RB – ¿Cuál es su bebida favorita [de él]?
LC – Quise introducirle al vino francés de crianza, el cual considero que es una bebida refinada, pero él insiste en beber sake.
RB – Si me pregunta a mí, yo prefiero el güisqui o el jerez.
LC – Estoy de acuerdo con usted. Él hacía… él era muy perspicaz sobre el cognac.
RB – Sí.
LC – Le gustaba el cognac, y estableció cualidades masculinas y femeninas a las diferentes marcas. Por ejemplo, él pensaba que Remy Martín tenía una expresión femenina, mientras que Courvosier tenía una expresión masculina. No nos tomábamos demasiado en serio ninguna de estas designaciones después de la tercera o cuarta copa.
RB – ¿Ve?, ese es el punto, Leonard. Todo el asunto se toma demasiado en serio. Eso es lo ridículo de ello. No hay nada serio en ello ¡porque no hay un buscador! Y, ¿quién es serio al respecto? ¡El buscador! ¿Ve usted? La búsqueda continua por su propio curso. Por tanto, Leonard, si le hicieran esta pregunta, “¿hay un punto concreto que aprendió de Ramesh – el cual NO tenía usted antes?”, ¿qué diría? No quiero sugerir una respuesta…
LC – Probablemente le haría gassho [una inclinación reverente]. Y, dependiendo de la verdad del momento, podría apartarme de la comprensión y dejar que la comprensión se comunique por sí misma…
RB – La respuesta es “no lo sé”. ¿Es lo que quieres decir?
LC – Correcto.
RB – Entonces eso es absolutamente correcto: “No sé qué respuesta saldrá”.

LC – Él tiene, ya sabe, el rigor japonés. De modo que, él preguntaría, [y] él me escucharía atentamente decir: “no lo sé”. Porque “no lo sé” es la respuesta a muchos koans [casos paradójicos zen].
RB – No, no. Lo que estoy diciendo es que “no lo sé” es su respuesta a mí. … … La vida allí debe ser bastante dura…
LC – Me han dado muchos privilegios que los monjes jóvenes no tienen, porque yo tengo familia y obligaciones; así que, aunque no estoy libre de la formación general, que consiste en levantarse muy temprano, pasar muchas horas en la sala de meditación y hacer un montón de trabajo; de cuando en cuando se me permite salir a la ciudad para cuidar de mis asuntos y ver a mis hijos.
RB – Sí. Ya veo. Sí. ¿Tiene usted familia?
LC – Tengo dos hijos.
RB – Dos hijos. Ya veo. ¿Y una esposa?
LC – Nunca me casé.
RB – Ya veo. ¿Así que sus hijos son mayores?
LC – Están a mitad de su veintena.
RB – Oh, ya veo. Entonces ya hacen su propia vida, ¿sí? ¿Tiene usted que ayudarles?
LC – Viven por su cuenta, pero siento que puedo serles de utilidad. Es muy difícil criar hijos en América. Es difícil maniobrar y navegar por muchas aguas peligrosas. Así que intento estar cerca de ellos a través de algunos períodos muy difíciles. Un hijo creciendo en América con dinero.
RB – ¿Tienen ellos su propio dinero?
LC – No, quiero decir, en un entorno confortable.

RB – Sí. ¿Cómo es su relación con sus hijos? ¿Qué consejos les da, dependiendo de las circunstancias? La cuestión es, ¿cómo cría alguien a sus hijos con la total aceptación de que cada hijo tiene su propio destino? Cada hijo está programado de una forma única. Y sin embargo, usted debe hacer su deber, como padre. ¿Cuál ha sido su experiencia, Leonard? ¿Fue interesante?
LC – Mi experiencia es confiar en el instinto a cada momento, y descartar principios que yo mismo recibí de mis propios padres, los cuales fueron bastante efectivos a su propia manera. Por ejemplo, encuentro eso, que la forma en que lo hice, o la forma en que me fue revelada…
RB – ¿Viven por su cuenta?
LC – Mi hija vive en mi apartamento, y yo vivo en la montaña, y mi hijo vive a la vuelta de la esquina.
RB – ¿Y les proporciona usted dinero o trabajan?
LC – Trabajan. Trabajan duro.
RB – ¿Entonces se ganan su propia vida?
LC – Sí, Señor. Pero crecieron en un entorno privilegiado. No tuvieron que trabajar. No tuvieron que luchar.
RB – ¿No tuvieron que estudiar y trabajar?
LC – No, no tuvieron que estudiar y trabajar; y no sólo eso, sino que fueron expuestos a cosas muy pronto en sus vidas, al igual que lo son muchos chicos americanos. Yo mismo había pasado por eso. Así que fui capaz de reaccionar de un modo que no era convencional. Pero, habiendo comprendido algunas cosas…
RB – ¿Por experiencia personal?
LC – Por experiencia personal. Establecí una conexión con el niño sobre la base de esa experiencia en común, más que sobre un principio de lo correcto o lo equivocado.

