Kusen (enseñanza oral) del maestro zen Dokushô Villalba

26 de Enero de 1989

En la práctica de zazen no hay nada especial o extraordinario. A los seres humanos les atraen mucho las cosas especiales, inventan una cerveza especial, un premio especial, un viaje especial, pero… ¿qué es especial?

Dado que hemos creado una existencia rutinaria, una vida cotidiana dominada por el automatismo, parece ser que nos ahogamos en ella, nos aburrimos, y constantemente buscamos algo extraordinario.

Pero la actitud que se desprende de la práctica de zazen, la experiencia de SATORI o de Iluminación, no tiene nada de extraordinario.

Un discípulo preguntó a su maestro: “Maestro, ¿qué es Buda?” Y el maestro respondió sin dudar: -“¡La escobilla de limpiar, el retrete!” Así que si pensáis que el SATORI es algo especial… ¿qué hay de extraordinario en la escobilla de limpiar la taza del water?

Si queremos buscar algo extraordinario, no debemos buscarlo fuera de lo ordinario. Esto quiere decir que la escobilla del water, sin duda, es Buda.

Sin embargo, cuando miráis la escobilla, sólo veis una escobilla… vulgar, ordinaria e insignificante. Y después vais a buscar algo extraordinario y significante, fuera de la escobilla de limpiar la taza del water…

Debemos descubrir lo extraordinario en cada acción de nuestra vida cotidiana. No penséis que el Despertar está en otro lugar y en otro tiempo aparte de vuestra vida cotidiana. No penséis que la experiencia individual del SATORI os va a sacar de vuestra vida ordinaria.

SATORI significa “darse cuenta” de que cada una de nuestras acciones ordinarias, de que cada objeto ordinario de nuestra vida cotidiana, son simplemente extraordinarios, son únicos, son importantes. Si no nos damos cuenta ahora de esto, pasaremos toda la vida corriendo detrás de un espejismo. Si no somos capaces de sentirnos satisfechos aquí y ahora, nunca podremos estarlo.

Por eso en la práctica del Zen, lo importante no es buscar, sino encontrar. Y sin embargo, el sentido común nos dice: “El que busca, encuentra.”

Pero en el Zen se dice:

“El que busca, no encuentra.”

“El que no busca, encuentra.”

Encontrar quiere decir tomar conciencia de la instantaneidad del momento presente, ver que es único e irrepetible. A cada instante, en ésta que llamamos nuestra vida vulgar, aparecen y desaparecen cien mil fenómenos. Pero nosotros permanecemos atrapados en una percepción racionalista-cartesiana de la realidad.

Sólo podemos concebir el tiempo como el fluido del diablo; clasificamos y catalogamos todo aquello que cae en nuestras manos, y así nos creamos un mundo horrible que sólo provoca hastío. Para vencer este hastío buscamos algo especial, como el Satori del Zen.

Pero en el Zen no hay nada de eso, ¿qué es el Zen?: “La escobilla de limpiar el water.” ¿Qué hay de exótico o especial en una escobilla de limpiar retretes? Todo…

Cuando os sentéis en zazen, sentaos simplemente en zazen. No queráis llegar a ser Budas, no busquéis la Iluminación ni ningún tipo de conciencia especial. Permaneced sentados, eso es todo.

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