Transmisión del Dharma a Daizan Soriano

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Por José Manuel Maceiras


Una estrofa escrita en la dinastía Tang define la esencia del Zen (o Chán, en chino) y lo distingue de otras formas de budismo:

Una transmisión especial fuera de las escrituras.
Sin depender de palabras y letras.
Apuntar directamente a la mente.
Observando la verdadera naturaleza y despertando a la budeidad.

En la madrugada del viernes 4 de diciembre, en el templo zen Luz Serena, Samuel Soriano Guardiola recibió la Transmisión del Dharma (dempo) de su maestro el Venerable Taisei Dokushô Villalba, abad fundador del templo y de la Comunidad Budista Soto Zen, convirtiéndose así en su único y legitimo sucesor en el Linaje de los Buddhas y ancestros de la tradición Soto Zen.

Samuel recibió el nombre-dharma de Chiyô Daizan (Océano de sabiduría, Gran Montaña). Desde el pasado verano, Daizan sensei es el director general de la CBSZ y a partir de ahora continuará con su labor.

Dokushô Villalba roshi y Daizan Soriano sensei en el Círculo de los Ancestros

La comunidad Budista Soto Zen se congratula de esta sucesión que continúa el linaje espiritual de Kodo Sawaki, Taisen Deshimaru y Shuyu Narita. Ruego por una larga vida para los dos maestros de Dharma.

Esta breve, formal y escueta nota, aparecida en la red digital de la CBSZ, creo que no refleja la hondura del acto que se celebró la madrugada del día 3 al 4 de diciembre.

Llegué a Luz Serena el día 30 de noviembre antes de comer. Días antes Dokushô roshi me había pedido que le ayudara en la preparación de la Transmisión. Dokushô roshi estaba en el comedor cuando llegué y después de saludarnos me dijo: “Samuel está en Sukkhabhumi1. No se le puede visitar está haciendo su trabajo”. Vi a Samuel a la hora de comer y nos abrazamos. Me dijo que estaba muy contento de verme y se alegraba de que estuviera allí. Le comenté, que era lo único que me faltaba por hacer, así se lo hice saber también a Sensei cuando me pidió que le ayudara a preparar la Transmisión. Había acompañado a Samuel en la designación de shuso2, antes del ango3 de verano del 2020. Llegados a este punto, debo decir que, en un momento previo a la ceremonia hossen shiki4, mantuvimos un dialogo ritual mirándonos a los ojos, durante el cual, como representante de la sangha, le pedí que aceptara la designación de shuso. Para mí fue impactante y creo que se originó una especie de deber de acompañamiento con respecto al nuevo primer discípulo, hasta llegar al momento de la Transmisión. Posteriormente con los instructores de la sangha, participé en el Debate sobre el Dharma, donde tantas energías se movieron en ese momento. Unos meses después, ayudé en los preparativos de la ceremonia de Transmisión, en la que culmina todo este proceso.

Conforme iban pasando los días en Luz Serena se iba avocando todo para el momento de la ceremonia. En el dojo, aparte de Dokushô roshi, solo podíamos entrar Marcela y yo. El día 3 se fue preparando el dojo y se configuró el mandala que sería el soporte para la ceremonia. Una vez estuvo concluido, se cerró el dojo, y no se volvió a abrir hasta la ceremonia.

Conforme se iba creando el mandala, se percibía en el dojo un “algo” que cada vez se hacía más presente. No sé decir qué era. Sin embargo, la energía que se iba creando a medida que se componía el mandala era evidente. Mientras tanto, el aspirante, cuando nos veíamos a la hora de la comida estaba un poco nervioso, preocupado o ambas cosas. Hubo varios días en los cuales no hacíamos sobremesa. Después de comer, Samuel, se iba inmediatamente a su casa a seguir con su preparación.

En la tradición Zen, la transmisión del Dharma viene de lejos. Desde hace más de 2.500 años se viene transmitiendo “algo” sin palabras, de maestro a discípulo, desde el Buddha Shakyamuni, quien en el Pico de los Buitres la transmitió a Mahakasyapa haciendo girar una flor entre sus dedos. Así se empezó a transmitir el Dharma sin palabras hasta nuestros días. Sin embargo, aunque no se emplearan palabras, la tradición dice que “algo” se transmitió entonces y se ha venido transmitiendo de forma ininterrumpida. En concreto, en nuestra comunidad, se transmitió la noche del 3 al 4 de diciembre.

Una de las definiciones que más me han gustado de las que he escuchado sobre la transmisión del Dharma es la que dice que el maestro es como un diamante tallado con múltiples caras. Sin embargo, solo hay una de esas caras que está abierta. El discípulo debe encontrar esa cara y penetrarla y, así, experimentar la comunidad, la común unidad, o la no dualidad con el maestro. Ahora bien, ¿cuándo se produce ese momento? El momento llega en el instante en que el discípulo trasciende su ego. Entonces puede penetrar en la cara abierta del diamante del maestro, que ya ha trascendido el suyo, realizándose así la unión i shin de shin, de corazón a corazón, entre maestro y discípulo. En ese punto ya no existen egos que marquen límites ni que generen separación. Ahí son no-dos. Y fue ese reconocimiento el que se reafirmó y se rubricó durante la ceremonia de Transmisión del Dharma, celebrada la noche del 3 al 4 de diciembre.