RB – Muy bien. Sí. ¿Y funcionó?
LC – Afortunadamente, parece que funcionó.
RB – Oh, ya veo. En otras palabras, hablo a sus hijos no como un padre a un hijo o a una hija, sino como una persona que tiene experiencia en lo que ellos están experimentando.
LC – Sí, Señor, eso es correcto. No sólo eso, sino que, habiendo tomado ese curso, ha hecho posible el desarrollo de una verdadera y viable amistad.
RB – ¡Sí, sí! De hecho, la propia relación debe haber tomado un giro precioso.
LC – ¡Lo ha hecho! Mi hija me dice “Eres realmente guay papa”. [En el original en inglés, “cool”, “fresco”, “calmo”, “sereno”].
RB – Ese es el mayor logro, ¿verdad? Guay. Y la parte curiosa de ello es que esta palabra es realmente la definición de la palabra tradicional “ananda”. La palabra tradicional “ananda” se suele traducir como “dicha”. Pero mi objeción a la palabra “dicha” es que suscita expectativas en el buscador.
LC – Es una tiranía.
RB – Calma. Serenidad. Bien, ese es un gran cumplido por parte de su hija.
LC – Lo fue, lo fue.

RB – “Eres guay, papá”. ¿Y qué hay de su hijo? ¿Qué hacen?
LC – Mi hija dirige una tienda de mobiliario antiguo decó. Va a Inglaterra, compra muebles, se los trae y los vende. Hace dos años consiguió un trabajo con un vendedor de antigüedades del que aprendió. Y mi hijo acaba de publicar su primer disco con una gran compañía discográfica.
RB – ¡Oh, bien!. Entonces, ¿ha heredado él su talento para la música?
LC – Bueno, yo no tengo mucho talento para la música, pero él lo tiene. La gente que conoce mi trabajo… eh… Yo tengo una declamación como de rana croadora. Pero él es de hecho muy musical.
RB – Lo que está diciendo es que su hijo es mejor de lo que usted es -era.
LC – ¡Él tiene fortalezas que son mucho más evidentes!
RB – ¿Y se lo ha dicho a él? Así que él TAMBIÉN debe de haberle dicho “papá, tú eres guay”.
LC – Lo ha hecho.
RB – El hijo siendo alabado por el padre. ¡Así que tiene una muy buena relación con sus hijos!
LC – Gracias a Dios, la tengo.

RB – Una vez más, la gracia de Dios. ¿Sabe lo que yo digo acerca de la gracia de Dios y la voluntad de Dios? Nosotros usamos la expresión “gracia de Dios” cuando algo bueno ocurre. Cuando algo no tan bueno ocurre, y sabemos que no podemos hacer nada al respecto, entonces bajamos la cabeza y decimos, “la voluntad de Dios”. Así que, ahora, si alguien le pregunta, Leonard, “¿cómo vive su vida?”, ¿está alrededor de los 60?
LC – Camino de cumplir sesenta y cinco.
RB – Ya veo. ¿Cómo vive usted su vida? ¿Le presenta un problema vivir su vida? ¿Cuál sería su respuesta, desde su experiencia personal? ¿Es vivir su vida ahora, con esta comprensión, una cosa difícil para usted?
LC – Bien, si es así – y ha sido la experiencia de este ser que las cosas vienen con dificultad en lugar de con facilidad- creo que la perspectiva de esa programación está cambiando.
RB – Lo siento, no acabo de entenderlo. ¿Las cosas vienen difíciles?
LC – Sí, por ejemplo yo soy compositor de canciones por profesión …
RB – ¿Todavía escribe usted?
LC – Sí, Señor. Y siempre he encontrado que escribo una palabra cada vez, con sudor y dificultad.
RB – ¿Como apretando los dientes?
LC – Es como apretar los dientes, y requiere un gran esfuerzo. He escrito algunas canciones decentes, y las personas me preguntan sobre la composición de canciones. Ya sabe, dicen, “¿cómo escribes una buena canción?” Y yo siempre digo, “si supiera de dónde vienen las buenas canciones, iría allí más a menudo”. No sé de dónde vienen. Sé que me tengo que sentar en mi escritorio o en mi café o donde sea, y sudar sobre ella. Otros compositores de canciones más grandes que yo – y he tenido esta conversación con ellos – me darán una información completamente diferente. Dirán algo así como que “la escribí [esta canción] en el asiento trasero de un taxi”, ya sabe, una gran canción. Así que mi experiencia parece ser que las cosas son difíciles en el modo en que esta programación funciona.
RB – Eso es correcto.

