En mi anterior publicación, condensé la transcripción entera de la conversación de Ramesh Balsekar con Leonard Cohen a principios de 1999, porque era muy larga. Aquí están los pedazos que faltan, incluida la enseñanza de Ramesh sobre el Satori. Para que el diálogo discurriera suavemente, he conservado algunos de los intercambios de la Parte Uno.


Ramesh Balsekar – Pero usted usó la palabra “resonancia”.
Leonard Cohen – Sí, Señor.
RB – ¿Puede explicar eso un poco, Leonard?
LC – Encontré eso durante uno de los rigurosos retiros a los que éramos sometidos. Me encontré a mí mismo abriendo uno de sus libros, especialmente The Final Truth (La Verdad Final); y descubrí que sus escritos iluminaban los discursos de mi maestro, y vice versa. Esa resonancia se hizo muy discernible. Se hizo urgente el que yo…
RB – Algo parecido me ocurrió a mí.
LC – ¿Sí?
RB – ¿Conoce usted a Wei Wu Wei? ¿Ha oído hablar de Wei Wu We? En particular, de un libro que un amigo mío me regaló hace veinte años, que sabía que era un tesoro, pero que no pude entenderlo y lo dejé a un lado. Así que esto es lo que solía ser – lo que mi profesor decía – y lo que el libro decía: maravilloso. ¿Es ese el tipo de cosas al que se refiere?
LC – Sí, Señor, lo es.
RB – Ya veo. Y en particular, ¿The Final Truth?
LC – Bien, resultó que ese fue el libro que llevaba conmigo en mi mochila. Lo abría en cualquier momento libre, y las palabras surgían, iluminando todo el día.
RB – Sí, ya veo. ¿Ha leído usted algunos otros libros míos?
LC – Sí, acabo de terminar Pointers [Punteros/Alfileres]. Lo tengo aquí ahora conmigo. Pero lo leo muy muy despacio. Parece que una sección me puede ocupar durante largos, largos períodos de tiempo.
RB – Sí. ¡Y luego usted ha estado aquí diez días! ¡Pero ha estado tan callado!
LC – He estado libando el néctar. Es muy delicioso estar aquí.


RB – Sí. Así que ahora, lo que ha oído estos diez días, y lo que ha leído en el libro, y su comprensión original, ¿cómo resuenan todos ellos? ¿Puede explicar eso un poco?
LC – En el nivel intelectual, su modelo – su presentación conceptual – se me hace cada vez más claro; como lo hace también el de mi viejo maestro. En el nivel experiencial, siento el debilitamiento de ciertos sentimientos posesivos acerca de la condición de hacedor. Ya sabe, a través de los años, especialmente cualquiera que frecuenta un zendo, una sala de meditación, va a tener muchas “muestras gratuitas”, como usted ha indicado. Si usted se sienta durante largas horas cada día, y está sometido a la falta de sueño y a una deficiencia de proteínas, va a empezar a tener experiencias que son interesantes … … Se desarrolla una codicia por esos tipos de experiencias. Que es lo que ocurre en los monasterios.

RB – Ya veo. Verá, lo que pasa es que Wayne y yo tuvimos una charla muy breve hace un par de días; andábamos los dos por el tejado. Él señaló que, mientras ciertas prácticas producían estas muestras gratuitas, [al mismo tiempo] inflan el ego. ¿Podían también estas prácticas no inflar el ego hasta un punto en que reviente? Lo cual es una manera de aniquilar el ego.
LC – Esa es una excelente caracterización de este tipo de práctica.

RB – Eso es lo que se supone que hacen, pero yo le dije a Wayne que la explosión del ego ocurriría si era la Voluntad de Dios. Y si es la Voluntad de Dios, todo el organismo cuerpomente seguirá ese camino. Esto me recuerda la historia de Lao Tsu y su discípulo, que seguro que usted la conoce, pero la repetiré: Un discípulo llegó donde Lao Tsu con la cara enrojecida por la alegría de haber alcanzado un logro. Y le dijo: !maestro, lo conseguí! Lao Tse, compasivamente, puso sus manos sobre los hombre del discípulo y le dijo:”hijo, NO lo has conseguido”. ¿Había oído usted esta historia?
LC – No, Señor.
RB – ¿De verdad? ¡Oh, bien! Le dijo, “No, hijo mío, no lo has conseguido”. Así que, abatido, el discípulo se marchó. Algún tiempo después, regresó de nuevo, se postró a los pies del maestro y dijo: “maestro, ha ocurrido”.

RB – Lao Tsu le miró a los ojos, lo supo, y lo reconoció diciendo “Ahora dime lo que ocurrió”. El discípulo explicó: “Estaba tan SEGURO de que había obtenido lo que quería, todas las experiencias, todo el júbilo, supe que lo había obtenido; pero cuando usted me dijo que NO lo había obtenido, acepté eso como la verdad. Pero también era la verdad, por lo que a mí respecta, que yo había hecho todo lo que pude, y sin embargo usted me dijo que no había conseguido nada. Así que el resultado fue: aceptar AMBAS como la verdad. Continué mi camino, no queriendo nada, no esperando nada. Y de repente, me di cuenta de las experiencias gozosas que había tenido, pero la paz había descendido. Y entonces también me sorprendió el que esta era la paz tras la cual había estado: ¡no obtener nada!”.
Por tanto, esta es la paz que vino cuando la búsqueda paró. ¿Ve? Así que fue el destino del organismo cuerpomente de ese discípulo particular el que el ego se hinchara hasta reventar. Y el alfiler que lo reventó fue Lao Tsu diciéndole “¡No, no lo ha conseguido!”.

