interconectadas entre si de tal manera que las neuronas del núcleo talámico regulan la información que llega al cortex cerebral y este a su vez regula la actividad del striatum que es el encargado de regular la actividad del tálamo.

13. En los electroencefalogramas viene reflejada la actividad eléctrica de las neuronas que se encuentran en el cortex cerebral. Durante los procesos mentales, cuando una población de neuronas estrechamente interconectada procesa una determinada información, las corrientes eléctricas que se generan a partir de las sinapsis químicas se acoplan temporalmente de tal manera que se puede medir la oscilación de manera microscópica. Este fenómeno, que responde a la coherencia en la transmisión sináptica, da lugar a los diferentes tipos de frecuencias que se pueden medir en un encefalograma: las ondas delta ( por debajo de los 3,5 Hz) son características del estado de sueño; las ondas theta (4-7,5 Hz) son características del estado de transición entre el estado despierto y el sueño; las ondas alfa (8-13 Hz) que corresponden al estado despierto relajado y al estado de sueño paradójico o REM, es particularmente evidente cuando tenemos los ojos cerrados; las ondas beta ( por encima de los 13 Hz) y las ondas gamma ( por encima de los 30-35 Hz) aparecen cuando el sujeto procesa activamente informacion. Lopes da Silva, F. H. (1997) Encyclopaedia of Neuroscience 605-608.

14. Hobson, J. A., (1997) Dreaming. Encyclopaedia of Neuroscience 570-574.

15. Vollenweider, F. X., Geyer, M. A. (2001) A systems model of altered consciousness: Integrating natural and drug induced psychoses. Brain Research Bulletin 56 495-507.

16. Capuano, B., Crosby, I. T., Lloyd, E. J. (2002) Schizophrenia: Receptorology and current therapeutics. Current Medicinal Chemistry 9 52-548.

17. La dopamina es otro de los principales neurotransmisores del sistema nervioso implicado en procesos cerebrales que destinados modificar la neutralidad de los estímulos sensoriales. De esta manera esta implicado en mecanismos que se encargan del aprendizaje tipo recompensa-castigo y en mecanismos tipo placer-dolor así como en procesos destinados al filtrado de estímulos sensoriales. A nivel neurofisiológico, deficiencias en el sistema dopaminérgico se han asociado con procesos psicóticos y a nivel farmacológico drogas tipo anfetamina o cocaína producen incrementos en los niveles de la dopamina. Es especialmente interesante las interacciones entre los sistemas dopaminérgicos y serotoninérgicos y el cómo estos se ven modificados por sustancias alucinógenas tales como la psilocibina a nivel del striatum ( Vollenweider, F. X., Vontobel, P., Hell, D., Leenders, K. L. (1999) 5-HT modulation of dopamine release in basal ganglia in psylocibin-induced psychosis in a man – A PET study with [ 11 C]raclopride. Neuropsychopharmachology 20 424-433

18. Frankenheim, J. (1997) Phencyclidine (PCP). Encyclopaedia of Neuroscience . 1620-1621

19. Su mecanismo de actuación esta mediado por el glutamato, que es el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso. Se ha propuesto que los efectos de los alucinógenos en la transmisión del glutamato a nivel del cortex cerebral puedan ser responsables de los efectos perceptuales, afectivos y cognitivos de estas sustancias. Agajanian, G. K., Marek, G. J. (1999) Serotonin and Hallucinogens. Neuropsychopharmachology 21 16S-23S)

20. West, W.B., Lou, A., Pechersky, K., Chachich, M. E., Apple, J.B. (2000) Antagonism of a PCP drug discrimination by hallucinogens and related drugs. Neuropsychopharmachology 22 618-625.

21.Abraham, H. D., Aldridge, A. M., Gogia, P (1996) The Psychopharmacology of hallucinogens. Neuropsychopharmacology 14 285-298.

22. Carlini, E. A. (2003) Plants and the central nervous system. Pharmachology Biochemistry and Behaviour (Article in Press)

23. Kihlstrom, J.F. (1997) Cognition, unconscious processes. Encyclopaedia of Neuroscience 419-421.

24. Taylor , J. G. (2002) Paying attention to consciousness. Trends in Cognitive Neuroscience 6 206-210.

25. Con este término nos referimos a la capacidad de mantener representaciones activas de información con el propósito de un posterior procesamiento. (Ellis, K. A., Natahn, P. J. (2001). The pharmacology of human working memory. International Journal of Neuropsychopharmacology 4 299-313.

26. Dietrich, A. (2003) Functional neuroanatomy of altered states of consciousness: The transient hypofrontality hypothesis. Consciousness and cognition . (Article in Press)

27. Libet, B. (1997) Consciousness: Neural basis of conscious experience. Encyclopaedia of Neuroscience 458-462.

28. Fritzsche, M. (2002) Impaired information processing triggers altered states of consciousness. Medical Hypotheses 58 352-358.

29. Pöppel, E., von Stainbüchel, N. (1997) Time perception. Encyclopaedia of Neuroscience 2047-2048.

30. Kjaer, T. W., Bertelsen, C., Piccini, P., Brooks, D., Alving, J., Lou, H. C. (2002) Increased dopamine tone during meditation-induced change of consciousness. Cognitive Brain Research 13 255-259.

31.Travis, F., Tecce, J., Arenander, A., Wallace, R. K. (2002) Patters of EEG coherence, power and contingent negative variation characterize the integration of transcendental and waking states. Biological Psychology 61 293-319.

32. Lindsley, D. B. (1997) Activation, arousal, alertness and attention. Encyclopaedia of Neuroscience 13-15.


(*) Raúl de la Fllor es neuroquímico y trabaja como investigador en una multinacional farmacéutica.

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