En cierta forma, todo el sendero no sería más que la resonancia presente de este único acto: el silencio, la flor, la sonrisa. ‘Silencio’ porque la verdad no puede ser dicha; ‘flor’ porque cuando se logra comprender todo se percibe como la expresión siempre pura de la verdad, de lo que no cambia; ‘sonrisa’ porque la alegría es el estado natural cuando se entiende que todo es perfecto, que todo siempre ha estado iluminado y cuán innecesario es esforzarse. Solo hay que dejar que el silencio y el misterio del gesto transmitan lo inefable.

Los maestros Dokushô Villalba y Daizan Soriano una vez concluida la ceremonia

Ahora bien, ¿quiénes son los protagonistas de esta transmisión? Por una parte, el maestro Dokushô Villalba roshi, director espiritual de la Comunidad Budista Soto Zen y Abad del Templo Zen de la Luz Serena. El maestro Dokushô recibió la transmisión del Dharma de su segundo maestro Venerable Narita roshi. Diez años antes había sido ordenado monje zen por su primer maestro el Venerable Taisen Deshimaru roshi, con quien estuvo hasta su fallecimiento en 1982. Después siguió estudiando con su segundo maestro Narita roshi, quien le dio la transmisión del Dharma en 1987.

En 1989, el maestro Dokushô encontró un lugar en el término municipal de Requena, en la pedanía Casas del Rio, y fundó el templo zen de la Luz Serena, después de un curioso desenlace de acontecimientos. Digo esto, porque encontró el anuncio por palabras de la venta de la propiedad en un periódico de segunda mano que había comprado con la intención de comprar una bicicleta con la que circular por Valencia. En lugar de una bicicleta, encontró la propiedad en la que actualmente se encuentra Luz Serena y, con los miembros de la sangha de aquella época, fueron a visitarlo. Finalmente, la sangha adquirió la propiedad. Ese fue el origen del templo Luz Serena. Resulta curioso que la vida de Dokushô roshi parece haber sido guiada por los Buddhas, hasta convertirlo en un maestro zen. Para comprenderlo mejor, es muy interesante leer los artículos que figuran en el libro del XXV Aniversario de la Fundación de Luz Serena. Con el paso del tiempo, Luz Serena ha crecido, desde las carpas donde se comía, se meditaba, se dormía, hasta la hospedería actual. Han pasado más de treinta años y se han realizado muchos esfuerzos por parte de mucha gente que ha pasado por el templo. Y en todos estos años siempre ha estado –y sigue estando– el espíritu impulsor de Dokushô roshi. Lo que se suele decir de él refleja bien sus actividades y sus compromisos, tanto en el interior como el exterior de la sangha: “propagador y vagamundo del Dharma”, “un maestro zen abierto al mundo moderno”, “sembrador de palabras”, “hermano del Dharma”, “amigo de bien”.

Recuerdo una anécdota de una mujer que vino con su hija a un Retiro de Sosiego. Era de Onteniente y, según me dijo, había estado en algunos monasterios tibetanos. Un día se cruzó con Dokushô roshi y este le preguntó cómo llevaba el retiro. La mujer le contesto que muy bien y, en ese momento, Dokushô roshi levanto el pulgar en señal de aprobación. La mujer se quedó alucinada con el gesto. Me comento que en los monasterios en los que había estado, cuando se cruzaba con un lama, tenía que hacer postraciones. Estaba alucinada con la cercanía del maestro. Ese es el espíritu que anima a Dokushô roshi: lo mismo habla contigo con toda la formalidad requerida, como habla contigo llevándote del hombro –como un amigo de bien.

Por otro lado, Samuel Soriano Guardiola, es el responsable del Dojo Zen Kômyô de Alicante y presidente de la Asociación Zen de Alicante. Discípulo desde el año 2000 del maestro Dokushô. El centro zen de Alicante es el más antiguo de la CBSZ. Se fundó en el año 1986. Samuel forma parte también del Consejo General de la CBSZ, en el que actualmente desempeña la función de director general. Anteriormente, entre otras responsabilidades, ha sido coordinador del área de Comunicación, tanto interna como externa. También ha sido profesor en el Programa de Estudios Budistas de la CBSZ.