RB – Pero, una vez más, el peligro ESTÁ en que – si es la Voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente – el ego se hinche a un nivel en el que el ego henchido se considere a sí mismo un maestro. ¿Ve usted? ¡Y quiere y logra en efecto cientos y miles de discípulos! Y el ego henchido permanece ahí. De modo que puede no ser pinchado.
Sin embargo, cuando el ego se va haciendo más y más y más débil, entonces tiene que morir en última instancia, descubriendo “¿Quién está haciendo algo? ¿Quién está buscando algo? ¿Quién está consiguiendo algo?” ¿Ve usted? Por eso dije que la única Sadhana [Práctica] que recomiendo es descubrir al final del día cuántas acciones que recuerde que han ocurrido hoy, fueron MIS acciones, y cuántas simplemente ocurrieron.

Y me atrevo a decir que un análisis honesto hará que el ego llegue a la conclusión de que ¡ninguna acción fue SU acción! Y si esto ocurre un día tras otro – puede empezar con el fin del día, pero se encontrará que el mismo análisis sucede muchas veces DURANTE el día – hasta que, hacia el final, una acción ocurre y el análisis de que no fue mi acción ocurre casi simultáneamente. Por tanto, con la convicción más firme posible, con la aceptación incondicional de que yo no hago nada, surge la pregunta: “¿Quién soy yo?”, no intelectualmente sino desde las profundidades de la frustración – se puede decir, la frustración del ego – “Si yo no he estado haciendo nada, si ningún acto es acción mía, ¿quién es este “MÍ” del que he estado tan preocupado?”
Ramana Maharshi utilizaba las palabras “¿Quién soy yo?” porque en inglés existe una maravillosa distinción entre ‘yo’ [‘I’] y ‘mí’ [‘me’]. Pero en la lengua tamil y en la mayoría de las lenguas en que me hablan, no existe tal distinción. De modo que, cuando Ramana Maharshi decía “Encuentra quién eres”, lo que en realidad quería decir es “¿Quién es este ‘mí’ por el que yo estoy tan preocupado?”

Si este proceso comienza, es la voluntad de Dios. Y si este proceso alcanza una cierta profundidad – cada paso es voluntad de Dios y el destino de ese organismo cuerpomente – el actual surgimiento de esta pregunta, ¿hay un “mí”?, desde la MÁS PROFUNDA FRUSTRACIÓN, es lo que quizás se llama LA NOCHE OSCURA DEL ALMA.
En el retardo de tiempo entre el surgimiento de la pregunta y el surgimiento de una respuesta, la frustración más profunda es la noche oscura del alma. Y la noche oscura del alma te despierta a la respuesta: “nunca ha habido un ‘mí’. Hay pensamiento, pero no pensador. Hay hacer, pero no hacedor”. El pensador, el hacedor, el experimentador, viene después. Y se vuelve orgulloso, o alberga un sentimiento de culpa. El pensamiento ocurre. Un pensamiento surge y conduce a alguna acción. Y después, el ego hacedor individual entra y dice “Tuve una idea brillante que puse en práctica y ahora soy Bill Gates, ganando 500 dólares por segundo”. Así es como ocurre el pensamiento. Pero aquel que dice ‘yo pensé’ viene después. Y fue la voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpomente que eso ocurriera. Ha quedado registrado que Albert Einstein, en su total humildad, dijo que la ecuación le llegó desde fuera.
LC – Creo que esa es la experiencia de todo artista y trabajador mental.

RB – Sí. Nureyev, el bailarín de ballet, ha dicho :“Nureyev danza mejor cuando Nureyev no está ahí”. Y supongo que lo mismo dice cualquier artista de cualquier ámbito. Así que, procediendo de esta manera, incluso eso depende de la voluntad de Dios y del destino del organismo [cuerpomente].
Hay un libro pequeñito, una edición abreviada de la Bhagavad Gita. ¿Lo ha leído?
LC – Esta edición, no.
RB – La Bhagavad Gita tiene setecientos versos. Alguien me contó que Ramana Maharshi los había condensado en cuarenta y tres o cuarenta y ocho versos. Un amigo mío, que solía venir con regularidad, tenía una copia, así que le dije, “¿Me regalarías esa copia?”. El me dijo, “Sí, sí, te la traeré la próxima vez”. Y el vino cuatro veces y las cuatro veces se olvidó. Así que dije: “La respuesta de Ramana Maharshi para mí es muy clara: ¡Hazlo tu mismo! – (Risas). “¡No leas MI colección!”.
Y así empecé a hacerla: la mía acabó en sesenta y seis versos. Y uno de esos versos es este: “Entre miles de personas, hay un buscador. Entre los muchos buscadores, hay UNO SOLO que me conoce en principio”. ¿Ve usted? De modo que los muchos buscadores que no alcanzan este fin último, obviamente tienen que estar siguiendo caminos que se supone que no les conducen al final, durante el proceso de ese organismo cuerpomente en cualquier caso.
De ahí el error de concepción “¿Cuál es el mejor camino? ¿Cuál es el mejor camino espiritual?” – No hay un “mejor camino espiritual”. Sólo hay un camino espiritual particular para ti, o para este organismo cuerpomente particular, en ese momento de su desarrollo. De modo que la Fuente enviará a ese organismo cuerpomente a ese gurú que será el apropiado para él o ella en ese momento. Todo lo que el organismo cuerpomente puede hacer es seguir a ese gurú al que ha sido enviado.