LC – Por tanto, la comprensión ahora es que esta programación, a menos que sea la voluntad de Dios el cambiar la programación, va a ser tal y como es, pero no tengo que verme envuelto en la programación. Puedo trabajar en mi escritorio como siempre lo he hecho, pero sin esa tiranía adicional de la desaprobación del método; porque este es el método que …
RB – … se supone que es para usted.
LC – … se supone que es para mí.
RB – Le diré como lo entiendo yo. Lo que usted está diciendo es: escribir una canción es fácil para algunas personas. Ellos pueden escribir una en un taxi. A usted le resulta mucho más difícil. Pero lo que usted está diciendo, yo creo, es que no hay ningún deseo de que usted pudiera hacer lo que ese otro compañero está haciendo. ¿No es correcto?
LC – No. No hay ningún deseo.

RB – Ese es todo el punto. Usted ha aceptado la manera en que USTED escribe sus canciones. Y usted ha aceptado la forma en que algún otro es capaz de escribir sus canciones.
LC – Y más profundo que eso, Señor, hay – siempre he tenido una sensación de esto – esta percepción de este orgasmo –¡organismo!– cuerpomente…
RB – ¡La pronunciación americana!
LC – … ha sido que hay un trasfondo de angustia, de angustia mental, que no parece responder a ningún método que yo imponga en él. Por tanto, cuanto más profunda se hace esta comprensión, menos intento imponer ningún método; y aunque el parloteo y la actividad de la mente continua, no parece tener su aguijón venenoso.
RB – Digalo de nuevo, por favor. ¿El parloteo de la mente continúa?
LC – El parloteo de la mente, y la supuesta ansiedad de la mente, continúan operando algunas veces en grados de intensidad que le hacen a uno dar un grito ahogado o pedir ayuda….
RB – ¡SÍ!
LC – Pero con esta comprensión que está despuntando, parece que soy menos dado a criticar o a imponer.
RB – Ya veo. Una vez más, la misma cosa. Usted escribe las canciones en la forma en la que USTED está programado para escribir, pero no hay un deseo de que USTED pudiera hacer lo que otros pueden. ¿Acaso no se aplica aquí lo mismo? ¿No es eso lo que está usted diciendo?
LC – Sí, Señor. (Se inclina profundamente) Sí, Señor.
RB – Exactamente la misma cosa. El parloteo de la mente sucede, pero no hay ningún deseo de que el parloteo de la mente se haga menor. ¿NO es eso lo que está usted diciendo? Entonces, lo que quiera que ocurra, se acepta. ¡De acuerdo, ESTÁ el parloteo de la mente! La naturaleza de la mente es parlotear. La naturaleza del mono es gemir. Así que dejamos que el mono gima, ¡de la manera que el quiera! Por tanto, el parloteo de la mente puede estar ahí, pero no hay angustia. ¿Es eso lo que está usted diciendo como creo yo que lo está?


LC – Lo es. Pero incluso si hay angustia …
RB – ¿Quiere decir que aceptar incluso esa angustia es aceptación? Bastante correcto. Incluso si la angustia ocurre, incluso si la implicación ocurre, la aceptación de ello significa “la interrupción de la implicación, cuando es aceptada”.
LC – Correcto.
RB – Por tanto, incluso la implicación ha de ser aceptada. La implicación ocurre – oh, de acuerdo, está ocurriendo – Muchas gracias, Leonard. Eso es exactamente lo que esperaba que obtendría de usted. (Reverencia)
Publicado por primera vez en la revista de la Fundación Ramana Maharshi del Reino Unido Self Enquiry [Autoindagación], verano de 1999.


Leer más de esta conversación en la TERCERA PARTE

Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane Adams

Traducido por Jesús David Zarza

Revisado por Esther Alterio

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