¿Cómo fue su acercamiento al Zen? ¿Qué fue lo que le atrajo en un primer momento? Según él mismo refiere en una entrevista para Zendo Digital:

“Mi acercamiento al Zen fue a través de un buen amigo; nos gustaban las tertulias en las que hablábamos de todo: política, economía, espiritualidad. En una ocasión me invitó a una conferencia zen que se celebraba en Alicante. Asistí y me gustó. Me apunté al seminario dedicado a la Ley del Karma que se realizaba durante toda la semana, pero lamentablemente no pude hacer el retiro del fin de semana. Al año siguiente repetí y, al siguiente, me animé a realizar una introducción a la meditación en el Dojo de Alicante. De ahí a un retiro en Luz Serena y hasta el día de hoy. La primera experiencia de un retiro fue muy suave. Era un retiro de introducción. Así que enseguida me animé a hacer uno de profundización. Desde el primer momento sentí que ése era mi camino y Dokushô Villalba mi maestro. De eso hace veinte años, esta práctica y este camino han hecho que mi vida sea completamente diferente. Todo cambia constantemente, aun así, la práctica me acompaña y me nutre. Al principio los retiros eran bastante dolorosos a nivel físico; con los años el dolor físico continúa, pero mi percepción y la manera de afrontarlo es completamente diferente. Otros dolores más profundos han ido apareciendo a medida que la práctica ha madurado. El afrontarlos desde la consciencia me aporta más de lo que puedo expresar con palabras.
Ahora, cuando me piden algún consejo, siempre doy el mismo: práctica perseverante desde el corazón. En el fondo, todos sabemos lo que queremos. Queremos sentirnos plenos y felices. El zen nos abre la puerta a ello, pero seguir un camino espiritual no está exento de dificultades. Las hay y son muchas. Ser honesto con uno mismo y seguir lo que uno considera realmente importante es fundamental para no perderse y dejarse arrastrar por lo aparentemente más sencillo.
Además, soy padre de tres maravillosos hijos que han llegado al mundo sin manual de instrucciones. La práctica del zen me aporta la serenidad y la claridad necesaria para actuar en cada momento de la manera más sabia que me es posible.
La relación maestro-discípulo es una de las cosas más importantes que han sucedido en mi vida. La tutela amorosa del maestro Dokushô durante tantos años es sin duda un preciado regalo. Para mi es como una experiencia amorosa en la que ambos nos enriquecemos mutuamente”.

Conocí a Samuel hace ya muchos años. Los recuerdos se pierden en mi memoria. Son muchos zazenes los que hemos compartido, rodilla con rodilla en muchos retiros. Recuerdo que hace muchos años hicimos un retiro de cuarto nivel. En el monte que rodea a Luz Serena construimos unos círculos con piedras –que simbolizaban nuestras conciencias–. Los participantes pasábamos el día y la noche, solos, cada uno dentro de su círculo. Por la mañana bajábamos a desayunar la sopa de arroz, las verduras encurtidas. Nos aseábamos y volvíamos a subir a nuestro circulo, con una garrafa de agua y un puñado de frutos secos. Samuel era el cocinero. Tiempo después, comentando las experiencias de aquella sesshin5, comentó que le hubiera gustado estar. Además habían dos monjes japoneses que venían de un monasterio japonés, a los que tenía que hacer de comer y por eso no pudo hacer aquel retiro.

No hace mucho vimos en la sangha un video en el que se veía a Samuel haciendo equilibrios con una escoba sobre un dedo, siempre con una sonrisa, siempre con una alegría de niño grande. También he sido testigo de sus altibajos personales y hemos compartido la alegría de disfrutar de sus hijos, a los que hemos visto crecer en la sangha. No hace mucho hicieron samu, el trabajo consciente, en un Retiro de Sosiego repartiendo fruta a los participantes. De una forma muy cercana se han ido integrando en la sangha.

Otra de las características que definen a Samuel es su risa, tan característica y tan suya. Podríamos decir que, aunque no se le vea se le escucha sobre todo cuando se ríe. Otra anécdota es que, al empezar su práctica en el dojo de Alicante, cuando habían pasado dos años, más o menos se dio cuenta de que lo que practicaba era budismo. Así es Samuel, todo corazón.

Para acabar solo me queda decir que, obviamente no estuve presente en la ceremonia de Transmisión –que es privada- pero, al día siguiente al ir desmontando el mandala, percibí que en aquel espacio había ocurrido ‘algo’, se había transmitido “algo”, se había producido alguna transformación: Samuel Soriano se transformó en Daizan sensei, con la ayuda del maestro Dokushô, para el bien de todos los seres.

En gasshô
José Manuel Maceiras,
Instructor Zen,
Bodhisatva ‘Confianza Serena’.
21 de diciembre del 2020

  1. Sukkhabhumi, “Tierra de la Dicha”: es el nombre de una de las casas que se encuentra en el templo Luz Serena
  2. Shuso: primer discípulo, aspirante a la Transmisión.
  3. Ango: retiro zen de verano, período de práctica intensa, que usualmente tiene lugar a lo largo del mes de agosto.
  4. Hossen shiki: “Debate sobre el Dharma”, ceremonia en la que el shuso es presentado a la sangha como primer discípulo.
  5. Sesshin (jp.): Periodo intensivo de meditación zen.
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