Pero lo que quiero señalar es esto: Muchos gurús, desafortunadamente, atan a sus discípulos diciéndoles “Ahora, tú has venido a mí. Querías ser iniciado. Ahora nuestra relación es para toda la vida”. ¿Ve usted? Pero para mí, eso es ridículo. Usted le inició, pero ¿quién se lo envió a usted? ¡Esa Fuente tiene ciertamente el derecho de enviar a ese discípulo a algún otro sitio! ¿Quién es este gurú para atarse a él de por vida? Por consiguiente, la expresión “saltar de gurú” se usa de una manera un tanto peyorativa.

LC – ¿gurú … qué?
RB – “Saltar de gurú”. (Risas) Se utiliza de forma peyorativa. Para mí, es perfectamente lógico y aceptable [que sea así].
LC – En la tradición zen, como usted sabe, los monjes iban de un maestro a otro en busca de diferentes aspectos de la enseñanza. Yo no siento que esté traicionando a mi maestro por estar aquí.
RB – Sí. De otro modo, usted no estaría aquí. De hecho, Wayne me dijo que usted se lo dijo a su maestro.
LC – Sí.
RB – ¿Y el no le pidió…?
LC – Sí. Me pidió que le cocinara una última comida. Porque soy su cocinero.

RB – Ya veo. Sí. Entonces, Leonard, ¿es probable que, cuando regrese, le pregunte qué es lo que aprendió?
LC – Mi comprensión es que él lo discernirá exactamente. Creo que la cuestión más urgente es la de si voy a permanecer allí o no.
RB – Sí. Pero si de hecho le preguntara – lo cual no es imposible, ¿verdad? –, ¿qué le diría, Leonard?
LC – Bien, tenemos… trataría de transmitírselo en los términos que… pero él no habla inglés… probablemente le haría gassho. (Se inclina profundamente)
RB – ¿Eso es gassho?
LC – Y, dependiendo de la verdad del momento, podría apartarme de la comprensión y dejar que la comprensión se comunique por sí misma…
RB – La respuesta es “no lo sé”, ¿Es lo que quieres decir?
LC – Correcto.
RB – Entonces eso es absolutamente correcto: “No sé qué respuesta saldrá”.
LC – Él tiene, ya sabe, el rigor japonés. De modo que el preguntaría, [y] él me escucharía decir cuidadosamente: “no lo sé”. Porque “no lo sé” es la respuesta a muchos koans [casos paradójicos del zen].
RB – No, no. Lo que estoy diciendo es que “no lo sé” es su respuesta a mí.
LC – Ah, sí. Sí, Señor.
RB – Que yo NO SÉ lo que saldrá de mis labios si me hicieran una pregunta tal. Eso es lo que quería decir. Cuando dije “no lo sé”, lo que quiero decir es que esa sería su respuesta a mi pregunta acerca de lo que usted debería decir.

¿Ve usted? De modo que una experiencia ocurre. Entonces, la gente quiere más experiencias. Como usted correctamente dijo, esta codicia por la experiencia. Desear – “ananda” significa “dicha”. Pero [el significado de] la palabra [es] “calma” o “serenidad” – en el fondo [así] es como ha venido la palabra – [como] serenidad, o calma. En una ocasión Ramana Maharshi utiliza la palabra “dicha” porque ella ha venido – no a Ramana Maharshi, sino a la traducción. Un punto con el que me crucé – que he subrayado tres veces – decía: “la calma es superior a la dicha”. La palabra que yo prefiero es “paz”.

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Mi aventura invita a compañeros viajeros. Soy un poeta, un artista y un visionario. Doy la bienvenida a la conversación entre la FILOSOFIA, los amantes de la sabiduría.
Este blog es un vehículo para promocionar también mi trabajo publicado – El Tarot de la India Sagrada (con Rohit Arya, de Yoga Impressions Books) y El Soñador en el Sueño – una colección de historias breves (0 Books). Mira este espacio.
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Fuente: https://janeadamsart.wordpress.com/2014/10/12/a-resonance-between-two-models-part-two/ 

Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane Adams

Traducido por Jesús David Zarza

Revisado por Esther Alterio

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